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ateo poeta

 

No me leas más,

por favor.

 

Después de tanto tiempo

corrigiendo erratas,

ha llegado la hora

de decir:

qué triste,

qué triste,

qué triste.

 

(Es un trabalenguas

por omisión,

como bien se sabe.)

 

A partir de este momento

es mejor que continuemos

arañándonos

en la penumbra.

 

No se me ocurre ninguna

rima ni adjetivo original

para murciélago.

Sólo vista perezosa

o aguda audición.

 

Pues así,

en la caverna,

cada cual

con sus oscurísimas

veleidades.

 

En la primavera

o mucho antes, volverá

a brotarnos el sentido

del humor.

 

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