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ateo poeta

 

A mi alrededor no hay dunas de nieve

enfurecida helándome la palabra,

ni saca a relucir sus mil lenguas de

muerte y fuego un volcán al que

la superstición creía

benévolo.

 

El clima es suave, sí,

aunque las pasiones continúan

oscilando como siempre.

 

 

Fotografía: Miguel A. Martínez

 

 

 

2 comentarios

ateopoeta -

y tras cada abismo siempre aparece uno nuevo y la vida no se agota, solo lo hacen algunos relatos que nos cuentan sobre ella... ¿cómo hacer que viva el poema en lo inagotable e inextinguible, en lo sublime y, a la vez, tan agreste?

polikarpov -

Para cruzar cualquier abismo me fío de las palabras de los amigos y de la belleza escondida de los cuerpos, tan ajenos a la voluntad y a la farsa. No hay patria que sea mía, ni frontera legítima, ni añoranza que no haya mordido.