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ateo poeta

mis poemas y otros textos (provisionales)

 

Cuando menos te lo esperas,

una hostia descomunal.

 

Y romperte por dentro.

El futuro era así: elocuente

y cristalino.

 

Amainará la tormenta

y de nuevo a recomponer

el puzzle. Poco más.

 

Estas son todas mis grandes

aspiraciones. Ya te lo dije

alguna vez.

 

 

Fotografía: Jordan Sullivan

 

 

 

 

Y las horas se consumen vacías de nada,

llevando a cuestas un peso extraño.

 

Y sé que no debo albergar ilusiones,

que tu cuerpo infinito renace hoy

y brota la luz y se adjudican

los accidentes y un humo fósil

interviene en el abrir y cerrar

de la dicha para que nazcas

de nuevo.

 

 

Fotografía: Agustín Hurtado

 

 

 

Fijar fechas en el calendario

para que se inicie el futuro

o para concluir.

 

¿Dónde estarás entonces?

¿Cómo se puede amar

en la escisión?

 

Esas operaciones a cuerpo

abierto.

 

 

Fotografía: Sam Haskins

 

 

 

 

Nos quitamos capas, una tras otra,

y aparecen nuevas.

 

En cada descenso, un enigma.

 

Lo que me ofreces es tentador.

 

 

Fotografía: Sam Haskins

 

 

 

Por debajo de tu nombre, acontecer,

encaramarme.

 

Disputar la desnuda verdad y en pálpito.

 

 

 

Hablamos de política y nos encendemos.

(Oportunidades, batallas, agencia, radicalidad.)

 

Hablamos de ropa interior y nos encendemos.

(Encajes, figuraciones, lazos, cómo desvestir.)

 

No hablamos y nos encendemos.

 

 

Fotografía: Herman Fosterling

 

 

 

 

Entrar en una pasión salvaje

supone más temeridad

que hazaña.

 

Nada que envidiar a la pluma

arrastrada al ojo del remolino

y luego despedida

sin compasión

hasta yacer al lado

de los demás cuerpos

inertes.

 

 

Ilustración: Riccardo Mannelli

 

 

 

 

Los grandes amores.

Aún no me puedo creer

que los esté conjugando

en plural.

 

Tampoco es motivo de orgullo.

Siempre quedan ahí

los cristales rotos.

 

 

Ilustración: Riccardo Mannelli

 

 

 

Después de sortear las grietas y ponerle punto

y final a lo meticuloso e inútil -acudir

a tus límites sustanciales, gratificado

por lo que deslumbra y me permite

ser próximo.

 

Tangibles contornos. Y la conciencia

de lo efímero que surca.

 

 

Fotografía: Henry Leutwyler

 

 

 

 

 

Los límites de mi pensamiento residen a la intemperie

lo cual no obsta para cursar solicitud de asilo.

 

En la medida en que buscas tu reflejo aquí.

 

Y yo continúo merodeando.

 

 

Fotografía: Marilyn Minter

 

 

 

Mis dedos todavía saben a tu amor

exprimido al amanecer. Continúan

embriagándome. Así es imposible

trabajar. Tierra negra, arándanos,

el reflejo de la luz en tus cabellos.

Un café rápido, pan con mermelada

de naranja. Despedirnos. No quiero

recordar que ya tienes el billete

de vuelta. Ese aguijón. Es mejor

que no hablemos de eso. Lanzaremos

nuestras cometas a ambos lados

de la frontera. Interpretar. Errores.

La ansiedad del cuerpo. Ni siquiera

después de lavarme desaparece tu

olor inmortal.

 

 

Fotografía: Pavel Kiselev

 

 

 

 

Que tu latir anunciador de la presencia

y el sueño que desenvuelves al mirar

en los nacientes segundos de la jornada

ocupen el primer plano, que instiguen

a mis manos a reconocerte.

 

 

Fotografía: Yang Seung Woo

 

 

 

 

Volvemos a la montaña rusa.

 

La paz nunca dura cien días, esa rama

tan quebradiza y expuesta a que la parta

un rayo.

 

Desde el principio nunca me hice ilusiones

y siempre me hice ilusiones. Porque no hay

otro camino que la contradicción.

O el campo a través.

 

Es curiosa la excitación que produce la pérdida.

Anticiparla. Como asir un hierro al rojo vivo.

 

Después, en lo inmóvil,

me quedará tu inercia.

 

 

Fotografía: Pavel Kiselev

 

 

 

 

Los días mueren, los significados cambian

de nido.

 

Huyo de la tierra quemada.

 

Nos merecemos una voluntad que se entregue

a la recreación de los pasaportes.

 

 

Fotografía: Isabel Muñoz

 

 

 

 

No necesitas decirlo, ponerle letras, verbalizar,

que mis manos se dirijan a tus pechos, sintaxis,

una frase que no interrumpa, que se sume.

Las guías con las tuyas, cuánta presión, en qué

ángulo, son infinitas las posibilidades, la lógica

cancelada, la rugosidad de la piel, su diferente

tersura y nervios, continúas soñando. Saber

que su función, que amamantar, que tu forma

de pedir, que el universo reparte sin mayor

justicia. Que todo es ahora y que todo lo demás

se suspende e inunda y reina el único lenguaje

comprensible.

 

 

Fotografía: Pavel Kiselev

 

 

 

No soy el mismo hombre

después de bañarme

en el río de tus piernas.

 

 

Fotografía: Edward Weston

 

 

 

Me sumerjo en tu poema

y escucho cómo se grana el fruto.

 

No esperaba este equilibrio.

La dulzura. La avalancha del tiempo

sobre la piel encendida.

 

Leer lo que proyectas al exterior

después de elegir.

 

 

Fotografía: Sofía Santaclara

 

 

 

 

 

 

Estás tocando el violín, la noche cae lenta

sobre los edificios. El crepúsculo arde.

Sobre la mesa blanca hay una copa de vino

en las últimas. Buscas. Respiras. Me besas

y me ciñes a tu torso. Un tigre asciende

la cumbre nevada. Los almendros ya

florecen. Pienso en una luz cálida.

La existencia inesperada. La futilidad

de los planes. Desnudarnos y posponer

la cena. Lo inevitable, amar sin concesiones,

árbol, resina, aire, sobre la madera, un día

entero de escritura aún bullendo ahí.

Menos gente, menos tráfico. Nadie oye

nada pero un carguero mercante amarra

cada diez minutos. Mientras estás.

Y no esos correos, esas imágenes poco

precisas, la voz metálica, las carpas,

los tiburones en plena reproducción.

Probetas. Cálculos. Necesitas volver

para esos trámites con abogados.

Decidir, nadar, la mejor arena, dices.

Hoy no. Gemimos. Es imposible

la fotografía, por eso. El estuche abierto

del violín. Podríamos cocinar algo.

 

 

Fotografía: Sanghyeok Bang

 

 

 

 

 

 

Dejar que salgan a flote, a otra luz.

Especies híbridas.

Proyectos del corazón y su sangre.

Bocanadas

que aspiran al sentido preñado

de formas.

 

Lo que ha nacido en silencio o en murmullo,

lo que desciende, se aletarga

y cultiva con los mimbres dados.

 

Vienes a mí

con idénticos poderes.

 

 

Ilustración: Amy Judd

 

 

 

 

 

 

Ser una raya delgada,

firme y continua en la medida

que puede.

 

Suma de puntos

invisibles por separado.

Divergentes. En su intrínseca

posibilidad.

 

Hasta cuándo en flotación.

Su permanencia.

Su incógnita.

 

El sol calcinándome.

El hielo de muerte

e imagen.

 

Ser una arista.

Contenedor.

 

Si me acerco a ti

no seremos

tan distintos.

 

 

Fotografía: Sanghyeok Bang