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Estrellas de la Línea

Estrellas de la Línea

 

En “Estrellas de la línea” (Chema Rodríguez, 2006) se vuelve al manido tema de la prostitución. En este caso es un barrio de la capital de Guatemala. Las prostitutas parecen ejercer por libre, sin patrón por medio. Pero también sin amparo legal ninguno, sufriendo abusos policiales, clientes violentos, la tiranía de sus toxicomanías, las necesidades de sus hijos, el aislamiento de sus familiares, el encarcelamiento de sus parejas. Una línea de ferrocarril es el centro de la calle y en ella juegan al fútbol el hijo y marido de una de las prostitutas. Una mujer anciana que también fue prostituta en el pasado y ahora es alcohólica, casi ciega y a la que el huracán Mitch le dejó sin sus paredes y techos de cartón, les vende condones a las prostitutas jóvenes y les lava la ropa. Y canta boleros divinamente. Y tiene un compañero también anciano que la quiere y le está reconstruyendo un nuevo habitáculo. Lo fascinante de la historia es que un joven homosexual anima a las prostitutas a constituir un equipo de fútbol y a aprovechar los partidos para exigir respeto y denunciar sus calamidades ante el resto de la sociedad. Las chicas se entrenan, juegan, pierden casi todos los partidos, se divierten, viajan y entre medias nos van relatando sus penurias, sus conflictos inacabables, enredados en múltiples elementos ajenos e inherentes, a la vez, a su voluntad. No hay ningún final feliz. Eso es lo más estremecedor del relato. Los momentos de felicidad son tan escasos y milagrosos que constantemente esperas alguna resolución sorprendente. Pero no. La vida sigue ahí enredada, el barrio convertido en un gueto con sus muros invisibles. Han intentado cambiar algo en sus vidas, no hay duda, y han recibido ayudas externas que las respetaban y las dejaban decidir, y todo eso es ejemplar. Pero las losas sobre esas vidas son duras y pesadas. El director del documental se va desolado, nos deja desolados. Un capítulo más del feminicidio mundial que no parece indignar a gobernante alguno, ni en Guatemala, ni en México, ni en Tailandia, ni en España.

 

 


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