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ateo poeta

mis poemas y otros textos (provisionales)

 

 

Qué dulces y salados los pechos jóvenes

que nutren la resistencia a la gravedad.

 

Amo las caderas suspendidas en el cielo.

 

Aceite y orégano fresco ungiendo sus labios

y la promesa de lo real.

 

Se extingue la noche cálida

en vecindad con el solsticio y la edificación.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

¿Cuánto nos desnudamos, hasta qué piel?

 

Esta máquina animal cuyo corazón

pide a gritos: luz, oxígeno, válvulas de escape.

 

Nuestra relación es amistosa. Y erótica.

No damnifica.

 

¿Acaso podemos oponer otro sustrato

al régimen de propiedad?

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

 

Este espacio -materia, entorno- goza

de usufructo y plena potestad

sobre mi ser.

 

Pertenezco. Todo lo que imagino

viene de habitar, extensión, luz.

 

Incluso huir. A través. Reconfiguro.

¿Qué me constituye?

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

Madrid reconstituyente.

Madrid terrazas.

Brisa.

Piernas.

Gafas de sol.

Antes de la sequía.

Madrid luces y sombras.

Vehículos

a dos y más ruedas.

Madrid analgésico

y espumoso.

Étnico y rancio.

Madrid en mutación.

Y turbulencias.

 

Ebrio de sus mensajes,

cuerpos, memoria.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

Lo popular.

Es decir, lo meridianamente

claro.

Que se entienda.

Emisor nunca abstruso.

 

Omitir el concepto

de lo popular.

 

Ahorrarse las concreciones

sistemáticas

y su encadenamiento.

Extremas raíces.

Frutos amargos.

Anómala casuística.

La contradicción.

 

¡Que viva el pueblo!

¡Abajo las cadenas!

¡Todos a una!

 

Metáforas de andar

por casa.

 

Lenguaje llano.

 

Ay de quien se atreva

más allá

de los límites

del sentido común.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

No tienes tiempo para nada,

para ti misma,

para la evasión.

 

Como si el tiempo galgo,

supersónico, el tiempo flecha

envenenada.

 

Como si solo inmóvil

y doméstico.

 

¿Qué pinto yo

en este torbellino, tropical,

extremo, dónde

la luz, qué sacia?

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

¡Aléjate del puño de hierro

y de las caras de cartón!

 

Caerá la oligarquía

en todas las secciones

de los grandes almacenes.

 

No pasarán.

 

Exclamas: signos, confronto,

el juego perverso.

 

¿Cómo consigues robarle

esa sonrisa

al tiempo oscuro?

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

Te vas al ojo del futuro.

Vienes de una sed de nubes.

 

¿Por qué te reconozco

en la ausencia y la melancolía?

Nacimos para gratificar

a un mundo imaginario

y la desmesura.

 

Hoy tu rama de olivo

promete.

Soy la oscuridad medio llena.

Porciones.

Escrutar.

 

 

Fotografía: Rusell Tomlim

 

 

 

 

 

 

Hay muchas maneras

de defenderse.

 

Que sus abusos de poder

no pasen desapercibidos.

Hacer la colada.

Airear

los chanchullos.

 

Lástima de paisaje,

armonía y realismo

sucio.

No hay arte

fuera de su época.

 

Que no tengan escapatoria:

los actos de protocolo

son ideales

para que traguen

sapos.

 

Que la sal y la ceniza

de sus víctimas

les arruine

las cosechas

y la inversión.

 

Que no hallen

medicamento eficaz

alguno.

 

Al igual que administraron

el dolor ajeno

sin la más mínima

sustancia

de compasión circulando

entre sus neuronas.

 

Y la sátira y el ridículo.

No hay armas

comparables

en materia de salud

pública.

 

Mi ejercicio

de la libertad no es,

no puede ser

inmune.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

Los poemas vendrán a mí

y a nadie le cortarán las raíces

de un tajo

en contra de su voluntad.

 

En un mundo menos edulcorado

quién traducirá

el casi imperceptible florecer.

 

Los cuerpos añoran

más estrellas horizontales

y la infancia renegada

que ni siquiera

veré

en los patios

de colegio.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

En calidad de viajero y emigrante

he sido tardío.

 

Circunstancias.

La curiosidad y propósitos tomaban

sus derroteros.

 

No menos en la reclusión.

 

¿Cómo vislumbrar los siguientes

pasos en la cadena de vínculos

tan frágiles?

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

 

 

Se autodestruyen incluso rodeados

de la más brutal belleza:

 

Humanos. Y enuncian explicaciones.

Algunas bien estrafalarias.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

No es vacío, drenaje, carencia.

 

Ocurren dinámicas sin mesura,

excesos.

 

Me paso de rosca y es tarde

para remediarlo.

 

Para construir:

un ser de largo aliento. A este

no se lo domestica

con facilidad.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

 

 

A las 15 horas y 10 minutos de la fecha presente

declaro que han cesado todas las funciones vitales

del sujeto en observación que respondía,

hasta entonces, al nombre de Tiempo

Productivo.

 

No se han detectado trazas de conocimiento

significativo ni de sustancias alucinógenas

en los fluidos sanguíneos del finado

ni en las muestras de los órganos

examinadas.

 

La hipótesis del equipo forense apunta

a factores exógenos si no a una notable

heteronomía ética o, en su defecto,

a la carencia de una jovialidad social

cotidiana reforzada con abundantes horas

de sueño y su invariable componente

onírica.

 

Todo lo anterior no excluye la posibilidad

de que el susodicho hubiera decidido

quitarse de en medio por iniciativa

propia.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

 

 

Domingo por la mañana

en una ciudad del norte de Europa.

 

Plácida quietud. Cielo encapotado.

Las calles casi desiertas

incluso ahora que ya despidieron

a las ráfagas de frío

cortante.

 

Ojalá se amen con pasión, o un poco,

al menos en su día libre.

O que salgan a estirar las piernas

por toda esa abundancia

de verde.

 

No me extraña que unos miles más

atraviesen lo peor

para alcanzar estos vacíos.

 

Son absurdas siempre

las fronteras que aumentan las muertes

y tan evitables.

 

Hay no poca belleza

para compartir.

 

Que ningún fascista pueda extraer provecho

de mis palabras.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

 

Le damos vueltas a los ingredientes

de la identidad.

 

Articular convicciones, principios, sentir.

 

Las distopías por doquier

nos obligan.

 

Márgenes estrechos.

 

Y solo para dar el siguiente paso.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

Un rayo de sol desciende

hasta la palabra.

 

Una carrera de obstáculos.

 

Los cuerpos distantes,

nociones

que se interponen.

 

Transparencia.

El deseo se evapora.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

 

Un bocado de juventud.

 

Esa es la única tentación

ahora

en la que me permito caer.

 

Cuando ella decide saborear

la quimera del futuro.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim

 

 

 

Es mayo

aunque hace frío en el norte.

Y me alegra.

 

El barco gigantesco está inmóvil.

Era todo un sueño.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim 

 

 

 

A esta velocidad

de animal asustado

 

llegará otro invierno herido

a mis manos llenas.

 

 

Fotografía: Russell Tomlim