Blogia
ateo poeta

las poesías de otros/as

Jay-Jay

Jay-Jay


La primera vez que lees su nombre, Jay-Jay Johanson, te quedas estupefacto. Su rostro, con apariencia de ingénuo, no te deja menos perplejo. La forma de cantar y las bases electrónicas de muchas de sus canciones suenan, cuando menos, originales: llenas de sutilezas y calidez. Las letras, sin embargo, están cargadas de desamor y tristeza. Anoche fuimos a verlo actuar en Barcelona, a dejarnos mecer, casi bailar. Delicado, sensible y concentrado, bebía agua y whiskey, dando a entender que muchas de sus canciones las ha vivido en primera persona. En la sala Salamandra, además, los fumadores debían retirarse para hacer sus necesidades a un recinto aparte. Así que respiramos a fondo cada una de las canciones y nos fuimos a casa recordando la mirada lánguida y las melodías de Jay-Jay. Un placer.







cheek to cheek

cheek to cheek


Heaven, I’m in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we’re out together dancing cheek to cheek
Heaven, I’m in heaven
And the cares that hung around me through the week
Seem to vanish like a gambler’s lucky streak
When we’re out together dancing (swinging) cheek to cheek
Oh I love to climb a mountain
And reach the highest peak
But it doesn’t thrill (boot) me half as much
As dancing cheek to cheek
Oh I love to go out fishing
In a river or a creek
But I don’t enjoy it half as much
As dancing cheek to cheek
(come on and) dance with me
I want my arm(s) about you
That (those) charm(s) about you
Will carry me through...
(right up) to heaven, I’m in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we’re out together dancing, out together dancing (swinging)
Out together dancing cheek to cheek



Irving Berlin


sed de ti

sed de ti


Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta tu vida se alza.

Ebria sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas.

Hacia dónde, en las tardes que no vayan tus ojos

en viaje hacia mis ojos, esperándote entonces?


Estás llena de todas las sombras que me acechan.

Me sigues como siguen los astros a la noche.

Mi madre me dio lleno de preguntas agudas.

Tú las contestas todas. Eres llena de voces.

Ancla blanca que cae sobre el mar que cruzamos.

Surco para la turbia semilla de mi nombre.

Que haya una tierra mía que no cubra tu huella.

Sin tus ojos viajeros, en la noche, hacia dónde.


Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed inifinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.



Pablo Neruda, en El hondero entusiasta




Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic 'til I'm gathered safely in
Lift me like an olive branch and be my homeward dove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Oh let me see your beauty when the witnesses are gone
Let me feel you moving like they do in Babylon
Show me slowly what I only know the limits of
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the wedding now, dance me on and on
Dance me very tenderly and dance me very long
We're both of us beneath our love, we're both of us above
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the children who are asking to be born
Dance me through the curtains that our kisses have outworn
Raise a tent of shelter now, though every thread is torn
Dance me to the end of love

Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic till I'm gathered safely in
Touch me with your naked hand or touch me with your glove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Leonard Cohen


Yo no necesito tiempo

para saber quién eres:

conocerse es el relámpago.

¿Quién te va a ti a conocer

en lo que callas, o en esas

palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida

que estás viviendo, no sabe

más que alusiones de ti,

pretextos donde te escondes.

Ir siguiéndote hacia atrás

en lo que tú has hecho, antes,

sumar acción con sonrisa,

años con nombres, será

ir perdiéndote. Yo no.

Te conocí en la tormenta.

Te conocí, repentina,

en ese desgarramiento brutal

de tiniebla y luz,

donde se revela el fondo

que escapa al día y la noche.

Te vi, me has visto, y ahora,

desnuda ya del equívoco,

de la historia, del pasado,

tú, amazona en la centella,

palpitante de recién

llegada sin esperarte,

eres tan antigua mía,

te conozco tan de tiempo,

que en tu amor cierro los ojos,

y camino sin errar,

a ciegas, sin pedir nada

a esa luz lenta y segura

con que se conocen letras

y formas y se echan cuentas

y se cree que se ve

quién eres tú, mi invisible.



Pedro Salinas



The Right Ons

The Right Ons


En directo, esta banda son auténticos caballos salvajes. Se miran a los ojos, saltan vallas imaginarias, enardecen las guitarras. Toda una descarga de acordes soul y funk envueltos en un río frenético de rock y blues. La Iguana Club, Vigo, 22 de septiembre de 2007. http://www.myspace.com/therightons



 

 

Desvelada por el eco resonante del pozo de la noche,

en mi tierra fustigada por la lluvia,

rompe nudos la memoria del rayo.

 

Ahuyentados los mantos del olvido

se oculta el alarido en las voces del búho

y, pulso en llamas,

los cuatro vientos surca en pos de tu ventana.

 

Allí, desde lo verde,

palma con palma, en cruz,

su sangre te murmura

y el vértigo trasiega del ansia que le abrasa.

 

Anhelo delirante que rebasa los párpados cerrados

por el sedoso pétalo ferviente

del incendio del cuerpo enamorado.

 

Clara Janés

 

 

wings fo desire (Wim Wenders)

wings fo desire (Wim Wenders)

 

 

17/09/07, mañana debemos madrugar, Mario tiene cita con el foniatra, y casi nos hemos quedado dormidos los tres viendo esa película lentísima sobre Berlín, pero yo no dejaba de bucear en mi vida haciéndome preguntas, un poco absorto, como queriendo entresacarle el sentido a cada instante, a cada anécdota del día… así que no me he podido ir a dormir, en la radio ya era la hora de “Cuando los elefantes sueñan con la música”, me he tomado un bocadillo de plátano y un yogur mientras los niños se acostaban, y el corazón me ha dado otro salto de gigante al leer ese mensaje de amor en el móvil, no me podía ir a dormir, aunque escribir no ordene necesariamente las cosas, ni acorte las distancias ni nada parecido… el protagonista de la película decidió dejar de ser simplemente un benefactor de los demás para arriesgarse él mismo a sentir y a padecer, en medio del muro de la vergüenza que separaba las dos Alemanias dice “voy a lanzarme al río, a observar al nivel de los ojos en lugar de hacerlo desde arriba”, y la chica protagonista, dejándose mecer durante un concierto de Nick Cave, piensa que ha soñado con alguien que no conoce y a quien espera confiada en que la casualidad los reúna plácidamente, sin esfuerzo, como si estuviera leyendo las románticas intenciones del guionista… llevo semanas con el antiguo ordenador averiado y, mientras tanto, se han ido descolocando los archivos, dispersándose y mezclándose entre copias de seguridad y memorias virtuales, se han sucedido los desplazamientos por aeropuertos, se han aplazado los trabajos más urgentes y ya se agolpan otros nuevos en la fila de espera, poco a poco desaparecerán los días de playa y yo sólo retendré, casi con lágrimas en los ojos, los momentos más terriblemente poéticos de la vida, las palabras voraces del deseo, ese murmullo sincero de dulce serenidad interior… el “ángel” de la película acababa reconociendo que sólo volviéndose mortal, vulnerable y sensible, había llegado a comprender por qué las personas se pueden admirar mutuamente, y eso le maravillaba, le empapaba de la belleza simple de la gente con la que de forma un poco ingenua se iba cruzando, aunque él, desde luego, acaba gozando de la recompensa que le reserva el guionista enamorado de los finales felices: la hermosa acróbata de circo vestida de rojo que se le acerca y le entrega incondicionalmente los besos que todo lo inauguran, cuando todo empieza por primera vez, y la edad o el pasado importan muy poco… admirarse mutuamente, no es mucho más lo que puede definir el amor sin abalorios, admirarse tan sólo puede parecer frío pero entraña comprensión por la virtud ajena, por eso tal vez sea uno de los ingredientes esenciales de lo que te llena y te deleita, como aquel anciano en el Mercat de Sant Antoni recomendándonos sus libros preferentes de poesía, o el partido de baloncesto con Luis esta tarde emulando a los jugadores del España-Rusia de ayer, o las conversaciones culinarias con las dependientas del supermercado, también ahí nos admiramos mutuamente y, en un acceso fugaz de inmortalidad, nos creemos que volamos por los aires…

 

 

Soldados de Salamina

Soldados de Salamina

 

 

Libros que me apasionen desde la primera línea. Que cuenten verdades, o que las imiten, o que las inventen. Que me hagan vibrar de emoción con las injusticias históricas, hasta la consternación. Y que te arranquen sonrisas las disquisiciones de un hombre perplejo. Que no oculten al escritor, sus ideas, sus contradicciones: ¿qué es un buen escritor? ¿sobre qué o quién debe escribir? ¿cuánto ha de persistir en sus sueños? por ejemplo. La trama de “Soldados de Salamina” de Javier Cercas, cumple todo eso. Una búsqueda terca, por voluntad propia, sin encargo alguno. El protagonista busca y se busca: el sentido de guerras pasadas, el legado de nuestros viejos, la necesidad de la memoria. El estilo, y el cambio de estilo, de la escritura es fluido y envolvente. Para leer sin contener la respiración. Como esas conversaciones contigo mismo que te vuelven huraño y tierno, melancólico y sabio. Que nadie se lleve a engaño: no es sólo un brillante relato sobre la Guerra Civil y la disipadora Transición.

 

 

 

Salvaterra de Miño

Salvaterra de Miño

 

 

 

Vuelta al “Festival da Poesía”, un año más. Cada vez más músicas, más películas, otras poesías. También, como siempre, chiringuitos políticos. Muchos, nacionalistas; pero también mis afines del Ateneo Libertario “Lume negro”, de Ponteareas, con su campaña por la apostasía. Y artesanos, malabaristas, libreros y escépticos deambulantes. Proyectaron los cortometrajes ganadores de Cans (Porriño, pas de France): “Sin Plomo” de Jorge Saavedra, 2006 (un ingenioso ensayo de finales posibles al atraco de una gasolinera coruñesa), “Carreras secretas” de Antón Coucheiro, 2006 (una colorida y simpática aproximación a los desvaríos de un joven de Rio de Janeiro que se autoimpone retos absurdos) y “Promesa” de Fernando Cortizo, 2007 (una parábola, mediante animación con plastilina, acerca de los futuros clónicos que nos pueden aguardar). También videopoemas de muy desigual factura. Los mejores: uno, lamentando las campanas atroces que quiebran la paz de los domingos por la mañana; otro, lamentando la lluvia impertérrita, tenaz, implacable. La exposición sobre la represión fascista a los marineros gallegos organizados sindicalmente hasta el alzamiento militar del ‘36, impresionante. Por fin, los conciertos de Galegoz y Boom Club. Hip-hop, funk, reggae… arengas para “trabajarse la fiesta”, ironías saludables, baile sin fin. Todo un gozo. Del punk-rock de los Peste & Sida apenas pude catar unos acordes, los niños ya tenían sueño. Los recitados al uso, al día siguiente, este año me pillaron haciendo las maletas.

 

 

más ensoñaciones

más ensoñaciones

 

un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza y retrocede, da un rodeo

y llega siempre:

un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura,

agua que con los párpados cerrados

mana toda la noche profecías,

unánime presencia en oleaje,

ola tras ola hasta cubrirlo todo,

verde soberanía sin ocaso

como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

 

un caminar entre las espesuras

de los días futuros y el aciago

fulgor de la desdicha como un ave

petrificando el bosque con su canto

y las felicidades inminentes

entre las ramas que se desvanecen,

horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano,

 

una presencia como un canto súbito,

como el viento cantando en el incendio,

una mirada que sostiene en vilo

al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrada por un ágata,

piernas de luz, vientre de luz, bahías,

roca solar, cuerpo color de nube,

color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

 

(...)

 

los dos se desnudaron y se amaron

por defender nuestra porción eterna,

nuestra ración de tiempo y paraíso,

tocar nuestra raíz y recobrarnos,

recobrar nuestra herencia arrebatada

por ladrones de vida hace mil siglos,

los dos se desnudaron y besaron

porque las desnudeces enlazadas

saltan el tiempo y son invulnerables,

nada las toca, vuelven al principio,

no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,

verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,

 

(...)

 

el mundo nace cuando dos se besan

 

(...)

 

amar es combatir, si dos se besan

el mundo cambia, encarnan los deseos,

el pensamiento encarna, brotan alas

en las espaldas del esclavo, el mundo

es real y tangible, el vino es vino,

el pan vuelve a saber, el agua es agua,

amar es combatir, es abrir puertas,

dejar de ser fantasma con un número

a perpetua cadena condenado

por un amo sin rostro;

el mundo cambia

si dos se miran y se reconocen,

amar es desnudarse de los nombres

 

(...)

 

-¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,

¿cuándo somos de veras lo que somos?,

bien mirado no somos, nunca somos

a solas sino vértigo y vacío,

muecas en el espejo, horror y vómito,

nunca la vida es nuestra, es de los otros,

la vida no es de nadie, todos somos

la vida –pan de sol para los otros,

los otros todos que nosotros somos-,

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,

la vida es otra, siempre allá, más lejos,

fuera de ti, de mí, siempre horizonte,

vida que nos desvive y enajena,

que nos inventa un rostro y lo desgasta,

hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

 

 

Octavio Paz (Piedra de Sol)

 

ensoñación cortazariana

ensoñación cortazariana

 

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabiera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”

 

Julio Cortázar (Rayuela)

Mendetz

Mendetz

 

Me sobran las palabras. Sólo recuerdo aquellas descargas frenéticas. Metidas hasta el sueño. Hasta rebosar. Bailamos como exige la naturaleza efervescente. Vitaminas de rock electrónico. Meis (Pontevedra), Dolorock, 25 agosto de 2007.

 

hablo contigo

hablo contigo

 

 

Hablo contigo, ignoro dónde estás, hasta qué luz busca mi Ser el eco en que te escucho.

 

No hay usura en tu voz, yo sé que un aire limpio te respira, que algo redentor, alguna claridad que arrastra el río lleva el pensamiento tuyo.

 

Hablo contigo, una intacta pasión vive en tu fósforo, una única luz que no se apaga mientras la muerte fluye, mientras la muerte sufre esta palabra.

 

Y hablo, hablo contigo alrededor de un hueco, alrededor de mí como el que gira mutuo, como aquel que dentro de nosotros es próximo y se acerca con su haz luminoso de pureza.

 

Hablo ante el destino que imagina el hombre, eso de desvalido, eso de delirante y turbio hablo contigo. Y es de noche, es de noche en los dos como metal oscuro, como largamente la verdad extiende su único hilo de saliva, un único alfabeto en el rumor de todos.

 

Hablo contigo, oh bondad compartida de quien es silencioso, sombra de esa sombra que aletea y es vuelo de semejante elocuencia, el que escribe, el que escucha, el que lámina a lámina va enhebrando en el eco una voz que responde, esa voz en mí mismo, la que nos alumbra y persuade desde más allá de la muerte.

 

 

Juan Carlos Mestre (La poesía ha caído en desgracia)

 

 

La soledad (Jaime Rosales, 2007) es una película cruda, hiperrealista, que deja hablar a una realidad anodina y zafia que envuelve a todos sus personajes, que nos envuelve a todos los que la vemos, que nos acecha porque ya ha sido parte de nuestras vidas. Necesito más dosis de belleza y trascendencia al llegar a casa, por eso escucho un disco melancólico y dulce de Marc Ribot y los cubanos postizos. La soledad me recordó películas como El pisito (Marco Ferreri, 1958), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984) y En construcción (José Luis Guerin, 2001): películas sociales, sobre los dramas de la rutina, donde una fuerza invisible parece aplastar cualquier atisbo de vitalidad, de genialidad, de transgresión. Necesito más dosis de ironía y distanciamento al llegar a casa, por eso gasto las últimas fuerzas del día leyendo un libro en catalán de Sergi Pàmies, Si menges una llimona sense fer ganyotes. En La soledad emergen la enfermedad y la muerte como unas hebras más del paso del tiempo, de los diálogos insulsos, de las discusiones sobre minucias, de los hospitales, de los asesinatos colectivos, de las hipotecas, de los viajes sin deseo. Yo no quiero morirme de desidia, de aburrimiento, de vacíos, por eso me quedé deleitando aquella palabra, la “galbana”, que dijo uno de los personajes y que me recordó aquellas tardes de verano en el pueblo de León. Pero sólo me quedo con la música de la palabra, la música que faltaba en La soledad con sus bofetadas de voyeurismo, de planos atravesados por una pared o por los marcos de puertas y ventanas frenando nuestra identificación con esas vidas enclaustradas. Gracias a las sugerencias y comentarios de Irene G. Rubio en el periódico Diagonal (nº57), www.diagonalperiodico.net, volví a sumergirme en esos cines de Vigo, los de vía Norte, que siempre están a punto de extinguirse por culpa de proyectar películas arriesgadas, difíciles, que exigen toda la pasión ética del espectador para interpretarlas. Es como si siempre hubiera alguien cerca que te diera la mano para invitarte a conocerte a ti mismo (sólo tienes que dejarte); si pudieras, esa poderosa ilusión.

 

 

 

Some things in life are bad
They can really make you mad
Other things just make you swear and curse.
When you're chewing on life's gristle
Don't grumble, give a whistle
And this'll help things turn out for the best...

 

And...always look on the bright side of life...
Always look on the light side of life...

 

If life seems jolly rotten
There's something you've forgotten
And that's to laugh and smile and dance and sing.
When you're feeling in the dumps
Don't be silly chumps
Just purse your lips and whistle - that's the thing.

 

And...always look on the bright side of life...
Always look on the light side of life...

 

For life is quite absurd
And death's the final word
You must always face the curtain with a bow.
Forget about your sin - give the audience a grin
Enjoy it - it's your last chance anyhow.

 

So always look on the bright side of death
Just before you draw your terminal breath

 

Life's a piece of shit
When you look at it
Life's a laugh and death's a joke, it's true.
You'll see it's all a show
Keep 'em laughing as you go
Just remember that the last laugh is on you.

And always look on the bright side of life...
Always look on the right side of life...
(Come on guys, cheer up!)
Always look on the bright side of life...
Always look on the bright side of life...
(Worse things happen at sea, you know.)
Always look on the bright side of life...
(I mean - what have you got to lose?)
(You know, you come from nothing -

you're going back to nothing.
What have you lost? Nothing!
)

Always look on the right side of life...

 

Eric Idle, from Monty Python’s film Life of Brian

 

 

 

L'estaca

L'estaca

El miércoles José Miguel López, del programa Discópolis (en Radio 3), volvió a recordar una curiosa historia que ya ha contado en otras ocasiones (después de casi 20 años escuchando Radio 3, ya me empiezan a sonar repetidas algunas anécdotas, ¿me estaré haciendo viejo?). Se trata de cómo la canción de Lluís Llach L’estaca (1968) fue apropiada por el sindicato polaco Solidaridad como himno de resistencia ante el gobierno comunista (de Estado) de la misma forma que se había erigido antes en canto antifranquista en España, y de ahí pasó a ser reproducida (y modificada en su letra) en otros lugares del mundo. Incluso, en esas reproducciones pocas veces se reconoce la autoría original. Se borraron las huellas y las fronteras. La obra ultrapasó al autor. A mí me sigue haciendo vibrar igual que aquellas canciones no menos míticas de Pete Seeger o de Víctor Jara. Como si de verdad hubiera asistido alguna vez a los conciertos donde comulgaba tanta gente en sus aspiraciones de libertad. La única grabación que tengo de la canción de L’estaca está en un reciente disco de Homenaje a los Brigadistas Internacionales que combatieron junto a la República en la llamada “Guerra Civil” española (realmente, un golpe de Estado militar contra el régimen republicano). No me gusta mucho, en general, el resto de la obra de Lluís Llach, pero siempre he admirado su coraje al apoyar sinceramente, y cuando todos los intelectuales miraban para otro lado, causas como la de la insumisión al servicio militar obligatorio o la okupación del cine Princesa en Barcelona. Tal vez por todo eso junto, estos versos los escucho como una operación a corazón abierto.

 

L'avi Siset em parlava
de bon matí al portal,
mentre el sol esperàvem
i els carros vèiem passar.

 

Siset, que no veus l'estaca
a on estem tots lligats?

Si no podem desfer-nos-en
mai no podrem caminar!

 

Si estirem tots ella caurà
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.

 

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,

segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar.

 

Però Siset, fa molt temps ja
les mans se'm van escorxant
i quan la força se me'n va
ella es més forta i més gran.

 

Ben cert sé que està podrida
i és que, Siset, pesa tant
que a cops la força m'oblida,
torna'm a dir el teu cant

 

Si estirem tots ella caurà
i molt de temps no pot durar,

segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.

 

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar.

 

L'avi Siset ja no diu res,
mal vent que se'l va emportar,
ell qui sap cap a quin indret
i jo a sota el portal.

 

I, mentre passen els nous vailets,
estiro el coll per cantar
el darrer cant d'en Siset,
el darrer que em va ensenyar.

 

Si estirem tots ella caurà
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.

 

Si jo l'estiro fort per aquí
i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem alliberar.

 

Lluís Llach, L’estaca

 

 

 

Meriendo algunas tardes:

no todas tienen pulpa comestible.

 

Si estoy junto a la mar

muerdo primero los acantilados,

luego las nubes cárdenas y el cielo

-escupo las gaviotas-,

y para postre dejo las bañistas

jugando a la pelota y despeinadas.

 

Si estoy en la ciudad

meriendo tarde a secas:

mastico lentamente los minutos

-tras haberle quitado las espinas-

y cuando se me acaban

me voy rumiando sombras,

rememorando el tiempo devorado

con un acre sabor a nada en la garganta.

 

Ángel González

 

Dr. Calypso

Dr. Calypso

 

Precedidos del grupo Transilvanians, el sábado actuaron en Bueu los ya veteranos Dr. Calypso. Estupendas dosis de ska, rock steady, soul, funk, reggae y, cómo no, calypsos. Sonidos añejos. Melodías amables y bailables. Uno de los cantantes con su camiseta antifascista. El otro, con gafas de sol setenteras y tatuajes en medio torso. Humo, sudor y cervezas. La sal marina todavía adherida a mi piel. La noche calma, casi de verano. Embriaguez de un tiempo dulce e inexorable.

 

 

 

las palabras justas

las palabras justas

 

Si Aki Kaurismäki se expresa así, no debería yo abusar del verbo al presentarlo. En Luces al atardecer (2006) como en sus anteriores películas (la otra que me emocionó sobremanera fue El hombre sin pasado, 2002), el finlandés usa guiones parcos en palabras. A cambio, llena la pantalla de abundantes colores y contrastes. Las emociones guían los hechos. Pero están congeladas detrás de personajes sobrios. Fuman y beben compulsivamente. Los perdedores miran hacia el horizonte. Koistinen, el guardia de seguridad protagonista, dice que su trabajo es temporal porque quiere crear su propia empresa de vigilancia. Pero los sueños de los subordinados se hacen añicos constantemente. La insania viene de muchos frentes. No sólo de los banqueros que no dan créditos a cualquiera. Ni de los empresarios que despiden sin contemplación basados en cualquier rumor. Ni de ladrones de guante blanco que encargan palizas pero que repudian el asesinato dentro de sus negocios. La soledad errática acaba cediendo ante cualquier tentación. Sobre todo si llega en forma de rubia despampanante. Y arrastra a las víctimas del capitalismo hacia un destino ya escrito en su origen. Cámaras fijas. Inmensos silencios. Sentimientos nucleares de amor y odio. Deja tiempo para pensar. Para pensar en cómo rebelarnos ante esos excesos de vacío que nos acechan.