La pesada carga de concederle valor
a todo. De juzgar.
Cátedras de pacotilla. La pudrición
pasará su factura. Al tiempo.
La palabra es capaz. De sustraer.
Me inclino al fruto, a través
de la cáscara.
Fotografía: Man Ray
La pesada carga de concederle valor
a todo. De juzgar.
Cátedras de pacotilla. La pudrición
pasará su factura. Al tiempo.
La palabra es capaz. De sustraer.
Me inclino al fruto, a través
de la cáscara.
Fotografía: Man Ray
Qué fácil es leer, ingerir, acumular. Estar sujeto
a la exposición de noticias. Que la mirada
persiga lo que acontece. Tirar del hilo.
Y qué difícil es escuchar con detalle. Degustar.
Que el silencio no estorbe. Que la inquietud.
Devolver, dar, el cultivo, la ternura.
De frente al dolor. Aceptando el curso
de la contingencia. La insatisfacción
frecuente del deseo.
E intercambiar lo fácil y lo difícil
no es por arte de magia.
Fotografía: Man Ray
Descender en picado. Ya no. Hasta el fondo.
Caer. Difícil respirar. Ya no me doy por
vencido.
Algo tendrá que morir. A presión.
Atmosférica. Desgaste. Restituiré las
piezas. Esquejes. Podar con extrema
caución.
Necesidades básicas a gritos.
Por el alimento universal, por ser
reconocidas, glándulas, clavículas,
vientre con vientre.
Fotografía: Man Ray
La primera generosidad. Ciudadanía. Aceptación.
Que circule la palabra y horade.
Cuestionamiento de las secciones. De lo omitido.
La carencia de empatía infringe radicalmente
todo avance en común.
Que la célula benigna no deje de luchar contra
el fin.
Fotografía: Man Ray
Como una batucada. Suena. Tu corazón.
Pepitas de calabaza. Tostadas.
Y cabello de ángel. Me sabes a.
El zureo de las palomas. Junto al
precipicio. De tus oídos. Pendientes
de plata y coral.
Del tiempo de las cerezas. Que deleitamos.
No tengo ninguna teoría.
Fotografía: Yoshiro Tatsuki
Truncar. Concepción predictiva. Todo se puede.
Como un proyecto. Un día soleado. Un acuerdo
amistoso.
Supervivientes. Quienes se cercioraban. Y quienes
no cayeron en la esfera de las víctimas. Incluso,
surfistas del oleaje.
Envejecer. Solo sin agriarse, con pan y cebolla.
Atesorar los escasos momentos de felicidad
inalienable. Lo demás es penitencia.
Fotografía: Herbert List
Te quiero más
que a todos mis poemas.
Fotografía: Yoshiro Tatsuki
Esta ciudad de vorágine y hambrienta. Pieles
rojas y curtidas, amables como proa, labio,
comisura. Florida, perfumada y al son
de los picaportes, pasos de cebra, ciclos,
valles de fuego al atardecer. Desde la
luz de meseta.
Apenas el bálsamo me das
para que continúe la sed.
De tus augurios.
Fotografía: Yoshiro Tatsuki
Una pared de pizarra donde se anotan
fragmentos de lo que es difícil
pronunciar. Tendencia a los
sustantivos.
El aguacero cayendo sobre los hombros
por sorpresa. Pelo húmedo. Espalda.
Brazos. Camisa. Voluntad de
recogimiento.
La madre del tiempo en mutación.
Cómo se arropan. Juegos, extensiones.
Aplacar y remitir los avisos de humo,
lo que se calcina.
Fotografía: Andre Kertesz
Observamos esas imágenes dulces, severas,
crudas. Todo en el cosmos tiende a su
destrucción. Pero también hay hilos de
inmanencia que unen lo más remoto con
lo más íntimo. Sé que no te gusta que
apostille esos momentos de lucidez
con mis bromas. Descreyendo. Alejándome
de las fantasías de inmortalidad. Como
si solo este presente contigo mereciera
algún tipo de estima y júbilo. Celebración.
Vino. Andar rápido antes de que nos
empape ese chaparrón estival. Lo de menos
es lo que digan mis labios cuando se
acercan a la fuente de tus oídos.
Fotografía: Erwin Blumenfeld
Se hace tarde. Preparo ese café de Etiopía.
Corto un pomelo y me doy cuenta de que mis
manos aún están impregnadas de tu sexo.
Las mismas manos que antes de recorrerte
pensaban cada zona de la piel, anticipando
el cuerpo, como una novedad, tormenta,
inundación. Después llega esa melancolía
histórica. Solo repetimos un ejercicio
universal. No como piedras o árboles o
nubes. Pero no muy distinto a otras bestias,
apenas más conscientes, con todas esas
palabras hirviendo y arraigadas. Y mientras
te vistes, mi corazón palpita desbocado.
Huele al jabón de la ducha y los gorriones
en celo han amanecido sin darle más
tregua al silencio. Nos repartimos las
llaves y dentro de un rato iré a comprar
pescado fresco para la comida. Te sonará
ridículo y sentimental, pero me alegro
de que nos amemos en Madrid.
Fotografía: Yoshiro Tatsuki
La proximidad de la mañana y el abismo
del día en ciernes. Antes de comenzar
acopio la materia para el refugio.
Instancia expedita. Eliminación de
agentes intermediarios.
Oír la luz. Ver lo que suena.
Fotografía: Yichi Ibi
Entender las semillas del sentido.
Por si acaso la germinación. El trance.
La memoria. De las palabras
corriente abajo.
Me alegran las nueces, almendras,
higos, verdeando. Que a los labios
del taciturno silencio, la brisa.
Que se incube lo azul.
El tiempo fuera de clase. Desanudar.
Cuando todo consistía en afectos,
indicaciones, presencia.
Apenas la exactitud de las reglas. Ni
designar el mundo con
corrección. Un suelo blanco
de junio.
Tu voz abrigando. Inminente.
Dicha de la edad perdida.
Fotografía: Yoshiro Tatsuki
Ir al pecho de la oscuridad. Ir
juntos. Ir adonde la brisa como
nunca y siempre deseamos. Ir a la
curación del árbol. Vamos de la mano
ambivalente. En los breves segundos
de la belleza. Cuando lo líquido
sacia al animal.
Fotografía: Julia Baier
Esos aires de grandeza. Que
detesto. Caerá la noche
de acero.
Gigantes con pies de barro.
Que ni para estatua.
Mausoleos. Extracción de la
vida a destajo. Ruina del
sueño. Profanaré.
Idolatría del exceso. Cuánto
devastar lo minúsculo.
Descreer, cultivar, escribir.
Fotografía: Shomei Tomatsu
Me ciñes a un fulgor que se
extendía. Gradientes, disonancias.
Construcciones efímeras, sellos
de correos.
En la etapa vespertina de la floración
buscamos las piedras sumergidas.
A tientas. Añado sílabas
a la yema de tus dedos.
Fotografía: Yoshiro Tatsuki
Cometer el error. A propósito.
Para hacerle un hueco
a la verdad
imposible.
Fotografía: Daido Moriyama
Giras. En torno a la fuente
de las exclamaciones. Qué se alza
sobre el temor.
Proyectos, saldos. Auspicios.
La sangre derramada
por las fuerzas laborales
y aeronáuticas.
Adeudo a una grey desconocida
y que suplanta.
En vez de. A quienes han luchado
por ser libres. Desde lo poco
que tenían.
Me asomo a un espacio
desbordado de luz.
Y realidad.
Fotografía: Shin Yanagisawa
¡Salid espectros de ese avión!
Aire. Que me surtan las manos capaces
de atravesar la barrera
del sonido.
En la firme lentitud, una vez más, sacian
los pájaros su sed.
Hay una dimensión próxima a la que
acuden los contrarios.
Umbral.
Segmentos incómodos desde la raíz
al fruto. Audiencia de los tránsitos.
Oigo cómo tomas tierra y renace
una verdad encarnada.
Fotografía: Yoshihiro Tatsuki
La contemplación de la pérdida
tallada. El verde
sumido en la indiferencia y el cordón
de seguridad.
Los árboles gemelos me dan la mano.
Que no nos abatan los diálogos
de sordos. Ahorrar
un cantante de ópera.
Erigir, sin presiones, una acrobacia
que alegre. Hace más de veinte años
que planeas y tu cabello
prefiere ser lacio.
Fotografía: Yoshirio Tatsuki