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ateo poeta

 

Es muy útil elaborar

una lista de tareas pendientes.

 

Una vez que vuelcas en ella

lo que te ronda por la cabeza,

adiós a las preocupaciones.

 

Lo perverso del asunto

es que no sueles acordarte

de consultar lo registrado.

 

 

 

Ir por la calle

y dejarse acariciar

por las miradas de deseo.

 

O imaginar que te desean,

que es exactamente igual.

 

Estas altas temperaturas

estivales es lo que tienen.

Se te suben a la cabeza

y te crees que la felicidad

es abundante.

 

 

 

Lo están privatizando todo.

 

Las escuelas y las bibliotecas.

Los hospitales donde se refugia el dolor

y, no obstante, tan necesarios

y paliativos.

Los servicios de extinción

de incendios. Los muy pirómanos.

El suministro de agua

a tanta gente sedienta y alejada,

no por voluntad propia,

de los manantiales.

Las exiguas moradas de quienes aún

se resisten a los líricos techos

de estrellas.

Las flores.

 

¿Las flores?

¿Pero qué interés pueden tener

en unas simples flores?

 

 

Ilustración: Agata Walny

 

 

Cuando alguien tiene en su haber

varios cientos de millones de dólares

y abre la boca no precisamente

para estornudar,

 

su discurso huele a chamusquina.

 

 

Hoy toca hablar del silencio.

 

Ese vacío antes y después

de la palabra.

 

Ese fondo que sostiene

toda posibilidad

de sentido.

 

 

Ilustración: Alyssa Monks

 

 

Colocarme ahí,

junto a esas flores

perfumándolo todo

alrededor.

 

Dejándome contagiar.

 

 

Un poema

como una ventana

por donde se airean

los pensamientos.

 

De cualquier

catadura moral.

 

 

Fotografía: Einuhr

 

 

 

Encontrar

las mismas preguntas

en el reflejo

de tus ojos.

 

 

Fotografía: Vivian Maier

 

 

¿Cómo temblará tu piel

cuando te bese con estas palabras

que llevan tantas horas

agazapadas?

 

 



 

He recorrido célere

los trayectos asignados.

 

Y no se ha movido ni una coma

de su sitio.

 

 

Fotografía: Nina Fräser

 

 

Ese niño

que muchas veces se reía,

a pesar de todo.

 

 

 

Perseguir mis sueños

por el precipicio

de los tuyos.

 

Escalando.

 

 

Fotografía: Ricardo Gasparotto

 


 

Entre las decenas

de seres anónimos

cada día, lo que tú me das,

-leve, tibio, oblicuo,

jirones de añil-

brilla con luz propia.

 

 

Fotografía: Einuhr

 

 

 

Ahora que empezamos una nueva etapa,

conviene prepararse

para lo que pueda suceder, dando por hecho

que partimos con la ventaja

de anteriores entrenamientos.

 

Habrá que aceptar la presencia

de un vecindario abundante y conocer

la proporción estimada de quien sonríe

sin grandes sacrificios.

 

Aún no me imagino qué reacción

nos suscitará la compañía

de los tiburones rondando y el acecho

de las serpientes tropicales.

 

La humedad relativa del aire, tal vez,

impulse la libido hasta límites

insospechados.

 

Por muy lejos que nos hallemos, es

obvio, persistirán los mismos desafíos

que conocemos de primera mano:

 

domar las tormentas eventuales, mantener

incólumes los minerales preciosos y lograr

que ninguna rutina despierte las alarmas.

 

Estos cambios de perspectiva no van

a detener el paso del tiempo de igual manera

que la lozana juventud continuará

ejerciendo su resistencia.

 

La belleza, a buen seguro, aprovechará

la oportunidad para manifestarse

en las apariencias más inverosímiles:

 

tan sólo dependeremos de nuestros apetitos

para seguir descorriendo velos.

 

Como siempre, el futuro contigo se presenta

apasionante a juzgar por el excedente

de cosechas anteriores.

 

Nada indica la necesidad, pues,

de consignar desmedidas proyecciones.

 

 

Ilustración: Armelle Caron

 

 

 

¿En qué puedes confiar

sino en el universo

vacío y hambriento

que contienes

y llevas contigo?

 

Es solo levedad,

verbo en tránsito.

 

Ausencia

de proyectos lejanos.

 

Carpe diem ahora

que no temes.

 

Nadar

en esta inundación

de luz.

 

 

Fotografía: Ana Nieto

 

 

 

 

Las parejas

que más me sorprenden

son esas en las que brillan

la alegría y la tristeza

al unísono.

 

¿Será ese el amor verdadero?

 

 

Fotografía: Anders Petersen

 


 

Hay parejas

que parecen tal para cual,

como un traje a medida.

 

Lo inquietante

es que nunca se intercambien

los papeles.

 

 

Fotografía:  Robert Mapplethorpe

 

 

Esto sí, esto no.

Tácticas.

Guerrilla.

Ubicuidad del poder.

 

Como si fuera tan fácil

tomar partido.

 

 

 

¿Cómo eres

cuando no estás

aquí?

 

¿Qué bulle

en tu silencio?

 

¿Andarás

bajo la influencia

de un viento

cálido

y benigno?

 

¿Con qué pequeños

placeres

te deleitarás?

 

¿Qué anhelas?

Quiero decir:

¿qué nombres,

qué materia,

qué perfumes

constituyen

tus anhelos?

 

¿Qué pensarás

del amor

y de la situación

política

en estos convulsos

momentos?

 

¿Qué te conmueve

del libro

que lees?

 

¿Te sigue preocupando

el futuro justo ahora

que aceptamos

la evanescencia

del tiempo

presente?

 

En fin:

¿hacia dónde

miran

tus ojos?

 

 

 

Quiero vivir en un mundo

donde las mujeres

sean libres

y diferentes.

 

No me conformo

con que sean deseables.