Blogia

ateo poeta

 

 

El mapamundi está descolorido.

La luz solar directa hace mella

y en varios puntos cardinales

se afanan por darle un barniz.

Algo de lustre.

 

A esa mujer la violó su hermano

desde que tenía ocho. Luego

intentó suicidarse desde el piso

treintanueve. Un cerrojo

la salvó de aquella.

 

Ahora dice

que solo espera a que el cáncer

pueda primero con su madre.

 

Y todavía hay inversiones

multimillonarias, ajustes de cuentas,

libros sagrados y dioses

que sientan cátedra.

 

Un reguero de muertos

que creen.

 

 

Fotografía: Edward Weston

 

 

 

 

 

Como te has ido lejos y la ausencia

de tu cepillo de dientes señala

el insoportable vacío.

 

Como no tengo con quien hablar

durante la cena y picoteo

cualquier tentempié y no paro

mucho en una misma lectura.

 

Como disiento de todo juicio

moralizante acerca de la masturbación

y todo el tiempo del mundo

lo dedico a refrescar mi idioma.

 

Me siento tranquilamente, ojalá,

a ver a Pablo Iglesias discutir en tono

amistoso con Chantal Mouffe

que si la hegemonía y la construcción

de identidades no esencialistas

y otros asuntos que también

alimentan.

 

 

Fotografía: Sofía Santaclara

 

 

 

Lo bueno de tocar fondo,

ya se sabe, es que nada

puede mandarte

más abajo.

 

Lo malo es desconocer

si te aguarda algo peor

que la caída.

 

 

Fotografía: Jordan Sullivan

 

 

 

 

 

 

Poesía gutural.

Para el niño y la niña.

Para todos los públicos.

Acérquese.

No se pierda la ocasión.

Por un módico precio

podrá repetir:

viva, viva, viva.

 

Poesía gutural.

Del apocalipsis

y del esperanto.

De lo inconcebible.

Del silencio explosivo.

Pausa.

Recapacite.

Usted se lo merece.

Imagine todo lo que puede

y no le dejan.

 

Poesía gutural.

Al alcance de la mano

y de las naciones de colores.

Acaricie las palabras

como tocaría una pieza

en do mayor.

Búsquele tres pies

a su animal de compañía.

No estamos solos.

No estamos.

Solos no.

 

 

Fotografía: Jordan Sullivan

 

 

 

 

 

Cuando menos te lo esperas,

una hostia descomunal.

 

Y romperte por dentro.

El futuro era así: elocuente

y cristalino.

 

Amainará la tormenta

y de nuevo a recomponer

el puzzle. Poco más.

 

Estas son todas mis grandes

aspiraciones. Ya te lo dije

alguna vez.

 

 

Fotografía: Jordan Sullivan

 

 

 

 

Y las horas se consumen vacías de nada,

llevando a cuestas un peso extraño.

 

Y sé que no debo albergar ilusiones,

que tu cuerpo infinito renace hoy

y brota la luz y se adjudican

los accidentes y un humo fósil

interviene en el abrir y cerrar

de la dicha para que nazcas

de nuevo.

 

 

Fotografía: Agustín Hurtado

 

 

 

Fijar fechas en el calendario

para que se inicie el futuro

o para concluir.

 

¿Dónde estarás entonces?

¿Cómo se puede amar

en la escisión?

 

Esas operaciones a cuerpo

abierto.

 

 

Fotografía: Sam Haskins

 

 

 

 

Nos quitamos capas, una tras otra,

y aparecen nuevas.

 

En cada descenso, un enigma.

 

Lo que me ofreces es tentador.

 

 

Fotografía: Sam Haskins

 

 

 

Por debajo de tu nombre, acontecer,

encaramarme.

 

Disputar la desnuda verdad y en pálpito.

 

 

 

Hablamos de política y nos encendemos.

(Oportunidades, batallas, agencia, radicalidad.)

 

Hablamos de ropa interior y nos encendemos.

(Encajes, figuraciones, lazos, cómo desvestir.)

 

No hablamos y nos encendemos.

 

 

Fotografía: Herman Fosterling

 

 

 

 

Entrar en una pasión salvaje

supone más temeridad

que hazaña.

 

Nada que envidiar a la pluma

arrastrada al ojo del remolino

y luego despedida

sin compasión

hasta yacer al lado

de los demás cuerpos

inertes.

 

 

Ilustración: Riccardo Mannelli

 

 

 

 

Los grandes amores.

Aún no me puedo creer

que los esté conjugando

en plural.

 

Tampoco es motivo de orgullo.

Siempre quedan ahí

los cristales rotos.

 

 

Ilustración: Riccardo Mannelli

 

 

 

Después de sortear las grietas y ponerle punto

y final a lo meticuloso e inútil -acudir

a tus límites sustanciales, gratificado

por lo que deslumbra y me permite

ser próximo.

 

Tangibles contornos. Y la conciencia

de lo efímero que surca.

 

 

Fotografía: Henry Leutwyler

 

 

 

 

 

Los límites de mi pensamiento residen a la intemperie

lo cual no obsta para cursar solicitud de asilo.

 

En la medida en que buscas tu reflejo aquí.

 

Y yo continúo merodeando.

 

 

Fotografía: Marilyn Minter

 

 

 

Mis dedos todavía saben a tu amor

exprimido al amanecer. Continúan

embriagándome. Así es imposible

trabajar. Tierra negra, arándanos,

el reflejo de la luz en tus cabellos.

Un café rápido, pan con mermelada

de naranja. Despedirnos. No quiero

recordar que ya tienes el billete

de vuelta. Ese aguijón. Es mejor

que no hablemos de eso. Lanzaremos

nuestras cometas a ambos lados

de la frontera. Interpretar. Errores.

La ansiedad del cuerpo. Ni siquiera

después de lavarme desaparece tu

olor inmortal.

 

 

Fotografía: Pavel Kiselev

 

 

 

 

Que tu latir anunciador de la presencia

y el sueño que desenvuelves al mirar

en los nacientes segundos de la jornada

ocupen el primer plano, que instiguen

a mis manos a reconocerte.

 

 

Fotografía: Yang Seung Woo

 

 

 

 

Volvemos a la montaña rusa.

 

La paz nunca dura cien días, esa rama

tan quebradiza y expuesta a que la parta

un rayo.

 

Desde el principio nunca me hice ilusiones

y siempre me hice ilusiones. Porque no hay

otro camino que la contradicción.

O el campo a través.

 

Es curiosa la excitación que produce la pérdida.

Anticiparla. Como asir un hierro al rojo vivo.

 

Después, en lo inmóvil,

me quedará tu inercia.

 

 

Fotografía: Pavel Kiselev

 

 

 

 

Los días mueren, los significados cambian

de nido.

 

Huyo de la tierra quemada.

 

Nos merecemos una voluntad que se entregue

a la recreación de los pasaportes.

 

 

Fotografía: Isabel Muñoz

 

 

 

 

No necesitas decirlo, ponerle letras, verbalizar,

que mis manos se dirijan a tus pechos, sintaxis,

una frase que no interrumpa, que se sume.

Las guías con las tuyas, cuánta presión, en qué

ángulo, son infinitas las posibilidades, la lógica

cancelada, la rugosidad de la piel, su diferente

tersura y nervios, continúas soñando. Saber

que su función, que amamantar, que tu forma

de pedir, que el universo reparte sin mayor

justicia. Que todo es ahora y que todo lo demás

se suspende e inunda y reina el único lenguaje

comprensible.

 

 

Fotografía: Pavel Kiselev

 

 

 

No soy el mismo hombre

después de bañarme

en el río de tus piernas.

 

 

Fotografía: Edward Weston