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ateo poeta

 

Es inútil

sustraerse

a esa pulsión.

 

El deseo muerde

y desgarra

por dentro.

 

Enfila hacia el dique,

inunda.

 

Desordena

la monotonía.

Su quietud apenas

es ojo avizor.

 

Sed de mar

y rendición

al naufragio.

 

La palabra verdadera,

el pacto de sangre

circular.

 

Es inexplicable, pues,

que yo continúe aquí

diligente y amarrado

a las funciones

encomendadas.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 


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