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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

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A mi amor no le digo: esta es mi pobre

filosofía.

 

Tú me dices que cada ser humano se halla

sometido a una división esencial.

 

Con brocha gorda:

razonamientos de un lado, emociones del otro.

 

Ojalá fuera todo tan simple porque:

desde ambos hemisferios hay posibilidades

de conducirse con virtud

y también de errar estrepitosamente.

 

Pregúntale, si no, a quien emite juicios

en plenitud de su conciencia

partiendo de hechos dudosos,

medias verdades

o ignorancia supina.

 

Tú sabes, también, que los afectos

son bálsamo oportuno a la vez

que disipan los criterios de equidad

a la hora de lo común.

 

Por mencionar tan solo algunas objeciones

habituales.

 

A mi amor le digo: hay puentes que atravesar

de una a otra orilla y también nos complace

cruzar los ríos a nado.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

08/12/2016 04:44. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Hoy corregía los textos crípticos y psiconaúticos de mis estudiantes como si las horas se detuviesen porque no había manera de pensar lógicamente y cada texto era un bucle sin fin donde los rayos vespertinos declinaban sin remedio.

 

¿Para qué la poesía (me lo habré preguntado tanto cada vez que los neobarrocos y los simbolistas y el romanticismo y la bohemia maldita y la conciencia crítica y el posthumanismo y demás tribus dejan caer sus guindas en los textos con pretensiones canónicas)?

 

Con la digestión de los quehaceres sucediéndose con vértigo y sin clemencia por las tuberías de la administración de formularios, el arrebato: debo quemarlo todo y cuenta nueva, ha sido un gran despropósito, no hay tiempo ni paz ni filantropía ni el lujo de la contemplación para cincelar el lenguaje con delicadeza, demasiada racionalidad para ganarse el plato de lentejas, todo ha sido una ilusión solipsista, balbuceos especulares, asonancias, desamor.

 

¿Y después qué? Esa historia ya me la conozco. Escribir no es una simple herramienta en bruto del lenguaje, sílex, traducción mecánica, sino órgano, prolongación, voluntad. Pasarán unos días de vacío y agujeros negros hasta que vuelva a latir como una hernia en el intestino reclamando su ración. Poco le importarán las acciones desalmadas de antes. Ocupará, contaminará cada acto que lo niegue.

 

Escupirá más textos, pretextos y contextos.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

05/12/2016 15:51. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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¿Por qué no hay forma de que esa película

plástica sofoque la voz? ¿Debería ceder

acaso a lo insensible, a ese ruido en llagas,

a la saturación de banalidades?

 

¿Qué emerge a través de las fisuras, uniones,

umbrales? ¿Por lo inaudito y sin marca

ni señal?

 

Cuerpos sólidos que conocen la debilidad

de su límite. A cámara lenta

la memoria de los impulsos y la intención

por existir o resurgir.

No superficie impermeable. No canción

con término, bajo tierra.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

 

04/12/2016 18:21. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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La vocación del poema no es un género literario sino habitar las fronteras narrativas.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

30/11/2016 15:30. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Voy a tomarme un té con leche Hong Kong-style

a una de las terrazas que dan a la piscina.

Los obreros se pusieron a perforar las paredes

con el taladro en la oficina adyacente.

Les pregunté, para cerciorarme, cuánto tiempo

iban a continuar con la tortura.

Así que bajé unos pisos y me entregué

a la contemplación. Una de las nadadoras

era mi alumna alemana. Ayer me dijo que,

en efecto, el agua está fría al principio pero

enseguida entras en calor. Observo que otro

atleta, probablemente nativo, viste

un traje de neopreno. Es 30 de noviembre.

El último día que la piscina descubierta

se puede utilizar. Mi teléfono indica

que hay 23 grados aunque ya refresca.

Una vez que ha desaparecido

la humedad del ambiente, el respirar

se hace más llevadero. Uno no delira tanto.

Prefiero mil veces este falso otoño,

lo templado, las sombras oblicuas.

Hasta la vegetación pletórica parece

acogedora en lugar de un vientre monstruoso

al que temer.

 

Podría no estar aquí. En la comida, con Felipe

y Héctor, charlamos sobre Palestina y

Colombia y siempre ese país, su reciente paz

fallida, otra vez, mis recuerdos del dolor

y de la suerte cuando me adentré en aquel

avispero. Lo tropical siempre lo asocio

al peligro. Pero ya pasó. También ahora.

Podría no estar aquí, si no fuera por la sonrisa

del azar y la sentencia absolutoria para los

ingenuos. En breve me marcharé.

Y en estas últimas semanas de vértigo y

laberintos no hallo las palabras adecuadas

para la despedida. Aunque el deseo

de mudar de aires es casi una urgencia

lo cierto es que hay vínculos rotos,

víctimas colaterales, cajas que rellenar.

Decir adiós. Mejor no evaluar el cambio

en términos de éxito o fracaso. Esa

contabilidad no alcanza a tocar

lo importante. ¿Y cómo definir lo

importante?

 

En mi despacho solo he tenido

un mes de tregua. Un mes en tres

años y medio. Un mes de soledad

creativa. Escuchaba música, mis programas

de radio favoritos, escribía sin descuidar

las obligaciones, los perfiles caprichosos

de las nubes me interrogaban amablemente.

Duró poco el armisticio. Me fuerzan

a compartir el espacio y lo entiendo,

es normal, ese bien disputado

en esta mini-ciudad de gigantescas

dimensiones. Quienes llevan la batuta

de todo esto, sin embargo, no lo comprenden.

Viven en otra galaxia. Y el partido-robot

no cejará de extender sus tentáculos

así que, para mí, la migración, otra más,

quién me lo diría, llega en el momento

premeditado.

 

Algo se rompe. Esta mañana me llamó Tiff,

esa mujer todo corazón, solo flores en su

corazón, toda luz natural como si no

hubiera crecido en este paraíso financiero.

En el aeropuerto despidió a su mejor

amigo, a su alma gemela. Un chico japonés

con el que estudió en Londres. Y se le habían

caído los pétalos del corazón por el camino.

Supongo que volverán a florecer, le dije

-con otras palabras. No hay que entrar

en pánico. Buscar formas de recomponer,

injertos, modalidades que amortigüen

la distancia. Me lo aplico a mí mismo.

Esta última etapa me ha obligado

a aprenderlo sí o sí. Conexiones virtuales.

¿Qué significa arraigarse a un lugar hoy?

¿Quiénes son los pocos seres humanos

que nos ayudan a darle sentido al absurdo

generalizado que nos rodea? Son idénticas

preguntas a las que me formulaba

varias décadas atrás. No hay otro

abismo. Lo que hay, lo intolerable, son

infiernos muy concretos donde ya

habitan millones como un lastre.

Nuestras dudas, hasta cierto punto,

son apenas retóricas.

 

Regreso a la piscina. Los guardas y

los socorristas se aburren. Cumplirán

con su horario y a otra cosa. Tiempo

de ocio o de trabajo doméstico o de

reocuparse por si no llega el sueldo.

El personal de limpieza, en su mayoría

mujeres, están siempre más atareadas,

de aquí para allá. Su salario deber ser

incluso menor. Su invisibilidad, casi

fantasmática. Mi jornada es más flexible

y esta profesión comporta privilegios.

Mi sustento depende de ellos: toda

mi gratitud. No les envidio ni quiero

acabar atrapado en esclavitudes

salariales aún peores que la presente

-en la universidad-fábrica, la

universidad-máquina, la universidad-

deuda. Si me voy es porque necesito

otro contexto donde escribir acerca

de mis pesadillas (traumas, inquietudes),

que vuele mi imaginación, dedicarme

a proponer algo sensato para este mundo.

En eso tampoco estoy solo. Lazos

analógicos. Largas conversaciones.

Contigüidad. Que el trabajo no agote

sino que potencie. Otras formas de

placer -intelectual, político, estético.

Es una lucha, quién no se ha cruzado

con ella. Unirme a los supervivientes.

Bracear, seguir un ritmo, permanecer

en el encuentro del fondo

con la superficie.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

 

30/11/2016 12:36. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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El siguiente paso

es acercarnos a vivir

en la misma zona horaria.

 

Se acabarán los mensajes

a horas intempestivas.

Echar cuentas.

Madrugar el domingo.

Los largos trayectos

que parecen

de ficción.

 

Después, a tocar el cielo.

(Como tantas veces antes.)

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

 

29/11/2016 16:12. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Me puede conmover

la música sin palabras

o en un idioma extraño

o confidencial.

 

Pero poco consiguen

las palabras sin música

ni chispas en los ojos

enamorados.

 

Percusión.

Inesperadas armonías.

Afinar

el pensamiento.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

 

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Recuperar la memoria

del juego

y del amor

que encendía nuestros ojos.

 

(A todas luces más constituyentes

que esa infinita recua

de sucedáneos.)

 

Es simple y también

un laberinto de pasiones.

 

¿Qué es vivir si no?

Tejer y destejer, inclinarme

hacia donde cultivas.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

 

25/11/2016 07:33. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Porosidad.

A la certeza del aire frío.

A los músicos, matemáticos

y esdrújulos.

 

Viene una celebración.

Exequias

para quienes administran

los grilletes.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

 

 

24/11/2016 11:10. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Haciendo planes de futuro:

en el momento de la luz verde,

de la carne y del hueso,

de la conciencia en éxtasis

 

ejerceremos en plenitud de facultades

la cartografía.

 

 

Fotografía: Benoit Courti

 

 

22/11/2016 18:04. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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