Blogia

ateo poeta

 

¿Para qué vuelvo a la luz y al agua?

Para reivindicar mi memoria, lo que fui,

cristales, aspiración, arena.

 

Las islas que protegen la bahía nada saben

y su permanencia tamiza.

 

Las vanas raíces. Extrañamiento, entender,

traducir la disolución de las huellas,

surcar a través de los despojos

que se arrastran.

 

Marea muerta, verano, pan,

salobre.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

El dedo indicativo señala su propio gesto.

La luz que ensombrece

uno de sus lados cilíndricos.

 

Yo soy portador de una extremidad

semejante, lo que me equipara

a otros seres animales dotados

con hipótesis.

 

En la niebla que puede acontecer

sobre estas olas encrespadas

instigo tu voz liminar.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

Más que nómada, el afilador.

 

En bicicleta

a donde no puedo

regresar

por el mismo camino.

 

Hallarte con las arenas, la piel,

lo que se adhiere a causa

del porcentaje de azar.

 

Que distingo

y relamo.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

Coloco los mimbres y el barro en círculo,

la forma de anidar.

 

El resguardo de la intemperie. Reflexionas

sobre las pérdidas, los matices. ¿Cómo

darnos cobijo?

 

Estamos cerca de la orilla donde rompe

el océano y se amansa. Las fuentes

de agua dulce no deben estar

muy lejos.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

Lo que el dominio de la escritura

siempre ha apartado. Lo cubierto

por la hojarasca de frases bien

construidas, al gusto de época.

 

Decir lo macerado y agrio.

La vacilación. A punto de perderse,

de enterrarse.

 

Decir lo único que no quiere

oírse. Lo que arde en mi silencio.

 

Parece mentira que haya cumplido

cuatro décadas y media y que siga

con estas cuitas. Si en realidad todo

se puede destilar en una misma

fórmula:

 

ese pánico a que se desvanezca

el escaso amor que creímos

merecer.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

Recoges fresas silvestres

a cuatro manos. Meticulosa.

 

Las pones en mis labios.

 

Resplandeces. Sombras,

tupido suelo, hongos.

 

Doy testimonio.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

 

 

No me puedo olvidar

de escribir.

 

Si abandonase,

fallecería mi

memoria.

 

La capacidad

de elección.

 

Anido.

 

Con ramas,

preservando

la temperatura.

 

La forma

del hueco.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

No eran celos sino náuseas

por su mal gusto.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

Tenía nostalgia de mar y de bosque.

De lo longevo, oculto, lúcido,

pedregoso.

 

La doble faz: los mojones silvestres

y los rayos oblicuos. La calma

contradictoria. Y el anhelo

de lo insólito, de la ternura.

 

Me guiñas un ojo con tus manos

de musgo azul.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

Porque lo esencial no es dado

y precisa de ciertas maniobras

de aproximación, ensayar,

ponerle y quitarle nombres.

 

Nos las prometíamos muy felices

en las horas de los caballos alados.

 

Ayer, un erial. Hojas translúcidas,

albahacas, pero la dificultad

de armonía con esa apabullante

creación muda.

 

¿Cómo pronunciarás?

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

No dejamos que entre más luz,

la semilla rebosa, sin solución

de continuidad.

 

La madurez, lo que florece en

cualquier temporada, sabemos

que es inútil perseguir, que hay

avalanchas.

 

Acerca de la penumbra: ¿es esto

germinar, los pies desnudos?

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

Soy mi mayor influencia,

la más directa, en términos

de pasado biográfico,

acumulación, intentos fallidos,

causalidad

 

y también mi peor enemigo,

el que no soy yo pero me

habita, el que se marca

propósitos imposibles,

deserta, campo de

batalla.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

 

 

Caminamos. Veredas. Riscos. Arroyos.

Pistas forestales. Pueblos fantasma.

De un punto a otro en el mapa. Esgrimiendo

razones para elegir a dónde, a través de

qué, el horario más conveniente. Como

si todo tuviera algún sentido. Puntos

de partida. Destinos. La amistad de

los árboles. La frágil articulación.

Custodiar el silencio. La armonía.

Los secretos y obsesiones por los

que te amo sin fatigarme.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

 

Los picos nevados, tardíos, ya es hora,

que deshiele, que la vertical cumpla

su servicio.

 

La putrefacción también trabajó a fondo.

Árboles centenarios quebrados. Alguno

joven. Sus esqueletos yacen a la vista,

nadie los entierra.

 

Se descomponen. Regresan a otro

ciclo de la vida, mineral, inorgánico,

liquen.

 

Simbiosis. Somos.

 

Mientras el mundo se desmorona.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

A mí también me faltan las palabras. Si

atenazado por el dolor. Y no solo el mío.

El nudo en el estómago. La furia de la

violencia que erosiona, el mar crespo,

batiente.

 

¿Cómo enunciar la rabia, los modos de

resistir y abrazar?

 

¿Es que acaso podría aconsejarte

una tierra más firme?

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

 

Nos besamos. Nuestros cuerpos se entrelazan.

Golosos. Como serpientes. Impaciencia.

 

Entonces ocurre. Me imagino que no soy yo.

Que estoy fuera. Observo toda esa lujuria

a distancia. Me desdoblo.

 

Y te deseo. Y deseo ser ese hombre que te besa.

Al que besas. Ese mismo cuerpo envenenado.

Tomar parte del banquete.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

Cuántas veces el fuego de tus ojos

en el solsticio de verano.

 

La extinción de los animales

a mi altura y una cárcel, larva, precio

para la libertad.

 

Me pides que nos sumerjamos

en las aguas blancas y revueltas

como si nunca el hielo.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

Mi cerebro es una extensión

de mi escritura.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

¿Por qué el camello por el orificio

de una aguja y no la ausencia

en infusión de té blanco?

 

Alfileres: son acaso el objeto poético

por antonomasia. Si no fuera

porque carecen de poder para

pinchar la nube.

 

Enuncio lo permanente y divisible,

pero cómo se esparce el deseo.

 

 

Fotografía: Man Ray

 

 

 

 

 

Bajo a la galería subterránea. El dinero

no vale nada en comparación.

 

Lo sublime se encarna porque lo convocamos.

Desviaciones. Caprichos de la naturaleza.

 

Mi perfil asociándose con las algas.

¿Qué será amar como una orquesta,

si la inmersión y el silencio?

 

 

Fotografía: Man Ray