Entender cómo, hacia dónde eres.
Desconfío de los compartimentos
y mi cabeza se inclina a tu sombra.
Si las imágenes y los nudos
en la garganta, constituyen un todo.
Por qué la elección.
Hermanarme a tu presencia.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
Entender cómo, hacia dónde eres.
Desconfío de los compartimentos
y mi cabeza se inclina a tu sombra.
Si las imágenes y los nudos
en la garganta, constituyen un todo.
Por qué la elección.
Hermanarme a tu presencia.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
Escudriñar entre la maleza y el pasado
que es. La tez cálida. Salir de excursión.
Como la flor de la manzanilla. Descubro
tu cuerpo que viene del contorno. Lógica
nebulosa, reunir.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
El tiempo. Todo. Lo cura. Ya. Lo ves.
Ya. O todavía. No. El tiempo. ¿Y cómo
se mide? ¿Años luz? ¿Jornada laboral?
Olvido. ¿A propósito?
Me esfuerzo. Hablo mucho. Me siento
en los parques. ¿Quiénes son mis
interlocutores? ¿Por qué es tan difícil?
Hacer, pensar, prolongar. El amor.
O algo semejante.
Especulación urbana. El aire fresco
de octubre. Luminosidad. Artificios.
Lo insólito e irreversible. Y en cuanto
creía que el tiempo, el olvido, todas
las palabras y ciudades interpuestas,
habían sido diligentes en su trabajo.
Todo. Continúa. Hecho un cisco.
Astillas. Piezas diminutas. Omisiones.
Reconocer que sigues existiendo.
Encarnando. Que te manifiestas.
En silencio. Ágil. Contra toda
voluntad.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
Lo que ocultan el traje de fiesta y la corbata.
El vocabulario de llanura rapada. Los modales.
Ese aire pretencioso.
El supuesto saber técnico, arropando. Una sarta
de mojigaterías y proyecciones. En plena flor.
Naturalizando sus ídolos de clase, su desdén
hacia la guerra que se libra.
Sistema, hormiguero. Mascaradas.
Me desplazo. Leve. Incredulidad.
Es mi costumbre.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
Me busco en los otros. No somos tan
diferentes si pienso en las carambolas
del azar que nos separan.
Yo podría ser mujer. Y lo soy si me deslizo
a tu interior y anticipo la deriva.
¿Aún abocarnos a tanta desnudez helada
para percibir el sustrato común?
Cada una de las omisiones, accidentes,
fallecimientos que aún no o nunca,
me acercan a ti, hablo tu lengua
franca. Nuestros gestos.
Mímica. Símil.
Toda mi no identidad es la fotografía
en positivo de un mundo
al que también pertenezco. Es mi
mundo sin ser mío. Está en mí.
Posible y necesario. Naranja.
Carcasa.
¿Qué melodía escucho para nombrar
lo humano? Si nuestra masa amorfa
perecerá. Si esta especie de selectivos
escrúpulos. Lejanía. Otros.
Enterrando memoria.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
Escapar del fin de semana. Como de un aguacero
que nos ha calado hasta los huesos.
Y no es que el refugio del lunes sea más benigno.
Derrotas. Trashumancia. Lo inasible.
La exposición de los congéneres sin atributos.
Un comercio de pasiones. Estridencia.
Mudas. Pasiones.
Añorar la intimidad. La espuma salada
en nuestros cuerpos gozosos.
La brisa allí.
Espejismos. No volverás.
Fotografía: Nobuyoshi Araki
No quiero olvidarme de jugar, de sustraerme
a todas esas dinámicas asesinas
de lo literal y lo metafórico.
Reductos. Interlineada vitalidad. Cada año
nuevo cuenta para seguir.
Los sabios de la tribu yacen sepultados
por las máximas de la superstición.
Perfume de violetas.
La sed de poder. Desangra. Que tu piel
vierta la luz en mí.
Fotografía: Viki Kollerová
Altas horas de la noche. El cansancio
de la jornada se prolonga. Me dejo arrastrar
por esta inercia e inquietud.
¿Por qué se mata la gente a sí misma?
¿Por qué mata a otros?
¿Puede haber algún significado después
para quienes continuamos?
Pienso en el suicidio por sobredosis.
En los bombardeos indiscriminados.
En asesinos a sueldo.
Sé que hay distintas lógicas.
Maneras. Estilos de matar.
Dispositivos.
Ignorancia en unos casos. Extrema
sensibilidad en otros.
Absoluta podredumbre. Insomnio.
Fotografía: Viki Kollerová
Narrador que habla de un narrador que habla
de un protagonista mudo.
Así se despliegan, con frecuencia, los relatos.
¿Solo hablo de mí o de ti?
¿No soy acaso el último eslabón de la cadena,
el silencio imposible de traducir?
Piruetas. Retruécanos.
Silbo
del amanecer.
Fotografía: Viki Kollerová
Por causa de esa necesidad. Inventamos
un dialecto. Un estilo. Hicimos piña.
Llámanos secta, me es indiferente. Todo
consistía. Es muy simple. Distinción.
Capital. Fronteras, más vanguardia que
otras precedentes ya recicladas y
centrifugadas y voz dominante desde
sus sillones. Apoltronados.
¿Qué sabrá el pueblo? ¿Quién se atreve
a designarlo sin mala fe? Desinterés.
Que te lo crees tú. Nadie me
representa. No estoy
aquí. Era.
Fotografía: Viki Kollerová
Si digo capitalismo,
transacciones financieras,
política de aranceles.
¿Haré visibles las estructuras?
¿En semejante medida
que interacciones moleculares,
ley de la gravedad o inexorable
paso del tiempo?
Glosarios. Caducidad. Óxido.
Idiomas con muletas.
Donde naufraga lo único que apenas
nos dijimos.
Fotografía: Viki Kollerová
Ilustres o aspirantes.
Viajan largos y costosos trayectos. Sufren
todo tipo de desarreglos familiares. Solo
para quince o veinte minutos
de ponencia.
(Añádanse a los inconmensurables,
fructíferos alternes en los pasillos
y la sobremesa.)
Y poder decirles a oyentes ilustres
o aspirantes. Que el ser habla, fornica,
ingiere sucedáneos, se deprime como el ocaso
del día, fantasea con lo mejor
y lo inefable, exhala y palidece,
construye penosamente,
se acicala cuando no mueve montañas,
toma el sol, abusa del prójimo
y hace vudú con sus dioses.
Todo de acuerdo a la más perfecta
cacofonía. Es obvio y natural y evidente.
Aunque adquiera su matiz según
la escuela de pensamiento.
Después cruza las nubes, explanadas
y aves migratorias. Y aterriza
en su comodidad. El pan que humea.
Las odiosas rutinas. El pronóstico
del tiempo.
Y sus músculos piden tregua, limosna,
ebriedad. Para continuar viviendo
no como los caracoles ni los vehículos
a motor ni las hierbas aromáticas
ni tampoco como los entes abstractos que pueblan
su duermevela.
Fotografía: Viki Kollerová
También los pájaros, almas antiguas, yerran.
En sus cálculos. En cuestión de décimas
de segundo
pasan de sujetos activos de la depredación
a víctimas. Circunstanciales. Cadena
trófica sin plebiscito.
Nuestras leyes no previenen mejor el crimen.
¿Qué esfera de virtud puedo circunscribir
sin dañar, sin agotar las fuentes que nutren
el vuelo?
Fotografía: Viki Kollerová
¿Es sostenible cualquier noción acerca
de nuestra especie que omita
la capacidad de destruir tanta belleza, los laberintos
incólumes del deseo, la limitación a toda ansia
por conocer y alterar?
Instantáneas. Luz del nadir. Animales
que huyen. Fuego, extensiones
roturadas.
Lo que se me hurta de cada marco
de entendimiento. Ensanche.
Principio de precaución.
Fotografía: Viki Kollerová
Permanece una tentación de eclipse
y fulgor.
No hay rutina ni ingenio robótico
que pueda llenar el vacío, el afán,
el hambre.
Manipulamos el exterior tangible.
Con poca mesura. Ven a mi casa.
Desandemos.
Y los hilos de seda, opacos, que unen
lo necesario, apenas se inmutan.
¿Qué nombre pide entonces
la libertad?
Fotografía: Viki Kollerová
Claridad. Que irradies. De ese fondo,
las preguntas incómodas.
Redundancia. El ser humano continúa
desnudo y deslumbrado.
Como ir abriendo huecos en la maraña.
Revelación pectoral. Acordes.
Desayuno.
Fotografía: Viki Kollerová
¿Qué nos hace humanos?
Si no comprendemos, si apenas quedan
migajas y una suerte de construcciones
anticipa el otoño.
La realidad. Tomada con pinzas.
A merced de los vaivenes
que erosionan el cuadrilátero.
Si no la crisálida y el porvernir
malabarista.
¿Qué me vincula y me proporciona
el sustento de la afinidad?
Ración de abrigo. Luz. El modo
de caer.
Lo fértil.
Fotografía: Viki Kollerová
Un día de playa. Solo nadar, buscar oxígeno,
que se calcine toda tristeza.
Los cuerpos casi desnudos, ruidosos,
políglotas. Afines o disjuntos. Nubosidad
variable.
Suprimir las ideas trascendentales.
Que duela el presente
como le permitamos. Que me auspicie
toda esta luz, contemplación,
cénit.
Ya no estás próxima. Pero me sigo
nutriendo de lo primordial.
Fotografía: Sebastiao Salgado
Ciudad engolada. Mutación. Mímesis.
Has proscrito la naturaleza.
Yacemos.
Mis pulmones calculan su capacidad.
Serpenteo, ámbar.
La gente tiene prisa por volver al nido
y entregarse. Hacen cola.
Ignorar los semáforos. Aceleración.
Alimentos insólitos. Cómo se urde
el milagro.
Estas ruinas convulsas. Me dejaste
atrás.
Fotografía: Sebastiao Salgado
Premoniciones. No las filiales
de pesadillas. Abismos. Sudor
helado.
Es un mar revuelto. Mis brazadas
inútiles, nada consuela.
La verdad emerge y se vuelve a hundir.
Era un amor dulce. Aún instiga
y fermenta.
Escamas. Erosión.
Se van acortando
los días.
Fotografía: Sebastiao Salgado