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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

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Se muestran los artículos pertenecientes al tema las poesías de otros/as.

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¿Quién me ha influido más?

 

¿Ana, Polikárpov, Elena, Uxía, Tomás

Jesús Ibáñez?

 

¿Aleixandre, Valente, Riechmann

Janés, Vilariño?

 

¿o han sido los fantasmas agrios del parentesco?

 

o los ritos iniciáticos:

la repugnancia, la insoportable conformidad

de los subalternos

 

o solo las amantes

que han atravesado mi médula

tuétano, axones, funciones digestivas

táctiles

 

muertos y vivos coleando

paréntesis

 

verdad

premisas en cuarentena

 

 

Fotografía: yama-bato

 

 

01/02/2016 19:05. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Quieres jugar

pero aún no has matado

a la noche

de los inciensos.

 

La herida que florece

en tu puño abierto

cuenta hasta tres

y se vuelve

a abrir.

 

He obtenido

un pasaporte de luz

para arraigar.

 

 

Ilustración: Robert Kipniss

 

 

03/01/2016 12:44. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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08/03/2014 09:22. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Yo no sé de pájaros,

no conozco la historia del fuego.

Pero creo que mi soledad debería tener alas.

 

Alejandra Pizarnik, Las aventuras perdidas, 1958

 

 

Fotografía: Stanko Abadic

 

13/07/2013 15:05. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Chantal Maillard

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Mi piel es doble como la luz del mundo,
mi sangre, múltiple como la hierba,
mis ojos son el triple destello de algún faro,
mis huesos son tan frágiles como piedra de arena
y tan frío mi aliento
que el sol se quiebra entre mis labios.

¡Si alguna vez lograras conocerme!
Hay noches tan extrañas y tan largas
en mis manos
que a veces las estrellas se olvidan de brillar
para dormir en ellas.

Para ser tú la más extraña y larga noche
te bastaría ser un barco
de nieve y naufragar en mí.


Chantal Maillard, Poemas tempranos

 

Fotografía: Man Ray

 

 


14/05/2013 00:30. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Yves Bonnefoy

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Sí, para escuchar, sí, para hacer mía
Esa fuente, el grito de alegría, que borboteante
Surge de entre las piedras de la vida
Temprano, y tan fuerte, y luego se atenúa y calla.

Pero escribir no es tener, no es ser,
Porque el estremecimiento de la dicha no es allí
Más que una sombra, por diáfana que fuera,
En palabras que aún se recuerdan

De tantas y tantas cosas que el tiempo
Ha surcado duramente con sus garras,
-Y no puedo hacer más que decirte
Lo que no soy, salvo en deseo.

Una manera de tomar, que fuera
Dejar de ser sí mismo en el acto de tomar,
Una manera de decir, que hiciera
Que uno dejara de estar solo en el lenguaje.

Yves Bonnefoy

13/05/2013 23:46. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Lhasa

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"Don’t you tempt me with perfection.

I have other things to do."

 

Lhasa de Sela, I’m going in

 

 


27/12/2012 23:29. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Antón Castro

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Ilustración: Josema Carrasco

21/12/2012 20:18. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Ramón J. Soria

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VENDRÁN TIEMPOS MEJORES PERO NO NOS IMPORTAN,

la vida es el presente, el instante que late,

los minutos de hoy y de mañana.

Quienes nos venden la fábula

de futuros mejores y lejanos,

de aguantar los mordiscos

por un "quizá mañana",

son los de siempre, ellos.

Los que robaron almas, tiempo,

trabajo, besos, vidas y palabras

y nunca saborearon carestías, asperezas,

vacío, pobreza y desamparo.



VENDRÁN TIEMPOS MEJORES PERO SERÁN AHORA,

la vida es estar juntos, el instante en la calle,

los días de encontrarnos y de reconocernos.

Quienes nos venden la trampa

de que sigamos mudos y obedientes,

de aguantar la historia entera

por un "quizá mañana",

son los dueños de todo o casi todo,

Los que mataron a Peter Pan, Corto Maltés, John Silver

y hasta al capitán Ahab y su ballena,

la imaginación de nombrar el porvenir,

la libertad del pan,

el amor a destajo,

la hermandad de los hombres,

las mujeres, los perros, las estrellas.



VENDRÁN TIEMPOS MEJORES PERO HABRÁ QUE LUCHARLOS

como siempre contigo y también con el otro,

la otra, el extranjero, la extraña y el que fuimos,

y brindar con memoria y con buen vino

por el tiempo de hoy, por ti, por mí,

por los que llegan, por la tierra que da,

el aire que regala, el sol que nos conmueve,

y sobre todo por hoy, por no demorar nada,

que la vida es ahora solamente.

Que la vida es ahora, en este año.



Ramón J. Soria [http://gastropitecus-gloton.blogspot.com.es/]



Fotografía: Alex Webb

20/12/2012 14:17. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

tres poemas de Karmelo C. Iribarren

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ESTAS COSAS SIEMPRE SUCEDEN DE REPENTE

 

No pasa nada. Ella está

en un expreso con dirección

a Barcelona, y yo aquí,

en mi mesa de trabajo, escribiendo

estos versos. Hace apenas dos horas

que se ha ido. Mañana

charlaremos por teléfono.

Sobre la tele, su espléndida sonrisa.

No pasa nada, como digo.

Y, de repente, no sé qué hacer

con tanta soledad.

 

 

SI QUIERES SABER LO QUE HA CAMBIADO ESTE PAÍS

 

No tienes más que acercarte

a cualquier cafetería

a la hora del almuerzo

y fijarte en esos tipos entusiastas

que hablan y gesticulan

con esa suficiencia

típica de los llamados a dominar

el mundo

y que lo único que tienen

entre ceja y ceja

es cómo conseguir un nuevo aumento

para cambiar de coche o de parienta.

 

 

LA FUNCIÓN DE LA POESÍA

 

La función

de la poesía

en nuestra sociedad,

ha sido el tema estrella

(durante un par de días)

en simposios, mesas orondas

y demás zarandajas,

a cargo

de eminencias con-

trastadas

en el manejo de las lenguas.

 

Parece ser

que les ha hecho

buen tiempo

y que no ha habido

heridos de importancia.

 

 

Karmelo C. Iribarren, La condición urbana (1995)

 

 

Fotografía: Martine Franck

 

 

 

11/12/2012 10:08. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Raúl Zurita

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Se oyen días enteros hundiéndose, se oyen extrañas

mañanas soleadas, amores inconclusos, despedidas

truncas que se van hundiendo en el mar. Se escuchan

extrañas carnadas que llueven pegadas de días de

sol, de amores truncos, de despedidas que ya no. Se

dice de carnadas que llueven para los peces en el mar.

 

El mar azul y brillante. Se oyen cardúmenes de peces

devorando carnadas pegadas de palabras que no, de

noticias y días que no, de viejos amores que ya no.

 

Se dice de cardúmenes de peces que saltan, de

torbellinos de peces que saltan.

 

Se oye el cielo. Se dice que llueven asombrosas

carnadas adheridas de pedazos de cielo sobre el mar.

 

Zurita, Zurita (2011)

 

Fotografía: Vivian Maier

 


28/11/2012 20:41. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Advertencia, un poema de Felipe Benítez Reyes

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Si alguna vez sufres -y lo harás-

por alguien que te amó y que te abandona,

no le guardes rencor ni le perdones:

deforma su memoria el rencoroso

y en amor el perdón es sólo una palabra

que no se aviene nunca a un sentimiento.

Soporta tu dolor en soledad,

porque el merecimiento aun de la adversidad mayor

está justificado si fuiste

desleal a tu conciencia, no apostando

sólo por el amor que te entregaba

su esplendor inocente, sus intocados mundos.

 

Así que cuando sufras -y lo harás-

por alguien que te amó, procura siempre

acusarte a ti mismo de su olvido

porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.

Y aprende que la vida tiene un precio

que no puedes pagar continuamente.

Y aprende dignidad en tu derrota

agradeciendo a quien te quiso

el regalo fugaz de su hermosura.

 

Felipe Benítez Reyes, Los vanos mundos (1982-1984)

 

Ilustración: Michele del Campo

 

12/11/2012 00:18. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Esto es todo, extractos de un poema de Marguerite Duras

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Y.A.: ¿Irías al paraíso?

M.D.: No. Eso me hace reír.

Y.A.: ¿Por qué?

M.D.: No sé. No creo en él

en absoluto.

Y.A.: Y después de la muerte,

¿qué queda?

M.D.: Nada. Solo los vivos

que se sonríen, que se acuerdan.

Y.A.: ¿Quién se va a acordar de ti?

M.D.: Los jóvenes lectores. Los párvulos.

 

(...)

 

Y.A.: ¿Para qué escribir?

M.D.: Es a la vez callarse y

hablar. Escribir. A veces esto quiere decir

también cantar.

Y.A.: ¿Bailar?

M.D.: Eso también cuenta. Bailar es un

estado del individuo. Siempre

me ha gustado mucho bailar.

Y.A.: ¿Por qué?

M.D.: Todavía no lo sé.

 

(...)

 

Nunca he tenido modelo.

Desobedecía obedeciendo.

Cuando escribo, estoy en la misma

locura que cuando vivo. Me reúno con

masas de piedra cuando escribo.

 

(...)

 

La lluvia de los niños ha caído

en el sol.

Con la felicidad.

He ido a ver.

Después ha sido necesario explicar que

era normal. Desde hace siglos.

Porque los niños no

entendían,

todavía no podían entender la

inteligencia de los dioses.

Después ha sido necesario continuar

caminando por el bosque. Y cantar

con los adultos, los perros, los

gatos.

 

(...)

 

Vanidad de vanidades.

Todo es vanidad y persecución del

viento.

Estas dos frases dan toda la literatura

de la tierra.

Estas dos frases por sí solas

abren el mundo: las cosas, los

vientos, los gritos de los niños, el sol

muerto durante esos gritos.

Que el mundo se precipite a su pérdida.

Vanidad de vanidades.

Todo es vanidad y persecución del

viento.

 

(...)

 

La palabra amor existe.

 

(...)

 

Sé muy bien que tienes otras ambiciones.

Sé muy bien que estás triste. Pero eso me

da igual. Que me amas, es lo más importante.

Lo demás me da igual. Me trae sin

cuidado.

 

(...)

 

Tenemos que hablar de nuestro amor.

Vamos a encontrar las palabras para eso.

Quizá no haya palabras.

 

(...)

 

Tus besos, creo en ellos

hasta el final de mi vida.

 

Marguerite Duras, Esto es todo (1995)

 

Fotografías: Ed Templeton

 

02/11/2012 19:11. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Otro poema de Vicente Huidobro

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Pienso en ellos en los muertos

En los que yo vi caer

En los que están grabados en mi alma

En los que aún están cayendo en mis miradas

Vosotros que seguiréis muriendo

Hasta el día en que yo muera

 

Vicente Huidobro, Últimos Poemas (1948)

 

 

 

28/10/2012 22:37. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Horizonte, un poema de Vicente Huidobro

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Pasar el horizonte envejecido

 

Y mirar en el fondo de los sueños
La estrella que palpita

 

Eras tan hermosa
                         que no pudiste hablar

Yo me alejé
                pero llevo en la mano
Aquel cielo nativo
Con un sol gastado

Esta tarde
             en un café
                           he bebido


                           Un licor tembloroso
                           Como un pescado rojo

Y otra vez en el vaso escondido
Ese sueño filial

 

Eras tan hermosa
                         que no pudiste hablar
En tu pecho agonizaba

Eran verdes tus ojos
                             pero yo me alejaba

 

Eras tan hermosa
                         que aprendí a cantar

 

Vicente Huidobro, Ecuatorial (1918)

 

Fotografía: Marc Lagrange

23/10/2012 14:27. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

unos versos de Julio Cortázar

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"Este amor que de la nada se alimenta,

esta ala sin pájaro, esta incierta vanidad

de seguir, como una triste

costumbre de verano."

 

Julio Cortázar

 

Ilustración: Michele del Campo

08/10/2012 01:12. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Un fragmento de Rayuela, de Julio Cortázar

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"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

 

Julio Cortázar, Rayuela

 

Fotografía: Ed Templeton

 


05/10/2012 10:20. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Corona (un poema de Paul Celan)

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En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.

Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:

regresa el tiempo a la nuez.

 

En el espejo es domingo,

en el sueño se duerme,

la boca dice la verdad.

Mi ojo asciende al sexo de la amada:

nos miramos,

nos decimos palabras oscuras,

nos amamos como se aman amapola y memoria,

nos dormimos como el vino en los cuencos,

como el mar en el rayo sangriento de la luna.

 

Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:

tiempo es de que se sepa,

tiempo es de que la piedra pueda florecer,

de que en la inquietud palpite un corazón.

Tiempo es de que sea tiempo.

Es tiempo. 

 

Paul Celan, La arena de las urnas (1948) 

 

Fotografía: Ed Templeton

 



05/10/2012 09:44. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

cuatro poemas de Roberto Bolaño

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Esperas que desaparezca la angustia

Mientras llueve sobre la extraña carretera

En donde te encuentras

 

Lluvia: sólo espero

Que desaparezca la angustia

Estoy poniéndolo todo de mi parte.

 

**

 

Las pelucas de Barcelona

 

Sólo deseo escribir sobre las mujeres

de las pensiones del Distrito 5º

de una manera real y amable y honesta

para que cuando mi madre me lea

diga así es en realidad

y yo entonces pueda por fin reírme

y abrir las ventanas

y dejar entrar las pelucas

los colores.

 

**

 

Un poeta chino en Barcelona

 

Un poeta chino piensa alrededor

de una palabra sin llegar a tocarla,

sin llegar a mirarla, sin

llegar a representarla.

Detrás del poeta hay montañas

amarillas y secas barridas por

el viento,

ocasionales lluvias,

restaurantes baratos,

nubes blancas que se fragmentan.

 

**

 

Para Edna Lieberman

 

Dice el saltimbanqui de las Ramblas:

Este es el Desierto.

 

Es aquí donde las amantes judías

Dejan a sus amantes.

 

Y recuerdo que me amaste y odiaste

luego me encontré solo en el Desierto.

 

Dice el saltimbanqui: éste es el Desierto.

El lugar donde se hacen los poemas.

 

Mi país.

 

 

Roberto Bolaño, La Universidad Desconocida (1993)

 

Ilustración: Nazario Luque

 

17/08/2012 12:29. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Néstor Barron

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Mi belleza es arrasadora

cuando te tengo arrodillada

delante de mí y acaricio

tu nuca con mis dos manos.

No me exilies de tu boca todavía,

no me escupas tan pronto de regreso a

la fealdad

de mi maravilloso mundo muerto.

 

Néstor Barron, Las Otras. Historias del misógino que amaba a todas las mujeres, 2008

 

Ilustración: Diderot

 

Más preguntas, un poema de Juan Gelman

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nuestro amor es sencillo/

tiene un plumero de fuego en la mano/

no hay cosa más sencilla que un plumero de fuego/

tiene el mango con rabia y limpia las telarañas del sur/

 

sacude el tiempo sobre líricos griegos

que llenaban con vino copas y tazas hasta el borde/

para olvidar dolores entre luciérnaga y luciérnaga/

penas y todo lo que es independiente de la voluntad/

qué pájaros ésos

 

que dejaron sus plumas en el plumero que le pasás al infinito/

a las ventanas que fingen reír/

a los hombres que sudan en la noche

porque están enseñando a su esqueleto el oficio de esperar/

 

¿y si los sustantivos estuvieran equivocados?/

¿si la palabra esqueleto no fuera un esqueleto?

¿si el esqueleto fuera un perfume o música que va a la fiesta

abriéndose en una esquina del sur?/

 

¿si el esqueleto frente a frente fuera un árbol?/

¿tuviera en una hojita la cara de los compañeros?/

¿en otra hojita los compañeros combatiendo de nuevo?/

¿los compañeros descansando en sombras de donde van a volver?/

 

te pienso/amor/porque pensar es amarte/

cuando volás por el aire lleno de hombres y mujeres

que cuidan el sur/

le arrancan malayerbas/

para que brillen los ojos del cielo/

 

todavía conozco los hechos de tu vientrre/

vos tenés un plumero en la mano/

limpiás los días y el amor/

y la palabra libertad/

 

 

Juan Gelman, Los poemas de José Galván (1988)

 

 

un poema de Paula Varela

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Hay un ministro
que se lamenta por la tragedia,
lo rodean
otras figuras de cera.

Todos parecen humanos.
La voz se oye quebrada,
pronuncia frases preciosas.

Cualquiera podría creerle.

 

 

Paula Varela (http://mundosentidos.blogspot.com.ar/)

 

Ilustración: Luego (http://luegoestudio.es/)

 

27/07/2012 02:53. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Idea Vilariño

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Uno vive

con los muertos

que están ahí

con los sufrientes vive

y con los despojados

y con los presos

vive.

 

 

Idea Vilariño, Vuelo ciego (2004)

 

 

 

19/07/2012 17:23. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Víktor Gómez

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ceniza y viento

las ranas enmudecen

 

el sol caído

 

han sembrado mi hambre

las horas del saqueo 

 

Víktor Gómez Valentinos, Trazas del calígrafo zurdo, II (2012)

 

Ilustración: Anton Stankowski

 


17/07/2012 01:10. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Súplica de la vida, un poema de Macedonio Fenández

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Luz de la vida

engañadora

voluble oleaje de la existencia

con brisa amarga

o embriagadora

henchiendo el seno de somnolencia

de un siglo nuevo

a la ribera

cruel o sonriente ¿quién lo supiera?

el alma frágil

nos has traído

sobre la cresta de una quimera.

 

Los otros vasos

si quieres llévalos.

De la celeste pasión la copa

hasta los bordes

tan sólo déjanos,

y en el engaño de los engaños

mecidas siempre

de un sueño único

juntas, doquiera

y hasta la playa del suspiro único

estas dos almas

llévanos. Sea.

 

Macedonio Fernández, Manera de una psique sin cuerpo (1901)

 

Ilustración: Nazario Luque

 

 

 

15/07/2012 23:47. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

dos poemas de Felipe Benítez Reyes

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El poema

 

Tan extraño

como llegar a una ciudad

y ver cómo la luz

inventa esa ciudad de la que nunca

has logrado salir.

 

**

 

Acuarelas

 

Qué rápido.

                  Adiós.

                            El tiempo

qué rápido va,

                      dejando

rastros de bestia herida por la nieve.

 

 

Felipe Benítez Reyes, El equipaje abierto (1996)

 

Ilustración: Eduardo Úrculo

 

 

15/07/2012 16:39. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Antonio F. Rodríguez Esteban

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me siento aire, dice
ya virado a penumbra, a leve cosa, argamasa
leve de realidad
en lentitud la lengua arroja
virutas del decir
contrafuerte y nunca de quien mira
-para sostener el aún en su nervio vivo, brasa
aunque del fuego no-

se sabe: madura de alegría el fruto oblicuo

interrupción sísmica
en el siendo apenas de las cosas
nada queda o crecen líquenes

manan adverbiales
en hilo espectro

cunde en hueso nana lobo
sabor apenas

se sabe: dulzura aquieta mundo

de la madera, dices, no esperar sino secreto
arrullo de la voz, nervadura
negra de lo vivo
negra madera madre

se sabe: lo percusivo salva, ritmo
basáltico despierta afectos:

un aliento, una imagen: la ternura
exacta de la carne o esta vida
exacta de luz y adentro

lo escrito en el árbol único
sin temblor
sin tacto
sin esplendor geométrico al dictado

me siento aire, dice
y una sonrisa le abre el rostro
en lento enjambre o barro lento
donde apenas desmesura

dulce lumbre ahí

donde apenas

 

Antonio Francisco Rodríguez Esteban

 

Fotografía: Marc Ribaud

 

 

 

03/07/2012 01:08. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Respiración, un poema de Vicente Gallego

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Respiración, primicia

de la vida intangible, vigor hondo

que pellizcas la piel y la conmueves,

suero de la pureza, liana clara

por la que baja a ciegas

el hombre de su abismo y se acalora

en este rico valle de los vientos.

 

Te haces ritmo en la ola, en la montaña

pulmón grande y tranquilo,

porque todo lo envuelve la cadencia

con que a compás avivas este mundo,

fuelle de la verdad.

 

Respiración desnuda,

tú que veías el sueño con la hoja

de tu leal espada,

cúranos las heridas del cansancio,

enciende nuestro amor con tu jadeo,

y cuando prenda el fuego, la iracundia,

refresca, dama sabia,

la cabeza tozuda, tú que eres

corola del sosiego,

condensación del bien,

decir del corazón.

 

Vicente Gallego, Mundo dentro del claro (2012)

 

Fotografía: Jacob Aue Sobol

 

 

 

02/07/2012 21:12. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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y que el placer que juntos inventamos

sea otro signo de la libertad

 

Julio Cortázar

 

Ilustración: Balthus

 

un poema de Julio Mas Alcaraz

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Viajo para no oír
cómo disparan con sus rifles
a los árboles que se agitan.

Viajo para acariciar
los colmillos del zorro,
bañarme con las nutrias,
untar mi cuerpo de resina

y quitar el hedor a humano que impregna mis ropas
y olfatean las bestias de lejos.


Julio Mas Alcaraz, El niño que bebió agua de brújula (2011)

 

Fotografía: Julio Bittencourt

 

27/06/2012 12:36. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

reflexiones sobre el amor en "La bola de cristal", un libro de Carlo Fabretti

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“-¿Cómo se construye el mito (es decir, la ideología, el programa) del amor? Su base biológica es obvia: la libido, el orgasmo y la lactancia constituyen el trípode sobre el que se asienta. El apetito sexual es uno de los más fuertes, el orgasmo es el placer físico más intenso que nos es dado experimentar, y la lactancia nos hace dependientes durante mucho tiempo (a la vez que nos aboca al canibalismo simbólico). Las parejas se constituyen y se mantienen para satisfacer de forma regular y controlada el apetito sexual de los emparejados (que, al devorarse mutuamente, intentan recuperar la añorada beatitud de la infancia), así como para facilitar la supervivencia de la prole. Nada más lógico que “mitificar” (en el sentido literal de convertir en mito) ese vínculo tan útil para la estabilidad y el control de la sociedad. Y así, nuestra cultura nos repite sin cesar (mediante la educación, la literatura, la música, el arte, el cine...) que ese rapto vesánico, ese delirio tremendo que nos lleva a ver en otra persona el centro de nuestra existencia y la culminación de nuestras aspiraciones, es el más noble y elevado de los sentimientos; que encadenarnos es la más libre de las elecciones; que podemos y debemos “compartir la vida”, dejar de ser individuos para convertirnos en monstruos de dos cabezas y ocho extremidades, como los grotescos andróginos que imaginó un boxeador metido a filosofo.

 

Tener en lugar de ser: esa es la consigna de una sociedad esquizofrénica que ensalza la colaboración mientras fomenta la competencia. Tener muchas cosas en lugar de ser una persona. Tener una pareja en lugar de ser un individuo, dos individuos que se relacionan desde sus irreductibles, incompartibles y espléndidas unicidades...

 

Y ni siquiera los solteros escapamos a la contaminación conyugal, puesto que el matrimonio, la familia nuclear es la pauta inmensamente mayoritaria. Todos somos, cuando menos, fumadores pasivos del omnipresente humo parejil que ciega nuestros ojos, el denso humo tóxico que se produce al quemar los trapos sucios en la hoguera (pasional y ceremonial) del amor...

 

-Te has dejado una pata -me dijo F-. El del amor es un mito cuadrúpedo.

 

-¿Cuál es su cuarta pata?

 

-El miedo, obviamente. El hambre, el miedo y el sexo son los tres motores de la vida animal. (…) En primer lugar, el miedo a no conseguir, o a perderla una vez conseguida, la fuente de tanto plcer. Pero también el atávico miedo a la soledad de los mamíferos inmaduros y de los animales gregarios en general. No solo la soledad como falta de afecto o de placer, sino como situación de riesgo frente al hambre y frente a los enemigos... (…)

 

 

-¿Y qué es lo fundamental?

 

-Que el amor y la amistad, en nuestra cultura, siempre acaban (o empiezan) entrando en conflicto, como la religión y la ciencia (y por análogas razones), como el mito y la reflexión. (…)

 

-¿Y cuál es el alto precio que dijiste que pagaríamos por esa lección?

 

-Vergüenza y tristeza. La tristeza es comprender que vivimos en una sociedad atomizada (mejor dicho, moleculizada) en parejas, y que eso determina un entorno afectivo y relacional que no favorece en absoluto la amistad (es decir, la sinceridad) ni inter ni intramolecular. La vegüenza de no ser capaces de dejar de ser peces, peceras o ambas cosas a la vez (en el sentido más físico y literal, todos empezamos siendo peces en la pecera amniótica, y casi la mitad de las personas se convierten alguna vez en peceras ambulantes; pero como seres racionales que se supone que somos, deberíamos superar esa servidumbre biológica). Entrar en. Tener dentro. La pecera con un pez encapsulado (atrincherado y cautivo a la vez) es la célula de nuestra sociedad asimétrica, su metáfora y su metonimia, la bola de cristal que nos impide ver el futuro...

 

-¿Por qué asimétrica?

 

-Porque todos somos plenamente peces durante un tiempo, pero solo las mujeres pueden ser plenamente peceras. Lo de la envidia del pene es una nimiedad frente a la verdadera envidia del claustro. Esa es una de las causas de que la amistad entre un hombre y una mujer sea tan difícil (sobre todo para él). Hay muy pocos hombres capaces de ser realmente amigos de una mujer (sobre todo de la suya).”

 

 

Carlo Fabretti, La bola de cristal (2005)

 

Ilustración: Juan Francisco Casas

 

27/06/2012 11:54. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Juan Carlos Mestre

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sé que la vigilia será larga y yo no tengo a dónde ir,

si al menos tú estuvieras viva en la desobediencia de quien no ha hecho ningún pacto

y yo pudiera acostarme a tu lado y no soñar que estoy contigo como un clavo hundido en la madera dormida,

si al menos cada huella fuese un signo, una claridad de algo allí donde pisaste, un hueco de mar al que arrojarme,

oh si al menos mi corazón rodase como una moneda hasta llegar a tu mano, hasta llegar junto a ti como el agua que lava tu ropa, el aire que respiras como luz que no tengo,

si al menos yo fuese el desconocido que volviera a encontrarte y no el que se despide y atraviesa sin mirar las calles y en ningún lugar fuera de ti encuentra ya refugio,

si al menos me escucharan los vendedores de flores y los guardias de tráfico, cerraran las pérgolas, se detuvieran los automóviles, nadie fuera ya a ninguna parte y todo se negara a existir hasta que tú volvieras,

hasta que tú amor del mundo derribaras los muros, entraras como un vendaval en los palacios, arrasaras con ternura las piedras

 

Juan Carlos Mestre, La tumba de Keats (1999)

 

Fotografía: Cintia Massafra

 


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Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.

 

Marguerite Yourcenar

 

Ilustración: Nazario Luque

 

 

 

23/06/2012 20:34. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

dos poemas de Ana Vega

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establecer en la cotidianidad de lo más íntimo, cercano

la rebeldía del animal herido

instaurar en la realidad un nuevo concepto

de vida desde las uñas hasta los dientes

 

(…)

 

la oscuridad lo invadió todo, un cuerpo permaneció en pie

junto a otro cuerpo, vieron la salvación en ese instante en que

la vida vence a la muerte por un segundo cuando uno alcanza a

empujar con cierta violencia una parte de su anatomía sobre el

otro. quizá vinculación sagrada o unión que paraliza el mundo

pero por un escaso margen de tiempo nunca el suficiente jamás

capaz de vencer la muerte tan sólo de paralizar su avance por

el choque inevitable de un golpe extremo de belleza algo que

sólo un cuerpo puede lograr frente a otro cuerpo

 

 

Ana Vega, Herrumbre (2012)

 

Fotografía: Sonia Marpez

 

20/06/2012 10:03. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Juan Carlos Mestre

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En la vida de un hombre siempre hay una mañana para la calamidad,
una mañana regida por las multiplicaciones del símbolo y la idolatría órfica de la perduración.
En la vida de un hombre hay almacenes llenos de objetos y maderas con insectos,
hay tensos mundos artificiales y canales por los que discurre la sangre hasta los vasos,
hay fósforo y sonido del delirio del fósforo,
la respiración de un tigre y la mano del desobediente cortada,
hay calor entre un semejante y otro y hay destrucción
porque existe en ellos la proximidad y el imán que la ahuyenta.
En la vida de un hombre hay zapatos usados por un padre,
hay profusas noches que luego nos darán temor, hay cuerpos de adivina,
cuerpos por primera vez, espantosos labios con rencor, la voz que nos conoce
y se queda ahí mirándonos como una res moribunda en el estanque helado.
En la vida de un hombre lo que tiene importancia y lo que no tiene importancia,
lo que se resiste a desaparecer, la aparición de una ciudad, el cansancio de los viajeros,
lo que favorece la ambición y lo que elogia la idea de abstenerse,
la duda moral de una vida solitaria, el descargo de multiplicarse en otros.



Juan Carlos Mestre, La tumba de Keats (1999)


Ilustración: Juan Carlos Mestre

10/06/2012 12:55. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

tres poemas de Itzíar Mínguez

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Te has quedado dormido

Con la cabeza apoyada

Sobre la luz en ruinas

 

Has soñado que todo

Era un sueño

Y al despertar has tenido la sensación

De seguir soñando

 

Es el dolor lo que te devuelve a

La realidad

 

Miras la herida de tu mano

No tiene buena pinta

Pero es hermosa

Como todas la grietas de la carne

 

Y la observas

Con excesivo prurito profesional

Pero sin intención de hacer nada

 

**

 

Desde que la luz te permite ver

No te has atrevido a mirar

 

¿Qué temes encontrar?

 

Tal vez la huella del tiempo

O tal vez lo contrario

Que el tiempo no haya dejado huella

 

 

**

 

No sabes a quién llamar

Pero quieres decir que has llegado bien

 

Coges tu teléfono móvil

 

Esto es precioso

Es todo luz

Y silencio

Echo un poco de menos el barullo

La contaminación

Chocar con otros hombres o mujeres

Y no pedir disculpas

Absortos como vamos en nuestra propia prisa

No se parece a nada este lugar

Es extraño pensar que procedo de aquí

Que mi sangre corre por estas venas de luz

 

Eso te hubiera gustado decir

Que este lugar lo tiene todo

Excepto cobertura

 

 

Itzíar Mínguez Arnáiz, Luz en ruinas (2007)

 

Fotografía: Daniel Mordzinski

 

 

05/06/2012 13:21. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Clara Janés

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Podrías haber roto con todo,
haber salido al campo
y sembrado la tierra,
pero te has encerrado
a cavar
en la tierra del cerebro y
te has quedado blanco
como una raíz.
Tu frente ha levantado
un muro,
y tus ojos se han agrandado
hasta que tu pupila
ha logrado captar
el más etéreo pliegue del misterio.

Clara Janés, Poesía erótica y amorosa (2010)

 

Fotografía: Sarah Moon

 


01/06/2012 16:52. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

dos poemas de Jaime Sabines

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Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo.

Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.

A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.

Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.

Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.

 

**

 

Los amorosos callan.

 El amor es el silencio más fino,

el más tembloroso, el más insoportable.

Los amorosos buscan,

 los amorosos son los que abandonan,

son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,

no encuentran, buscan.

 

Los amorosos andan como locos

 porque están solos, solos, solos,

 entregándose, dándose a cada rato,

llorando porque no salvan al amor.

 Les preocupa el amor. Los amorosos

viven al día, no pueden hacer más, no saben.

Siempre se están yendo,

 siempre, hacia alguna parte.

 Esperan,

no esperan nada, pero esperan.

 Saben que nunca han de encontrar.

El amor es la prórroga perpetua,

 siempre el paso siguiente, el otro, el otro.

 Los amorosos son los insaciables.

 Los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.

 

Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.

 Las venas del cuello se les hinchan

también como serpientes para asfixiarlos.

 Los amorosos no pueden dormir

  porque si se duermen se los comen los gusanos.

 

En la obscuridad abren los ojos

  y les cae en ellos el espanto.

 

Encuentran alacranes bajo la sábana

  y su cama flota como sobre un lago.

 

Los amorosos son locos, sólo locos,

sin Dios y sin diablo.

 

Los amorosos salen de sus cuevas

  temblorosos, hambrientos,

a cazar fantasmas.

Se ríen de las gentes que lo saben todo,

de las que aman a perpetuidad, verídicamente,

de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

 


Los amorosos juegan a coger el agua,

  a tatuar el humo, a no irse.

Juegan el largo, el triste juego del amor.

  Nadie ha de resignarse.

  Dicen que nadie ha de resignarse.

Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

 

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,

  la muerte les fermenta detrás de los ojos,

  y ellos caminan, lloran hasta la madrugada

  en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.


Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,

  a mujeres que duermen con la mano en el sexo,

complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios

una canción no aprendida.

Y se van llorando, llorando

la hermosa vida.

Jaime Sabines, Horal (1950)



Fotografía: Trevor Watson

30/05/2012 10:56. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Negación del héroe y su furor (un poema de Enrique Falcón)

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Comeremos algas cuando el puente se hunda

y trepen los caídos en mi boca por los mástiles del llanto

hablando de las cosas que provocan el luto

y quién y fue así? –Y el ahogo.

Saldrán las moscas lentas allí donde se sabe

que se cansan los faroles de puro fango lento

y la luz es verdadera

y hay críos en los cuartos

creciendo, pudriéndose, y estallando.

Serán las horas tiernas y los quiénes,

la evaporación de sus derechos,

la zambullida a ras de tierra en las basuras

y el hombre del puñal a ras de llanto

que vuelve, definitivo, a levantar el puente.

 

 

Enrique Falcón, Para un tiempo herido (Antología poética 1998-2008)

 

Fotografía: Michael Nash

 

29/05/2012 02:30. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

"IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI" un poema de David Franco Monthiel

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Hemos venido para no hacernos los sordos,

para golpear desde la palabra,

para continuar en pie amándonos,

para mirar el rostro de la muerte,

y seguir soñando, seguir viviendo.

Hemos venido para no volver,

para despertar en el paso adelante

y ser cada día un único cuerpo

que desea una luz en carne viva,

un verbo de plural desinencia.

Hemos venido para cambiar la vida.

Nuestro terror será suave caricia

en los tiempos de mordaces bozales.

Hemos venido para formar parte,

para ser poema, para ser trabajo.

Hemos venido para esperanzarnos,

para vivir de nuestras manos,

para tener un nombre sin fiebres

deudoras o vómitos mensuales,

para ser gritos o cuchillas que desentierren

las podridas raíces.

Hemos venido para ser feroces

a pesar de mandíbulas

y de segundos despojados,

a pesar de domingos asignados

a la cómoda muerte.

Hemos venido para preguntarnos,

para vivir a la intemperie,

para ser un instante incómodo

en el tiempo pasajero de los ladrones.

 

 

David Franco Monthiel, Las cenizas de Salvochea (2008)

 

Fotografía: Aleksei Gan

 

un poema de Ana Pérez Cañamares

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Lanzamos mensajes de texto

correos electrónicos

entradas en bitácoras

 

igual que los náufragos

lanzaban al mar sus botellas.

Pedimos que nos rescaten

 

de nuestras islas sin playas.

Como siempre, hay mareas

turistas y mirones numerosos

 

y sólo de vez en cuando

uno entre la multitud

entiende nuestra letra.

 

Ana Pérez Cañamares (inédito)

 

Fotografía: Randy Baron

 

un poema de Märta Tikkanen

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Para mí

 

el amor no puede ser nunca

dos que se quedan acurrucados

en un rincón

mientras la vida pasa de largo rugiendo

 

Para mí

el amor tiene que ser siempre

muchos que luchan hombro con hombro

-tú también, yo también-

ahí fuera en mitad de todo

en plena vida

 

 

Märta Tikkanen, La historia de amor del siglo (1978)

 

 

 

26/05/2012 15:46. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Escarbando en dirección contraria (cuatro poemas de Antonio Orihuela)

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Yo no escribo poemas

sobre los campos de concentración.

 

Todo poema sucede ya

en un campo de concentración.

 

Vivimos en el tiempo de las alambradas

 

 

**

 

Escarbando en dirección contraria

 

Desde este trato de caricias con la rosa negra

te digo que nada nos hace libres.

 

Ilusiones con forma de cerrojos, grilletes

se calza la gente

con la misma familiaridad

que zapatos viejos.

 

Arrullando a la rosa negra,

te digo que somos tan extraños a la libertad

como el muerto a su propia muerte.

 

Halagando a la rosa negra, te digo

que lo nuevo es viejo,

una estrategia de marketing

que consiste en llevar los falsos dorados

desde el almacén al escaparate y viceversa,

un viaje lleno de promesas

en el que sólo acumulas sufrimiento.

 

Poniendo

en tus manos

esta rosa negra,

te digo

que mejor que rendirse

es escarbar hacia el cielo.

 

**

 

Esta alegría vive en la sombra.

 

¿Cómo cantaré

las sombras?

 

**

 

No he escuchado

el final de las sesenta guerras de baja intensidad

que hay hoy en el mundo,

 

pero he escuchado la plegaria del campesino

ante los últimos frutos del otoño,

el abrazo de los desconocidos

y la respiración de los insectos.

 

Ojalá que tú oigas

al final de este poema

el crecimiento de los anillos de los árboles.

 

Antonio Orihuela, Antología poética. Para una política de las luciérnagas (2007)

 

Fotografía: Edouard Boubat

 

 

09/04/2012 01:13. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

La cruzada de los niños (un poema de Antonio Orihuela)

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La fiesta del 1 de Mayo de 1934 se celebró en Zaragoza con un paro total.

 

La amenaza patronal no se hizo esperar

y despidieron a muchos trabajadores.

Los sindicatos declararon loa huelga general para exigir la readmisión de los despedidos,

treinta y seis días de huelga general en Aragón.

 

El séptimo día la situación era dramática,

sin necesidad de una huelga

la miseria se comía ella sola las fuerzas

y los hogares obreros.

 

Para aliviar la situación la CNT ideó

abrir una suscripción popular

para organizar el traslado a Cataluña

de los hijos de los huelguistas

y ayudarles así a triunfar.

 

Más de 15.000 familias se inscribieron, sólo en Barcelona,

para recibir a los niños y cuidarlos.

También se recaudaron 30.000 ptas.

para sostener la huelga.

 

La multitud esperaba la llegada de los seis primeros autobuses,

eran ya más de las diez de la noche,

las noticias telefónicas del retraso

decían que apenas podían avanzar,

que la gente los recibía en los pueblos,

los hacía parar

para abrazar a los niños

y llevarles regalos.

 

Como la muchedumbre congregada en la plaza Concell de Cent no se movía,

como ondeaban banderas rojas y negras,

como se daban gritos y vivas a la revolución y la anarquía,

la policía de la Generalitat empezó a disparar

y hombres, mujeres y niños se dispersaron.

 

En el suelo quedó, muerto, Salvador Anglada, obrero metalúrgico.

 

Esa noche los locales de la CNT fueron clausurados.

Mil taxistas de la confederación anarcosindicalista

intentaron marchar a Zaragoza

a buscar al resto de los niños,

pero la Guardia Civil fue avisada

y se cortaron las carreteras.

 

Los autobuses fueron interceptados

y escoltados por la policía hasta hospicios y comisarías.

 

Ni los actos de solidaridad obrera

ni la represión de la policía cesaron durante los 36 días.

 

Hace años que se ganó esa huelga

y, con ella, otra batalla por la dignidad y la utopía,

contra la miseria y los poderosos.

 

Hoy, esta es una extraña historia,

también interceptada y puesta fuera de circulación.

 

Una historia de nubes oscuras y caminos del revés.

 

En ella he vuelto a encontrar las caras de otros niños

y el mismo perro que vio Bertold Brecht,

muerto

de hambre,

 

un perro que pasa

y no vuelves a verle.

 

Antonio Orihuela, Antología poética. Para una política de las luciérnagas (2007)

 

Fotografía: Edouard Boubat

 

 

09/04/2012 01:01. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Los aledaños (un fragmento de un relato de Cristina Peri Rossi)

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“Se cree que se viaja hacia un lado y, en realidad, se va hacia otro lado, se dijo a sí mismo, y pensó que, de todos modos, era un procedimiento lleno de encanto. «Seguramente creeré que viajo hacia el centro del mundo, pero volveré a estar en un aledaño, conservaré la ilusión durante un tiempo, como en el acuario, luego volveré a despertar una mañana con la certidumbre de que debo buscar el centro del mundo, emprenderé el camino, llegaré a otro suburbio que confundiré con el centro, y así sucesivamente.» La dificultad no lo disuadía. Sólo estaba convencido de que el centro del mundo no estaría allí donde él llegara. El centro del mundo no viajaba con él: si existía, estaba afuera, le era ajeno, era algo que debía conquistar, no una cosa que se desplazara con sus camisas y sus corbatas. La índole del centro del mundo era huidiza, intangible.”

 

Cristina Peri Rossi, Cosmoagonías (1994)

 

Ilustración: Michele del Campo

 


02/04/2012 02:19. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

dos poemas de Jorge Riechmann

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El don de la existencia

 

Los pájaros

 

cientos

miles de ellos

saludando el día

 

incluso cuando las horas que vendrán

pueden ser calamitosas

o hasta trágicas

ahí están

 

levantando el templo aterido

de su canto:

 

cuánta

celebración

 

 

La vida entera

 

Este momento

 

esta precisa

declinación de la luz

 

Esta levedad de trino y pluma

que te interpela

 

Si la dejas pasar, ella

no volverá a estar

 

y tú tampoco

 

 

Jorge Riechmann, El común de los mortales (2011)

 

Fotografía: Alvaro Minguito

 

 

 

 

02/04/2012 02:06. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

otros dos poemas de Laura Casielles

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Fisonomía del milagro

 

Descubrimos que somos minas potenciales de dolor,

kamikazes inseguros con su carga de daño.

 

Podrías romperme con una palabra,

mi cuerpo esconde todo el llanto,

 

y sin embargo,

cada día,

flores y peces en la boca y en las manos.

 

 

La historia interminable

 

Todas nosotras,

Ícaro,

lo entendemos bien.

Intentábamos alcanzar el amor y acabamos,

siempre,

con las alas quemadas.

 

 

Laura Casielles, Los idiomas comunes (2010)

 

Fotografía: Rafael Navarro

 

 

 

10/03/2012 17:23. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

dos poemas de Laura Casielles

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La certeza del agua

 

 

Conoces

el manantial. Sabes

que hay agua.

Tienes agua siempre

que tienes sed.

Si no te descuidas,

tienes agua

antes

incluso

que sed.

 

Algunas noches apartas las cortinas

y lo miras fijamente.

Lo tapan los árboles, las rocas, un viajero,

pero hace tiempo que has memorizado

su ubicación exacta.

 

Conoces el manantial.

Sabes que hay agua.

 

Esa fe

no se quiebra. Tu sed

es dulce.

 

 

 

La levedad del pájaro

 

Aprender la levedad del pájaro.

Sacar los pies del nido y encontrar

que fuera el mundo es limpio

y el cielo es amplio

y no nos queda nada

por lo que valga la pena no amar.

 

Aprender

la levedad del pájaro. Respirar.

Sentir cómo pasa el aire

por todas las esquinas del cuerpo,

lo más parecido a volar

que puede hacer una mujer

como yo,

con el corazón

pegado a la tierra.

Desafiar

la gravedad

como quien desafía

una norma, aprender

la levedad del pájaro.

Olvidar que las cosas pesan

y echarlas al aire,

quedarse quieta y ver

cómo les nacen alas.

Lo más parecido a volar

que puedo hacer,

yo que tengo

los pies

de plomo.

 

Aprender

la levedad

del pájaro.

 

 

Laura Casielles, Los idiomas comunes (2010)

 

Ilustración: Shiko Munakata

 

10/03/2012 17:17. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Blues de las preguntas (un poema de Antonio Gamoneda)

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Hace tiempo que estoy entristecido

porque mis palabras no entran en tu corazón.

Muchos días estoy entristecido

porque tu silencio entra en mi corazón.

 

Hay veces que estoy triste a tu lado

porque tú sólo me amas con amor.

Muchos días estoy triste a tu lado

porque tú no me amas con amistad.

 

Todos los hombres aman mucho la libertad.

¿Sabes tú lo que es vivir ante una puerta cerrada?

Yo amo la libertad y te amo a ti.

¿Sabes tú lo que es vivir ante un rostro cerrado?

 

Antonio Gamoneda, Blues castellano (1961-1966)

 

Fotografía: ateopoeata (C-Squat, New York City)

 

04/03/2012 03:53. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

otro poema de Antonio Gamoneda

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Te beberé el cabello

y cerraré los ojos.

 

Tú seguirás manando

tu cabello

turbio de besos.

 

Antonio Gamoneda, Edad (1947)

 

Ilustración: Shepard Fairey

 

21/02/2012 23:24. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Ojos (otro poema de Antonio Gamoneda)

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De vivir poco, de

un hombre contenido,

tenso hacia dentro, sólo

como el pájaro libres

quedan, puros, los ojos.

 

 

Luchadores, materia

prodigiosa del fuego

procedente y del llanto;

consistencia y penumbra

donde el ansia trabaja

hasta que el agua tensa

su contorno y, ya, queda

cristal vivo que, nunca,

no volverá a llorar.

 

En los ojos el ruido

del dolor se convierte

en música tan pura

que no se puede oír.

 

Lo primero que se ama

son los ojos: belleza

reunida mirándose.

 

Yo puse los ojos sobre

el mundo: mares, siglos

de sombra se elevaron.

 

De ahí, de mirar la vida

desde lo oscuro, viene

este amor invencible.

 

Alguien me está hablando

siempre de libertad.

El corazón pretende

vivir sobre la nieve

más alta de la tierra;

las manos en el fuego

sería hermoso, pero

nunca es posible: no

hay libertad.

Solamente, tan sólo,

libertad en los ojos:

invadir la belleza

y meterla en un hombre.

 

Al fin, dadme la mano,

mis ojos, unidad

de las aguas y el fuego,

intensidad que mira,

llanto, mundo callado

donde está luchando mi corazón por la belleza.

 

 

Antonio Gamoneda, Edad (1953-1959)

 

Fotografía: Monicka Bereźecka y Monika Redzisz

 

 

21/02/2012 23:17. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema de Antonio Gamoneda

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A ti, muchacha, que, de pronto, estrenas

la juventud caliente de la risa,

a ti te estoy diciendo: eres precisa

en cierta soledad, en ciertas venas.

 

Crece la muerte con la vida. Apenas

le llega al corazón alguna brisa,

pero tú crecerías más deprisa;

la alegría que tú desencadenas.

 

Préstame, amiga, préstame temprano

tus ojos y tus pechos. Duramente

por la boca te sale mucha vida.

 

Esta hora es feroz. Dame la mano;

alcánzame una muerte sonriente;

pon tus labios desnudos en mi herida.

 

Antonio Gamoneda, Edad (1953)

 

Fotografía: William Klein

21/02/2012 23:12. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Fragmentos de la “Historia abreviada de la literatura portátil” de Enrique Vila-Matas

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“Duchamp se sintió también atraído siempre por lo extremadamente pequeño, es decir, por todo lo que exigiera ser descifrado: emblemas, manuscritos, anagramas. (…)

 

No componían más que un ridículo grupo de artefactos embarazados. (…)

 

Copular por puro placer, jamás pensando en la descendencia y otras zarandajas. Esto es lo que yo entiendo por sexualidad extrema. (…)

 

Nacer es empezar a morir. (…)

 

Lo mínimo me sabe siempre a irreal. Lo inútil es bello porque es menos real que lo útil, que se continúa y prolonga. (…)

 

Hacia una prosa de seda. (…)

 

Valorizaban en grado sumo esa exigencia secreta del arte que consiste en que el artista sepa sorprender y sorprenderse ante lo que es, sin ser posible. (…)

 

La literatura vivirá mientras alguien que se disponga a escribir una simple carta dude unos instantes acerca de la manera de hacer verosímil lo que se propone decir en ella (René Daumal). (…)

 

En un mar razonable, donde la lluvia era lenta y oblicua, y lo que lloraba era prosa (Paul Klee). (...)

 

Este mundo, república de viento / que tiene por monarca un accidente (Gabriel Bocángel) (...)

 

Perderse en una ciudad como quien se pierde en un bosque, requiere aprendizaje. (Walter Benjamin) (…)

 

Viajaban por el mero placer de hacerlo y de contarse historias entre ellos, pero es que, además, su viaje, al igual que todo poema o novela, corría siempre el peligro de carecer de sentido, pero no habría sido nada sin ese riesgo. (...)

 

Yo viajo para conocer mi geografía.”

 

Enrique Vila-Matas, Historia abreviada de la literatura portátil (1985, 2009) [http://www.enriquevilamatas.com/obra/l_haliteraturaportatil.html]

 

19/02/2012 01:48. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

fragmentos de los poemas de Arturo Martínez

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No sabéis regir vuestro destino con el dedo del azar.

 

(…)

 

En esta herida la psicología es un cajón relleno de jarabes caducados.

 

(…)

 

¿Cuánta profundidad puede soñar el buzo, clavando bandera en el centro de las mareas?

 

(…)

 

Si rastreas este campo vacío y auscultas con la ligereza de una pluma en su caída, percibirás que la realidad es infranqueable. (…) Quizás estemos viviendo por encima de nuestras posibilidades un amor que no nos pertenece.

 

 

Arturo Martínez (Contrapoesía. Antilogía de Poetas Reversados, editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009)

 

Fotografía: Julia Rionda

 

 

10/02/2012 20:03. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

fragmentos de un poema de Pedro Casariego Córdoba

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Hoy prefiero una boca roja de mujer prohibida.

 

(...)

 

Tengo miedo:

todos los bomberos llevan chistera en este planeta de locura.

Aquí nadie puede escribir la palabra “flor”

sin querer cortarla.

 

(...)

 

Las estrellas iluminan pero no ven;

su tragedia es dar luz y ser ciegas;

yo no sé si ilumino;

creo que a mi lado

todo se oscurece.

Espero que la noche que yo hago

sea una noche clara,

con una pareja de hogueras

y con un leopardo.

 

(...)

 

Mujeres gratis, mujeres que se pagan con un beso.

Existen. Las he perseguido;

son estrellas fugaces

son faroles

son tímpanos

¡valen su peso en oro!

son lápices

son tigres

son las mujeres de los tigres

son sombras de agua

¿qué son?

 

porque yo soy sangre.

 

 

Pedro Casariego Córdoba, Si una mujer te rompe el corazón, busca pegamento en los labios de otra mujer (Contrapoesía. Antilogía de Poetas Reversados, editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009)

 

Ilustración: Shephard Fairey

 

De la necesidad de prólogo (un poema de Rafael Pérez Estrada)

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Sobre el fuego leo tus palabras.

Las palabras se disuelven frente al ocaso,

y los verbos irregulares.

He conseguido una envidiable palidez para leer tu carta.

En ocasiones el mar palpita dentro de mí. Detesto su protagonismo.

Escupo una ola.

Y ya escupo otra ola.

 

Soy incapaz de distinguir sus movimientos. Mis ensoñaciones, atrapadas en las sístoles y diástoles del mar, me impiden distinguir la quebradiza horizontalidad de las aguas.

 

También yo sufro todos los Jueves Santos.

También yo envidio el don de alas,

las vertiginosas trampas del funambulista.

Recuperar sus labios en el aire.

 

El mundo -me digo- empieza en los otros, ellos son mi exilio.

 

Rafael Pérez Estrada, Bajo el cielo indeciso (2004, póstumo)

 

Ilustración: Rafael Pérez Estrada

 

 

01/01/2012 20:29. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Trenes (un poema de Rafael Pérez Estrada)

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Amables aves de la costumbre,

cuando viajo soy el que vuelve.

 

La distancia es sólo la nostalgia:

la añoranza más breve entre dos puntos.

 

Guardadme la levedad del humo,

su imperceptible nube,

la prisa de los paisajes,

los adioses de puntillas,

la sorpresa de infinitas paralelas.

¡Viejos trenes de entonces,

más audaces que nunca!

 

Rafael Pérez Estrada, Bajo el cielo indeciso (2004, póstumo)

 

Fotografía: Jaroslav Rossler

 

 


01/01/2012 20:25. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Lo que no es sueño (un poema de Claudio Rodríguez)

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Déjame que te hable en esta hora

de dolor con alegres

palabras. Ya se sabe

que el escorpión, la sanguijuela, el piojo,

curan a veces. Pero tú oye, déjame

decirte que, a pesar

de tanta vida deplorable, sí,

a pesar y aun ahora

que estamos en derrota, nunca en doma,

el dolor es la nube,

la alegría, el espacio,

el dolor es el huésped;

la alegría, la casa.

Que el dolor es la miel,

símbolo de la muerte, y la alegría

es agria, seca, nueva,

lo único que tiene

verdadero sentido.

Déjame que con vieja

sabiduría, diga: a pesar, a pesar

de todos los pesares

y aunque sea muy dolorosa y aunque

sea a veces inmunda, siempre, siempre

la más honda verdad es la alegría.

La que de un río turbio

hace aguas limpias,

la que hace que te diga

estas palabras tan indignas ahora,

la que nos llega como

llega la noche y llega la mañana,

como llega a la orilla la ola:

irremediablemente.

 

Claudio Rodríguez

 

 

 

26/12/2011 10:37. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Posturas ante la noche (otro poema de Trinidad Gan)

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I

 

Detrás de los falaces paraísos

convocar esas cosas olvidadas:

un juego de manos, un viejo truco

que pretende hacer carne la memoria.

 

II

 

Dominar sin dolor los laberintos.

Atender sus señales tan extrañas.

Escuchar en los silencios del viento

y los ecos de la vana palabra.

Recordar antiguos placeres

hasta reconocerlos con la boca.

Y que el agua se dé por añadidura.

 

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Fotografía: Jacques Henri Lartigue

 

 


11/12/2011 19:29. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

(otro poema de Trinidad Gan)

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Son tan claros los signos

que emanan desde un cuerpo

que osadía es volcarlos

en manchadas palabras.

 

¿Qué voz le pongo al pliegue

de un labio que desea?

¿Qué vocablo al latido,

desbocado e insomne,

de un corazón urgente?

¿Qué letras al amor,

amor el innombrable?

 

¿Con qué cifro el deseo,

cómo la vida escribo?

 

Retóricas preguntas:

sospecho que he topado,

irremediablemente,

con la literatura.

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Ilustración: Marina Anaya

 

11/12/2011 19:25. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

La conjura de la voz (un poema de Trinidad Gan)

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Esa ingenua tendencia a pelear

batallas de los otros,

el cuerpo exacto en su derrota

al recibir la luz,

la palabra encarnada en el tiempo,

la música sin límite,

la voz que, arena humana,

castillos de memoria,

de dolor y deseo

aparenta, levanta.

 

Reconocer el miedo, rebelarse,

poner los pies a tierra,

junto a una fina línea

de tus ojos quedarme

y amanecer después

sabiendo que tu risa

es la letra con que se inicia el alba.

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Ilustración: Marina Anaya

 

11/12/2011 19:19. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

sospechosa (un poema de Ana Pérez Cañamares)

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Levanto sospechas en la oficina

porque trabajo con la cabeza en otra parte

levanto sospechas entre mis amigos

porque desaparezco y callo durante días

levanto sospechas ante mi hija

porque en vez de hermanos o perros

sólo traigo a casa libros

 

sospechas ante mí misma porque mi independencia

se resquebraja cuando la tristeza da un golpe de estado

 

por eso me esmero cuando escribo:

aquí no quiero que me deseen otra

 

 

Ana Pérez Cañamares, Alfabeto de cicatrices

 

 


11/12/2011 19:07. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Lamento por el arbolito de Philip (un poema de Juan Gelman)

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philip se sacó la camisa servil
llena de tardes de oficina y sonrisas al jefe
y asesinatos de su niño románticamente hablando
su niño operado cortado transplantado injertado
de bucólicas primaveras y Ginger Street volando alto verdadera
en la tarde de agosto gris

se quedó en pecho philip y cuando
se quedó en pecho hizo el recuento feliz de cuando:
le sacó la lengua al maestro (a espaldas del maestro)
le hizo la higa a la patria potestad (a espaldas de la patria potestad)
formó cuernitos con la mano contra toda invasión maternal (a espaldas
de toda invasión maternal)
se burló del ejército la iglesia (a espaldas del ejército la iglesia)
en general de cuando
ejerció su rebelde corazón (dentro de lo posible)
fortificó sus entretelas acostumbradas al vuelo (siempre que el tiempo lo permita)
engañó a su mujer (con permiso)
philip era glorioso en esas noches de whisky y hasta vino
exóticamente consumido con referencias a la costa del sol
una palabra encantadora lo retenía semanas y semanas a su alrededor
sol por ejemplo
o sol digamos
o la palabra sol
como si philip buscara lejos de la sociedad industrial
fuentes de luz fuentes de sombra fuentes

qué coraje hablar del sol

como suele ocurrir philip murió
una tarde lenta amarilla buena callada en los tejados
no hablaremos de cómo lo lloró su mujer (a sus espaldas)
o el ejército la iglesia (a sus espaldas)
o el mundo en particular y en general súbitamente de espaldas:
su viuda le plantó un arbolito sobre la tumba en Cincinnati
que creció bendecido por los jugos del cielo
y también se curvó

y si alguien piensa que lo triste es la vida de philip
fíjese en el arbolito le ruego
fíjese en el arbolito por favor

hay varias formas de ser mejor dicho
muchas formas de ser:
llamarse Hughes
hablar arameo mojarlo con té
estallar contra la tristeza del mundo
pero a ustedes les pido que se fijen
en el curvado arbolito
tiernamente inclinado sobre philip
su pecho en pena en piel como se dice

ni un pajarito nunca
cantó o lloró sobre ese árbol
verde todo inclinado
inclinado

 

Juan Gelman, Traducciones III. Los poemas de Sidney West (1968-1969)

 

(Fotografía: Adams Aspens)

 

 


15/11/2011 22:48. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

otro poema de Roberto Juarroz

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A veces parece

que estamos en el centro de la fiesta.

Sin embargo

en el centro de la fiesta no hay nadie,

en el centro de la fiesta está el vacío.

 

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

 

Roberto Juarroz, Duodécima poesía vertical (1991)

 

 Ilustración: J.F. Naumann

 

03/11/2011 11:31. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

un poema más de Roberto Juarroz

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Buscar una cosa

es siempre encontrar otra.

Así, para hallar algo,

hay que buscar lo que no es.

 

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,

buscar al amor para hallar el exilio,

buscar la nada para descubrir un hombre,

ir hacia atrás para ir hacia delante.

 

La clave del camino,

más que en sus bifurcaciones,

su sospechoso comienzo

o su dudoso final,

está en el cáustico humor

de su doble sentido.

 

Siempre se llega,

pero a otra parte.

 

Todo pasa.

Pero a la inversa.

 

Roberto Juarroz, Duodécima poesía vertical (1991)

 

03/11/2011 11:27. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

70 (otro poema de Roberto Juarroz)

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Dejar de fabricar estas cosas u otras

y fabricar en cambio más espacio

para agregar al que ya existe.

 

Más espacio para lo que está detrás de las cosas,

para lo que se agazapa en el amor o la mueca,

para lo que se cae sin nadie hacia el pasado,

para lo que se hunde como se hunden los muertos.

 

Crear más espacio para nuestros misterios

y nuestros deslumbramientos,

para desituar lo situado,

para lo que extraviamos entre un día y una noche,

para enmarcar los tiempos mudos,

para aquello que siempre arrastramos en sordina,

para lo que no empieza aquí ni acaba aquí

pero tiene su nombre aquí,

para los pensamientos deshojados,

para las palabras que sólo pueden estar solas,

como huérfanas desprendidas

del asilo protector del lenguaje.

 

Y llegar a crear más espacio

para que todo sea nada más que intervalo,

sin necesidad de ningún acto previo

y ningún desenlace,

intervalo ensanchado más allá de la obra,

hasta hallar la textura cabalmente homogénea

de un intervalo entre intervalos.

 

Roberto Juarroz, Décima poesía vertical (1987)

 

Fotografía: Carlos Pérez

 

23/10/2011 20:20. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

41 (un poema de Roberto Juarroz)

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Sacudir el cuerpo como lo haría un animal,

pero quitándose de encima mucho más que el animal:

el polvo que deja el pensamiento,

las rigideces que enrolan a la muerte,

las manchas del amor y de las lluvias sucias

que caen de las cornisas

y también de un cielo turbio, envenenado.

 

Y quitarse de encima los andrajos del tiempo,

las contraseñas de los cuartos grises,

los moretones de la dicha,

los restos pegajosos del banquete,

las macabras serpentinas del dolor.

 

Y en un día de calculados estremecimientos

quitarse uno de encima hasta su sombra,

hasta eso que llamamos uno mismo,

hasta esos roces que llamamos los otros.

 

Y otro día sacudirse de encima

la eternidad desfigurada de la vida,

como si fuera otra capa de polvo.

 

Roberto Juarroz, Novena poesía vertical (1987)

 

Fotografía: Marta Rebón

 

23/10/2011 20:03. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

II-26 (otro poema de Roberto Juarroz)

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Dónde hallar una piel para cubrir las cosas,

la epidermis diestramente sensible

a través de la cual puedan ellas sentirnos.

La piel que nos permita

recorrerlas de veras,

encontrar su calor olvidado,

tatuar sobre su espuma seca

una pasión de esmalte no tan súbito,

un amor más conciso,

un alfabeto con menos historia,

un pasaje que no cuente el día.

 

Esa piel de las cosas

la he hallado hoy en mis dedos,

pero mañana bajará del aire.

 

Roberto Juarroz, Tercera Poesía Vertical (1965)

 

 

13/10/2011 13:33. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

II-20 (un poema de Roberto Juarroz)

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A veces comprendemos algo

entre la noche y la noche.

Nos vemos de pronto parados debajo de una torre

tan fina como el signo del adiós

y nos pesa sobre todo desconocer si lo que no sabemos

es adónde ir o adónde regresar.

Nos duele la forma más íntima del tiempo:

el secreto de no amar lo que amamos.

 

Una oscura prisa,

un contagio de ala

nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.

Comprendemos entonces

que hay sitios sin luz, ni oscuridad, ni mediaciones,

espacios libres

donde podríamos no estar ausentes.

 

Roberto Juarroz, Tercera Poesía Vertical (1965)

 

 

 

10/10/2011 23:46. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

(un poema de Roberto Juarroz)

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El fondo de las cosas no es la vida o la muerte.

Me lo prueban

el aire que se descalza en los pájaros,

un tejado de ausencias que acomoda el silencio

y esta mirada mía que se da vuelta en el fondo,

como todas las cosas que se dan vuelta cuando acaban.

 

Y también me lo prueba

mi niñez que era pan

anterior a la harina,

mi niñez que sabía

que hay humos que descienden,

voces con las que nadie habla,

papeles donde el hombre está inmóvil.

 

El fondo de las cosas no es la muerte o la vida.

El fondo es otra cosa

que alguna vez sale a la orilla.

 

Roberto Juarroz, Poesía vertical

 

 

05/10/2011 10:59. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

contra la muerte (un poema de Gonzalo Rojas)

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Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.

No quiero ver ¡no puedo! Ver morir a los hombres cada día.

Prefiero ser de piedra, estar oscuro,

a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír

a diestra y a siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

 

No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad

en mitad de la calle y hacia todos los vientos:

la verdad de estar vivo, únicamente vivo,

con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.

 

¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas

a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos

con volar más allá del infinito

si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir

fuera del tiempo oscuro?

 

Dios no me sirve. Nadie me sirve para anda.

Pero respiro, y como, y hasta duermo

pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme

de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.

 

No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,

pero no puedo ver cajones y cajones

pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto

llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver

todavía caliente la sangre en los cajones.

 

Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro

la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento

de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,

porque yo mismo soy una cabeza inútil

lista para cortar, por no entender qué es eso

de esperar otro mundo de este mundo.

 

Me hablan de Dios o me hablan de la Historia. Me río

de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre

que me devora, el hambre de vivir como el sol

en la gracia del aire, eternamente.

 

Gonzalo Rojas, Materia de Testamento

 

Ilustración: Juan Carlos Mestre

02/10/2011 02:00. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

los días van tan rápidos (un poema de Gonzalo Rojas)

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Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación

se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure

en mis pulmones

una semana más, los días van tan rápidos

al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro

y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.

 

Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera

nadie allá, voy corriendo a la materna hondura

donde termina el hueso, me voy a mi semilla,

porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas

y en el pobre gusano que soy, con mis semanas

y los meses gozosos que espero todavía.

 

Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse

de haber entrado en este juego delirante,

pero el espejo cruel te lo descifra un día

y palideces y haces como que no le crees,

como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo

allá en el fondo.

 

Si eres mujer te pones la máscara más bella

para engañarte, si eres varón pones más duro

el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,

y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:

así es que lo mejor es ver claro el peligro.

 

Estemos preparados. Quedémonos desnudos

con lo que somos, pero quememos, no pudramos

lo que somos. Ardamos. Respiremos

sin miedo. Despertemos a la gran realidad

de estar naciendo ahora, y en la última hora.

 

Gonzalo Rojas, Materia de Testamento

 

02/10/2011 01:50. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Profesor Bonaventura Bassegoda

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Le recuerdo alto y grueso,
procaz, sentimental. Usted, entonces,
era una autoridad en Cimientos Profundos.
Inició siempre nuestra clase así:
«Señores, buenos días.
Hoy hace tantos años, tantos meses
y tantos días que murió mi hija».
Y solía secarse alguna lágrima.
Teníamos veinte años, más o menos,
y el hombre corpulento que usted era
llorando en plena clase,
nunca nos hizo sonreír.
¿Cuánto hace ya que usted no cuenta el tiempo?
He pensado en nosotros y en usted,
hoy que soy una amarga sombra suya
porque mi hija, ahora hace dos meses,
tres días y seis horas
que tiene sus profundos cimientos en la muerte.

 

Joan Margarit, Joana

 

 

Love Should Grow Up Like a Wild Iris in the Fields

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Love should grow up like a wild iris in the fields,
unexpected, after a terrible storm, opening a purple
mouth to the rain, with not a thought to the future,
ignorant of the grass and the graveyard of leaves
around, forgetting its own beginning.
Love should grow like a wild iris
but does not.
Love more often is to be found in kitchens at the dinner hour,
tired out and hungry, lingers over tables in houses where
the walls record movements, while the cook is probably angry,
and the ingredients of the meal are budgeted, while
a child cries feed me now and her mother not quite
hysterical says over and over, wait just a bit, just a bit,
love should grow up in the fields like a wild iris
but never does
really startle anyone, was to be expected, was to be
predicted, is almost absurd, goes on from day to day, not quite
blindly, gets taken to the cleaners every fall, sings old
songs over and over, and falls on the same piece of rug that
never gets tacked down, gives up, wants to hide, is not
brave, knows too much, is not like an
iris growing wild but more like
staring into space
in the street
not quite sure
which door it was, annoyed about the sidewalk being
slippery, trying all the doors, thinking
if love wished the world to be well, it would be well.
Love should
grow up like a wild iris, but doesn't, it comes from
the midst of everything else, sees like the iris
of an eye, when the light is right,
feels in blindness and when there is nothing else is
tender, blinks, and opens
face up to the skies.

 

Susan Griffin, Like the Iris of an Eye

 

 

04/07/2011 00:27. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Varsovia

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Estoy tomando una cerveza
frente a lo que fue tu casa.
Ahora tu casa es un símbolo
y los símbolos no son habitables.
Para ti debió de ser
lo que nunca tendrían
que dejar de ser las casas:
entrechocar de platos
risas que estallan
sábanas estiradas para proyectar
la película velada del sol:
una película que habla de felicidad
o cuanto menos
de la seguridad de un refugio.
Refugio del trasiego y los ruidos de la calle
nunca del horror.
A través de los visillos
el horror no se presupone.

Me cuentan historias. Soldados
lanzando niños a través de las ventanas.
Soldados cortando barbas y patillas
a navaja, en la calle: carnavales de humillación.
Me cuentan historias, pero tu casa
no parece propiedad del infierno.
Está vieja, sí, y hay algún agujero de bala
bajo un alféizar, como marcas de los dedos de dios
al hundirse en barro sólido. Señalando
a los elegidos o a los condenados.
A pesar de todo, como todas las casas,
sigue teniendo algo
de tierno y de inexpugnable.

Estoy bebiendo una cerveza.
No a mi salud, ni a la tuya.
¿Qué podría decir de ti?
De ti no tengo recuerdos
y siento pudor de imaginarte.
Tengo memoria de la humanidad.
Aún la tengo. Y tengo también una casa.
La recuerdo ahora: los platos
las sábanas, las cortinas:

tesoros que me delatan como ilusa propietaria.

Una puerta blindada: el foso

que ningún ejército ha puesto a prueba.

Pero más allá o más acá de las casas
hay un lugar. Un lugar que
aunque queramos compartir
aunque quieran invadir
no es un territorio ni una ruina.
Es el lugar al que escapaste
un segundo antes de que la puerta
fuera derribada. O un segundo después.
Cuando comprendiste que las casas
pueden parecernos un universo
pero ni siquiera son un país.
Y un grito en otro idioma abre
de par en par las ventanas
que lo expulsan a la calle como un vómito.

Las casas digieren mal
la violencia de los extraños.

Tiene que haber un lugar.
El lugar que no me revela tu foto.
El lugar que otros no destruyen
con palabras o con bombas.
Rata allí no significa nada.
El dolor puede nublarlo
pero no lo tapia.
Es el gueto que levantamos
dentro de nosotros.
La tumba que elegimos ocupar.
No la que nos señalan.

El búnker dentro de ti.

 

Ana Pérez Cañamares

 

25/03/2011 22:20. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Y digo (proclamo)

que los viajes son largos silencios

expropiados a la crueldad de los niños

y al tesón amurallado de las frentes;

someros paisajes de llanuras concéntricas,

gloriosos otoños en cristal tallado.

 

Tú, cuerpo casual, pierna contra mi pierna,

retén en la memoria aquella exacta piedra

que el justo azar ha elegido para no ser nada.

 

Agarra mi mano

(la misma que ayer no logró salvarte)

ella será la señal de que el tiempo corre

y tú serás siempre el preso de los astros.

 

Agarra mi mano

y multiplícala hasta hacerla todos los caminos.

Estas vías son mis brazos sacrificados

en honor a tu huida inútil,

a mi inútil fe sin paracaídas.

 

Ana Pérez Cañamares, Poemas que escribí con 20 años

 

 

10/03/2011 06:42. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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¿Cuántas horas y cuántos años, siglos

milenios, qué universo

y qué mundo o galaxia,

cuántas lluvias, sequías, sol o cierzo,

cuántas bonanzas, temporales, noches,

qué ríos, qué desiertos,

cuántas luces y días

han hecho falta para traer tu gesto?

 

 

José Ángel Cilleruelo, Salobre

 

 

01/03/2011 11:01. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Tabla de aire

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Consideremos que la imaginación fuera una invención

como lo es, que esta gran casa de aire

llamada Tierra fuera una invención, que este espejo quebradizo

y salobre ideado a nuestra imagen y semejanza llegara

más lejos y fuera la

invención de la invención, que mi madre

muerta y sagrada fuera una invención rodeada de lirios,

que cuanta agua

anda en los océanos y discurre

secreta desde la honda

y bellísima materia vertiente fuera una invención,

que la respiración más que soga y asfixia fuera

una invención, que el cine y todas las estrellas, que la música,

que el coraje y el martirio, que la Revolución

fuera una invención, que esta misma

tabla de aire en la que escribo no fuera sino invención

y escribiera sola estas palabras.

 

 

Gonzalo Rojas, Inconcluso

 

 

01/03/2011 10:57. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

ardiente (III)

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SONETO VOTIVO

 

Te adivino oscurísima en la hondura

que al cabo de tu vientre se escabulle;

entre tus muslos mi fervor intuye

la noche en vela de la selva oscura,

 

la salvaje quietud de su espesura,

su pantano que todo se lo engulle,

su sombra alzada para que farfulle

mi dicha en el pavor y la locura.

 

Pues invenciblemente me obsesiona

la incultivable y tenebrosa zona

que apartando tus piernas miraría

 

en su acre lujo, en su madurez ardiente,

donde sé que eres negra abismalmente,

ciega verdad donde anegar la mía.

 

 

Tomás Segovia, Noticia natural

 


15/02/2011 10:44. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

ardiente (II)

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Subes del mar, entras del mar ahora.

Mis labios sueñan ya con tus sabores.

Me beberé tus algas, los licores

de más escondida, ardiente flora.

Contigo no podrá la lenta aurora,

pues me hallará prendido a tus alcores,

resbalando por dulces corredores

a ese abismo sin fin que me devora.

Ya estás del mar aquí, flor sacudida,

estrella revolcada, descendida

espuma seminal de mis desvelos.

 

Vuélcate, estírate, tiéndete, levanta,

éntrate toda en mi garganta,

y para siempre vuélame a tus cielos.

 

 

Rafael Alberti, Canciones para Altair

 


15/02/2011 10:43. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

ardiente (I)

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EL BESO DE SAFO

 

Más pálidos que el mármol transparente,

más blancos que los blancos vellocinos,

se anudan los dos cuerpos femeninos

en un grupo escultórico y ardiente.

 

Antes de cebra, escorzos de serpiente,

combas rotundas, senos colombinos,

una lumbre los labios purpurinos

y las dos cabelleras un torrente.

 

En el vivo combate, los pezones

que se embisten, parecen dos pitones

trabados en eróticas pendencias,

 

y en medio de los muslos enlazados,

dos rosas de capullos inviolados

destilan y confunden sus esencias.

 

 

Efrén Rebolledo, Caro Victrix

 


15/02/2011 10:35. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

canción del camino abierto

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A foot and light-hearted I take to the open road,

Healthy, free, the world before me,

The long brown path before me leading wherever I choose.

Henceforth I ask no good-fortune, I myself am good-fortune,

Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,

 

Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,

Strong and content I travel the open road.

 

The earth, that is sufficient,

I do not want the constellations any nearer,

I know they are very well where they are,

I know they suffice for those who belong to them.

 

(Still here I carry my old delicious burdens,

I carry them, men and women, I carry them with me wherever I go,

I swear it is impossible for me to get rid of them,

I am fill'd with them, and I will fill them in return.)

 

 

Walt Whitman, Song of the open road

 

 

08/02/2011 18:31. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

tiembla el ser

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La Humanidad a lo largo de los siglos

nunca se ha planteado la pregunta

¿qué es el dolor? Y ello por cuanto

el enigma del dolor reenvía al acuciante

problema del otro, del prójimo

que está ahí mudamente ante nosotros,

y es probable que exista.

 

**

 

Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero

hijo de padre borracho

y hermano de un suicida

perseguido por los pájaros y los recuerdos

que me acechan cada mañana

escondidos en matorrales

gritando por que termine la memoria

y el recuerdo se vuelva azul, y gima

rezándole a la nada por que muera.

 

**

 

Tiembla el ser adonde ya no hay nada

sino una flor contra el ser

un silencio contra el mundo

y un ser contra la nada.

 

**

 

La vida es una sombra que se enreda contra otra sombra

como un corazón se tuerce ante un corazón.

Una pistola llamea en la sombra

y alude al fuego de ningún corazón.

 

 

Leopoldo María Panero, Esquizofrénicas o La balada de la lámpara azul

 

 

10/01/2011 14:35. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

El término disperso

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Si gritas, el mundo se calla: se aleja con tu propio mundo.

 

Da siempre más de lo que puedes tomar. Y olvida. Tal es la vía sagrada.

 

 

René Char, El desnudo perdido

 

 

más sobre la fragilidad del tiempo

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La mañana

 

El vendedor de flores sin aroma, recogiendo los pétalos que caen al suelo como quien recoge mariposas agonizantes.

La ciega que pregona la fortuna.

El cocinero que acuchilla cadáveres de peces mientras canta.

El lector cuidadoso del periódico, ante un café humeante, testigo de unos mundos fugitivos, partícipe a distancia de tragedias y triunfos que duran un segundo en la conciencia.

El criador de pájaros, allá en su azotea sonora, alimentando con minuciosidad de alquimista a sus cautivos, mientras ellos aletean con precisión de ingenio mecánico tras la tela metálica; los trapecistas melódicos.

El vendedor de especias, envuelto en una bruma que huele a bosque umbrío, a buhardilla de duende, removiendo los sacos para avivar los colores violentos, los olores violentos.

El pescadero ambulante, con su carro de plata, con su mercaduría de plata agónica, con su plata palpitante, con su aterrada plata casi viva.

El mendigo que arpegia su guitarra con una lentitud sedada y fatigosa.

El funcionario que ha soñado con dragones de tinta.

El peluquero que ha soñado con unas tijeras de metal líquido.

El heladero que ha soñado con una Antártida infinita de caramelo.

El estanquero que ha tenido pesadillas en las que parecían seres de humo.

El tenderete del vendedor de bisutería asiática: pendientes largos como el vibrato de un sitar.

El kiosquero, sepultado entre fascículos y noticias candentes.

El camarero que abrillanta con el codo una bandeja.

El vendedor de caracoles, ante su ejército de prófugos imposibles.

El vendedor a domicilio, con su maletín enigmático y amenazador.

El pedigüeño que estudia posiciones estratégicas.

El joyero que entorna los ojos y que imagina ser, por un instante, Alí Babá, atónito en la cueva de los ladrones, rodeado de piedras que titilan, de racimos de oro.

El niño que llega tarde al colegio.

El perrillo que olisquea las cestas de las mujeres que salen del mercado.

Las mujeres enlutadas que arrastran sus babuchas hasta la panadería, donde el aire parece una harina volátil, una congregación de ángeles invisibles.

 

A todos les une, en fin, algo muy frágil: la reconstrucción del mundo en este día, la despreocupada configuración de la realidad tras la vuelta de las regiones fingidas del sueño, la tarea de mantener de un modo mágico la continuidad del tiempo en esta calle.

 

 

Oráculo matinal

 

El espejo formula

la pregunta que nunca te respondes:

 

¿De qué ficción de tiempo vienes tú,

que me miras ahora

como un desvelo náufrago en qué lágrima?

 

 

Infancia

 

Igual que el leve espectro de vapor

que cruza en espiral un alambique,

 

como el agua filtrada por la piedra,

exacta y cristalina;

como el viento

de gótico aullido helado tras la lluvia,

 

como el pájaro blanco que se eleva

sobre un pájaro muerto,

 

tu pensamiento se alza cada día,

indeciso en la luz, puro en la bruma,

para tomar posesión de un nuevo espacio

en la nieve sin huellas de tu tiempo.

 

 

Saldo

 

El tiempo nunca se va.

El tiempo es siempre el ahora.

 

El futuro es un quizá.

¿Y la memoria? Se muere.

 

La vida corre detrás

del tiempo que se le roba.

 

El presente será ya

esa memoria que viene

para entregarnos sus horas.

 

 

Felipe Benítez Reyes, La misma luna

 

 

no tengo

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II

 

tengo

precisamente sólo esa quinta

esa sexta dimensión

y también las ansío

pero no el sol ni el grito

 

tengo

justo el deseo que enfoca

hacia el origen de lo que ya se tiene

 

y se retorcerán sobre lo áspero

distintos tonos travesuras óseas

levantando parece un monumento

a quienes muerden hasta la cordura

 

tengo

exactamente más pero está lejos

 

 

III

 

cero por aquí no limpies lo que amas

quiero todo mañana entre

los dientes y el luto ajeno

por lo que no seré ni el gong

ni la montaña

 

quién viene al frío al estanque

con ellas la boca bien cerrada que

no entren las palabras inmundas

germen de la fosa común

 

dónde están o estáis

 

ni el tinte ni la tela

adherente pero de todas

las palabras del día

sólo una es voz

 

 

VI

 

la definición baile alrededor de la

belleza cercándola cosechando baile

dentro de la belleza

baile hasta delimitar el nódulo

el discretamente punto de fuga

 

desde esta posición baile es un

documento de identidad trampa

como toda estrategia

espacio de descanso

 

por ejemplo soy el árbol

y trepo

hasta romper la rama

 

el río pasa por la boca

alza la sed

 

 

Mariano Peyrou, No tengo

 

 



11/10/2010 12:54. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

minimal love poems

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Con antorchas de frutas trajiste la mañana.

 

(…)

 

Tu cuerpo desnuda la belleza del fruto.

 

 

Ángel Guinda. Toda la luz del mundo. Minimal love poems

 

 

 

De amor ha sido la falta

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Aquí ya está el milagro,

aquí, a medio camino

entre la bendición, entre el silencio,

y la fecundación y la lujuria

y la luz sin fatiga.

¿Y la semilla de la profecía,

la levadura del placer que amasa

sexo y canto?

Esta noche de julio, en quietud y en piedad,

sereno el viento del oeste y muy

querido me alza

hasta tu cuerpo claro,

hasta el cielo maldito que está entrando

junto a tu amor y el mío.

 

Claudio Rodríguez, Casi una leyenda

 

15/07/2010 10:09. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Amanecida

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Dentro de poco saldrá el sol. El viento,

aún con su fresca suavidad nocturna,

lava y aclara el sueño y da viveza,

incertidumbre a los sentidos. Nubes

de pardo ceniciento, azul turquesa,

por un momento traen quietud, levantan

la vida y engrandecen su pequeña

luz. Luz que pide, tenue y tierna, pero

venturosa, porque ama. Casi a medio

camino entre la noche y la mañana,

cuando todo me acoge, cuando hasta

mi corazón me es muy amigo, ¿cómo

puedo dudar, no bendecir el alba

si aún en mi cuerpo hay juventud y hay

en mis labios amor?

 

Claudio Rodríguez, Alianza y condena

13/07/2010 14:35. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

direcciones del alma

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Direcciones del alma fuera de este lugar. Me gusta viajar
a una aldea que no ha colgado en sus cipreses
mi última tarde. Me gustan los árboles
sobre la azotea de una casa que nos ha visto atormentar a dos pájaros y nos ha visto cultivar los guijarros.
¿Por qué no pudimos cultivar nuestros días
para que crecieran despacio hacia las plantas? Me gusta la lluvia que cae
sobre las damas de las lejanas praderas. Un agua que ilumina y un olor compacto cual piedra.
¿Por qué no pudimos descuidar nuestras edades
y contemplar más el último cielo, antes de que se ocultara la luna?
Direcciones del alma fuera de este lugar. Me gusta viajar
a donde me lleve el viento. Pero no me gusta llegar.

 

Mahmud Darwish, Menos rosas

 

 

 

19/04/2010 23:18. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

lo demás es silencio

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Todo está aquí; todo, lejos. Todo brilla por su ausencia,

se ilumina en su contrario y, uno con él, es la llama,

o, anónimo, se esparrama y es la distancia que canta.

Hay figuras, quizá dioses, que con su instante se acaban,

dejan sólo, trascendente, cierta brisa que se alarga,

y hay mareas que nivelan poco a poco los asaltos

desmedidos de unos seres que, orgullosos, se creen centros.

Todo es único. No es nada. Visto y no visto sucede;

y es lo menos formulable, y es lo más indispensable,

lo más o menos que humano, lo no objetable que existe,

lo amargo y seco que aprietan las semillas tumultuosas.

Si se repliega es conciencia; si se despliega, existencia.

Si se repliega es la entraña con sus músicas más turbias.

Si se despliega es el agua con su dulce palma oscura.

Si se repliega es convulso sobresalto ante el abismo

donde una rueda pensante gira en cero o cielo, y calla.

Si se despliega es la noche con sus vívidas estrellas

como dolores cuajados de imparciales solitarios.

Si se repliega es el hambre del loco de amor: la medusa

succionante y sonrosada de un anhelo silencioso

y esas cavernas sexuales o mentales que los machos

abren, piensan, dejan luego como un inhóspito hiato.

Si se despliega es la tierra cereal, mansa, nutricia,

la abundancia trepidante que cubre cualquier pregunta,

las olas que alisan, lentas, las arrugas del cansancio,

la pleamar revelada; lo perpetuo y lo continuo.

Si se repliega, es conciencia; si se despliega, existencia.

Si se repliega es el hombre con sus eternas cuestiones

que a sus pequeños dolores pone nombres trascendentes.

Si se despliega es el mundo con sus pardas presencias,

tan estúpidas, tan bellas, tan sin razones completas

que el ser consciente se aturde vertiginoso de ausencia.

 

Gabriel Celaya, Lo demás es silencio

 

 

 

19/04/2010 23:06. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

mi cerebro es una rosa

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“Todo hombre es en sí un continente, no una isla. El deseo del hombre es deseo del otro. Por ello, cuando alguien cae, caemos todos con él. Por ello ninguna tragedia es concebible en solitario, llovida del cielo. Es más, la soledad es imposible: está poblada de fantasmas. Y viceversa, de mi tragedia tu oscuridad emana. No eres un hombre, estás marcado por la oscuridad. Por no haberte arriesgado a perder el sentido, he aquí que careces de él. Lo dijo Derrida: “Todo poema corre el riesgo de carecer de sentido, y no sería nada sin ese riesgo.”

 

(…)

 

El cuerpo es un hacerse, un cuerpo subjetivo o fenomenológico, y tras de la gestualidad amanerada del sujeto está la payasada del loco, inventora de la única posible identidad. Ésta es aquella en la que el hombre ríe de sí mismo, y baila fuera de lugar y de espacio, en ese terreno de la locura que fuera hasta hoy terreno de nadie.

 

(…)

 

El hombre se crea (…) por la apropiación de nuestro cuerpo por un ’intercambio de miradas’, la soledad es siempre mítica y anterior al hombre. Que la incomunicación vuelve loco, lo sabe cualquier carcelero. Sin embargo, hasta en la celda más sola no dejo de pensar en ti. Y al decir en ti me refiero a un otro que no es el prójimo cristiano, más parecido éste a lo Lacan llamara l’autre imaginaire que a una auténtica proximidad. Sólo si me suicido pierdo de vista al otro, y ni aun así, por cuanto el suicida, que no quiere morir, piensa siempre en lo que se dirá de él después de muerto. Sólo si me emborracho pierdo de vista al otro, y ni aun así, por cuanto sólo el borracho piensa en términos de amistad. Por el contrario, el que se casa, buscando al otro, celebra sus bodas consigo mismo, con su película particular. No hay que olvidar que el odio es una manera particular de no estar solo.

 

(…)

 

Lo que nos pierde no son las drogas, sino la soledad.”

 

Leopoldo María Panero, Mi cerebro es una rosa

 

 

Hay hombres como Panero que refulgen y destellan, pero también deprimen. Sus creaciones nos muestran una dialéctica primordial entre el deseo y el sufrimiento. Sus reflexiones abstractas nos devuelven constantemente a las miserias del hombre que huye de sí mismo para no dejar de encontrarse, una y otra vez, siempre distinto. Exprime lucidez extasiante, desvela gránulos de belleza, pero todo lo envuelve en un abismo de cábalas narcisistas, generalizaciones como meteoritos sin escrúpulos. Lo que nos fascina y embelesa nos hace dudar de nuestro vacío, de nuestra banalidad. No cejamos de hacernos, de rehacernos, de intentar ser hasta que dejamos de existir. De lo contrario, ya estamos muertos en vida, enterrados en nuestra soledad autista, encerrados en la ilusión de la compañía, de la amistad, del amor. Panero es valiente y voraz, un diseccionador misterioso de nuestras circunvoluciones neuronales, pero sospecho que también es desdichado y consciente de las fuentes de su vagar. Por eso es loable su lucha, y un viaje incierto, preñado de esclarecimientos, aunque a veces extenuante, el internarse en su literatura.

 

 

 

ejercicios de estilo

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Y tu vida, tú, ¿qué conoces de tu vida?

Y él, allí, ¿qué conoce él de su vida?

Allí, todos los que se la imaginan

Todos los que en este vasto combinado

 

Actúan como quisieran

Como si supieran lo que quisieran

Como si quisieran lo que quisieran

Como si quisieran lo que saben

Como si supieran lo que saben

 

Raymond Queneau, Chêne et chien, II, 45

 

 

 

Es verdad que hay que decir que nieva cuando nieva

es así como nos hacemos comprender

es diciendo que nieva cuando nieva que se

vuelve agradable conversar con personas

que dicen que

el tiempo lo quiso así que nieve cuando nieva

y es así que vivimos en sociedad sin dificultad

alguna y

es así como nos hacemos amigos y

es tan fácil decir que nieva cuando nieva

mucho más que decir que llueve

en efecto

es pretencioso decir que llueve cuando nieva

pero ¿dónde puede anidar la poesía en todo esto?

 

Raymond Queneau, La chien à la mandoline, 108

 

 

 

una flor

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Hay vidas que duran un instante:
su nacimiento.

Hay vidas que duran dos instantes:
su nacimiento y su muerte

Hay vidas que duran tres instantes:
su nacimiento, su muerte y una flor.

 

Roberto Juarroz, Poesía Vertical V

 

 

 

29/01/2010 00:31. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

poema 12

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Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.

 

Oliverio Girondo, Poema 12 (Espantapájaros)

 

 

22/01/2010 12:26. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Los muslos de la mujer eran largos y húmedos. El fino vello brillaba dorado al sol. Interminable profundidad sin fondo de la piel. Cuando reía, parecía su risa estremecerle el sexo y desatar bandadas por el aire de indeclinables pájaros. Brotaba allí, me dije, como otras tantas cosas de la naturaleza.

 

                                                                                                                       (Jardín botánico)

 

Bebí de ti, bebí, te succioné,

animal sumergido entre los pliegues

de tu anegada claridad.

 

                                      Bajaban

incesantes las aguas

a las gargantas trémulas de luz.

Entrañas, aves, palpitantes

burbujas de entrar

tu cuerpo en mí.

 

 

                          De ti bebí

hasta nacer el día de mi boca,

como ventosa oscura en la frontera

donde gorjea el despertar.

 

José Ángel Valente, Material Memoria

 

 

 

11/12/2009 22:47. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Alas

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Una lluvia de almendras,
dos trenzas diminutas,
tres parapentes blancos,
cuatro cestas de frutas.

Cinco copas de hierro,
seis recuerdos heridos,
siete caminos largos,
ocho lirios partidos.

Nueve mareas altas,
diez sorbos de cerveza,
once alquimistas ciegos,
doce encinas que rezan.

Un día nos regala
como yo a ti te regalo ahora
alas, alas.


Trece viernes de dicha,
catorce desconocidos,
quince perfumes limpios,
dieciséis horas de olvido.

Diecisiete reyes de oro,
dieciocho decisiones,
diecinueve caballeros
con veinte preocupaciones.

Veintiuna albercas de agua
con veintidós pensamientos,
veintitrés pasos perdidos,
veinticuatro sentimientos.

 

Pablo Guerrero, Alas

 

 

29/10/2009 11:16. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

en octubre: "I am all mouth"

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The mouth of flowering’s finished. The fruit’s in,

Eaten or rotten. I am all mouth.

October’s the mouth for storage.

 

This shed’s fusty as a mummy’s stomach:

Old tools, handles and rusty tusks.

I am at home here among the dead heads.

 

Let me sit in a flowerpot,

The spiders won’t notice.

My heart is a stopped geranium.

 

If only the wind would leave my lungs alone.

Dogbody noses the petals. They bloom upside down.

They ruttle like hydrangea bushes.

 

Mouldering heads console me,

Nailed to the rafters yesterday:

Inmates who don’t hibernate.

 

Cabbageheads: wormy purple, silver-glaze,

A dressing of mule ears, mothy pelts, but green hearted,

Their veins white as porkfat.

 

O the beauty of usage!

The orange pumpkins have no eyes.

These halls are full of women who think they are birds.

 

This is a dull school.

I am a root, a stone, an owl pellet,

Without dreams of any sort.

 

Mother, you are the one mouth

I would be a tongue to. Mother of otherness

Eat me. Wastebasket gaper, shadow of doorways.

 

I said: I must remember this, being small.

There were such enormous flowers,

Purple and red mouths, utterly lovely.

 

The hoops of blackberry stems made me cry.

Now they light me up like an electric bulb.

For weeks I can remember nothing at all.

 

Silvia Plath, From ’Poem for a Birthday’

 

 

(Traducción de Jesús Pardo:

 

Floreal término. Cayó la fruta,

pudrióse o fue comida. Sólo boca

soy. En octubre, mes de almacenaje.

 

El cobertizo huele a tripa rancia

de momia: herramientas, colmillos, moho.

En casa estoy, entre cabezas muertas.

 

Dejadme que me siente en este tiesto,

ninguna araña lo verá, paróse

mi corazón como un geranio.

 

Ojalá el viento deje mis pulmones.

Los pétalos nasales. Boca abajo

las flores, sonoras como hortensias.

 

Cabezas putrescentes me consuelan,

ayer clavadas a las vigas: de estos

pupilos no será el invierno.

 

Repollos: plata mate, agusanada

púrpura, piel comida, oreja aguda,

corazón verde. Venas de tocino.

 

¡Oh, belleza del hábito! No tiene

ojos la calabaza. Estas estancias

hierven de chicas que se piensan pájaros.

 

Monótono colegio. Soy raíz,

piedra, plumón de búho,

vivo sin sueños de ninguna clase.

 

Madre, tú eres el mes único

de quien yo fuera lengua. Madre de aire,

cómeme. Sombra de dinteles vanos.

 

Dije: me acordaré, pues soy pequeña.

Había flores tan enormes,

bocas rojas y púrpura, bellísimas.

 

Los tallos de las moras me hacen daño.

Ahora me encienden como una bombilla.

Desde hace días no recuerdo nada.)

 

 

 

27/10/2009 01:36. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Pandoras

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Ahora esconde las manos.

 

Esas manos buenas de mi abuela

con las que me acariciaba el pelo

y me llamaba rosa

vida, ángel rubio y guapo.

Esas manos.

 

Esas manos sabias de mi abuela

que hicieron cálido el invierno tejiendo

mantas mejores que las de cualquier

Penélope, que convertían la tristeza en risa

sólo con dejarme la caja de botones

para jugar.

Esas manos.

 

Hoy se apuntó a un curso de internet

y no quiere

que nadie vea esas manos,

dice que están viejas, feas, oscuras

de tanto trabajar en el campo.

 

Ahora, mi abuela, esconde las manos

y no se atreve a tocar el teclado del ordenador.

Y yo, tan lejos como sigo estando de mí misma,

no le digo que esa manos

me hicieron creer en la vida tantas veces,

no le digo que son las manos

más hermosas que jamás tocaron

la tierra.

 

Sofía Castañón, 23 Pandoras

 

 

 

Abandona el cuarto y se abandona a la ducha,

prendiendo a conciencia su olor en las baldosas.

Se asoma silenciosa antes de marcharse del todo.

Él duerme.

Ya descubrirá de día que las princesas madrugan.

 

Carmen Ruiz Fleta, 23 Pandoras

 

 

...Todo lo demás está comprobado.

Todo menos los pequeños trozos de papel

Rasgado en el cenicero.

Cosa tuya, supongo. Tenemos suerte

esa suerte del principiante,

todavía

hay abundancia de alimentos en el frigorífico

Como si conmemorásemos el nacimiento del placer

abrimos y cerramos las puertas blancas, la piel en la nuca

de pronto tensa, nos miramos riendo

y no habitamos en el horror ni en el adversario,

 

Tenemos el resuello de los héroes,

no nos molesta ya

la flaca verbigracia de las niñas y sus paréntesis

ni ese aire tremendo de agotamiento en las cortinas

Autoritarias y voraces, levantando en sus lenguas

Solicitando

Por defecto.

 

También los libros educados por colores

El ritmo de los lo en la cocina por la tarde

Y la lógica dialéctica de un enfermo

Muy

Enfermo.

Y la porción de un abismo apagado en la bola

Del mundo.

 

La contienda del azar, las puertas con sus candados

Los pasatiempos del periódico el orgullo de un pájaro

El ojo como un hueso clavado en la garganta.

 

Este vínculo de articulaciones por la noche y en la

Cama.

Los mensajes morse de unos párpados que tiemblan.

 

Safrika, 23 Pandoras

 

 

Me sorprende que todos os empeñéis

en ser mis madrastras,

mis enanitos,

mis espejitos mágicos,

mis manzanas venenosas.

 

Soy la Blancanieves negra

inmune a vuestro cianuro,

que escupe

a esos príncipes perfectos

plastificados y púberes.

 

Soy la Blancanieves

menstruante,

la princesita preñada,

la impúdica y casquivana

Blancanieves de taberna.

 

La niña despierta,

mientras se hace la dormida.

La Blancanieves

de látigo húngaro,

de katana japonesa

y de puño americano.

La Blancanieves con metralleta.

 

La princesa de la voz agria,

la de los gritos duros,

la de la cerveza amarga.

 

Blancanieves sin madrastra,

sin príncipe,

sin enanos.

 

Sonia San Román, 23 Pandoras

 

 

No soy dueña de nada

mucho menos podría serlo de alguien.

No deberías temer

cuando estrangulo tu sexo,

no pienso darte hijos ni anillos ni promesas.

 

Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos.

Mi casa es este cuerpo que parece una mujer,

no necesito más paredes y adentro tengo

mucho espacio:

ese desierto negro que tanto te asusta.

 

Miriam Reyes, 23 Pandoras

 

 

LA REPONEDORA MURIEL

 

sólo tú haces de un día vacío todo el día

eres el demiurgo sencillo de un universo diminuto

arrastrando en el círculo sexto sección láctea

todo el palé de la tristeza

repones el ansia con el ansia

y el tiempo con el tiempo

sólo tú tienes la contradicción misma

de los dioses

te vanaglorias de un orden

que será siempre destrozado

y al levantarte con el cuerpo tan antiguo

miras los pasillos inexactos

sección deseo llena de realidad

sección verdad llena de historia

a una simple voz tuya todas la bandejas dicen carne

los mostradores revelan la verdad subconsciente de sus 10 grados

se alinean las hileras

surgen anaqueles rebosantes de todo lo que pueda desearse

sólo tú tienes como todas las mañanas

tres horas justas para crear un día

 

María Eloy García, 23 Pandoras

 

 

VIVIENDAS FUNDACIÓN BENÉFICO-SOCIAL

(Sector Sur, Córdoba, 1961-1965). Arquitecto: Rafael de la Hoz

 

Teníamos un tiesto con claveles,

las coplas dedicadas por la radio

y un corazón de periferia

con vistas a la diáspora y al tizne.

 

Yo contaba dos años, tan blanca la memoria

que no recuerdo nada, pero he visto mi barrio

en una exposición de arquitectura

que muestra las vanguardias y el enjambre moderno.

 

La vivienda social era una huida

de los asentamientos marginales.

Así, pensando en los más pobres

y en nuestra natural inclinación

al revoltijo y a la bronca,

nos construyó el franquismo un polígono

de casas protegidas, de refugios al margen,

como nidos aislados de hipoteca.

 

En medio de un solar sin jardineras,

ni césped verde ni inglés ni toboganes,

se edificó una urdimbre de bloques tan idénticos,

con sus cubiertas de teja a dos aguas,

como idénticas jaulas de tristeza

para pájaros torpes o vidas que no logran

alzarse, y a ras de asfalto se mueven

con sus muros de carga paralelos.

 

Viviendas solidarias, dijeron los ministros.

No dijeron más dignas que nosotros,

criaturas sin modales ni costumbre,

casi bestias del campo a la intemperie.

Porque un techo no basta. Porque no hay dignidad

ni en la pobreza ni en el hambre.

 

Teníamos un cielo lapislázuli,

igual que en las películas.

Y un corazón a dos aguas de cauce turbulento,

y un corazón a dos lavas de volcán siciliano,

y un corazón a dos sangres fluyendo por los días.

Teníamos un arte de realismo puro:

fachadas de ladrillo visto,

polvaredas del natural,

secuencias al estilo de Vitorio de Sica.

Y un corazón al revés, a dos aguas.

Pero con una sola muerte.

 

Isabel Pérez Montalbán, 23 Pandoras

 

 

 

23/08/2009 22:28. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Más clásicos: Gerardo Diego

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Las campanas en flor no se han hecho para los senos de oficina
ni el tallo esbelto de los lápices remata en cáliz de condescendencia.
La presencia de la muerte
se hace cristal de roca discreta
para no estorbar el intenso olor a envidia joven
que exhalan los impermeables.

 

Y yo quiero romper a hablar a hablar
en palabras de nobles agujeros dominó del destino.
Yo quiero hacer del eterno futuro
un limpio solo de clarinete con opción al aplauso
que salga y entre libremente por mis intersticios de amor y de odio
que se prolongue en el aire y más allá del aire
con intenso reflejo en jaspe de conciencias.

 

Ahora que van a caer oblicuamente
las últimas escamas de los llantos errantes
ahora que puedo descorrer la lluvia
y sorprender el beso tiernísimo de las hojas y el buen tiempo
ahora que las miradas de hembra y macho
chocan sonoramente y se hacen trizas
mientras aguzan los árboles sus orejas de lobo
dejadme salir en busca de mis guantes
perdidos en un desmayo de cielo acostumbrado a mudar de pechera.

 

La vida es favorable al viento
y el viento propicio al claro ascendiente de los frascos de esencia
y a la iluminación transversal de mis dedos.
Un álbum de palomas rumoroso a efemérides
me persuade al empleo selecto de las uñas bruñidas.
Transparencia o reflejo
el amor diafaniza y viaja sin billete
de alma a alma o de cuerpo a cuerpo
según todas las reglas que la mecánica canta.

 

Ciertamente las campanas maduras no saben que se cierran como los senos de oficina
cuando cae el relente
ni el tallo erguido de los lápices comprende que ha llegado el momento de coronarse de gloria.
Pero yo sí lo sé y porque lo sé lo canto ardientemente.
Los dioses los dioses miradlos han vuelto sin una sola cicatriz en la frente.

 

Gerardo Diego, Continuidad

 

 

Otro clásico: soneto del sanatorio

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Bajo la sensación del cloroformo
me hacen temblar con alarido interno,
la luz de acuario de un jardín moderno
y el amarillo olor del yodoformo.

 

Cubista, futurista y estridente,
por el caos febril de la modorra
vuela la sensación, que al fin se borra,
verde mosca, zumbándome en la frente.

 

Pasa mis nervios, con gozoso frío,
el arco de lunático violín;
de un si bemol el transparente pío

 

tiembla en la luz acuaria del jardín,
y va mi barca por el ancho río
que divide un confín de otro confín.

 

Ramón María del Valle-Inclán, Rosa de Sanatorio

 

 

JRJ: extractos esenciales

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Te deshojé, como una rosa,

para verte tu alma,

y no la vi.

Mas todo en torno

-horizontes de tierras y de mares-,

todo, hasta el infinito,

se colmó de una esencia

inmensa y viva.

 

**

 

Tú me has dado tu alma

con tus ojos abiertos

-¡oh jardín estrellado!-

a tu cuerpo.

 

**

 

¡Qué dulce esta tierna trama!

Tu cuerpo con mi alma, amor,

y mi cuerpo con tu alma.

 

**

 

¡Qué débil el latido

de tu corazón leve

y qué hondo y qué fuerte su secreto!

¡Qué breve el cuerpo delicado

que lo envuelve de rosas,

y qué lejos, desde cualquiera parte tuya

-y qué no hecho-

el centro de tu alma!

 

 

Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta casado

 

 

 

24/07/2009 22:13. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Delirios de Arrabal

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Estábamos los dos en el cine. En vez de mirar la película la miraba a ella. Le tocaba los cabellos y le alisaba las pestañas. Luego le besé las rodillas y le puse sobre el pubis una pajarita de papel que había hecho con las entradas.

 

Ella miraba la película y reía. Entonces le acaricié los pechos y cada vez que apretaba su seno salía un pez azul.

 

***

 

-Te quiero.

Ella rió.

-Te quiero.

Ella rió.

-Te quiero.

Ella rió a carcajadas.

El tiempo de las muchachas en flor revelaba las 1.000 camas infinitamente mediums.

 

-Te quiero.

Ella lloró.

-Te quiero.

Ella lloró.

-Te quiero.

Ella lloró y sollozó.

El tiempo de las muchachas en flor revelaba las 1.000 camas infinitamente mediums. Sí.

 

***

 

Lunes:

 

Me duele mucho la cabeza -la nuca-. He observado que la gente, por la calle, habla una lengua que no comprendo. Todas las emisoras de radio que he podido sintonizar hablan en esta lengua desconocida.

 

Martes:

 

Un niño de unos diez años, con un molinillo de papel en la mano, me ha hablado en la lengua desconocida y yo le he respondido en la misma lengua. A pesar de que no comprendía sus preguntas, hemos estado conversando unos minutos.

 

Miércoles:

 

En cuanto puse los pies en la calle me puse a hablar la lengua incomprensible.

 

Jueves:

 

La cabeza -la nuca- me duele más que nunca y me he dado cuenta de que, a lo largo del día, he recitado frases (?) en esa lengua, incluso ya en casa.

 

Molkerte’’

 

Vadonserve ent llica mossoreglas teiner milu artem tersijilomen gualen sarpe sy yo on prencomder.’’

 

***

 

Carta a los sabios del mundo entero.

 

Muy señores míos:

 

Antes de morir quiero a hacerles a Vds. una revelación importante para que tomen las medidas que se imponen.

 

Durante los fortísimos dolores que he padecido por causa de la operación que he sufrido, he logrado identificar en los momentos de “sublimación del dolor” a unos “seres espirituales”. Estos seres, pude darme cuenta de que se “alimentan de mi dolor”.

 

He llegado pues, tras múltiples experimentos, a esta conclusión: en nuestro ambiente viven unos seres que, por simple instinto de conservación, tienden a fomentar el dolor entre los humanos. Para ello intentan incrementar tanto las desgracias llamadas espirituales como los sufrimientos físicos.

 

A veces, cuando, encerrado en mi habitación, logro ver mi miedo (es una masa de agua que flota), mi esperanza (es una mano cortada) y mi imaginación (es una caja pequeña de cuero de la que sale humo) también veo a estos seres espirituales que son como unos pañuelos de papel que vuelan.

 

Espero que, gracias a mis datos, puedan luchar contra esta terrible plaga de la humanidad.

 

Les saluda muy cordialmente...

 

 

Fernando Arrabal, La piedra de la locura

 

 

 

15/06/2009 17:15. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Barnízate

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Barnízate

te quiero

genio del can-can

docena de flores.

 

Eres toda la tierra

docena de flores

música ciega,

eres todos los templos

todos los tigres

todos los días,

eres el número de teléfono de Dios.

 

Tus ojos azules azor de los ojos

tus manos cerradas y el campo abierto y amarillo,

sólo te echo de menos

cuando estás conmigo

 

cuando estás conmigo

cuando buscas agua en el desierto de mi boca

 

sólo te echo de menos

cuando estás conmigo,

entonces trago más humo

tengo más miedo

veo más luces.

 

Van Gogh quiere pintarte los labios antes de morir.

 

Eres un bosque de un solo árbol,

cuando me miras

estoy quieto y soy quietud

pero cuando no me miras

bailo tan salvajemente

clavo tantas navajas

pienso tan poco en ti

 

te echo de menos cuando estás conmigo

no existo cuando no estás,

te vas y me convierto en baile

te vas y me convierto en ala.

 

Si quemas mi tristeza con tu risa

te enamorarás de mí

y dejaré de subir

tantos montes de amargura.

 

 

Te escribo para decirte

que eres un almendro de fuego

 

te escribo para decirte

que no quiero decirte nada

que sólo quiero abrazarte

buscar el calor de tu vida.

 

 

Pedro Casariego

 

 

 

A Benedetti, in memoriam (una escueta antología)

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INTERVIEW

 

No es ninguna molestia

explicarle qué pienso

del infinito

el infinito es

sencillamente

un agrio viento frío

que eriza las mucosas

la piel

y las metáforas

le pone a uno en los ojos

lágrimas de rutina

y en la garganta un nudo

de sortilegio

seguramente usted ya se dio cuenta

en el fondo no creo

que exista el infinito.

 

Bueno sobre política

jesús

sobre política

mi bisabuelo era liberal

espiaba a las criadas en el baño

mi abuelo el reaccionario

extraviaba las llaves de sus deudas

mi padre el comunista

compraba hectáreas con un gesto de asco

yo soy poeta

señor

y usted debe saber que los poetas

vivimos a la vuelta de este mundo

claro que usted quizá no tenga tiempo

para tener paciencia

pero debe conocer que en el fondo

yo no creo en la política.

 

Por supuesto el estilo

qué pienso del estilo

una cosa espontánea que se va haciendo sola

siempre escribí en la cama

mucho mejor que en los ferrocarriles

qué más puedo agregar

ah domino el sinónimo

módico exiguo corto insuficiente

siempre escribo pensando en el futuro

pero el futuro

se quedó sin magia

me olvidaba que usted

ya sabe que en el fondo

yo no creo en el estilo.

 

El amor el amor

ah caramba

el amor

por lo pronto me gusta

la mujer

bueno fuera

el alma

el corazón

sobre todo las piernas

poder alzar la mano

y encontrarla a la izquierda

tranquila

o intranquila

sonriendo desde el pozo

de su última modorra

o mirando mirando

como a veces se mira

un rato antes del beso

después de todo

usted y yo sabemos

que en el fondo

el amor

el amor

es una cosa seria.

 

Por favor

esto último

no vaya a publicarlo.

 

(De Poemas del hoyporhoy 1958-1961)

 

 

SUBURBIA

 

En el centro de mi vida

en el núcleo capital de mi vida

hay una fuente luminosa un surtidor

que alza convicciones de colores

y es lindo contemplarlas y seguirlas

 

en el centro de mi vida

en el núcleo capital de mi vida

hay un dolor que palmo a palmo

va ganando su tiempo

y es útil aprender su huella firme

 

en el centro de mi vida

en el núcleo capital de mi vida

la muerte queda lejos

la calma tiene olor a lluvia

la lluvia tiene olor a tierra

 

esto me lo contaron porque yo

nunca estoy en el centro de mi vida.

 

(De Cotidianas 1978-1979)

 

 

DE ÁRBOL A ÁRBOL

 

Los árboles

¿serán acaso solidarios?

 

¿digamos el castaño de los campos elíseos

con el quebracho de entre ríos

o los olivos de jaén

con los sauces de tacuarembó?

 

¿le avisará la encina de westfalia

al flaco arce del tirol

que administre mejor su trementina?

 

y el caucho de pará

o el baobab en las márgenes del cuanza

¿provocarán al fin la verde angustia

de aquel ciprés de la mission dolores

que cabeceaba en frisco

california?

 

¿se sentirá el ombú en su pampa de rocío

casi un hermano de la ceiba antillana?

 

los de este parque o aquella floresta

¿se dirán copa a copa que el muérdago

otrora tan sagrado entre los galos

ahora es apenas un parásito

con chupadores corticales?

 

¿sabrán los cedros del líbano

y los caobos de corinto

que sus voraces enemigos

no son la palma de camagüey

ni el eucalipto de tasmania

sino el hacha tenza del leñador

las sierra de las grandes madereras

el rayo como látigo en la noche?

 

(De Cotidianas 1978-1979)

 

 

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

 

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

 

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

 

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

 

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

 

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

 

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría

 

(De Cotidianas 1978-1979)

 

 

TODAVÍA

 

No lo creo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría

 

palpo gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo

todavía no lo creo

 

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto

 

nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

 

sin embargo todavía

dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía

 

pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

 

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

 

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

todavía.

 

(De Poemas de otros 1973-1974)

 

 

 

25/05/2009 16:47. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Deleites

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El jardín de tus delicias

 

Flores, pedazos de tu cuerpo;

me reclamo su savia.

Aprieto entre mis labios

la lacerante verga del gladiolo.

Cosería limones a tu torso,

sus durísimas puntas en mis dedos

como altos pezones de muchacha.

Ya conoce mi lengua las más suaves estrías de tu oreja,

y es una caracola.

Ella sabe a tu leche adolescente,

y huele a tus muslos.

En mis muslos contengo los pétalos mojados

de las flores. Son flores pedazos de tu cuerpo.

 

 

De los pubis angélicos

 

Divagar

por la doble avenida de tus piernas,

recorrer la ardiente miel pulida,

demorarme, y en el promiscuo borde,

donde el enigma embosca su portento,

contenerme.

El dedo titubea, no se atreve,

la tan frágil censura traspasando

-adherido triángulo que el elástico alisa-

a saber qué le aguarda.

A comprobar, por fin, el sexo de los ángeles.

 

 

Ana Rossetti

 

 

 

Aviso de caminantes

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En la suma de días indistintos

que la vida da al hombre, acaso hay uno

en que el destino, trágico y hermoso,

pasa por nuestro lado y el azar manifiesta

una insólita luz, un desusado

fulgor inconfundible.

Pero no has de dudar. Ten el coraje,

cuando llegue el momento,

de abandonar las cosas con que siempre

te engañó la costumbre, y sube pronto

a ese carro de fuego.

                                     Poco dura

el milagro.

                    Después, si te negaras

a partir, sólo noche

merecerás. Y nunca, aunque quisieras,

podrás comprar la luz que despreciaste.

 

 

Eloy Sánchez Rosillo

 

 

Sendas interiores

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Allá en el noroeste,

por la senda interior

 

 

¿Eres jardín que llega desde el mar?

¿Eres la luz del mar que llega hasta el jardín?

¿Quién eres o qué eres?

Acaso ese aroma enfermizo

de eucaliptos

que hierve al sol y la humedad corrompe,

aroma en que el pulmón de la floresta

se inflama, y nos parece que respira

en los colores antes nunca vistos

de las hortensias.

 

Sensación de sentir una llamada

junto a las barcas muertas,

en el granito que en el cementerio

muerde los rostros de los que se fueron.

Zurea una paloma,

nos abre

a la felicidad, la tarde,

cae,

va invadiendo despacio

el musgo

de las escalinatas

de los embarcaderos,

las negruzcas pizarras de los muros,

y se retira el mar en busca de la mar

(como yo de mí mismo).

¡Si contra este ardor llegase ahora

la lluvia verde, el murmullo verde

de la espesura, la hora

del trueno y de la lágrima,

esa que brilla y nunca cae del ojo!

 

No era fácil seguir por el sendero

que el río embriagaba con su música

y que el valle agreste

cegaba en sus umbrías.

Aunque alguien nos dijo que al final

de aquel sendero en llamas

podía haber un monasterio en ruinas

ahogado por zarzales.

(Desde él podríamos ver más inmensa esta mar

y mucho más sembrada de relámpagos.)

Me llamaba el sendero,

pero yo no seguí su llamada

porque acaso podría llevarme a un extravío

doble, interminable.

Me quedé aquí: junto a la piedra muerta,

junto al aroma muerto

que sepultan castaños,

en el límite de las praderas,

donde el jardín difunde

(laberintos de boj, estanques de agua muerta)

la imagen de las almas.

Yo buscaba un camino a lo largo del día

sin saber que el camino no existía,

pues el camino estaba

en mi interior.

Quieto ahora, acallado,

pruebo a seguir (en mí) ese camino

mientras no sé si esta noche muda

desciende temblorosa

o asciende cual marea que respira

la música callada de las piedras,

piedras que ya no son escalinatas

tras de las verjas frías.

 

Del pazo van llegando voces muertas.

Detrás de una ventana se ha encendido

una luz muy morada.

Sentirse suspendido

en aire verdinegro.

Miro a mis manos:

se han tornado cárdenas.

No sé si mi cabeza

es de humo o de mármol.

 

Flotan ojos de oro en aguas negras.

 

Todo tiende a lo negro.

Hasta el aroma de los eucaliptos

se condensa en lo oscuro

como fósforo negro.

 

Sin embargo, parece que el camino

que sigo hacia dentro de mí mismo

va derecho a la luz.

Abismándome en él me iré librando

de cada extravío,

y ese alguien o algo que buscaba

por los montes en llamas

tiernamente me entrega en la quietud

(en el vacío lleno)

cada respuesta, disuelve mis dudas

con sus revelaciones

de silencio.

 

De repente, la noche es un piedra

de luz

que estalla entre mis manos.

 

 

Junto al muro

 

Vuelve tu rostro hacia el muro, cierra

los ojos y los labios: sólo escucha.

¿Es que no oyes la música que sana?

¿Está dentro de ti y no la sientes?

¿No sientes cómo te arrastra y te deshace

ideas y pasiones: tus heridas?

No es ella un palpitar de sangre, no es

la música que tiembla por tus nervios,

la música que suena por las venas,

el son del corazón bajo una mano.

 

Se trata de una música que arde

sin consumirse, que por siempre embriaga;

se trata de una música que suena

para aquel que no escucha, que le habla

a quien no habla y que muy dulcemente

le abre los ojos para siempre a aquel

que los tiene cerrados a la luz

porque se abisma en busca de otra luz.

Recógete, respira, pon las manos

y la frente encima de la piedra

y escucha el silencio, y escúchate.

¿No vas sintiendo suavemente cómo

es música secreta la que suena

fuera de ti, estando tan en ti?

 

Tu música y la música del mundo

son una sola música, pero hay

que arder para encenderla en tu interior,

que ser llama que escucha el vendaval.

Es música que enciende en plenitud

por siempre al que en su noche persevera.

Está dentro de ti: si das con ella

misteriosa resuena, ignota salva,

oscura te ilumina y te transforma

mientras que tú persigues cada día

músicas que jamás serán la música,

que al seguirlas te pierdes, no las oyes

aunque creas que oyes, y no saben,

aunque crean que saben, tus palabras.

 

Vuelve tu rostro hacia el muro, cierra

los ojos y los labios: sólo escucha.

¿Es que no oyes la música que sana?

Se trata de una música que está

dormida en tu interior, mas que despierta

con el silencio y arde muy adentro.

Si la oyeras, al fin conocerías

la alegría: el goce de ser llama.

 

Oirías el sonido de la luz.

 

 

Antonio Colinas, Desiertos de la luz

 

 

 

22/01/2009 17:07. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Óxido

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Fatiga de los materiales

 

 

El alma

es un material elástico.

Si se ejerce una fuerza sobre ella,

para evitar romperse se deforma.

Cuando las condiciones,

que han desencadenado este fenómeno,

ya no actúan, recobra

su estado original.

Este suceso puede repetirse

un limitado número de veces.

Con estas variaciones se producen

roturas microscópicas,

apenas perceptibles,

que cuando se acumulan

la hacen resquebrajarse.

 

Y todo este proceso se acompaña

de una inmensa tristeza.

 

 

Razones geométricas

 

“Esperar tras la línea, por favor”

me advierten unas letras en el suelo.

Ojeo la cartilla

y sumo con las uñas

el saldo que me queda de la última nómina.

De repente la línea me resulta

algo más que habitual,

e igual que hago balance de mis números

rememoro las rectas que acotaron mi vida.

 

Fueron cuadrículas las tardes más felices

de rayuelas sinuosas

y “balón prisionero” en el que mueres

si sales del contorno.

Y vendrían después

las partidas de damas, de billar

o la pista de baile

que era el área de un círculo prohibido.

Conduje en un carril entre continuas

mirando con deseo hacia el arcén

como una vez, confieso,

espié con cierto asombro

la cicatriz que tienes en el vientre.

 

No ha llegado mi turno.

Mientras tanto, acaricio con el pie

la raya fronteriza.

 

Inma Pelegrín, Óxido

 

 

 

06/01/2009 18:32. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

¿propósitos para el nuevo año?

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“La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo. En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al levantarte de la cama. No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño.”

 

Manuel Vicent (4 de enero de 2009)

 

 

 

Ciudad sin sueño (Nocturno del Brooklyn Bridge)

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No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Las criaturas de la luna huelen y rondan las cabañas.

Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan

y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas

al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Hay un muerto en el cementerio más lejano

que se queja tres años

porque tiene un paisaje seco en la rodilla

y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto

que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

 

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!

Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda

o subimos al filo de la nieve con el coro de dalias muertas.

Pero no hay olvido ni sueño:

carne viva. Los besos atan las bocas

en una maraña de venas recientes

y al que le duelo su dolor le dolerá sin descanso

y el que teme la muerte la llevará sobre los hombros.

 

Un día

los caballos vivirán en las tabernas

y las hormigas furiosas

atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día

veremos la resurrección de las mariposas disecadas

y aun andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos

veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.

 

¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!

A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,

a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente

o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,

hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,

donde espera la dentadura del oso,

donde espera la mano momificada del niño

y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

 

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Pero si alguien cierra los ojos

¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos

y amargas llamas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

Ya lo he dicho.

No duerme nadie.

Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,

abrid los escotillones para que vea bajo la luna

las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

 

 

Federico García Lorca, Poeta en Nueva York

 

09/12/2008 11:26. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

hundimientos

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Hay alguien que escucha muy cerca de aquí,

espera, retiene el aliento.

Dice: Es mi voz la que habla.

 

Nunca más, dice él,

va a estar todo tan tranquilo,

tan seco y cálido como ahora.

 

Se escucha a sí mismo

en su cabeza burbujeante.

Dice: No hay nadie más.

 

Aquí. Ésta tiene que ser mi voz.

Espero, retengo el aliento,

escucho. El rumor distante

 

en mis oídos, antena

de carnes suaves, no significa nada.

Es tan sólo el latido

 

de la sangre en las venas.

He esperado mucho tiempo

con el aliento retenido.

 

Rumor blanco en los auriculares

de mi máquina del tiempo.

Sordo zumbido cósmico.

 

Ni un sonido, ninguna llamada de auxilio.

La radio permanece muda.

O éste es el fin,

 

me digo, o es que

ni siquiera hemos comenzado.

¡Aquí sí! ¡Ahora!

 

Se oye un rasguido, un crujir, algo

que se desgarra. Aquí está. Una uña helada

que araña la puerta y se queda quieta.

 

Algo cruje.

Un lienzo largo e interminable,

una inmaculada tela blanca

 

que se desgarra, lentamente al principio

y luego más y más deprisa,

se rasga en dos pedazos con un silbido.

 

Esto es el principio.

¡Escuchad! ¿No lo oís?

¡Agarraos bien!

 

Y regresa el silencio.

Sólo se oye un sutil tintineo

en los aparadores,

 

el temblor del cristal,

más y más tenue

hasta desaparecer.

 

¿Quieres decir que

eso fue todo?

Sí. Todo pasó.

 

Eso fue sólo el principio.

El principio del fin

es siempre discreto.

 

A bordo son ahora

las once cuarenta. Hay una grieta

de doscientos metros

 

en el caso de acero,

bajo la línea de flotación,

abierta por un cuchillo gigantesco.

 

El agua corre

hacia las escotillas.

Emergiendo treinta metros,

el iceberg pasa silencioso,

se desliza junto al barco resplandeciente,

y se pierde en la oscuridad.

 

 

Hans Magnus Enzensberger. El hundimiento del Titánic

 

 

 

24/11/2008 17:41. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Argumento

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El hombre huye de la asfixia.

El hombre, cuyo apetito, que desborda la imaginación, se calafatea sin terminar de aprovisionarse, se liberará por las manos, ríos en súbita crecida.

El hombre que se despunta en la premonición, que tala su silencio interior y lo reparte en teatros, este segundo es el hacedor de pan.

Para unos, la prisión y la muerte. Para los otros, la trashumancia del Verbo.

Desbordar la economía de la creación, acrecentar la sangre de los gestos, deber de toda luz.

Asimos la argolla a que están encadenados, uno al lado del otro, el ruiseñor diabólico, por una parte, y la llave angélica, por otra.

Sobre las crestas de nuestra amargura se adelanta la aurora de la conciencia y deposita su limo.

Sazón. Una dimensión atraviesa el fruto de la otra. Dimensiones adversarias. Desterrado de la yunta y de las bodas, bato el hierro de los cierres invisibles.

 

René Char, Furor y misterio

 

 

 

30/10/2008 10:36. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Canción del despertar

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De mis brazos

pende el aliento,

el solitario humo

de tu vida. Observo

así el fugitivo nacer

de tu edad cada mañana,

el asombro de mi corazón

que teje en sábanas de invierno

la historia de dos

en el cotidiano duelo

de la carne. Te nombro

y abres más tus ojos.

¡Qué savia tu voz

en mi tronco! ¡Qué latido

involuntario te delata!

De mis brazos

brotan espigas y andamios,

dedos que buscan

la columna, la fiebre

entregada a su oficio

en el deseo. Mi voluntad

cruje como nieve

ante la huella callada

que tu mano deja

sobre el azul temor

de la mañana. Y tirito

ante tu aroma, y busco

la arquitectura de tu amor

en mis brazos, el proyecto

de tu sombra

en los límites de mi ciudad

sin forma. Así acojo tu aliento

en mi regazo, pronto,

antes de que el amanecer

sea reino único de las aves,

en la celebración primera del canto,

antes, para que la luz hunda

sus brazos en tu misterio salado.

 

Callada así para siempre

la noche en su triunfo

esculpirá nuestros brazos

como trenzas

sobre la piel de los tejados.

 

 

Alberto Santamaría, Notas de verano sobre ficciones del invierno

 

 

 

contra las máquinas de la impaciencia

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¿Dónde la fuerza para la ignición vertical? ¿Dónde el arrojo más blanco para la desnudez?

 

¿De verdad no soportamos nada? Yo tengo que avanzar hasta aquel tajo, donde las cigarras asierran el vacío con tal denuedo que se pone en marcha el motor de lo imposible.

 

(Atención, existe también la coquetería del vacío y el narcisismo de lo imposible.)

 

¿Entonces? Azotar, quizá, con vara verde las nalgas del sistema simbólico.

 

(Sistemas, empalizadas: convocatoria al salto. Hay puentes para salvar el vacío, y puentes para saltar al vacío.)

 

Amigo, ¿no te está obsesionando demasiado la sequedad vocálica del otro? Mira cómo aquella cigüeña levanta lentamente la pata izquierda. En el instante preciso de comenzar a hablar, ¿dónde nos apoyamos?

 

La poesía, motor de vida. La vida, motor de sí misma.

 

Hilo: el que cose los párpados es, a veces, el mismo que guía fuera del laberinto.

 

(Atención, el tatuador soñaba con los esquemas del exterminio.)

 

Entre el polo del vacío y el de la senda exhausta, una enérgica deflagración libera fresca fuerza para el cambio.

 

Tatuaje u oración de la espesura: vivir con poco para amar con todo.

 

 

Jorge Riechmann, Conversaciones entre alquimistas

 

 

 

microantología (de cuatro) de Valente

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ACUÉRDATE DEL HOMBRE QUE SUSPIRA...”

 

 

En el centro de la ciudad o del mundo,

en su jadeante corazón,

en sus plazas,

en las brillantes avenidas

de Nueva York o París,

pulidos escuadrones

se suceden, discuten, empapelan

el destino del mundo.

 

También hablan de mí;

en ruso o en inglés

hablan de mí,

de mi miseria o de la guerra, dicen

que no quiero morir.

 

Yo muerdo una manzana,

escupo, estoy tranquilo,

allí me representan,

saben que no quiero morir.

 

En las asambleas, en los

congresos,

en las reuniones periódicas,

en la primavera o el otoño

los oradores se levantan.

No son hombres,

son los representantes

de América, el Polo Norte o la ciudad de Saint-Louis.

 

En las plazas,

en el centro de la ciudad o del mundo,

sobre su fragante corazón fatigado,

el reino de la voz que no descansa:

los que hablan en representación

de la tierra,

de la cultura occidental,

del Pacto Atlántico,

de los que tienen un solo ojo

o de los que tienen tres.

 

Allí y aquí me representan.

Todos me representan.

Soy feliz.

Muerdo mi breve fruto

o mi importante vida; ya no sé.

Estoy tranquilo.

Sueño.

Hay que salvar al hombre.

 

Me parcelan. Dividen mis derechos

y los defienden por igual.

Ellos, los poderosos

o los santos

o los profesores

o los poetas

o los arzobispos

o los políticos,

los que suelen hablar

en representación de todo el mundo

o quién sabe de quién.

En representación de mí,

que tengo hambre o como

o lloro (¿en representación de quién?),

de mí tan singular, tan oscuro y diario

que me toco, río y muero a la vez

y en representación de mí mismo solamente

amo la vida así.

 

José Ángel Valente, A modo de esperanza

 

 

 

ENTRADA AL SENTIDO

 

 

La soledad.

El miedo.

Hay un lugar

vacío, hay una estancia

que no tiene salida.

Hay una espera

ciega entre dos oleadas

de vida hay una espera

en que todos los puentes

pueden haber volado.

Entre el ojo y la forma

hay un abismo

en el que puede hundirse la mirada.

Entre la voluntad y el acto caben

océanos de sueño.

Entre mi ser y mi destino, un muro:

la imposibilidad feroz de lo posible.

 

Y en tanta soledad, un brazo armado

que amaga un golpe y no lo inflige nunca.

En un lugar, en una estancia -¿dónde?

¿sitiados por quién?

 

El alma pende de sí misma sólo,

del miedo, del peligro, del presagio.

 

José Ángel Valente, Poemas a Lázaro

 

 

 

LA SEÑAL

 

Porque hermoso es al fin

dejar latir el corazón con ritmo entero

hasta quebrar la máscara del odio.

 

Hermoso, sí, de pronto, sin saberlo,

dejarse ir, caer, ser arrastrado.

 

Tal vez la soledad, la larga espera,

no han sido más que fe en un solo acto

de libertad, de vida.

 

Porque hermoso es caer, tocar el fondo oscuro,

donde aún se debaten las imágenes

y combate el deseo con el torso desnudo

la sordidez de lo vivido.

 

Hermoso, sí.

Arriba rompe el día.

Aguardo sólo la señal del canto.

Ahora no sé, ahora sólo espero

saber más tarde lo que he sido.

 

José Ángel Valente, La memoria y los signos

 

 

 

 

SEGUNDO HOMENAJE A ISIDORE DUCASSE

 

Un poeta debe ser más útil

que ningún ciudadano de su tribu.

 

Un poeta debe conocer

diversas leyes implacables.

 

La ley de la confrontación con lo visible,

el trazado de líneas divisorias,

 

la de colocación de un rompeaguas

y la sumaria ley del círculo.

 

Ignora en cambio el regicidio

como figura del delito

y otras palabras falsas de la historia.

 

La poesía ha de tener por fin la verdad práctica.

 

Su misión es difícil.

 

José Ángel Valente, Breve son

 

 

 

Blades, Manecas y Deluxe

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El verano siempre nos gratifica con música y cine al aire libre. De lo primero, las tres últimas raciones han sido algo variopintas: Rubén Blades, Manecas Costa y Deluxe. Los dos primeros, en Vigo: el panameño en el acogedor y popular anfiteatro de Castrelos, el guineano en el entrañable corazón del casco viejo. Lo de Xoel López y sus acólitos fue casi una improvisación institucional de última hora en Tui para ponerle el broche final a un concurso de bandas jóvenes. Rubén Blades, actualmente ministro de turismo de su país después de años de presentarse como candidato presidencial, sigue trovando con buena voz y caribeña orquestación su Pedro Navaja, su Caminando, su Camaleón y muchas otras historias cotidianas de gentes humildes, esperanzas sencillas e injusticias corrientes. Bailar salsa con estas letras, por fortuna, no te sumerge en la indiferencia ni te escandaliza como tantas otras proclamas machistas del género. Y la sección de vientos y metales, tan bien coordinada con el resto, sonaba sublime. Me alegró también compartirlo con Elías y con esos cientos de personas anónimas que congrega tan maravilloso auditorio... Unos días después, el cartel festivo de Vigo nos regaló con la visita de un genial guineano-portugués que con sólo su guitarra y su hermosa actitud nos acariciaba los oídos y nos mecía todos los sentidos. Ya lo había escuchado antes enlatado gracias a algunas de las emisiones especiales de Cuando los elefantes sueñan con la música (en Radio 3), pero seguro que andaré tras su pista con más atención en el futuro... La descarga pop-rock del grupo coruñés Deluxe era harina de otro costal. Aunque no es uno de mis estilos preferidos, no tengo prejuicios y sí, más bien, mucha curiosidad por grupos como este con tan estupendas referencias del pasado. Las canciones sonaban contundentes, pegadizas y con sus toques de delicadeza oportuna. Desde luego, más originales y con menos aires de superestrellas que otros grupos de la escena pop-rock comercial a los que no soporto ni un minuto. Así que estupendos bailes y melodías para salpimentar la temporada estival.

 

 

 

 

16/08/2008 23:31. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Agua helada y dura,
luna de enero,
tu madreperla
es el silencio.

 

 

En la noche rasa
y el desamparo
-pizarra limpia-,
yo escribo claro.

 

En el espejo ciego
me paro a ver
el dolor reflejado,
la verdad al revés.

 

Tanto he sufrido y tanto
he ido olvidando,
que cuando escribo
no sé a quién le hablo.

 

Para saber si existo
canto y no sé
si lo que soy ya fui
o si seré.

 

Gabriel Celaya, Canción

 

 

 

12/08/2008 10:14. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Implacable desprecio por el arte

de la poesía como vómito inane

del imberbe del alma

que inflama su pasión desconsolada

de vecinal nodriza con eólicas voces.

 

Implacable desdén por el que llena

de rotundas palabras, congeladas y crasas,

el embudo vacío.

 

Por el meditador falaz de la nuez foradada,

 

por el que escribe ¡ay! Y se pone peana,

 

por el decimonónico, el pajizo, el superfluo, el obvio,

 

por el que anda aún entre seres y nadas

flatulentos y obscenos,

 

por el tonto tenaz,

 

por el enano,

 

por el viejo poeta que no sabe

suicidarse a tiempo debajo de su mesa,

 

por el confesional,

 

por el patético,

 

por el llamado, en fin, al gran negocio,

 

y por el arte de la poesía ejercido a deshora

como una compraventa de ruidos usados.

 

 

José Angel Valente, El inocente

 

 

 

14/07/2008 10:56. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Entonces

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“Era tal la cantidad de transparencia que las cosas tenían en aquellos tiempos que a todo lo invadía la confusión y la debilidad. Rodaban los sentidos, tomados por un fulgor excesivo que acababa rindiéndolos y los enviaba a la desorientación. Venían así hacia nosotros las mordeduras de las impertinencias.

 

Eran los años de la casa familiar. La casa: Rumores siempre de sumandos. El oscuro murmullo de los decimales en los precios. Sumar y seguir. Coser y cantar. Olores comerciales. Abrir y cerrar todo. Las trapas y las puertas. La música de los tirafondos en los cajones y la sabiduría de los envoltorios para poner a dormir un poco más las cosas sin arañarlas. Los años de la casa, tensa como una fruta recién metida en la boca que sólo se apaciguaba si caía la cáscara sobre los contratos de los sueños. Olores honrados y hoscos. A pez. A cuero quieto. La casa, la casa: escalones forrados de hules flatulentos que pisábamos fuerte, con la gula de quien supone que algún día en vez del aire muerto se levantará la melodía de una redención.

 

Y nos untábamos las manos con aceite para que no parasen en ellas las cosas demasiado. Todo eran transacciones, todo deslizamientos. Entonces era entonces.

 

Y luego salimos de la casa en busca de lo propio.”

 

Tomás Sánchez Santiago, Entonces era entonces

(en la revista literaria leonesa The Children’s Book of American Birds, nº 2, 2006)

 

 

28/06/2008 19:00. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

swing

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What good is melody?
What good is music?
If it ain’t possessin’ something sweet
It ain’t the melody, it ain’t the music

There’s something else that makes the tune complete
It don’t mean a thing, if it ain’t got that swing
It don’t mean a thing all you got to do is sing

It makes no difference
If it’s sweet or hot
Just give that rhythm
Everything you’ve got
It don’t mean a thing if it ain’t got that swing

 

Irving Mills

boomp3.com

03/06/2008 17:37. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

la primavera va por dentro

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La semana pasada tuvo sus dosis cinematográficas con una reposición sesentayochista (La Chinoise, de Jean Luc Godard) y con una opera prima y estreno casi clandestino en el mítico cine Doré (bajo el auspicio de la Filmoteca Española) pues, al parecer, no tiene todavía distribución comercial: Nevando voy (Maitena Muruzábal y Candela Figueira, 2007). Sencilla, intensa y vitalista, esta película me recordó inicialmente a La soledad (de Jaime Rosales) y a Recursos Humanos (de Laurent Cantet), pero situada a virtuosa distancia de ambas. Se acerca el invierno en Pamplona y dos mujeres son contratadas, a través de una empresa de trabajo temporal, para reforzar la sección de embalajes de una fábrica. La empresa tiene unas grandes instalaciones y, entre otras cosas, produce cables y cadenas para colocar en las ruedas de los coches cuando nieva. La llegada y permanencia de la nieve, por lo tanto, estarán ligadas a la continuidad de Ángela y Karmentxu en esos precarios y anodinos empleos. Sus rutinas domésticas y laborales se muestran tan alienantes como las que tienen sus dos compañeros de la nave donde trabajan, Jairo y Javier. Pero una chispa estalla de repente y el cuarteto empieza a sonreír, a mirarse a los ojos, a hablar de sus vidas, a jugar y divertirse en el trabajo. Ángela, sin duda, es la instigadora de esa revolución. Todos parecen tan enamorados y felices que hasta el sol resplandece más radiante y, claro, sin nieve no hay trabajo y peligran, por ende, los contratos de las dos mujeres. Pero con la nieve llegan otras nubes y, también súbitamente, vuelven al grupo las caras agrias, el silencio y el vacío. ¿Cómo es posible ver la vida en positivo, llevar una primavera dentro, incluso en los lugares y circunstancias más deprimentes? Esa es la hermosa cuestión que va hilando los cambios de humor de los personajes al mismo tiempo que los claroscuros de los madrugones, la valla de la fábrica abriéndose y cerrándose, los semblantes de ordeno y mando, la hora del bocadillo, las esperanzas mullidas y frustradas. Buscando alguna luz. Sin resignación. Aunque todo alrededor y el temporal acechante no parecen de lo más propicio.

 

 

03/06/2008 16:57. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Equivocaciones, vocaciones

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Casi todos los papeles que me nombran mienten.

Me he visto en fotografías que nunca me hicieron.

Los que me elogian o me insultan jamás han compartido el pan conmigo;

publican su veredicto sin mirarme a los ojos

como el que firma un contrato sin leerlo.

 

Yo mismo escribo en un idioma que aún no aprendí;

recuerdo ciudades que no he visitado;

tengo todavía en los labios el sabor de una mujer que tal vez no me besó.

 

Mis dedos aprietan el aire caliente que dejó su piel

como el que abraza el cadáver de un desconocido.

 

 

Juan Antonio Bermúdez, Compañero enemigo

 

 

 

 

 

 

02/06/2008 15:23. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Electrodomésticos

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La vida toma el amor y lo tritura

igual que una de esas máquinas

que transforma vegetales

en purés, picadillos y jugos.

 

Dos crean el manjar único del amor

con sabor a sí mismos

y hay un embeleso inicial

un gusto de papilas excitadas

Y sin embargo,

en la era de los aparatos eléctricos

la vida es la gran procesadora:

la cotidianeidad y sus rutinas

las manías

el hombre siempre intentando

la estúpida supremacía

hasta que llega la hora

del hambre y la necesidad

de recurrir a las sobras

reciclar lo que permanece

Otra vez la máquina procesadora

el puré

el picadillo

hasta que sólo queda el líquido espeso

y aquel olor

al banquete

como una fotografía magnífica e irreal

brillando en la memoria.

 

 

Gioconda Belli, Fuego soy, apartado y espada puesta lejos

 

 

 

El más alto erotismo

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Es la hora de la idea.

La hora del más alto erotismo,

del cuerpo reflexivo

meditando los trasiegos:

la materia hecha elixir

el sexo vertiendo olor a biblioteca

olor a libro antiguo

y delicioso.

Lees mi piel ahora

como una Biblia leída y vuelta a releer

que contuviera todas las posibles oraciones

necesarias para la humana salvación.

Con los ojos cerrados

sabes llegar al capítulo del clímax

al fragmento más lírico

o a las aún indescifrables profecías.

 

Es la hora del sabio escriba

que con la pluma de tinta húmeda y

la mano sin temblores

traza el placer

con la caligrafía exacta.

 

 

Gioconda Belli, Fuego soy, apartado y espada puesta lejos

 

 

18/05/2008 01:36. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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¿De dónde soy?

Soy de lo que leo,

estanterías viejas

de libros y selvas,

páginas de tierra ensangrentada

por los disparos que agujerean las paredes

y le cierran los ojos a la vida.

 

¿Dónde está mi geografía,

mi pedazo de mundo?

No siento la patria,

ninguna historia se escribe con mayúsculas,

sólo un susurro extraño

de ventilador y horas inmóviles,

tardes prostituidas,

negocios sudorosos

y las manos atadas a la espalda.

 

Ana Merino, La voz de los relojes

 

15/05/2008 11:28. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

La antena

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Esta película de Esteban Sapir, La Antena (2007), es una sorprendente y lúdica experimentación estética y una pretendida fábula política, algo cándida y caricaturizada, pero no exenta de aciertos y poesía. Como advertencia previa para navegantes: el metraje es casi mudo y las imágenes en blanco y negro (o sea, en grises varios). Los constantes guiños a Metrópolis de Fritz lang y a otros clásicos del cine negro del cómic, no le restan un ápice a los inventivos juegos gráficos con las palabras impresas en la pantalla y que se mueven junto a los gestos de los personajes o de las agujas del reloj, por ejemplo. Audaz, pues, en las formas e hiperexpresiva en las facciones de los actores que lo dan todo por las exigencias dramáticas del guión. Todo envuelto en una atmósfera urbana brumosa y decadente, como si de los años ´30 se tratase. El mensaje de la película, demasiado obvio y redundante en ocasiones, es la recuperación de la voz y de las palabras (distinción que se irá revelando crucial en la lucha de resistencia que emprenden los protagonistas “salvadores”) que un malvado magnate de los medios de comunicación y de la alimentación ha usurpado a la población de una ciudad en permanente invierno con maquiavélicos planes para hipnotizarla y oprimirla. Sólo una hermosa cantante sin rostro y su hijo sin vista quedan como resquicios de la posibilidad de hablar en voz alta. El azar, la curiosidad de una niña y su amistad con el niño, descubrirán este secreto antes de que el malo malísimo logre exterminarlos. Los padres de la niña, hasta entonces separados, se unirán en la búsqueda de la antena desde la que poder emitir la voz del niño al resto de los habitantes en aras de conseguir que se emancipen del robo de la palabra que padecen. Pero, ¿lo conseguirán? ¿se reunificará la familia durante su epopeya? ¿cuántos deberán morir en el intento? Atrévete a descubrirlo junto a minuciosos objetos de toda índole que te harán sonreir constantemente (recuerdo ahora, entre otros muchos, una escafandra con las siglas CCCP; la esvástica nazi y la estrella judía, por el contrario, más bien parecen simbologías algo fuera de lugar) y a una magia igual de embriagadora que cuando leías historias de superhéroes.

 

 

11/05/2008 16:31. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Amor idiota

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Por hastío de historias románticas simplonas e insulsas, el título de esta película siempre me había parecido repulsivo y en el video-club lo esquivaba sistemáticamente. Pero anoche caí rendido en el sofá después del trabajo y en Versión Española (los viernes, en La 2) proyectaron esta formidable cinta. “Amor idiota”, dirigida por el siempre agudo y sutil Ventura Pons, no hace justicia a la etimología griega de la palabra “idiota” (los ciudadanos que, pudiendo, no querían participar en la gestión de la res pública, en la política), pero la verdad es que no podemos sino resignarnos ante la degeneración del término después de siglos de uso su vulgar y de la aplicación a todo tipo de especímenes humanos. Pere Lluc, el protagonista de la historia, sin embargo, se siente orgulloso de su idiotez y se recrea en ella hasta tal punto que puede llegar a conquistar la complicidad de quienes lo observamos. Es sólo un simple idiota enamorado de la forma más idiota posible y escéptico militante, a sus 35, a raíz de todas sus aventuras amorosas pasadas y frustradas. Pero como no se avergüenza de su recaída, comienza a perseguir y a espiar a Sandra, una vallisoletana emigrada a Barcelona y que está casada con el dueño de una empresa dedicada a la colocación de banderolas en postes y farolas de la vía pública.

 

No sabe cómo acabará, no le importa, casi no se atreve ni a hablar con Sandra las primeras veces que se cruzan sus miradas, no deja de hacer tonterías que podrían dañar a terceros o a sí mismo. Hace poco ha muerto su amigo argentino Nicco Zenone, un actor de personalidad arrebatadora que compensaba entrañablemente las lagunas de Pere Lluc. De hecho, en medio de su afligimiento etílico es cuando tropieza con una de las escaleras que usa Sandra en su trabajo nocturno. Pero el recuerdo incisivo de esa muerte y de esa amistad también le ayuda a Pere Lluc a buscarle un sentido a la vida. Sus dos otros amigos en la academia donde imparte clases, Alex y Jordina, conforman otro excelente contrapeso a sus excentricidades. Alex, felizmente casado, opina que el amor es una invención burguesa y condenada a su extinción, más o menos prematura. Jordina, separada y con una hija a su cargo, está enamorada de Alex y acaba aceptando los encuentros sexuales esporádicos que éste le ofrece. Da la impresión, por lo tanto, de que Pere Lluc nada entre esas dos aguas. Ni siquiera al final podemos suponer otra cosa. La amistad es lo que tiene: tus amigos te convencen, casi sin quererlo, de las virtudes y miserias de la vida (se erigen en tus consejeros metafísicos); tus amores te pueden dar una cierta estabilidad emocional y una confianza temporales (cuando se transforman en convivencia cotidiana); tus amantes tan sólo podrán agasajarte con altas y fugaces dosis de fantasía (más o menos encauzadas por la piel y otros artefactos corporales).

 

Ninguna respuesta es definitiva. Nadie se ofrece como ejemplo. Pero no podemos vivir solos. Ni dejarnos arrastrar por el absurdo que nos rodea. Somos un poco funambulistas y, entre número y número, nos agarramos a nuestras reflexiones y convicciones más radicales, las que sólo podemos escudriñar con un ejercicio activo de insumisión. La sexualidad, abundante y sugerente a lo largo de toda esta película, es sólo una vía más por la que circula nuestro tren de necesidades. Y cuando pensamos que ya sabemos descodificar el camino, resulta que ya empezamos a aproximarnos a la estación de destino. ¡Qué sarcasmo es esto de vivir! No es de extrañar que a menudo todos nos sintamos un poco idiotas, que no sepamos cómo hacer sencilla la vida y degustar los placeres y los días (gracias, Ramón, por evocarme a Cernuda la otra noche en Malasaña), y destejer, con fascinación infantil, los enigmas del mundo y las estúpidas imposiciones de la rutina.

 

cancioncita del día

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Crossin' the river in a big old boat,

With a dollar bill in my hand.

Gonna go fishin' in the afternoon,

Got a simple plan.

Oh yeah, baby.

 

 

I got to hold on,

I got to be strong,

I got to live long,

And be with you.

 

 

Lonely nights and lonely days,

When I'm not with you.

Learned to trust and I learned to give,

Found a love that's true.

Oh yeah, baby.

 

 

I got to hold on,

I got to be strong,

I got to live long,

And be with you.

 

 

Girl it shouldn't be too hard,

To live with you.

It's really not complicated,

Until I get the blues.

 

Come on over and sit right down,

Let me take your hand,

I got a love gonna fill you up,

Take you to the promised land.

Oh yeah, baby, oh yeah.

 

 

I got to hold on,

I got to be strong,

I got to live long,

And be with you.

 

 

Be with you baby,

Be with you baby,

I got to be with you babe.

Be with you baby, oh alright.

 

Lonely nights, lonely days,

When I'm not with you babe.

Learned to trust and I learned to give,

Found a love that's true, babe.

Oh yeah, baby.

 

 

I got to hold on now,

Got to be strong now,

To be with you.

Be with you baby,

Be with you baby.

 

Neil Young

 

boomp3.com

 

 


09/04/2008 16:58. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

La inmortalidad

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El libro de Milan Kundera “La inmortalidad” lo voy a subir a uno de mis altares literarios porque ha logrado agitarme e inquietarme con sus preguntas, jugar con la ficción y con la realidad, mantener la intriga del argumento y desvelar la incómoda situación del lector cuando ya dispone de todas las claves de la historia y, sin embargo, todavía le queda mucho por leer. La preocupación por la inmortalidad nos la presenta Kundera como propia de aquellas personas que con sus obras de arte, o con su proximidad a los artistas, son conscientes en vida de que muchas otras personas hablarán de ellas una vez que hayan muerto. El hecho cierto de la muerte de cada uno y del recuerdo que dejará en nuestro círculo más próximo o, en algunos casos, en otros círculos más amplios, se proyecta de alguna forma sobre toda nuestra vida. Nos obliga a pronunciarnos: persiguiendo abiertamente esa trascendencia, declarando abierta y obscenamente la angustia ante la seguridad de que no existirá, o rumiando silenciosamente los días como si sólo la paz interior y la más radical soledad pudieran proporcionar la única trascendencia realmente valiosa, la que acontece antes de la muerte.


El propio Kundera habla en este libro como Kundera, escritor de “La insoportable levedad del ser” y otras novelas: como un personaje más. En sus encuentros con el profesor Avenarius va revelando cómo ha acccedido al conocimiento de la vida de Agnes y de su hermana Laura. Ambas nacieron en Suiza y se mudaron sucesivamente a París por razones diferentes. Agnes, como un paso más en su huída interior hacia los perfumes y el sosiego del alma. Laura, en pos de su hermana y de la pasión de su cuerpo siempre insatisfecho y en lucha contra el no retorno. Reincidiendo en una imagen predilecta de Kundera, la primera aparición de Agnes es en una piscina llena de cuerpos entre vapores, lirismo y cruda realidad. El modo en que Agnes contempla a otras personas y sus gestos sobrios y gráciles conducen a los dos observadores a reconstruir la muerte melancólica y austera del padre de Agnes, a distintos episodios de su vida sentimental y a la relación con su hermana, su marido y su única hija. ¿Podemos volcar nuestras aspiraciones a la inmortalidad en el enamoramiento efervescente, en el amor apacible o en la sexualidad intempestiva? Aunque el primer don apenas parece agraciar a los personajes de este relato, con el resto de sus experiencias de cariño o deseo nos quedamos sospechando que es más el miedo a la muerte, y a la muerte en vida, lo que motiva sus respectivas atracciones.


En raros momentos de la novela, además, encontramos una nítida unidad de acción. El autor experimenta con narraciones colaterales y con anécdotas, más o menos inventadas, de artistas universales hasta desembocar de nuevo en el desvelamiento de algunos de los tipos de inmortalidad que, como una niebla, parece que nos susurran a todos con sigilo. Goethe y Hemingway, por ejemplo, conversan una vez muertos acerca de sus avatares. Y la vida erótica de un pintor frustrado, llamado Rubens, nos ayuda a entender por qué Agnes tuvo un amante con quien sólo se reunía dos o tres veces al año. Kundera dice en un capítulo que gracias a esta programada ruptura del relato tal vez ningún director de cine se atreva a hacer una película del mismo y, así, se garantizaría la singularidad inimitable de la novela, su necesidad para una civilización decadente. La novela tendría la virtud de diseccionar las vivencias y valoraciones personales de tal modo que el autor puede sugerir y filtrar subrepticiamente su propia visión del mundo a través de las palabras de variados personajes: sus marionetas, a fin de cuentas. Es una tentativa, por lo menos aquí, de construir una ética polifónica, de urgirnos a que no sucumbamos al vacío circundante. Por ello, quizás, a menudo sobran en esta obra tantas generalizaciones sobre la naturaleza humana, aunque de algunas nos deslumbre su clarividencia. En todo caso, quizás no existan otros medios tan placenteros como las novelas para aproximarnos a entender la vida de nuestros semejantes, aunque nos separen muchas cosas de los hábitos de los personajes aburguesados que las suelen poblar.



jam sessions

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Algunas amistades me extraen una sonrisa complaciente cuando me dicen que siguen este blog de vez en cuando. Es evidente que pocas veces dejan rastro de sus visitas. (No me extraña, soy muy mal anfitrión: siempre me olvido de dejar unas pastas de té por aquí). Pero son visitas de agradecer. Modales discretos que me dan la sensación de estar siempre tejiendo vínculos invisibles. Secretos compartidos. Ojalá que sean perdurables. Como los ojos llenos de vida y de lucidez. Como la agilidad de las manos y los horizontes sin cables entorpecedores.


Un día me propuse que esta bitácora serviría para trazar algunas regiones de mi atlas de experiencias. Más o menos artísticas, pero sin ánimo de exhaustividad. Unas crónicas sin pies ni cabeza. Puntuales, pero ocasionales. Puntuales, pero suspensivas. Por eso a veces me abandono y me entierro debajo de montañas de obligaciones y libros que traicionan, a mi pesar, el reanimante sentido poético de la vida. Hasta que todo vuelve a brotar.


Al margen, pues, de los insípidos platos burocráticos de cada día, los paisajes del alma se han nutrido en las últimas semanas de algunas exquisitices. Dos de ellas las incorporo a la categoría mnemotécnica de “jam sessions”. Una ocurrió en Barcelona, en la sala Area, una escuela de danza. Durante varias horas tres músicos improvisaban embriagadoras melodías mientras decenas de personas improvisaban bailes de contacto. Me quedé estupefacto ante tanta belleza de mezclas, pasos, sudores, miradas perdidas, sonrisas, cuerpos livianos, arpegios, punteos, sombras, todo el suelo recorrido. No se puede decir que aquéllo fuera plenamente espontáneo, pues se percibían muchas horas detrás estirando y recogiendo los músculos, aprendiendo los recovecos de las parejas. Y, seguramente, toda esa ágil escultura del aire sólo está reservada para jóvenes criaturas (más o menos garridas, aunque hasta las menos pueden dejarte atónito al mostrar cómo gozan de sus cuerpos). Lo más fascinante, en todo caso, era el ritual colectivo que se fraguaba. Con sus sutiles códigos latentes, pero cargado de sensualidad, de juego y de una dulce evasión del tiempo. Le debo a Chío llevarme de la mano hasta detrás de estas bambalinas, infinitas gracias.


De la otra “jam” de ayer, en la sala El Junco de Madrid, me reconozco el principal instigador. En principio íbamos allí a bailar música negra, funk y otras reminiscencias setenteras. Nuestra sorpresa fue encontrarnos con un delicioso concierto de blues-rock sin una banda fija. Del escenario entraba y salía todo tipo de músicos que no paraban de afluir al local a lo largo de la noche. De nuevo ese espíritu de camaradería, de círculo secreto, de complicidades, de entrega generosa de tu arte, de sentimientos arrancados de las entrañas y alimentando el aire que respiramos, de caderas cimbreantes, de percusiones sin tibiezas. Entonces, en la oscuridad, piensas en los momentos sublimes, en las casualidades, en la búsqueda casi instintiva de todo lo que puede acariciar tu alma. Sin hacer muchos esfuerzos. Sólo con la disposición a bucear. A entender lo que otros crean y, a la vez, lo que sintoniza con tus creaciones. Con tu placer en este mundo. Por muy efímero que sea. Entre el tedio y el cansancio de las grandes ciudades, este tipo de aventuras te proporcionan una cálida sensación de júbilo y de humanidad. Y un nuevo mapa de los puntos-manantial en los que te puedes surtir de inquietudes gemelas. Mi recomendación: emprende la travesía en buena compañía, que cada cual lo traduzca a su propio idioma.



Buñuelos y Rosas (un cuento de Polikárpov)

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No pasamos juntos más que unas pocas tardes. Algunos besos a destiempo y nada más. Después distancia, años, silencio. Sin embargo, desde los remotos mundos que habitamos, mandábamos a veces una carta.


Cambiamos de ciudades, de dirección, de casas, casi de vida. Cambiamos nosotros, las líneas de nuestro cuerpo, la forma de mirar el mundo o nuestra propia voz. Pero nunca rompimos el invisible hilo de las palabra. De vez en cuando, de año en año, tú seguías escribiéndome. Pocas veces nos vimos, siempre en lugares casuales, nunca solos. Quiero pensar que aplazamos el momento de volver a tocarnos, creo que por timidez más que por el temor de descubrir que ya éramos de verdad otros.


Nuestra cultura nos enseña a esperar, aplazar, dejar para el futuro, creer que el tiempo es una línea larga y recta. Tarde descubrimos que ese aprendizaje es la forma más perfecta de aniquilación. Eso pensé aquella madrugada en la que nos vimos en la calle Libertad. Nos echaron del bar y no encontramos ninguno más abierto. Madrid también ha cambiado. Me llevaste a tu casa. Ni siquiera al entrar encendiste la luz.


La oscuridad, cuando apenas faltan dos horas para el amanecer se puede comer, dicen que es alimento de fieras y alimañas, también de aquellos que han descubierto que comer, la risa, los cuerpos, el agua, el bosque, una ciudad, son las únicas patrias que nos hacen humanos. Sobre todo la risa y la sonrisa en la oscuridad de esa madrugada primera y de otras muchas. No puedo decir que me guste cocinar, no puedo decir que me guste escribir o amar. Gustar no es la palabra. Cocinar, escribir, leer, amar, son la cultura, la humanidad entera en cuatro palabras. Y son mi vida.


Esa era también tu especialidad, pasar a palabras las mil formas que los hombres y las mujeres han adoptado para vencer al paisaje o mecerse en él. Cansada de la llamada antropología urbana estudiabas desde hacía veinte años la íntima relación entre la humanidad y las plantas: etnobotánica llaman a esa extraña ciencia. Venga antropóloga lista, ¿cómo nombrar en dos palabras lo que tiene de cultura nuestra cocina?. Y tú, en un segundo, encuentras dos palabras, igual que has encontrado en dos minutos la forma de volverme loco. Dos palabras sólo para definir lo que tiene de cultura la cocina sin caer en Marvin Harris o Levy-Strauss. Aceite caliente. Me susurras al oído. Ahí está entera nuestra civilización en una sartén de aceite de oliva caliente a la espera de freír cualquier vianda. Esa fue mi tesis doctoral.


Habías pasado muchos años lejos, en selvas llenas de bichos y de barro, herborizando lianas y probando brebajes y elixires inmundos. Cada día descubría en tu piel nuevas cicatrices, señales por las que nunca me atreví a preguntar. Sin embargo tu cuerpo seguía teniendo esa apetecible delgadez, dureza, color de adolescente sana y cuidadosa. Aceite de oliva caliente.


Yo por el contrario trabajaba en un despacho, aplicando la antropología al consumo, el marketing, la publicidad. Visitaba los hogares de extraños que se prestaban a ello cámara y cuaderno de notas en ristre como si estuviera viviendo entre pigmeos o yanomamis. Analizaba el orden de sus neveras, la disposición y uso de la cocina, la casa o la forma de hacer la compra en el súper con los ojos alucinados y llenos de prejuicios de esos antropólogos locos que cogieron la malaria, una diarrea o unas buenas purgaciones en los Mares del Sur o el Amazonas. Microondas y plástico<, esas hubieran sido mis dos palabras para definir nuestra cultura hasta que tú apareciste.


Yo no traje nada de mi vida a tu casa y tú ni siquiera abriste las cajas que guardaban la tuya recién llegada a la ciudad. Cocinábamos despacio, como viejos amantes jubilados que han aprendido a dejar el deseo para el postre, pero comíamos el postre como niños glotones y golosos. ¿Qué somos sino aceite caliente? Olivares, aceituneros altivos, almazara, fritura de pescado, buñuelos, churros. Se notaba que hacía mucho tiempo que no pisabas esta tierra. Pero yo no era quién para nombrar la verdad.


Te gustaba que te hiciera rosas o buñuelos para desayunar. Aceite caliente.


Es un placer volar rápido por el cielo con la palanca del gas a tope o tirarse en bicicleta por la larga cuesta que baja de Yuste sin parar de dar pedales hasta que llega ese punto en el que el viento te impide ir más y más deprisa. Pero es un placer cocinar y amar muy despacio cuando han pasado veinte años del último beso. Metes tu dedo en el aceite y me das a chuparlo. A eso saben cinco mil años de cocina. Pero a mí no me sabe tan antiguo, sólo a presente, a pasear entre los olivos y asustar a los zorzales que se preparan ya para viajar a Siberia, sentir el tacto de tu mano, besar tus cicatrices de niña de la selva, abrir con cuidado tus álbumes de plantas y escuchar cómo era el lugar donde las recogiste, qué poder esconde su savia o desde cuándo el hombre descubrió sus secretos.


No sé cuándo te irás. Solo sé que te gustan los churros y las rosas de sartén que te hago en el aceite caliente y espero que te engorden un poco como engordan los pequeños malvices antes de cruzar volando toda Europa. Tú cruzarás el Atlántico y te perderás otra vez en el corazón de las tinieblas, en esa floresta peligrosa de la que arrancas sus secretos a cambio de que ella te arranque a ti también jirones de piel y te muerda. Y te pierda.


Pero no pienso en volver al trabajo o a tu ausencia. Ahora estás aquí y sólo somos aceite caliente en donde hago filigranas con la masa de los buñuelos y sumerjo el hierro extraño empapado en la masa líquida que por arte de magia se convierte en una rosa crujiente. Me miras siempre en silencio cuando hago la masa de los buñuelos. Es muy fácil, te digo, mitad de agua y de leche templada, un pellizco de sal y luego sólo hay que ir echando la harina en el pequeño puchero de barro con el agujerito al lado. Echar harina y remover para que no se hagan grumos hasta que la masa esté a la vez pastosa y líquida. Sólo entonces añadimos media cucharadita de bicarbonato y seguimos removiendo hasta que el aceite está caliente y humea. Inclinas con cuidado el puchero y sale por el agujero una cuerda fina de masa líquida que se cuaja al instante al caer en el aceite. Formamos pequeñas roscas concéntricas en la sartén que cuando están doradas por un lado damos la vuelta y sacamos después, en pocos minutos, a un plato en donde tú las decoras con hilo fino de miel que dejas caer desde lo alto. Los haré a donde vaya y me acordaré siempre de tu sabor cuando me meta un pedazo de buñuelo con miel en la boca.


La masa de las rosas es un poco más difícil. El hierro parece un extraño y antiguo instrumento de tortura, algún invento maléfico para marcar a fuego a los proscritos. Pero es hierro de paz. Sólo sirve para dar forma a la masa frita de las rosas. Se hace también una masa semilíquida con dos huevos, leche, un chorrito de anís, una pizca de flor de vainilla machacada y poco menos de doscientos gramos de harina. Cuando la masa está fina y sin grumos, fluida pero no líquida, sumergimos el hierro que ya estaba en el puchero de aceite en la masa y volvemos a sumergirlo en el aceite. Nace al instante la rosa que se separa del utensilio y navega sola por el burbujeo hirviente. Cuando están apenas doradas las sacamos sobre un papel absorbente y sólo en el momento justo de comerlas las rocías con miel. Miel salvaje, ganadería de los insectos. Dices. Y seguro que las rosas son un invento de algún árabe listo del año setecientos. Seguro. Y después muchas generaciones hasta llegar aquí, a tus labios y a mis manos. No te digo el secreto. Tampoco te cuento mi decisión. Más adelante sabrás que me voy contigo a la selva a perseguir plantas sagradas y beber juntos zumo de liana. No me importan las escolopendras blancas, ni las víboras, ni los jejenes, ni las rayas o las pirañas de los igarapés. Me fascinaron de niño Quiroga y Kipling, sé cazar y pescar, pero, sobre todo sé hacer buñuelos y rosas de sartén. Hacer dulces sobre el aceite caliente y secreto de tu cuerpo.



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Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


Julio Cortázar, Último round



15/02/2008 13:41. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

para empezar el año con amorosos versos

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No es verdad.

Del otro lado del silencio

llega una espiga

oferente del grano más puro.

Amar es ser y ser

es esa entrega desnuda.

Del otro lado, aquí

deposita el consuelo

en mi boca

su palabra

tatuada en el oro del aire

y en la roca.

Y recobra su identidad la blancura

en la levedad inicial.



Guarda este árbol para mi vejez.

Pasa por sus raíces

tu fe constante.

Una hoja encierra el viático.

Yo estoy aquí,

todavía en el aire,

pero el camino secreto de la savia

es mi alegría

y la proximidad de tu luz

cierra mis ojos

en avance de eternidad.



Y cuando la marea de la sombra

cubre el crepúsculo,

la ecuación nocturna de los astros

rechaza la silente quietud del cero

y dibuja con dedos inquietos

el espectro de la posibilidad.



Clara Janés, Paralajes



04/01/2008 20:46. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

ciclo_ascenso

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Desde ahora mismo y aquí
hacia donde quiera que estés,
parte de mi alma
parte a tu encuentro.
Sabes que te llevo dentro mío
igual que yo sé que tú me llevas dentro.

Se trata de un leve pulsar
que se abre camino hacia ti
cruzando las estaciones, constelaciones,
los momentos.
Digo que esta vida es llevadera
sólo porque sientes tú
lo que yo siento.

Donde tú estás
yo tengo el Norte,
y no hay nada como tu amor
como medio de transporte.

En este instante,
precisamente,
más canto y más te tengo yo
presente
,
más te tengo yo presente.


Jorge Drexler, Transporte

 

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21/12/2007 11:45. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

ciclo_descenso

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Te echo de menos, le digo al aire
te busco, te pienso, te siento y siento
que como tú no habrá nadie
y aquí te espero, con mi cajita de la vida
cansada, a oscuras, con miedo
y este frío, nadie me lo quita.

Tengo razones, para buscarte
tengo necesidad de verte, de oírte, de hablarte
porque no creo que haya en el mundo nadie más a quien ame
tengo razones, razones de sobra
para pedirle al viento que vuelvas
aunque sea como una sombra
tengo razones, para no quererte olvidar
porque el trocito de felicidad fuiste tú quien me lo dio a probar.

El aire huele a ti, mi casa se cae porque no estás aquí
mis sábanas, mi pelo, mi ropa te buscan a ti
mis pies son como de cartón
que voy arrastrando por cada rincón
mi cama se hace fría y gigante
y en ella me pierdo yo
Mi casa se vuelve a caer
mis flores se mueren de pena
mis lágrimas son charquitos
que caen a mis pies.


Te mando besos de agua
que hagan un hueco en tu calma
te mando besos de agua
pa que bañen tu cuerpo y tu alma
te mando besos de agua
para que curen tus heridas
te mando besos de agua
de esos con los que tanto te reías.


Bebe, Razones

 

boomp3.com

 

 

 

21/12/2007 11:44. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

libertad que me exalta

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Si el hombre pudiera decir lo que ama,

si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo

como una nube en la luz;

si como muros que se derrumban,

para saludar la verdad erguida en medio,

pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,

la verdad de sí mismo,

que no se llama gloria, fortuna o ambición,

sino amor o deseo,

yo sería al fin aquel que imaginaba;

aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

proclama ante los hombres la verdad ignorada,

la verdad de su amor verdadero.


Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,

por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu,

como leños perdidos que el mar anega o levanta,

libremente, con la libertad del amor,

la única libertad que me exalta,

la única libertad por que muero.


Tú justificas mi existencia.

Si no te conozco, no he vivido;

si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


Luis Cernuda, Los placeres prohibidos



19/12/2007 13:36. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

cuerpos sucesivos

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El libro de Manuel Vicent, Cuerpos sucesivos (2003), es uno más de los varios que he leído de este autor a lo largo de los años (Balada de Caín, Tranvía a la Malvarrosa, etc.). Uno más que no me ha dado grandes sorpresas ni emociones (¡excepto la de citar algunos poemas de Salinas o de Cernuda con quienes, precisamente, me estaba deleitando en estos últimos meses!), pero que se deja leer plácidamente gracias a esa lírica aplastante que le imprime a cada frase y a su ritmo entusiasta, ávido por contagiarte la inquietud de la historia que te cuenta. Para algunos, tanto lirismo puede parecer engolado, un abalorio prescindible. A mí sólo me disgusta cuando te hace naufragar ante la profundidad de los personajes y del mundo en el que viven, pasando como sobre ascuas por ella (a mí, personalmente, no me atraen de buenas a primeras la vida de un convencional profesor de literatura y de una violoncelista masoquista). Esta es una historia, pues, concisa y, a la vez, evocadora, pero no busquéis en ella una completa disección del alma humana. Además, el alma de los protagonistas del libro que pueblan el trío amoroso central contiene muchas sombras y tinieblas que no dejan vislumbrar más que una trágica combinación de líbido y dolor. Como parábola erótica, en consecuencia, mil veces más recomendable y sugerente que otras obras ostentosamente “pornográficas”. Como parábola ética, nos muestra que la libertad sentimental y sexual, por desgracia, es un camino espinoso y al que la madurez puede llegar demasiado tarde.



19/12/2007 12:47. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Moondance

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Well, it’s a marvelous night for a Moondance
With the stars up above in your eyes
A fantabulous night to make romance
’Neath the cover of October skies
And all the leaves on the trees are falling
To the sound of the breezes that blow
And I’m trying to please to the calling
Of your heart-strings that play soft and low
And all the nights magic seems to whisper and hush

Can I just have one a’ more Moondance with you, my love
Can I just make some more romance with a-you, my love

Well, I wanna make love to you to-night
I can ’t wait til the morning has come
And I know now the time is just right
And straight into my arms you will run
And when you come my heart will be waiting
To make sure that you’re never alone
There and then all my dreams will come true, dear
There and then I will make you my own
And every time I touch you, you just tremble inside
And I know how much you want me that you can’t hide

One more Moondance with you in the moonlight
On a magic night
La, la, la, la in the moonlight
On a magic night
Can’t I just have one more dance with you my love


Van Morrison, Moondance


boomp3.com

14/12/2007 12:29. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Música de Agua Fluyendo II

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Clara corriente fluyendo

clara corriente fluyendo


Tu agua es luz

en mi boca

Y una luz para mi seco cuerpo


Tu fluir

Música

en mis oídos. Libre,


Fluyendo libre

Contigo

en mí.



Gary Snyder, La mente salvaje



30/11/2007 19:04. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Jay-Jay

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La primera vez que lees su nombre, Jay-Jay Johanson, te quedas estupefacto. Su rostro, con apariencia de ingénuo, no te deja menos perplejo. La forma de cantar y las bases electrónicas de muchas de sus canciones suenan, cuando menos, originales: llenas de sutilezas y calidez. Las letras, sin embargo, están cargadas de desamor y tristeza. Anoche fuimos a verlo actuar en Barcelona, a dejarnos mecer, casi bailar. Delicado, sensible y concentrado, bebía agua y whiskey, dando a entender que muchas de sus canciones las ha vivido en primera persona. En la sala Salamandra, además, los fumadores debían retirarse para hacer sus necesidades a un recinto aparte. Así que respiramos a fondo cada una de las canciones y nos fuimos a casa recordando la mirada lánguida y las melodías de Jay-Jay. Un placer.







cheek to cheek

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Heaven, I’m in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we’re out together dancing cheek to cheek
Heaven, I’m in heaven
And the cares that hung around me through the week
Seem to vanish like a gambler’s lucky streak
When we’re out together dancing (swinging) cheek to cheek
Oh I love to climb a mountain
And reach the highest peak
But it doesn’t thrill (boot) me half as much
As dancing cheek to cheek
Oh I love to go out fishing
In a river or a creek
But I don’t enjoy it half as much
As dancing cheek to cheek
(come on and) dance with me
I want my arm(s) about you
That (those) charm(s) about you
Will carry me through...
(right up) to heaven, I’m in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we’re out together dancing, out together dancing (swinging)
Out together dancing cheek to cheek



Irving Berlin


sed de ti

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Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta tu vida se alza.

Ebria sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas.

Hacia dónde, en las tardes que no vayan tus ojos

en viaje hacia mis ojos, esperándote entonces?


Estás llena de todas las sombras que me acechan.

Me sigues como siguen los astros a la noche.

Mi madre me dio lleno de preguntas agudas.

Tú las contestas todas. Eres llena de voces.

Ancla blanca que cae sobre el mar que cruzamos.

Surco para la turbia semilla de mi nombre.

Que haya una tierra mía que no cubra tu huella.

Sin tus ojos viajeros, en la noche, hacia dónde.


Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed inifinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.



Pablo Neruda, en El hondero entusiasta




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Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic 'til I'm gathered safely in
Lift me like an olive branch and be my homeward dove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Oh let me see your beauty when the witnesses are gone
Let me feel you moving like they do in Babylon
Show me slowly what I only know the limits of
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the wedding now, dance me on and on
Dance me very tenderly and dance me very long
We're both of us beneath our love, we're both of us above
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the children who are asking to be born
Dance me through the curtains that our kisses have outworn
Raise a tent of shelter now, though every thread is torn
Dance me to the end of love

Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic till I'm gathered safely in
Touch me with your naked hand or touch me with your glove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Leonard Cohen

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Yo no necesito tiempo

para saber quién eres:

conocerse es el relámpago.

¿Quién te va a ti a conocer

en lo que callas, o en esas

palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida

que estás viviendo, no sabe

más que alusiones de ti,

pretextos donde te escondes.

Ir siguiéndote hacia atrás

en lo que tú has hecho, antes,

sumar acción con sonrisa,

años con nombres, será

ir perdiéndote. Yo no.

Te conocí en la tormenta.

Te conocí, repentina,

en ese desgarramiento brutal

de tiniebla y luz,

donde se revela el fondo

que escapa al día y la noche.

Te vi, me has visto, y ahora,

desnuda ya del equívoco,

de la historia, del pasado,

tú, amazona en la centella,

palpitante de recién

llegada sin esperarte,

eres tan antigua mía,

te conozco tan de tiempo,

que en tu amor cierro los ojos,

y camino sin errar,

a ciegas, sin pedir nada

a esa luz lenta y segura

con que se conocen letras

y formas y se echan cuentas

y se cree que se ve

quién eres tú, mi invisible.



Pedro Salinas



The Right Ons

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En directo, esta banda son auténticos caballos salvajes. Se miran a los ojos, saltan vallas imaginarias, enardecen las guitarras. Toda una descarga de acordes soul y funk envueltos en un río frenético de rock y blues. La Iguana Club, Vigo, 22 de septiembre de 2007. http://www.myspace.com/therightons



22/09/2007 15:36. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Desvelada por el eco resonante del pozo de la noche,

en mi tierra fustigada por la lluvia,

rompe nudos la memoria del rayo.

 

Ahuyentados los mantos del olvido

se oculta el alarido en las voces del búho

y, pulso en llamas,

los cuatro vientos surca en pos de tu ventana.

 

Allí, desde lo verde,

palma con palma, en cruz,

su sangre te murmura

y el vértigo trasiega del ansia que le abrasa.

 

Anhelo delirante que rebasa los párpados cerrados

por el sedoso pétalo ferviente

del incendio del cuerpo enamorado.

 

Clara Janés

 

 

20/09/2007 11:35. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

wings fo desire (Wim Wenders)

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17/09/07, mañana debemos madrugar, Mario tiene cita con el foniatra, y casi nos hemos quedado dormidos los tres viendo esa película lentísima sobre Berlín, pero yo no dejaba de bucear en mi vida haciéndome preguntas, un poco absorto, como queriendo entresacarle el sentido a cada instante, a cada anécdota del día… así que no me he podido ir a dormir, en la radio ya era la hora de “Cuando los elefantes sueñan con la música”, me he tomado un bocadillo de plátano y un yogur mientras los niños se acostaban, y el corazón me ha dado otro salto de gigante al leer ese mensaje de amor en el móvil, no me podía ir a dormir, aunque escribir no ordene necesariamente las cosas, ni acorte las distancias ni nada parecido… el protagonista de la película decidió dejar de ser simplemente un benefactor de los demás para arriesgarse él mismo a sentir y a padecer, en medio del muro de la vergüenza que separaba las dos Alemanias dice “voy a lanzarme al río, a observar al nivel de los ojos en lugar de hacerlo desde arriba”, y la chica protagonista, dejándose mecer durante un concierto de Nick Cave, piensa que ha soñado con alguien que no conoce y a quien espera confiada en que la casualidad los reúna plácidamente, sin esfuerzo, como si estuviera leyendo las románticas intenciones del guionista… llevo semanas con el antiguo ordenador averiado y, mientras tanto, se han ido descolocando los archivos, dispersándose y mezclándose entre copias de seguridad y memorias virtuales, se han sucedido los desplazamientos por aeropuertos, se han aplazado los trabajos más urgentes y ya se agolpan otros nuevos en la fila de espera, poco a poco desaparecerán los días de playa y yo sólo retendré, casi con lágrimas en los ojos, los momentos más terriblemente poéticos de la vida, las palabras voraces del deseo, ese murmullo sincero de dulce serenidad interior… el “ángel” de la película acababa reconociendo que sólo volviéndose mortal, vulnerable y sensible, había llegado a comprender por qué las personas se pueden admirar mutuamente, y eso le maravillaba, le empapaba de la belleza simple de la gente con la que de forma un poco ingenua se iba cruzando, aunque él, desde luego, acaba gozando de la recompensa que le reserva el guionista enamorado de los finales felices: la hermosa acróbata de circo vestida de rojo que se le acerca y le entrega incondicionalmente los besos que todo lo inauguran, cuando todo empieza por primera vez, y la edad o el pasado importan muy poco… admirarse mutuamente, no es mucho más lo que puede definir el amor sin abalorios, admirarse tan sólo puede parecer frío pero entraña comprensión por la virtud ajena, por eso tal vez sea uno de los ingredientes esenciales de lo que te llena y te deleita, como aquel anciano en el Mercat de Sant Antoni recomendándonos sus libros preferentes de poesía, o el partido de baloncesto con Luis esta tarde emulando a los jugadores del España-Rusia de ayer, o las conversaciones culinarias con las dependientas del supermercado, también ahí nos admiramos mutuamente y, en un acceso fugaz de inmortalidad, nos creemos que volamos por los aires…

 

 

Soldados de Salamina

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Libros que me apasionen desde la primera línea. Que cuenten verdades, o que las imiten, o que las inventen. Que me hagan vibrar de emoción con las injusticias históricas, hasta la consternación. Y que te arranquen sonrisas las disquisiciones de un hombre perplejo. Que no oculten al escritor, sus ideas, sus contradicciones: ¿qué es un buen escritor? ¿sobre qué o quién debe escribir? ¿cuánto ha de persistir en sus sueños? por ejemplo. La trama de “Soldados de Salamina” de Javier Cercas, cumple todo eso. Una búsqueda terca, por voluntad propia, sin encargo alguno. El protagonista busca y se busca: el sentido de guerras pasadas, el legado de nuestros viejos, la necesidad de la memoria. El estilo, y el cambio de estilo, de la escritura es fluido y envolvente. Para leer sin contener la respiración. Como esas conversaciones contigo mismo que te vuelven huraño y tierno, melancólico y sabio. Que nadie se lleve a engaño: no es sólo un brillante relato sobre la Guerra Civil y la disipadora Transición.

 

 

 

Salvaterra de Miño

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Vuelta al “Festival da Poesía”, un año más. Cada vez más músicas, más películas, otras poesías. También, como siempre, chiringuitos políticos. Muchos, nacionalistas; pero también mis afines del Ateneo Libertario “Lume negro”, de Ponteareas, con su campaña por la apostasía. Y artesanos, malabaristas, libreros y escépticos deambulantes. Proyectaron los cortometrajes ganadores de Cans (Porriño, pas de France): “Sin Plomo” de Jorge Saavedra, 2006 (un ingenioso ensayo de finales posibles al atraco de una gasolinera coruñesa), “Carreras secretas” de Antón Coucheiro, 2006 (una colorida y simpática aproximación a los desvaríos de un joven de Rio de Janeiro que se autoimpone retos absurdos) y “Promesa” de Fernando Cortizo, 2007 (una parábola, mediante animación con plastilina, acerca de los futuros clónicos que nos pueden aguardar). También videopoemas de muy desigual factura. Los mejores: uno, lamentando las campanas atroces que quiebran la paz de los domingos por la mañana; otro, lamentando la lluvia impertérrita, tenaz, implacable. La exposición sobre la represión fascista a los marineros gallegos organizados sindicalmente hasta el alzamiento militar del ‘36, impresionante. Por fin, los conciertos de Galegoz y Boom Club. Hip-hop, funk, reggae… arengas para “trabajarse la fiesta”, ironías saludables, baile sin fin. Todo un gozo. Del punk-rock de los Peste & Sida apenas pude catar unos acordes, los niños ya tenían sueño. Los recitados al uso, al día siguiente, este año me pillaron haciendo las maletas.

 

 

más ensoñaciones

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un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza y retrocede, da un rodeo

y llega siempre:

un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura,

agua que con los párpados cerrados

mana toda la noche profecías,

unánime presencia en oleaje,

ola tras ola hasta cubrirlo todo,

verde soberanía sin ocaso

como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

 

un caminar entre las espesuras

de los días futuros y el aciago

fulgor de la desdicha como un ave

petrificando el bosque con su canto

y las felicidades inminentes

entre las ramas que se desvanecen,

horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano,

 

una presencia como un canto súbito,

como el viento cantando en el incendio,

una mirada que sostiene en vilo

al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrada por un ágata,

piernas de luz, vientre de luz, bahías,

roca solar, cuerpo color de nube,

color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

 

(...)

 

los dos se desnudaron y se amaron

por defender nuestra porción eterna,

nuestra ración de tiempo y paraíso,

tocar nuestra raíz y recobrarnos,

recobrar nuestra herencia arrebatada

por ladrones de vida hace mil siglos,

los dos se desnudaron y besaron

porque las desnudeces enlazadas

saltan el tiempo y son invulnerables,

nada las toca, vuelven al principio,

no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,

verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,

 

(...)

 

el mundo nace cuando dos se besan

 

(...)

 

amar es combatir, si dos se besan

el mundo cambia, encarnan los deseos,

el pensamiento encarna, brotan alas

en las espaldas del esclavo, el mundo

es real y tangible, el vino es vino,

el pan vuelve a saber, el agua es agua,

amar es combatir, es abrir puertas,

dejar de ser fantasma con un número

a perpetua cadena condenado

por un amo sin rostro;

el mundo cambia

si dos se miran y se reconocen,

amar es desnudarse de los nombres

 

(...)

 

-¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,

¿cuándo somos de veras lo que somos?,

bien mirado no somos, nunca somos

a solas sino vértigo y vacío,

muecas en el espejo, horror y vómito,

nunca la vida es nuestra, es de los otros,

la vida no es de nadie, todos somos

la vida –pan de sol para los otros,

los otros todos que nosotros somos-,

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,

la vida es otra, siempre allá, más lejos,

fuera de ti, de mí, siempre horizonte,

vida que nos desvive y enajena,

que nos inventa un rostro y lo desgasta,

hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

 

 

Octavio Paz (Piedra de Sol)

 

27/08/2007 13:27. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

ensoñación cortazariana

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“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabiera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”

 

Julio Cortázar (Rayuela)

27/08/2007 13:25. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Mendetz

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Me sobran las palabras. Sólo recuerdo aquellas descargas frenéticas. Metidas hasta el sueño. Hasta rebosar. Bailamos como exige la naturaleza efervescente. Vitaminas de rock electrónico. Meis (Pontevedra), Dolorock, 25 agosto de 2007.

 

27/08/2007 13:24. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

hablo contigo

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Hablo contigo, ignoro dónde estás, hasta qué luz busca mi Ser el eco en que te escucho.

 

No hay usura en tu voz, yo sé que un aire limpio te respira, que algo redentor, alguna claridad que arrastra el río lleva el pensamiento tuyo.

 

Hablo contigo, una intacta pasión vive en tu fósforo, una única luz que no se apaga mientras la muerte fluye, mientras la muerte sufre esta palabra.

 

Y hablo, hablo contigo alrededor de un hueco, alrededor de mí como el que gira mutuo, como aquel que dentro de nosotros es próximo y se acerca con su haz luminoso de pureza.

 

Hablo ante el destino que imagina el hombre, eso de desvalido, eso de delirante y turbio hablo contigo. Y es de noche, es de noche en los dos como metal oscuro, como largamente la verdad extiende su único hilo de saliva, un único alfabeto en el rumor de todos.

 

Hablo contigo, oh bondad compartida de quien es silencioso, sombra de esa sombra que aletea y es vuelo de semejante elocuencia, el que escribe, el que escucha, el que lámina a lámina va enhebrando en el eco una voz que responde, esa voz en mí mismo, la que nos alumbra y persuade desde más allá de la muerte.

 

 

Juan Carlos Mestre (La poesía ha caído en desgracia)

 

08/08/2007 12:03. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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La soledad (Jaime Rosales, 2007) es una película cruda, hiperrealista, que deja hablar a una realidad anodina y zafia que envuelve a todos sus personajes, que nos envuelve a todos los que la vemos, que nos acecha porque ya ha sido parte de nuestras vidas. Necesito más dosis de belleza y trascendencia al llegar a casa, por eso escucho un disco melancólico y dulce de Marc Ribot y los cubanos postizos. La soledad me recordó películas como El pisito (Marco Ferreri, 1958), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984) y En construcción (José Luis Guerin, 2001): películas sociales, sobre los dramas de la rutina, donde una fuerza invisible parece aplastar cualquier atisbo de vitalidad, de genialidad, de transgresión. Necesito más dosis de ironía y distanciamento al llegar a casa, por eso gasto las últimas fuerzas del día leyendo un libro en catalán de Sergi Pàmies, Si menges una llimona sense fer ganyotes. En La soledad emergen la enfermedad y la muerte como unas hebras más del paso del tiempo, de los diálogos insulsos, de las discusiones sobre minucias, de los hospitales, de los asesinatos colectivos, de las hipotecas, de los viajes sin deseo. Yo no quiero morirme de desidia, de aburrimiento, de vacíos, por eso me quedé deleitando aquella palabra, la “galbana”, que dijo uno de los personajes y que me recordó aquellas tardes de verano en el pueblo de León. Pero sólo me quedo con la música de la palabra, la música que faltaba en La soledad con sus bofetadas de voyeurismo, de planos atravesados por una pared o por los marcos de puertas y ventanas frenando nuestra identificación con esas vidas enclaustradas. Gracias a las sugerencias y comentarios de Irene G. Rubio en el periódico Diagonal (nº57), www.diagonalperiodico.net, volví a sumergirme en esos cines de Vigo, los de vía Norte, que siempre están a punto de extinguirse por culpa de proyectar películas arriesgadas, difíciles, que exigen toda la pasión ética del espectador para interpretarlas. Es como si siempre hubiera alguien cerca que te diera la mano para invitarte a conocerte a ti mismo (sólo tienes que dejarte); si pudieras, esa poderosa ilusión.

 

27/06/2007 17:40. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Some things in life are bad
They can really make you mad
Other things just make you swear and curse.
When you're chewing on life's gristle
Don't grumble, give a whistle
And this'll help things turn out for the best...

 

And...always look on the bright side of life...
Always look on the light side of life...

 

If life seems jolly rotten
There's something you've forgotten
And that's to laugh and smile and dance and sing.
When you're feeling in the dumps
Don't be silly chumps
Just purse your lips and whistle - that's the thing.

 

And...always look on the bright side of life...
Always look on the light side of life...

 

For life is quite absurd
And death's the final word
You must always face the curtain with a bow.
Forget about your sin - give the audience a grin
Enjoy it - it's your last chance anyhow.

 

So always look on the bright side of death
Just before you draw your terminal breath

 

Life's a piece of shit
When you look at it
Life's a laugh and death's a joke, it's true.
You'll see it's all a show
Keep 'em laughing as you go
Just remember that the last laugh is on you.

And always look on the bright side of life...
Always look on the right side of life...
(Come on guys, cheer up!)
Always look on the bright side of life...
Always look on the bright side of life...
(Worse things happen at sea, you know.)
Always look on the bright side of life...
(I mean - what have you got to lose?)
(You know, you come from nothing -

you're going back to nothing.
What have you lost? Nothing!
)

Always look on the right side of life...

 

Eric Idle, from Monty Python’s film Life of Brian

 

 

 

L'estaca

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El miércoles José Miguel López, del programa Discópolis (en Radio 3), volvió a recordar una curiosa historia que ya ha contado en otras ocasiones (después de casi 20 años escuchando Radio 3, ya me empiezan a sonar repetidas algunas anécdotas, ¿me estaré haciendo viejo?). Se trata de cómo la canción de Lluís Llach L’estaca (1968) fue apropiada por el sindicato polaco Solidaridad como himno de resistencia ante el gobierno comunista (de Estado) de la misma forma que se había erigido antes en canto antifranquista en España, y de ahí pasó a ser reproducida (y modificada en su letra) en otros lugares del mundo. Incluso, en esas reproducciones pocas veces se reconoce la autoría original. Se borraron las huellas y las fronteras. La obra ultrapasó al autor. A mí me sigue haciendo vibrar igual que aquellas canciones no menos míticas de Pete Seeger o de Víctor Jara. Como si de verdad hubiera asistido alguna vez a los conciertos donde comulgaba tanta gente en sus aspiraciones de libertad. La única grabación que tengo de la canción de L’estaca está en un reciente disco de Homenaje a los Brigadistas Internacionales que combatieron junto a la República en la llamada “Guerra Civil” española (realmente, un golpe de Estado militar contra el régimen republicano). No me gusta mucho, en general, el resto de la obra de Lluís Llach, pero siempre he admirado su coraje al apoyar sinceramente, y cuando todos los intelectuales miraban para otro lado, causas como la de la insumisión al servicio militar obligatorio o la okupación del cine Princesa en Barcelona. Tal vez por todo eso junto, estos versos los escucho como una operación a corazón abierto.

 

L'avi Siset em parlava
de bon matí al portal,
mentre el sol esperàvem
i els carros vèiem passar.

 

Siset, que no veus l'estaca
a on estem tots lligats?

Si no podem desfer-nos-en
mai no podrem caminar!

 

Si estirem tots ella caurà
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.

 

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,

segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar.

 

Però Siset, fa molt temps ja
les mans se'm van escorxant
i quan la força se me'n va
ella es més forta i més gran.

 

Ben cert sé que està podrida
i és que, Siset, pesa tant
que a cops la força m'oblida,
torna'm a dir el teu cant

 

Si estirem tots ella caurà
i molt de temps no pot durar,

segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.

 

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar.

 

L'avi Siset ja no diu res,
mal vent que se'l va emportar,
ell qui sap cap a quin indret
i jo a sota el portal.

 

I, mentre passen els nous vailets,
estiro el coll per cantar
el darrer cant d'en Siset,
el darrer que em va ensenyar.

 

Si estirem tots ella caurà
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.

 

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar.

 

Lluís Llach, L’estaca

 

 

 

01/06/2007 17:22. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Meriendo algunas tardes:

no todas tienen pulpa comestible.

 

Si estoy junto a la mar

muerdo primero los acantilados,

luego las nubes cárdenas y el cielo

-escupo las gaviotas-,

y para postre dejo las bañistas

jugando a la pelota y despeinadas.

 

Si estoy en la ciudad

meriendo tarde a secas:

mastico lentamente los minutos

-tras haberle quitado las espinas-

y cuando se me acaban

me voy rumiando sombras,

rememorando el tiempo devorado

con un acre sabor a nada en la garganta.

 

Ángel González

 

Dr. Calypso

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Precedidos del grupo Transilvanians, el sábado actuaron en Bueu los ya veteranos Dr. Calypso. Estupendas dosis de ska, rock steady, soul, funk, reggae y, cómo no, calypsos. Sonidos añejos. Melodías amables y bailables. Uno de los cantantes con su camiseta antifascista. El otro, con gafas de sol setenteras y tatuajes en medio torso. Humo, sudor y cervezas. La sal marina todavía adherida a mi piel. La noche calma, casi de verano. Embriaguez de un tiempo dulce e inexorable.

 

 

 

21/05/2007 04:58. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

las palabras justas

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Si Aki Kaurismäki se expresa así, no debería yo abusar del verbo al presentarlo. En Luces al atardecer (2006) como en sus anteriores películas (la otra que me emocionó sobremanera fue El hombre sin pasado, 2002), el finlandés usa guiones parcos en palabras. A cambio, llena la pantalla de abundantes colores y contrastes. Las emociones guían los hechos. Pero están congeladas detrás de personajes sobrios. Fuman y beben compulsivamente. Los perdedores miran hacia el horizonte. Koistinen, el guardia de seguridad protagonista, dice que su trabajo es temporal porque quiere crear su propia empresa de vigilancia. Pero los sueños de los subordinados se hacen añicos constantemente. La insania viene de muchos frentes. No sólo de los banqueros que no dan créditos a cualquiera. Ni de los empresarios que despiden sin contemplación basados en cualquier rumor. Ni de ladrones de guante blanco que encargan palizas pero que repudian el asesinato dentro de sus negocios. La soledad errática acaba cediendo ante cualquier tentación. Sobre todo si llega en forma de rubia despampanante. Y arrastra a las víctimas del capitalismo hacia un destino ya escrito en su origen. Cámaras fijas. Inmensos silencios. Sentimientos nucleares de amor y odio. Deja tiempo para pensar. Para pensar en cómo rebelarnos ante esos excesos de vacío que nos acechan.

 

devocionario psicodélico

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In the greatest sessions

One does not know that there is a guide

 

In the next best sessions

One praises the guide

 

It is worse when

One fears the guide

Or when one pays him

 

If the guide lacks trust in the people

The trust of the people will be lacking

 

The wise guide guards his words

And sits serenely

 

When the greatest session is over

The people will say:

“It all happened naturally”

“It was so simple, we did it ourselves”

 

 

                .....

 

 

When the harmony is lost

Then come clever discussions and

“Wise men” appear

 

When the unity is lost

Then come “friends”

 

When the session is plunged

Into disorder

Then there are “doctors”

 

 

Timothy Leary. Psychedelic Prayers & Other Meditations

 

 

 

30/04/2007 11:15. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna

ni los lentos jardines. Ya no hay una

luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, luz de agonías.

Adiós a las mutuas manos y las sienes

que acercaba el amor. Hoy sólo tienes

la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)

sino lo que no tiene y no ha tenido

nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.

 

J.L. Borges

 

03/04/2007 20:20. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza.

 

(Antonio Gamoneda, Libro del frío)

 

23/02/2007 18:52. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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1

Febrero nunca acaba.

 

Largas jornadas sin dueño y sin resuello,

ya consumidas antes de mediodía,

que me acaparan sin tenerme en cuenta.

 

Por encima

de la superficie:

le sobran entre tres y cinco millones de personas

a nuestro sistema productivo

y nuestro sistema productivo le sobra al mercado mundial.

 

Un buen adiestramiento, incluso uno mediano

puede hacer de cualquiera un asesino

profesionalmente eficiente

y ya no queda nadie que lo ignore.

 

Leviatán es idealista y hedónico, se muscula

en gimnasio, invierte en Bolsa, babea

su liturgia grasienta, su hierro de exterminio:

mientras que de momento el confort no disminuye

más que uno o dos grados sobre el nivel del mar

en las ensangrentadas capitales del Imperio.

 

Por debajo

de la superficie:

estás herida de muerte

y herida de la vida impredecible

 

mientras febrero

no acaba nunca.

 

2

La piel persiste intacta; mas bajo ella

el tajo es muy profundo.

¿Qué ojos, dedos, labios

escrutarán ese abismo de qué cuerpo?

 

 

Jorge Riechmann, Febrero interminable

 

19/02/2007 19:24. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

tramas

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En los estertores de la noche, algunos domingos fríos por la mañana, arrebujado entre las sábanas, en los tiempos muertos de los viajes en tren, voy quemando los ojos con novelas y poemas sin orden. Según caen en mis manos por mor de un capricho, una ilusión o una vaga expectativa. Al acabarlos, muchos pasan a los almacenes subterráneos, a las estanterías más plebeyas. Otros te dejan un fuerte sabor en la boca, como una guindilla, la imaginación oscilando como un péndulo. “El dios de las pequeñas cosas”, escrito por Arundhati Roy (1997), me exasperaba al principio. Un exceso de descripciones minuciosas. Saltos en el tiempo: más que sorprendentes, acrobáticos. Repeticiones alrededor de un mismo tótem, desvelado desde el principio. Fragmentos posmodernos. No había ya nada que esperar y, sin embargo, poco a poco me dejé envolver (los libros sustitutos, los libros como mantas, los libros como arquitectura). Siento una empatía tierna y empalagosa con quien disfruta presentándote el mundo como un conjunto de infinitos detalles fijados en la memoria de forma singular, con sus metáforas y combinaciones irrepetibles, con la coherencia dubitativa de quien no ha dejado de preguntarse por la coherencia de las cosas. La levedad del tiempo y el peso de la historia. Los sentimientos como duros surcos en la tierra y la sombra asesina de las jerarquías sociales. Aunque la necesidad literaria del crimen, del amor materno-filial o de las transgresiones sexuales de las convenciones sociales, no me dicen nada nuevo, esta novela parece más bien un sistema de venas, arterias y vasos comunicantes. Empresarios comunistas que dicen creer en la sociedad sin clases pero que no saben qué hacer con las castas de intocables, creyentes religiosas que transmutan su amor carnal por sacerdotes en odio hacia su propia sangre, niños ricos y privilegiados que también sufren las violencias de la cruda realidad, el repudio y el silencio. Es en Kerala, la India. La mejor guía de viajes. Una invocación a recrear los dioses de las pequeñas cosas que llevamos dentro, a no dejarse engullir por las pirañas del río ni por las corrientes traicioneras del monzón.

 

far from me

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For you dear, I was born
For you I was raised up
For you I've lived and for you I will die
For you I am dying now
You were my mad little lover
In a world where everybody fucks everybody else over
You who are so far from me
Far from me
So far from me

Way across some cold neurotic sea
Far from me

I would talk to you of all matter of things
With a smile you would reply
Then the sun would leave your pretty face
And you'd retreat from the front of your eyes
I keep hearing that you're doing best
I hope your heart beats happy in your infant breast
You are so far from me
Far from me

Far from me

There is no knowledge but i know it
There's nothing to learn from that vacant voice
That sails to me across the line
From the ridiculous to the sublime
It's good to hear you're doing so well
But really can't you find somebody else that you can ring and tell
Did you ever
Care for me?
Were you ever
There for me?

So far from me

You told me you'd stick by me
Through the thick and through the thin
Those were your very words
My fair-weather friend
You were my brave-hearted lover
At the first taste of trouble went running back to mother
So far from me
Far from me
Suspended in your bleak and fishless sea
Far from me
Far from me

 

Nick Cave & The Bad Seeds, The Boatman's call

 

23/01/2007 15:41. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

new songs

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El viernes, ración doble en La Fábrica de Chocolate. Me sorprende la constante y variada programación de conciertos de este local vigués, enhorabuena. Hay unos cuantos más en la ciudad, pero en éste he recalado con cierta asiduidad en los últimos meses. Por el módico precio de cuatro euros tocaron dos grupos franceses: Buough! y Blindsight. No tengo ni idea de cómo clasificarlos. Los primeros tocaron sin pausa un único tema de casi tres cuartos de hora en una especie de punk psicodélico a machete, sólo con bajo, guitarra y batería, y letras ininteligibles. Los segundos practicaban una especie de punk-glam-rock que incitaba a un verdadero trance desarticulador de complejos. Tal vez sea más la simpatía con esas actitudes transgresoras que la delectación por melodías sólo ocasionalmente insinuadas, lo que me atrae de los conciertos filopunk. Después, no era extraño encontrar a aquellos jóvenes del público (mis años y los de algún otro marciano, seguramente, incrementarían ligeramente su edad media post-adolescente) por otros locales de la zona, como el Candela y O Koxo, con el telón de fondo de clásicos de los Ramones, La Polla Record o Kortatu.

 

Los dos días siguientes los dediqué a revisar la discografía completa de Nick Cave & the Bad Seeds -el trabajo solo, sin música, me resulta muy aburrido. Un amigo me la había pirateado recientemente, a petición, y ahí la tenía aparcada. Pero aquellos conciertos de principiantes me habían despertado el interés por ese más experimentado mago surrealista que ha ido evolucionando hasta parecer un auténtico oráculo de sensualidades. También el punk, el rock (algunos lo han adjetivado como gótico) y el glamour asoman irruptivamente en algunos de sus discos, pero las baladas misteriosas –algunas bien mórbidas- y toda una sugerente poética en las letras que alcanzo a entender, hacen que Cave rebose una suerte de vanguardismo bastante original e inclasificable. Así hasta que una canción de más de 14 minutos me deja estupefacto, ido, enamorado. Se titula “Babe, I’m on fire” y está incluida en la obra “Nocturama”, de 2003. Nada más que añadir. Sólo bailar, gritar, dejarse mecer.

 

02/01/2007 11:48. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

old songs

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When you dance, do your senses tingle?
Then take a chance?
In a trance, while the lonely mingle
with circumstance?

I've got something to tell you
you make it show.
Let me come over, I know you know
When you dance I can really love.

I can love, I can really love, I can really love
Like a mountain that's growing
a river that rolls.
Let me come over, I know you know

 

When you dance I can really love.

 

 

Neil Young, When You Dance I Can Really Love


20/12/2006 15:24. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

los amantes

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¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

 

Julio Cortázar, Los amantes

 

17/12/2006 23:03. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

cortazarianos

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en Madrid, hace años, conocí a unos cuantos cortazarianos a quienes he perdido el rastro, era de esperar, ya nos reencontraremos en el momento más inesperado

 

en Radio-3 nos han embelesado a menudo con las pocas palabras grabadas de aquel ilusionista del lenguaje apasionado y perplejo,

 

en mi última trashumancia obelixar, otro cómplice recreador de sentidos, me prestó un disco donde resonaban frescos y atemporales los recitados del argentino


17/12/2006 23:01. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

monalissa

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La vida es real y surrealista a la vez. Lo real y lo irreal están comunicados sutilmente. El sábado por la noche Monalissa Rarajazz revivieron en La Galería de Vigo. A Mónica de Nut, su cantante, la había conocido en una de las “repichokas” hace años. Enseguida compartimos discos de Maria João y Mário Laginha, esos dos eclécticos del jazz afro-portugués. Días antes, yo acababa de ver a la João junto a Joe Zawinul en Oporto y aún no me había recuperado del trance. El sábado, nada más leer en el periódico la agenda de conciertos de la noche, en el disco de mp3 que llevaba en el coche sonó, por mor de la función de reproducción aleatoria, una canción de Maria João. Mónica hacía las mismas piruetas guturales, todas las diosas se reproducen. Por la noche, al acabar el concierto descubrí a Manolo Pipas entre las sombras y a otro viejo amigo insumiso. Salió este blog a relucir, un ejemplar físico del “viaxe ao país das nubes”, nuestros pasados comunes y nuestros presentes tangentes. Mónica había dejado en el aire todos sus juegos de voz, sus boleros free-style y sus “few favourite things”. Aspiramos ese humo de diamantes hasta que el sueño nos devolvió a nuestras guaridas flotando sobre los mapas.

 

 

10/12/2006 20:31. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

dos advertencias y una súplica

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Las pocas veces

que he sido feliz

he tenido un profundo miedo

¿cómo iba a pagar la factura?

 

Sólo los insensatos

-o los no nacidos-

son felices sin temor.

 

 

 

Tú querías que el placer fuera una casa

y vivir eternamente en su morada.
Pero el placer era un cuarto de alquiler.

 

Tú querías que el placer fuera un castillo

con anchos muros como ancas de mujer.

Pero el placer era agua

no era piedra

iba y venía

se secaba

como los cauces de los ríos antiguos.

 

 

 

Se busca musa. Abstenerse flacas

resentidas travestidos y envidiosas.

Sueldo escaso

noches de amor intenso

y libros como hijos.

 

 

 

Cristina Peri Rossi. Estrategias del deseo

 

 

10/12/2006 20:24. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

viaxe ao país das nubes

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os muros da finca

do consejo indigena

recibenme co mural

da comunitaria radio guetza

pero eses micros estan pechados

pola pinche represion

 

seis meses despois

a emisora subiu as comunidades

e segue livre no seu rincon

 

 

 

lembro

os chiquitos versos

de ángel gonzález

na voz de pedro guerra

 

como llevaba trenza

la llamabamos trencita

como llevaba trensa

la llamabamos trensita

 

 

 

güero güero

así me chamaban os presos

dende detras das reixas

cando ia polos pasillos

a visitar a jose

os güeros

somos de pel clara

e sempre levamos cartos

 

 

 

na foto

todas estamos

mais ou menos como somos

ocupando o noso lugar

nese tempo nese espacio

entre tantas culturas

e mestizos movimentos

pero agora

ollando a estampa

penso nos corpos que faltan

e penso en ti que non saes

porque estas detras da camara

 

 

 

de pura arcilla os camiños

el color de la madre tierra

puros soños dos meniños

 

mil estrelas sobre o planton

mil petates mil cobijas

mil abertos corazons

 

 

 

Manolo Pipas, viaxe ao país das nubes

 

09/12/2006 20:41. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

el país de las nubes

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si algo aborrezco de las críticas literarias sobre poesía es que no citen poemas enteros, que el comentario se convierta en una letanía ornamental y vacía, que no emerja ni una huella de las subjetividades biográficas de quien escribe, de quien lee, y de sus relaciones, por muy virtuales que sean,

 

viaxe ao país das nubes” (editorial Chilacayote, Vigo –supongo-, 2006) es más que un libro de poemas: un relato de viajes en verso y en imágenes sobre la experiencia de su autor colaborando con el CIPO (Consejo Indígena Popular de Oaxaca) y con La Otra Campaña que ha circulado por México animada por el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional),

 

Manolo Pipas es el autor, un nombre artístico que comenzó como un apodo debido a su afición por cultivar calabazas y llevar habitualmente sus frutos en el bolsillo, que siempre ha defendido hablar y escribir en gallego, y con quien he compartido muchas vivencias en el MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia) desde que llegué a Vigo en 1993, y después en otros espacios comunes como aquellos recitales iniciáticos -para mí, al menos- (“a repichoka”) que acontecían tan clandestina y cómplicemente en A Cova dos Ratos,

 

una persona para mí, pues, entrañable,

 

en blanco y negro (a excepción de las ilustraciones coloridas y mágicas de Pedro, otro libertario en las mismas redes de afinidad y solidaridad) acompaña un buen puñado de fotografías tiernas y melancólicas que él mismo fue atesorando,

 

me sorprende de Manolo su progresiva aceptación de los aparatos fotográficos, telefónicos, informáticos, aerotransportadores, él que nunca se olvidaba de portar lápiz y papel, y de mostrarlos con el alarde del hombre primitivo que ha alcanzado las más altas cumbres de la trascendencia, me sorprende que haya llegado a mezclar ese castellano mexicano con su gallego de siempre, militante, con indigenismos crujientes como el maíz, deslumbrantes y enigmáticos, como si fuera uno de esos poetas de la época beat que tan lejos le quedan, me sorprende que siga reacio a las normas ortográficas, a la acentuación, insumiso a las letras mayúsculas y capitales, algunas veces,

 

y debo decir que me gustan las personas que me sorprenden, y que este libro de viajes o de poemas, o de poemas y de viajes, consigue hacerte, poco a poco, uña y carne con todas esas vidas que lo nutren

 

 

 

 

Panero

Suave como el peligro atravesaste un día

con tu mano imposible la frágil medianoche

y tu mano valía mi vida, y muchas vidas

y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.

Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida

porque eras suave como el peligro,

como el peligro de vivir de nuevo.

 

 

Vosotros, todos vosotros, toda

esa carne que en la calle

se apila, sois

para mí alimento,

todos esos ojos

cubiertos de legañas, como de quien no acaba

jamás de despertar, como

mirando sin ver o bien sólo por sed

de la absurda sanción de otra mirada,

todos vosotros

sois para mí alimento, y el espanto

profundo de tener como espejo

único esos ojos de vidrio, esa niebla

en que se cruzan los muertos, ese

es el precio que pago por mis alimentos.

 

 

Digo yo si este espejo vale para que tú seas

frente a mi imagen arruinada, si este espejo

vale para los dos y si este cuerpo

canta en tu sexo y brilla

algo la cúpula bajo la cúpula del techo,

digo yo si tú quieres que mi vida sea,

ahora que mi alma se quiebra entre los dos,

como por un abrazo.

 

 

Te ofrezco en mi mano

los sauces que no he visto.

 

 

Leopoldo María Panero, Last River Together

06/12/2006 17:48. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Piazza d'Italia

 

El día anterior había visto “Bombón, el perro”, una película tierna y emocionante de Carlos Sorín, con actores no profesionales. Gente con muchas historias que contar, un director que les da palabras e historias, historias que necesitan personas para enriquecer nuestras vidas. Pero, sobre todo, poesía: un ritmo, unos gestos, unos trazos de color que abren en flor nuestros sentidos. Y parecía una película. Volví a la vida prosaica. Carretera, metro, un avión a una ciudad donde nunca he estado, otro avión a una ciudad más al norte, más trenes, frío polar. Los momentos perfectos para leer y dormir a plazos, sin acabar nunca de descansar. Escogí “Piazza d’Italia”, de Antonio Tabucci. Uno de esos libros viejos que nunca pasan de moda porque, tal vez, nunca lo estuvieron. Y volvió la poesía envuelta en guerras espeluznantes en las que siempre mueren los pobres, en rebeldes que dejan huellas y también llenan los cementerios, en dramas que parecen mágicos e inexplicables cuando la cosecha y la primavera han sido fructíferas. Las metáforas y símiles que usa Tabucci son deslumbrantes y simples, como si las hubiéramos pensado ya alguna vez en nuestra vida. Los saltos en el tiempo son juguetones como nuestra memoria, como los cachorros que se mordisquean. La Historia, con mayúsculas, es envuelta en historias de esperanzas y perdedores, en poesía. Y parecía una novela. En fin, ya he tomado la ración semanal que me exige mi dieta, en cualquier latitud del mundo. A ver qué sorpresas me reserva para el viaje de vuelta ese libro de Panero que parece poesía.

 

27/11/2006 08:03. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

la huella sonora

 

Alabados sean los pies del viajero

La huella sonora que persigo yo

Que se aleja y vuelve en alas del viento

Pájaro del ánima del pensador

 

A la media luna giró la fortuna

A la noche entera que el viento cambió

Y asoma la luz por la décima espera

Y besa la nube rosal trepador

 

Ay de mí morena que soy un espectro

Somos renegados, cautivos los dos

Y aprueba la luna su filo en el cielo

Oscura cadena, dorado eslabón

 

A la media luna giró la fortuna

A la noche entera que el viento cambió

Y asoma la luz por la décima espera

Y besa la nube rosal trepador

 

Bajo la muralla de Palma del Río

Hermosa cautiva me diste tu amor

Y soñamos hijos psicodélicos

Plaza de los tópicos utópicos

Peleando con los tiempos críticos

Ebrios del aroma de la eterna flor

 

A la media luna giró la fortuna

A la noche entera que el viento cambió

Y asoma la luz por la décima espera

Y besa la nube rosal trepador

 

 

Juan Perro

 

06/11/2006 01:44. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

antídoto

 

Ten cuidado, si te descuidas caes en manos de él

Poderoso es el pasado, para perderse en él

Bien lo sabe el vendedor de nostalgia

 

Pasa del vendedor de nostalgia

Sé forjador de sueños vivos

Mirando atrás, mirando al frente

Pisando en el presente, firmemente

Mirando atrás, mirando al frente

Pasando de uno a otro, sin quedarte

 

Ten cuidado, siempre caro es su precio

Pues te revende tus recuerdos a precio de futuro

Pinta sueños muertos el vendedor de nostalgia

 

Pasa del vendedor de nostalgia

Sé forjador de sueños vivos

Mirando atrás, mirando al frente

Pisando en el presente, firmemente

Mirando atrás, mirando al frente

Pasando de uno a otro, sin quedarte

 

El futuro es un veneno

Si no tienes el antídoto del pasado

El pasado es un veneno

Si no vives el presente

Mirando atrás, mirando al frente

Mirando atrás, mirando al frente

Pisando en el presente, firmemente

 

Potato

 

06/11/2006 01:42. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

la sangre de los fósiles

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Siempre es difícil encontrar libros de poesía que merezcan la pena. Escuchando el programa de Radio 3 “La estación azul” escuché a José María Micó recitar algunos de sus poemas en su último libro, “La sangre de los fósiles” (editorial Tusquets, 2005), y me gustó su lenguaje prosaico, aforístico y circunspecto. El libro, al final, no me ha entusiasmado del todo ni me parece redondo, pero son recomendables algunos extractos.

 

oigo el mercado,

toco un cuerpo joven,

percibo mi propia juventud,

la que fue y ya no es,

la que estuvo y no está,

paseo sobre cáscaras de frutos,

entre los gases de los coches,

y veo y huelo y gusto y toco y oigo

sólo lo que está fuera de las cosas.

El fruto es siempre ausencia,

placer vaciado.

 

 

yo soy.

Tú eres.

Él es.

Nosotros somos.

Ellos son.

Pero si me creéis, allá vosotros.

 

  

el olor del jazmín es casi tacto.

 

 

algunas noches

las mujeres se suben

a la cabeza.

 

En la taberna,

el mundo vocifera,

tú me sonríes.

 

Esa sonrisa

es una de las formas

de la esperanza.

 

Es el instante,

y no un vodka con hielo,

lo que ahora apuro.

 

Cualquier esquina

en que bese tus pechos

será mi casa.

 

Si te desnudas

verás desanudarse

todas mis dudas.

 

No nos miremos.

Es hora de tocarse

sin miramientos.

 

Estamos solos,

y encima de esta cama

sobran los versos.


23/09/2006 22:32. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

invitación 2

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aunque la selección de poemas del libro de Storner es nutrida (Adrienne Rich, Ezra Pound, Jorge Luis Borges, Wallace Stevens, W.H. Auden, etc.), aquí transcribo sólo uno más de los sugerentes hallazgos en esa caja de alegorías espaciales: The Tunnel (de Mark Strand), e invito, de nuevo, a que alguien proponga una traducción para los no anglo-parlantes,

 

 

 

A man has been standing

in front of my house

for days. I peek at him

from the living room

window and at night,

unable to sleep,

I shine my flashlight

down to the lawn.

He is always here.

 

After a while

I open the front door

just a crack and order

him out of my yard.

He narrows his eyes

and moans. I slam

the door and dash back

to the kitchen, then up

to the bedroom, then down.

 

I weep like a schoolgirl

and make obscene gestures

through the window. I

write large suicide notes

and place them so he

can read them easily.

I destroy the living

room furniture to prove

I own nothing of value.

 

When he seems unmoved

I decide to dig a tunnel

to a neighbouring yard.

I seal the basement off

from the upstairs with

a brick wall. I dig hard

and in no time the tunnel

is done. Leaving my pick

and shovel below,

 

I come out in front of a house

and stand there too tired to

move or even speak, hoping

someone will help me.

I feel I’m being watched

and sometimes I hear

a man’s voice,

but nothing is done

and I have been waiting for days.

 

31/07/2006 02:32. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

invitación 1

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¿qué buscamos obsesivamente en los libros? ¿de qué huimos? ¿por qué no somos capaces de ir sin un libro debajo del brazo, en la mochila, en el pensamiento? ¿por qué cuando llegamos a un nuevo lugar nos ponemos enseguida a husmear en cualquier tienda o en cualquier rincón donde pueda haber novedades para nuestra sed de palabras?

 

cuanto más leemos en internet, menos imprescindibles parecen los libros como fuente de conocimiento manejable, con nuestras manos y vista, nada más; pero todavía siguen poseyendo una fuerza atractora: una especie de fetichismo, un estímulo provocándonos diálogos infinitos y, a veces, solipsistas, pero casi siempre en el más absoluto de los mutismos, hasta que los compartimos con alguien más,

 

en Pekín no es fácil seguir con el vicio, pero tampoco es imposible: desconociendo el idioma chino, sólo queda la opción del inglés y aunque libros en este idioma se encuentran por todo el mundo, su precio aquí es desorbitado, así que para los paseos por los parques y para matar las horas muertas, tan sólo me he provisto (en una librería de Dashanzi, el barrio fantasma de vanguardistas galerías de arte incrustadas en viejas fábricas) de una antología titulada “Poems for Architects” que ha editado con toda delicadeza y esmero Jill Storner,

 

invito a quien se quiera animar, a sugerir una traducción para una de las muchas piezas inquietantes y hermosas que contiene: One Art (de Elizabeth Bishop)

 

 

The art of losing isn’t hard to master;

so many things seem filled with the intent

to be lost that their loss is no disaster.

 

Lose something every day. Accept the fluster

of lost door keys, the hour badly spent.

The art of losing isn’t hard to master.

 

Then practice losing farther, losing faster:

places, and names and where it was you meant

to travel. None of these will bring disaster.

 

I lost my mother’s watch. And look! my last, or

next-to-last, of three loved houses went.

The art of losing isn’t hard to master.

 

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,

some realms I owned, two rivers, a continent

I miss them, but it wasn’t disaster.

 

-Even losing you (the joking voice, a gesture

I love) I shan’t have lied. It’s evident

the art of losing’s not too hard to master

though it may look (Write it!) like disaster.

 

31/07/2006 02:04. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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