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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces

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El dolor maúlla en lo oscuro.

Quiebra los filamentos de seda

que instaban a la luz, deja solitario

sus rasguños.

 

Periclitará, no obstante, bajo

la duna y su austera geometría.

Hay que dejarlo correr, indivisible,

hasta que sedimente y calcifique

su voluntad

que declina.

 

 

Fotografía: Marta Rebón

 

 

 

20/01/2012 15:14. ateopoeta #. exhibicionismo Hay 1 comentario.

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No es prosa, no,

encadenamiento de sintagmas,

lugares comunes o tristes,

acción en busca de un sentido,

epopeyas,

vanas glorias,

escaparates de reliquias

históricas, pretensiones

de pueriles embustes,

no ficción,

no verdad,

ninguna figura simbólica.

 

Es sólo mi cuerpo extraño.

 

Ilustración: Javier Olivares

 

20/01/2012 15:11. ateopoeta #. exhibicionismo No hay comentarios. Comentar.

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Regresa a ti,

a tu aleación,

a la conciencia

de las fisuras que entretejen

el vacío, pues, si no,

se deformará

tu palabra pensada,

sedimentará

en las turbias salinas.

 

Antes de que se aneguen

los círculos,

antes de la crecida

del tiempo ebrio,

del lúpulo trenzado,

de la nostalgia por

cabalgar hasta los mares

de alfalfa y ocaso,

regresa a ti

 

pues sólo desde tu sed

infinita,

desde tus ojos

zozobrantes, en el

filo de tu amargo

paladar,

donde se masca

la ausencia y pelean

las contradicciones

por una limosna de luz,

puedes recobrar

algún corpúsculo

del vano amor.

 

 

Fotografía: Jim Campbell

 

 

 

17/01/2012 13:59. ateopoeta #. exhibicionismo No hay comentarios. Comentar.

De la necesidad de prólogo (un poema de Rafael Pérez Estrada)

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Sobre el fuego leo tus palabras.

Las palabras se disuelven frente al ocaso,

y los verbos irregulares.

He conseguido una envidiable palidez para leer tu carta.

En ocasiones el mar palpita dentro de mí. Detesto su protagonismo.

Escupo una ola.

Y ya escupo otra ola.

 

Soy incapaz de distinguir sus movimientos. Mis ensoñaciones, atrapadas en las sístoles y diástoles del mar, me impiden distinguir la quebradiza horizontalidad de las aguas.

 

También yo sufro todos los Jueves Santos.

También yo envidio el don de alas,

las vertiginosas trampas del funambulista.

Recuperar sus labios en el aire.

 

El mundo -me digo- empieza en los otros, ellos son mi exilio.

 

Rafael Pérez Estrada, Bajo el cielo indeciso (2004, póstumo)

 

Ilustración: Rafael Pérez Estrada

 

 

01/01/2012 20:29. ateopoeta #. otras poesías No hay comentarios. Comentar.

Trenes (un poema de Rafael Pérez Estrada)

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Amables aves de la costumbre,

cuando viajo soy el que vuelve.

 

La distancia es sólo la nostalgia:

la añoranza más breve entre dos puntos.

 

Guardadme la levedad del humo,

su imperceptible nube,

la prisa de los paisajes,

los adioses de puntillas,

la sorpresa de infinitas paralelas.

¡Viejos trenes de entonces,

más audaces que nunca!

 

Rafael Pérez Estrada, Bajo el cielo indeciso (2004, póstumo)

 

Fotografía: Jaroslav Rossler

 

 


01/01/2012 20:25. ateopoeta #. otras poesías No hay comentarios. Comentar.

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Ajenas al paseo marítimo,

angosto y tedioso como el domingo,

dos jóvenes sirenas con cuerpo de ola

emergen de la belleza turbulenta

donde habitan fósiles y crustáceos,

los seres flotantes de la bajura

y la caricia helada y azul

de las postrimerías.

Como caracolas que me regalan

el despliegue de sus fruncidos

por la virtud de la danza,

así sus extremidades perfilan

el boceto del horizonte luminoso.

Sus besos salados apenas se rozan

y nadie repara en sus gestos gráciles

ahítos de una alegría nueva,

del placer en el nado.

Los cabellos enredados e indecisos,

aún húmedos y olorosos a la libertad

plateada de las profundidades,

con el verdín de las algas adherido

a sus manos deseantes,

con el fulgor de las veleidades

oceánicas más ágiles que las estrellas,

esos espejismos que no remiten

ni debajo de las pamelas.

Su caligrafía amorosa evoca

lo insaciable, sus pieles de invierno

sólo aguardan el abrazo de marfil,

el tigre de seda junto al que

lloverán nuestros sueños.

 

Fotografía: Erwin Blumenfeld

 

 

 

 

26/12/2011 10:41. ateopoeta #. exhibicionismo No hay comentarios. Comentar.

Lo que no es sueño (un poema de Claudio Rodríguez)

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Déjame que te hable en esta hora

de dolor con alegres

palabras. Ya se sabe

que el escorpión, la sanguijuela, el piojo,

curan a veces. Pero tú oye, déjame

decirte que, a pesar

de tanta vida deplorable, sí,

a pesar y aun ahora

que estamos en derrota, nunca en doma,

el dolor es la nube,

la alegría, el espacio,

el dolor es el huésped;

la alegría, la casa.

Que el dolor es la miel,

símbolo de la muerte, y la alegría

es agria, seca, nueva,

lo único que tiene

verdadero sentido.

Déjame que con vieja

sabiduría, diga: a pesar, a pesar

de todos los pesares

y aunque sea muy dolorosa y aunque

sea a veces inmunda, siempre, siempre

la más honda verdad es la alegría.

La que de un río turbio

hace aguas limpias,

la que hace que te diga

estas palabras tan indignas ahora,

la que nos llega como

llega la noche y llega la mañana,

como llega a la orilla la ola:

irremediablemente.

 

Claudio Rodríguez

 

 

 

26/12/2011 10:37. ateopoeta #. otras poesías No hay comentarios. Comentar.

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Leo en el periódico que dentro de 5.000 millones de años

el Sol se convertirá en una gigante roja

cuyas llamaradas se tragarán Marte y la Tierra

y, entonces, un puñado de lágrimas me ascienden hasta

la mirada del revés y todo ese devenir de desolación

se prefigura nítido y diáfano como un infierno

en el que nunca creí.

 

¿De qué me sirve, me pregunto, toda esa conciencia

de un futuro tan devastador?

¿Contribuye con alguna partícula relevante

de invisible polvo cósmico a la certeza

de mi propia muerte no mucho más tangible

aunque sí más próxima en la imaginación

de probabilidades victoriosas?

 

¿A qué animal le causaría congoja el abismo

que separa el riesgo siempre latente de que se

extinga la singularidad de su ser y la gruesa estimación

del áureo vacío en que se sumirá toda la vida templada

que ahora le rodea?

 

¿Quién puede afirmar con la exactitud de las mareas

que es rápido o lento el ritmo con el que nos

abocamos como totalidad hacia la convulsión

de nuestra estrella madre, y que su imperio

nos obliga a la contemplación estática de la efímera

belleza o que su inexorable sentencia es, por sí,

indiferente a los estragos torpes de

nuestras manos impotentes, al fin y al cabo?

 

¿Habría, acaso, alguna palabra que se pudiera

oponer a ese silencio ufano y seguro que viene?

¿No es mejor callar ante lo inefable?

¿O prefiero seguir como si nada, ignorar esa fuerza

pantanosa que reclama la descomposición

de mi cuerpo, que succionará todo vínculo solidario

con los entes que residen en mi cercanía?

¿Por qué otra materia del universo merece menos

estima a pesar de su probada longevidad?

 

¿Y qué valor posee una gota de tristeza astronómica

que apenas llegaría a asomar otro día cualquiera,

leyendo otra noticia o esquela o defunción tanto o más

ingrata y que, de inmediato, sería neutralizada

con una dosis no menos pasajera de euforia o de

hambre o de deseo o de la paz incolora y amarga

que produce el estado de abandono?

 

Fotografía: Ernst Haas

26/12/2011 10:10. ateopoeta #. exhibicionismo No hay comentarios. Comentar.

premisas molestas

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I

 

Enamorarse es un lujo,

un manjar exquisito.

 

De ahí a pasar hambre

media un abismo.

 

 

II

 

Enamorarse es un milagro

semejante a un premio

de lotería.

 

¿Por qué concitará a legiones

de creyentes?

 

¿Por qué a tantos ateos

embaucados?

 

 

III

 

Al enamoramiento llegamos

por accidente.

 

Incluso por accidente premeditado,

sin reparar en qué

cuidados paliativos

precisarán las víctimas

de la colisión.

 

 

IV

 

Del sobresalto

del enamoramiento

no hay reposición

instantánea.

 

Demanda un trabajo a tiempo completo

aunque el contrato estipule

duración determinada.

 

 

V

 

Esta teoría es insaciable e irritante:

se recomienda adoptar las precauciones

pertinentes en los ojos, extremidades

y otros órganos no identificables

en caso de proceder

a su empírica

verificación.

 

 

Fotografía: Jaroslav Rossler

11/12/2011 22:04. ateopoeta #. exhibicionismo Hay 1 comentario.

Posturas ante la noche (otro poema de Trinidad Gan)

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I

 

Detrás de los falaces paraísos

convocar esas cosas olvidadas:

un juego de manos, un viejo truco

que pretende hacer carne la memoria.

 

II

 

Dominar sin dolor los laberintos.

Atender sus señales tan extrañas.

Escuchar en los silencios del viento

y los ecos de la vana palabra.

Recordar antiguos placeres

hasta reconocerlos con la boca.

Y que el agua se dé por añadidura.

 

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Fotografía: Jacques Henri Lartigue

 

 


11/12/2011 19:29. ateopoeta #. otras poesías No hay comentarios. Comentar.

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