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ateo poeta

 

El mundo está plagado

de falacias instrumentales.

 

No todo -ni la mayoría-

sirve a un propósito.

 

Si no, que se lo pregunten,

-si se dejasen-

a esa inmensidad

de aguas y árboles

que preceden

a nuestros juegos

de palabras.

 

No se conformaron,

desde luego,

para satisfacernos.

 

Osadía es la proyección

de lo útil al universo que es,

ante todo, y que echa raíces

y resplandece

sin complejos.

 

Si nos sirve para subsistir

o tan solo embriaga

los estados de ánimo

pasajeros,

es materia altamente

inflamable.

 

Y la sed de comprensión

no garantiza

el provecho.

 

Lo bello, además,

anda siempre

con muletas. Fruto

singular

de tantos accidentes.

 

Por eso, también le llega

el otoño al exceso

de florituras.

 

 

Fotografía:  Julia D. Velázquez

 

 

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