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ateo poeta

Amor idiota

Amor idiota

 

Por hastío de historias románticas simplonas e insulsas, el título de esta película siempre me había parecido repulsivo y en el video-club lo esquivaba sistemáticamente. Pero anoche caí rendido en el sofá después del trabajo y en Versión Española (los viernes, en La 2) proyectaron esta formidable cinta. “Amor idiota”, dirigida por el siempre agudo y sutil Ventura Pons, no hace justicia a la etimología griega de la palabra “idiota” (los ciudadanos que, pudiendo, no querían participar en la gestión de la res pública, en la política), pero la verdad es que no podemos sino resignarnos ante la degeneración del término después de siglos de uso su vulgar y de la aplicación a todo tipo de especímenes humanos. Pere Lluc, el protagonista de la historia, sin embargo, se siente orgulloso de su idiotez y se recrea en ella hasta tal punto que puede llegar a conquistar la complicidad de quienes lo observamos. Es sólo un simple idiota enamorado de la forma más idiota posible y escéptico militante, a sus 35, a raíz de todas sus aventuras amorosas pasadas y frustradas. Pero como no se avergüenza de su recaída, comienza a perseguir y a espiar a Sandra, una vallisoletana emigrada a Barcelona y que está casada con el dueño de una empresa dedicada a la colocación de banderolas en postes y farolas de la vía pública.

 

No sabe cómo acabará, no le importa, casi no se atreve ni a hablar con Sandra las primeras veces que se cruzan sus miradas, no deja de hacer tonterías que podrían dañar a terceros o a sí mismo. Hace poco ha muerto su amigo argentino Nicco Zenone, un actor de personalidad arrebatadora que compensaba entrañablemente las lagunas de Pere Lluc. De hecho, en medio de su afligimiento etílico es cuando tropieza con una de las escaleras que usa Sandra en su trabajo nocturno. Pero el recuerdo incisivo de esa muerte y de esa amistad también le ayuda a Pere Lluc a buscarle un sentido a la vida. Sus dos otros amigos en la academia donde imparte clases, Alex y Jordina, conforman otro excelente contrapeso a sus excentricidades. Alex, felizmente casado, opina que el amor es una invención burguesa y condenada a su extinción, más o menos prematura. Jordina, separada y con una hija a su cargo, está enamorada de Alex y acaba aceptando los encuentros sexuales esporádicos que éste le ofrece. Da la impresión, por lo tanto, de que Pere Lluc nada entre esas dos aguas. Ni siquiera al final podemos suponer otra cosa. La amistad es lo que tiene: tus amigos te convencen, casi sin quererlo, de las virtudes y miserias de la vida (se erigen en tus consejeros metafísicos); tus amores te pueden dar una cierta estabilidad emocional y una confianza temporales (cuando se transforman en convivencia cotidiana); tus amantes tan sólo podrán agasajarte con altas y fugaces dosis de fantasía (más o menos encauzadas por la piel y otros artefactos corporales).

 

Ninguna respuesta es definitiva. Nadie se ofrece como ejemplo. Pero no podemos vivir solos. Ni dejarnos arrastrar por el absurdo que nos rodea. Somos un poco funambulistas y, entre número y número, nos agarramos a nuestras reflexiones y convicciones más radicales, las que sólo podemos escudriñar con un ejercicio activo de insumisión. La sexualidad, abundante y sugerente a lo largo de toda esta película, es sólo una vía más por la que circula nuestro tren de necesidades. Y cuando pensamos que ya sabemos descodificar el camino, resulta que ya empezamos a aproximarnos a la estación de destino. ¡Qué sarcasmo es esto de vivir! No es de extrañar que a menudo todos nos sintamos un poco idiotas, que no sepamos cómo hacer sencilla la vida y degustar los placeres y los días (gracias, Ramón, por evocarme a Cernuda la otra noche en Malasaña), y destejer, con fascinación infantil, los enigmas del mundo y las estúpidas imposiciones de la rutina.

 

4 comentarios

ateopoeta -

Querido Polikárpov: a la autobiografía de Catherine Millet me remito (ver la entrada del día 16). Es sólo un extracto de una narración muy naturalista y totalmente exenta de la chispa y la picardía de tus guisos y de la erótica culinaria que tanto alabas, pero viene bien para apreciar las virtudes de algo tan cargado de tabúes. Lo mejor es que, al ser contado por una mujer (si es que no hay gato encerrado), te reconforta descubrir que no sólo la mayoría de los hombres somos esos supuestamente tontos obnubilados con los placeres sencillos del cuerpo y de la mente deseante.

Polikarpov -

Pura Vida, esa alegría con la que entramos en los cuerpos deseados, ese estremecimiento que nunca mata la costumbre o los años del que hablaba Jaime Gil de Biedma. Pasión, sexo, amor si esta todo mezclado cual sabio “coztel” mejor, un cuarto de pasión, un medio de sexo y otro cuarto de amor, más unas gotas de…azar o de azahar.
Me gustó la historieta, también la forma de presentarnos esa pasión y ese sexo. ¿hay algo más apetitoso que el sexo? (excepto las migas con chocolate, claro), ¿hay algo más gustoso, delicioso, divertido, relajante, sincero?, si, sincero. Es mi pobre experiencia, en el sexo, tras ese primer encuentro de reconocimiento y a ver que pasa, es donde somos más libres y generosos. Pura Vida. Nunca he sido un buen amante, pero, joder que bien lo he pasado siempre deseando e intentando que ella también lo pasara de bien igual que yo. Sin duda inventaron las venéreas, el sida, la concepción para meternos el miedo en el sexo. El amor no puede ser otra cosa que idiota, si es sabio se convierte en prostitución o en matrimonio, que es casi lo mismo.
Es primavera, hay más luz y el cuerpo pide sexo, compartir una cerveza en un parque, pasear de la mano por la ciudad, dormir la siesta, dormir con la nariz a dos centímetros de un sexo deseado, releer a Cernuda y a Jaime. Palabras las menos, las precisas, cualquiera que haga sonreír e pinchar un poco más el deseo y el amor. ¿a que sí?

ateopoeta -

Hola, forjadora. Muy halagado por compartir en la distancia. Parece mi sino, ja, ja. La película que mencionas la ví hace un tiempo y, sobre todo, recuerdo una hermosa fotografía. El argumento no me motivó mucho, quizás porque el lobby judío ha financiado ya muchas películas del mismo corte sin aportar muchas novedades. Pero me encanta, en todo caso, que viváis de forma tan bonita esa amistad colectiva en torno a las bicis, el cine, las fiestas del barrio y la agitación política. Sóis la bomba!! Besitos.


Una de las forjadoras de sueños -

Anoche disfrutamos de una concurrida sesión de vídeoforum. El grupo va creciendo por momentos, nos gusta esto de compartir películas que pueden aportar interés, comentarlas después. En concreto, anoche, nos dejamos llevar por la contemplación de "Todo está iluminado", por su belleza fotográfica, por la música vital, por la ternura y mimo con que abordaba un drama humano: la represión al pueblo judío (como excusa para indagar en los dolores personales, contradicciones que generó a quienes les tocó de cerca)

Cuando te leo hoy no puedo dejar de recordar que algunas de esas sesiones las compartimos contigo, dentro de ese empeño que todavía nos alienta para intentar transformar, aunque sea un poquito, las cosas que no nos gustan.