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ateo poeta

 

Lo que yo te doy es poco,

su masa es relativa y tal vez todo

sea demasiado fugaz, como un paisaje

a través de la ventanilla.

 

"Poco" y "todo" son todavía palabras

excesivamente deudoras de un cálculo

de las emociones y de la confianza

que siempre he considerado a la deriva,

naufragando en algún líquido sustancial.

 

Por eso yo prefiero olvidarme de cuánto

azul, de cuánto aroma de pétalos,

si perdurarán dichas y alas, el enigma

que acompaña nuestra inspiración.

 

Lo que nos damos no tiene mesura.

Es más: nos desborda como alud

impredecible y como las vetas de oro

que emergen y devolvemos con otra

forma a su preñada naturaleza.

 

Tienes razón: en lo minúsculo

percibimos el más leve parpadeo

de una gramática, el sueño estriado.

 

Pero yo tan sólo puedo pretender

que se impregnen de ternura

las omisiones, que un fulgor incluso

invisible mantenga viva la llama.

 

 

Fotografía: Rebeca Mateos

 

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