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ateo poeta

 

Rectificación:

nada de aquello aconteció,

mi amor.

 

Apenas miré sus ojos fulgentes

cuando me inquirió con pícara

inocencia: "¿deseas algo más?"

 

No recuerdo ni el terciopelo

de su voz mientras

me despachaba ágil

y yo musitaba

lacónico

mis respuestas

funcionales.

 

Sólo comencé a imaginarme

la voluptuosidad

de su figura

una vez que caminaba

de vuelta casa

intentando rehacer

el puzzle

de la turbación.

 

Después almorcé solo,

como de costumbre,

leyendo a la vez

un libro y la pantalla

del ordenador,

sedienta,

palpitando.

 

Así cumplí mi cupo

diario de escritura

y de onanismo,

mi amor.

 

Debes comprenderlo.

De algo tenemos

que vivir.

 

 

2 comentarios

ateopoeta -

después de leer estas cosas que escribo, me sonrojo, la verdad :)

la frutera -

siempre auspiciando
las siestas carnívoras
y las cenas frugívoras
;)