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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2015.

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Cuando no tienes fe, eriges

tus propios andamios, corazas,

revelaciones.

 

Dispuesto a la enmienda. Al ciclo,

a la corrupción de lo bello.

 

Es un poder acotado.

Intuyo

 

que razones prácticas y pasiones

tormentosas sabrán dirigir

el tráfico.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

01/11/2015 17:12. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Que las palabras poseían el don.

Lacias, trasunto de la verdad,

suficientes.

 

Cómo se desprenden de los labios

y caen o te alcanzan.

 

Me pides explicaciones, historias

superpuestas. Un atisbo

de lo lúcido bajo la piel.

 

En la suerte desnuda. Todo

el mensaje y el beneficio.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

02/11/2015 15:29. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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El crepúsculo instiga.

Somos en un parpadeo: luz

afín, modalidades.

 

La ceremonia del té. Observar

cómo la resignación y cómo los ángulos

de sus flaquezas.

 

No busco más que reflejos

y matices a las mismas preguntas.

 

Constancia.

Onírico.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

03/11/2015 02:09. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Cáscaras, prótesis. ¿Cómo atravesar

ese barniz espeso y que persiste?

 

¿De dónde procede

lo que narran tus ojos, costuras,

a tumba abierta?

 

Un cuerpo sin esa irradiación

poco germinaría.

 

Testimonio.

¿Exquisitez?

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

03/11/2015 16:27. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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El día tiene visos de perecer

de acuerdo a todos los pronósticos

facilitados.

 

En la medida en que deje paso

a otro de su especie, no suscitará

mayores discrepancias.

 

Otro gallo nos cantaría si aconteciese

la excepción.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

04/11/2015 04:43. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Las violetas perduran. Mes a mes, sin agua,

sus tallos recios y secos, ajados, firmes.

No muere su color.

 

Esa presencia obscena, cada día,

me interroga:

 

¿Quién eres tú? ¿Cómo

envejecer?

 

¿Qué rastros de belleza quedarán?

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

05/11/2015 03:42. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Los gestos mínimos de solidaridad, también.

 

Han sido masacres. Y devastación y continúan.

Que los herederos sean consecuentes.

 

Nosotros, las cicatrices repartidas,

nunca subyugar.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

 

09/11/2015 01:28. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Aún era posible el agua templada

en los pies. Sal. Yacer en la arena.

Noviembre.

 

Los labios agrietados, la hipnosis

de la rasante sobre las olas,

besar. Gemir.

 

El tiempo pulverizado, fósil.

 

Nada traiciona la verdad

de tu cuerpo.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

09/11/2015 01:51. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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UNIVERSOS PARALELOS

 

Al acabar el acto oí cómo un profesor le comentaba a un joven ayudante “es de lo más aburrido, año tras año, igual.” Rutinas institucionales. Y no hay escapatoria. Al llegar estas fechas es ineludible el acto de graduación. Nos ataviamos con un traje negro de frunces aterciopelados y un birrete que parecen extraídos de la prehistoria eclesiástica. Caminamos en procesión solemne, poco menos que funeraria. Y el personal al cargo nos instruye acerca del asiento que debemos ocupar en el escenario con el que han remozado la pista de baloncesto. ¿Cuántos estarán ahora consultando su teléfono móvil? Contándome a mí, me refiero. Yo lo he ocultado entre las páginas del programa de festejos. Disimulo de la misma manera que lo hacen mis alumnos en clase. Es una técnica depurada, similar a la que se adopta cuando se hacen trampas en un examen. Cara de póquer. Ni mucho entusiasmo, ni una sospechosa desidia. Me distrae también la insólita concentración en el ritual de una colega en otra fila, a mi costado izquierdo. Durante la marcha hacia el polideportivo me dijo que era primeriza en este tipo de eventos. Esa distancia de varios metros, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, después de un rápido contacto, desenfadado, bajo el pretexto de cualquier conversación banal, promete atracciones fatales. Ya veremos. Reincido en mi cara de póquer.

 

En el curso pasado hubo que desalojar a toda prisa por un aviso de bomba. Todos los indicios apuntaban a alguna venganza pasional, a saber entre qué partes implicadas. Qué mejor oportunidad para mostrar el agravio con familiares y autoridades de todo rango presentes. ¿No se celebran acaso los matrimonios a voz en grito y con toda fanfarria? ¿Por qué iban a ser menos los desamores, con más razón si son escandalosos e intolerables a los ojos de la mansedumbre? Fuera como fuere, la sangre no llegó al río y nos obligaron a desfilar de nuevo.

 

Este año el protocolo ha vuelto a saltar por los aires. Y, lo reconozco, estos incidentes me causan una íntima satisfacción. Tras la tediosa entrega de diplomas, los aplausos intermitentes y las fotografías de rigor subió al escenario una estudiante. Se colocó delante del micrófono en el atril y procedió a declamar su discurso de despedida. En realidad, todo estaba amañado de antemano. De hecho podíamos seguirlo al pie de la letra pues se hallaba impreso junto al resto de formalidades que nos facilitaron. Mis ensoñaciones en ese momento se regocijaban con la memoria de una profesora casada con la que estuve liado durante largos meses. ¿Qué pensaría ella de todo este tinglado? ¿Nos mofaríamos de toda esa seriedad impostada en alguna de nuestras escapadas clandestinas? ¿Daría pie a una sesuda discusión acerca del capital simbólico y del incierto mercado de trabajo al que abocamos a los recién titulados? En el auditorio calculé no menos de mil quinientas almas resignadas. La mayoría pendientes ahora del discurso en inglés de la estudiante elegida para la ocasión. Por supuesto, nadie expresó la más mínima mueca de incomprensión por más que tal idioma les resulte totalmente ajeno a un elevado porcentaje de las familias y amistades que acompañan a los graduados. La estudiante, en todo caso, poseía un notable dominio de la dicción en una lengua que no era la suya materna, pero que, como todo el mundo sabe, le otorga un indudable prestigio a la universidad para situarse en la liga global de instituciones semejantes. Sin perder la compostura comenzó a leer y en cada párrafo iba añadiendo una frase que no constaba en el texto distribuido, que es una forma suave de decir que había sido censurado con antelación. Que si “la lucha de los estudiantes”, que si “la libertad y la democracia”, que si “las injusticias sociales frente a las que debemos dirigir nuestro conocimiento”, que si “la desobediencia puede ser necesaria.” Me alegró el día. Todavía hay esperanza, me dije. Y, de súbito, para culminar, desplegó un paraguas de bolsillo como símbolo de uno de esos movimientos de protesta que están en boga. Todo lo cual le granjeó el eufórico aplauso de una buena parte del público, incluso del poco ducho en la mencionada lengua franca.

 

Benditos universos paralelos, pareció exclamar una voz interior en justa correspondencia. Mi amante se había mudado de país con toda su prole y era triste esa ausencia de complicidad cotidiana que solía aguardarme al volver a casa. A menudo, es verdad, solo a través de mensajes de texto. Pero ese arreglo a mí no me incomodaba. Siempre prometía algo más. Al caminar de vuelta a los vestuarios noté que los adustos profesores rompían filas con impaciencia y daban rienda suelta a la tensión acumulada con bromas y chascarrillos. La gente sonreía. Una brisa de cierta felicidad peinaba los cientos de rostros desconocidos. Concluyó la partida y prefiero no pensar en la que jugaremos en el próximo curso académico.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

 

 

 

UNIVERSOS PARALELOS

 

 

Al acabar el acto oí cómo un profesor le comentaba a un joven ayudante “es de lo más aburrido, año tras año, igual.” Rutinas institucionales. Y no hay escapatoria. Al llegar estas fechas es ineludible el acto de graduación. Nos ataviamos con un traje negro de frunces aterciopelados y un birrete que parecen extraídos de la prehistoria eclesiástica. Caminamos en procesión solemne, poco menos que funeraria. Y el personal al cargo nos instruye acerca del asiento que debemos ocupar en el escenario con el que han remozado la pista de baloncesto. ¿Cuántos estarán ahora consultando su teléfono móvil? Contándome a mí, me refiero. Yo lo he ocultado entre las páginas del programa de festejos. Disimulo de la misma manera que lo hacen mis alumnos en clase. Es una técnica depurada, similar a la que se adopta cuando se hacen trampas en un examen. Cara de póquer. Ni mucho entusiasmo, ni una sospechosa desidia. Me distrae también la insólita concentración en el ritual de una colega en otra fila, a mi costado izquierdo. Durante la marcha hacia el polideportivo me dijo que era primeriza en este tipo de eventos. Esa distancia de varios metros, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, después de un rápido contacto, desenfadado, bajo el pretexto de cualquier conversación banal, promete atracciones fatales. Ya veremos. Reincido en mi cara de póquer.

 

En el curso pasado hubo que desalojar a toda prisa por un aviso de bomba. Todos los indicios apuntaban a alguna venganza pasional, a saber entre qué partes implicadas. Qué mejor oportunidad para mostrar el agravio con familiares y autoridades de todo rango presentes. ¿No se celebran acaso los matrimonios a voz en grito y con toda fanfarria? ¿Por qué iban a ser menos los desamores, con más razón si son escandalosos e intolerables a los ojos de la mansedumbre? Fuera como fuere, la sangre no llegó al río y nos obligaron a desfilar de nuevo.

 

Este año el protocolo ha vuelto a saltar por los aires. Y, lo reconozco, estos incidentes me causan una íntima satisfacción. Tras la tediosa entrega de diplomas, los aplausos intermitentes y las fotografías de rigor subió al escenario una estudiante. Se colocó delante del micrófono en el atril y procedió a declamar su discurso de despedida. En realidad, todo estaba amañado de antemano. De hecho podíamos seguirlo al pie de la letra pues se hallaba impreso junto al resto de formalidades que nos facilitaron. Mis ensoñaciones en ese momento se regocijaban con la memoria de una profesora casada con la que estuve liado durante largos meses. ¿Qué pensaría ella de todo este tinglado? ¿Nos mofaríamos de toda esa seriedad impostada en alguna de nuestras escapadas clandestinas? ¿Daría pie a una sesuda discusión acerca del capital simbólico y del incierto mercado de trabajo al que abocamos a los recién titulados? En el auditorio calculé no menos de mil quinientas almas resignadas. La mayoría pendientes ahora del discurso en inglés de la estudiante elegida para la ocasión. Por supuesto, nadie expresó la más mínima mueca de incomprensión por más que tal idioma les resulte totalmente ajeno a un elevado porcentaje de las familias y amistades que acompañan a los graduados. La estudiante, no obstante, poseía un notable dominio de la dicción en una lengua que no era la suya materna, pero que, como todo el mundo sabe, le otorga un indudable prestigio a la universidad para situarse en la liga global de instituciones semejantes. Sin perder la compostura comenzó a leer y en cada párrafo iba añadiendo una frase que no constaba en el texto distribuido, que es una forma suave de decir que había sido censurado con antelación. Que si “la lucha de los estudiantes”, que si “la libertad y la democracia”, que si “las injusticias sociales frente a las que debemos dirigir nuestro conocimiento”, que si “la desobediencia puede ser necesaria.” Me alegró el día. Todavía hay esperanza, me dije. Y, de súbito, para culminar, desplegó un paraguas de bolsillo como símbolo de uno de esos movimientos de protesta que están en boga. Todo lo cual le granjeó el eufórico aplauso de una buena parte del público, incluso del poco ducho en la mencionada lengua franca.

 

Benditos universos paralelos, pareció exclamar una voz interior en justa correspondencia. Mi amante se había mudado de país con toda su prole y era triste esa ausencia de complicidad cotidiana que solía aguardarme al volver a casa. A menudo, es verdad, solo a través de mensajes de texto. Pero ese arreglo a mí no me incomodaba. Siempre prometía algo más. Al caminar de vuelta a los vestuarios noté que los adustos profesores rompían filas con impaciencia y daban rienda suelta a la tensión acumulada con bromas y chascarrillos. La gente sonreía. Una brisa de cierta felicidad peinaba los cientos de rostros desconocidos. Concluyó la partida y prefiero no pensar en la que me toca jugar el próximo curso académico.

 

 

10/11/2015 18:39. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Hermética dulzura. Siete de la mañana,

escalofríos. Otro día incierto.

 

Me escribes tu última carta y ahí

concluye un amor. Se disipa la niebla.

La revancha del azar.

 

Sabes aún a café, lo transpiras.

La misma ensoñación ahora

que ya no, que el amanecer

es diáfano y refrescante.

 

Y me digo, esta levedad, el mundo

horadado, las palabras que forjamos,

la persistencia.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

14/11/2015 02:07. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Dejar atrás la nostalgia. El cuerpo sísmico,

lo que no es susceptible de imitación.

 

Eres un mar hoy.

 

A lo lejos, los cálculos, la elasticidad

del tiempo, cómo se nutren las fuerzas

que emergen.

 

Disipar la parálisis del misterio.

Coágulos, la piel salada.

 

Me invitas a tomarme un baño.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

17/11/2015 02:16. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Tan solo unas notas de perfume,

alguna planta de otoño, ebriedad

incontenible.

 

Todavía soy un niño.

 

En la quietud hay una fiesta.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

18/11/2015 01:59. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Representar el beso que ya es

fraguado de historia.

 

Perduran las violetas.

Imprescindible un colofón

o un deseo errante.

 

Ama (a sujetos de carne y hueso

y encefalograma alpino)

sobre todas las cosas.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

21/11/2015 02:25. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Este es un proyecto de canción.

 

¿Soy un poema

o una mercancía?

 

¿Cuántas veces debemos leer

y escuchar, leer y escuchar,

escuchar y leer

con cuidado?

 

Por el bien

de la salud mental.

 

Como expresión

de rechazo a un dócil

lavado de cerebro.

 

¿Comprarías un poema

o una mercancía?

 

Ocaso de los formularios.

Declive

de los manipuladores.

 

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

21/11/2015 03:36. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Si resplandeces en la noche tibia.

Y añades composición

a mi pensamiento.

 

Las ramas fragantes de la quietud.

 

El dolor repercutiendo tan próximo

y ácido. Me llamas a discernir.

 

Y tus manos instan la música.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

22/11/2015 03:12. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Esa libertad manoseada, sucia,

hipócrita que pronuncia

el privilegiado:

 

no me sirve.

 

En el fondo, en nada se distingue

de la libertad negada,

proscrita, subversiva según lo estipulado

por quienes llevan las riendas.

 

No me sirve.

 

La libertad de elegir

entre la miseria y la sumisión

de mi cuerpo a los ejercicios mágicos

de la codicia:

 

no me sirve.

 

La libertad del aislamiento

y de la tristeza. La voz libre

sin nadie que la escuche

y la cuestione:

 

no me sirven, me limitan.

 

La única libertad

que no me hace daño

y por la que nos dejamos la piel

es la que emancipa

de todas esas falacias.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

22/11/2015 04:07. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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La amistad de la rosa desprendida

y convaleciente.

 

El tiempo es limitado. Mis raíces

también se fracturan.

 

Huimos de la domesticación.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

24/11/2015 02:14. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Mi rosa no era mía. Es mejor así.

 

Lo que pensaba antes de derrochar

todo su fulgor.

 

Más fiel a su ciclo y pulsaciones

que a mi concepto de belleza.

 

El amor solo se cultiva más tarde.

 

Distingo aún su mensaje incoloro.

Después de muerta.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

25/11/2015 16:25. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Sin menoscabo de la satisfacción

que proporcionan las simetrías.

 

En los pliegues, en cuclillas,

bajo los párpados: torsiones

y lo indomable.

 

Este mundo ofrece escasa

racionalidad.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

26/11/2015 12:53. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Solo podemos cultivar

después de la irrupción.

 

Anticiparse

es papel mojado.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

26/11/2015 12:56. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Esta noche he pensado

trescientas veces tu nombre.

 

La bahía encrespada por el vendaval.

Los edificios luminosos

cayendo en picado

sobre la ausencia.

 

Ya no me hago ilusiones.

Solo el afecto ahora

puede humedecer mis ojos.

 

Si no estuvieras en las antípodas

hoy celebraríamos

el aniversario.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

27/11/2015 19:49. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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El desierto que se extiende y abarca,

alrededor, adentro.

 

Ni siquiera un conjunto informe

de silencio, arena, acumulación.

 

Adquiere una apariencia de vacío

estéril. Condiciones áridas

del subsistir. Simulacros

de felicidad.

 

Lo reconoces por estar en la grieta.

 

 

Fotografía: Nobuyoshi Araki

 

 

 

 

 

 

30/11/2015 02:02. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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