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ateo poeta

 

Sé que apenas es la longitud

de la piel aguardando y mecida.

 

Ni el rocío, ni la propiedad

de la fragancia, ni el disputado oasis.

 

Tampoco es la ignición

de la musculatura cuyas fuerzas

se oponen a un dolor oscuro.

 

El éxtasis de tu ser procede

de otras cumbres.

 

 

Fotografía: Miguel A. Martínez

 

 

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