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ateo poeta

mis poemas y otros textos (provisionales)

 

Y aunque en el envés, latente, savia,

a un tren de separación, musical y cumbre.

 

Y no importa cuán lejos estén el absoluto

y el horizonte o el término medio

y el paraguayo a morder.

 

La tilde diacrítica, el flujo del sueño, el cuerpo

de ola, la versatilidad, un cierto concepto

de lo inteligible.

 

Y por más que se congreguen los colibríes

y obtengan su carta de residencia

los futuros y probables amantes.

 

Hay una configuración de ti

que celebra y nutre y aplaca

los accidentes del destino.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 

 

 

Te alejas mar adentro

y yo te busco en tierra firme.

 

Me intriga tu tendencia a las alturas

y a los deportes de riesgo:

echando leña a la perplejidad.

 

Cruzo continentes, me sumerjo

en la memoria y en la contemplación:

¿subirás a mi nube?

 

Somos excéntricos y abisales y susceptibles

de seguir unidos en la misma red.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

Me sorprende encontrar

a viejos rockeros,

dinosaurios teóricos

y eternos aspirantes.

 

Con su pompa y boato.

 

Rugen las olas cuando circulan

por el paseo marítimo.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

And suddenly you start playing with words,

and the years go by, and life is a muddy mixture

of memories and present wonders that

most cannot explain, see, share or keep

for ever.

 

I wish you understood -nothing can glow

if we just remain within our islands. Even

the truth and the beauty, let alone justice,

will not be grasped by the games

of superficial celebration.

 

Extreme awareness of light and fragility.

All keeps going -at least for now. I am

grateful, animal heartbeat, seasonal fruits,

scepticism, filtering rocks.

 

 

Photo: Ash Thayer

 

 

 

 

 

Sin duda, el mejor regalo de cumpleaños

es continuar aquí, dando guerra, la suerte

de seguir con aliento e intención,

que no se extinga el deseo, los minutos

y días y meses de prórroga que el destino

me concede para amar mejor

y reconciliarme con tantos errores

y catástrofes y circunstancias a menudo

inevitables.

 

La belleza, la amistad, la compasión sólo

se presentan e irrumpen si cultivo

la mirada, si vamos juntos, sin miedo

a conocer las raíces del odio y de la virtud

simple que sembraron algunos humanos

frutales, higueras, sauces, encinas

ajenos a la corrupción imperante.

 

Ser y refulgir. Conciencia, pálpito, isla,

archipiélago, cosmos. Porosidad.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

Es simple y no tan simple:

 

prestar atención

a los gestos cotidianos, cuidar y querer ahí

cada porción de piel.

 

Cada palabra que contribuye

a hilvanar.

 

Escucha del pálpito.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 

 

Otra habitación de hotel. Aséptica, funcional,

cápsula dormitorio. Me sirve para escribir

sin interrupciones.

 

En la misma calle hay un museo del ferrocarril.

Podría suscitar nostalgia, óxido, reliquias.

 

Ver hacia dentro: ¿es el mensaje que anuncia

un repentino y doloroso orzuelo fruto

de una expedición ofensiva de bacterias

hambrientas?

 

Te echo de menos. No puedo concentrarme. Será mejor

que me vaya a pasear y a hacer fotografías.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 

 

¿Qué calma la angustia?

 

¿Por qué se insinúa la angustia cuando me sonríe

la vida y remo a favor?

 

¿Se debe, acaso, a la temporalidad cierta del momento dulce,

a las continuas fracturas, a mi manía de anticipar

la pérdida?

 

¿Qué sugieren las cicatrices?

 

¿Y examinar el pasado? ¿Saberse vulnerable, ajeno,

dentro de un guión que determinan otros?

 

¿Cuánto compensa amar pasionalmente? ¿Cómo nos

hacemos ovillo? ¿Persistiré?

 

¿Cuánto duelen las oscilaciones de amar?

 

¿Quién repara esas averías? ¿Hay remedios infalibles?

¿Es el humor un antídoto eficaz o tan solo

un desvío obligatorio?

 

¿En qué genero literario caben estos interrogantes?

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 

 

 

Levantarse pronto para que la piel absorba

el frescor de la mañana, cristalicen

los besos oscuros del sueño y la luz

me acostumbre a ti.

 

En las carreras de fondo, la meta es lo

de menos: valles, ascensos, estrías

en un suelo pasajero. También nos acompañan

seres más proclives a la natación.

 

¿Cómo beber de un cuerpo en plenitud?

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

Quizá la poesía no sirva para el juicio político, la demoscopia,

escrutar el voto, dirimir las intenciones

del electorado.

 

Ni arenga siquiera.

 

¿Y acaso para señalar la voz aplastada por la

maquinaria?

 

¿Quién se identificará con la amargura y la frustración

de quien compone versos épicos a la hora

del desayuno?

 

Decidir, agitar, expresar: figuras del imaginario.

 

La democracia

de los ninguneados y derrotados. El pueblo

en el lodazal. ¿Cómo saldremos?

 

Con estos mimbres, con esos caníbales que siempre

gobiernan, no puedes amar al prójimo, a cualquiera.

 

El amor, la pasión, la autonomía me parecen

necesidades con mayor sustancia.

 

¿Qué poema logrará adelantarse al devenir?

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 

 

 

 

 

Leíamos debajo de los tilos que florecen en junio

y perfuman el aire seco y a veces templado al erizarse

sobre el agua de la piscina.

 

Leíamos los pliegues y secretos de nuestra piel

definiendo un territorio común y una memoria del futuro

no obstante las líneas marcadas por los elásticos

del bañador.

 

Leíamos con perplejidad los bucles en los que se enroscan

las masas de cuerpos en los vestuarios y las taquillas,

los átomos que rehuyen la clarividencia de las cosas,

las cosas que no soportarían una mudanza por mucho

que nos hayamos elegido aquí y ahora.

 

Leíamos un mar frío del norte donde inscribir

el desorden natural, las palabras saladas que iluminan

una exposición de estrellas ancianas, las noches

cortas del solsticio, los labios húmedos

y certeros.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

Modalidades de poemas de amor:

 

a. amar (práctica, obra, arte)

b. hacer como si, querer amar, atención mínima a las obstrucciones

c. para quien nunca etcétera proyecto de, presentar la solicitud, esperar pocos competidores

d. sacar del contexto, predicciones poco halagüeñas, figuras retóricas

e. buenas razones, muchas palabras, demasiadas y poco éxtasis de la carne

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 

Vértigo. Presientes que las ruinas y la devastación

y sus ráfagas nos pueden zarandear a las primeras

de cambio.

 

Lo único cierto es ahora, escuchar cómo respiras.

La piel que muda y que nos une es un frágil jardín:

habitar, restaurar, piedras, acuíferos

subterráneos.

 

Yo también tuve vértigo a los sueños de papel mojado,

alas de cera, una realidad sanguinaria que supera

a cualquier ficción.

 

Extrañamientos. Recomponer. Un amor

continuo.

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

 



Vértigo. Presientes que las ruinas y la devastación
y sus ráfagas nos pueden zarandear a las primeras
de cambio.

Lo único cierto es ahora, escuchar cómo respiras.
La piel que muda y que nos une es un frágil jardín:
habitar, restaurar, piedras, acuíferos
subterráneos.

Yo también tuve vértigo a los sueños de papel mojado,
alas de cera, una realidad sanguinaria que supera
a cualquier ficción.

Extrañamientos. Recomponer. Un amor
continuo.

 

 

Como un capricho.

 

Golosina apetecible, pensamiento

misterioso, ojos de avellana.

 

Secretos en el corazón.

 

¿Cuál será tu ternura, cómo eras de niña,

qué opinas del amor?

 

 

Fotografía: Ash Thayer

 

 

 

Vuelvo a Madrid y digo

que soy muy tiquismiquis con las tildes

y póngame un mosto o marchando una de bravas

sin notas de autor.

 

Hurto refranes a los amigos y a los carteles

publicitarios. Me refresco

de la canícula con la jerga castiza. Pienso

poco en inglés.

 

 

Fotografía: Jan Saudek

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se abre una ventana sin querer.

 

A la barbería del piso de abajo, a ras de calle,

le han salido goteras

aunque tiene unos verdes sillones americanos

de los años cincuenta.

 

El cajero del supermercado, con su tatuaje chino

franqueando el lóbulo inferior de la oreja,

anda desesperadito

cuando el papel se atasca y en la cola

se enfurece el personal de todas las etnias

y generaciones.

 

Es un día soleado y en llamas y elefantiásico y púrpura

y quiero y sí puedo y el amor entra

por la ventana y la pobreza es un achaque

estructural.

 

 

Fotografía: Jan Saudek

 

 

 

Me digo: mira en tu interior.

 

¿Y cómo puedo mirarme desde el interior

de tus ojos?

 

A medida que desciendo veloz, sin apenas pedalear,

me digo: es tiempo de deleitarme

con cada palabra y cada silencio y con los labios

que lo forjan.

 

No hay prisa.

 

Me detengo: una bayonesa de cabello de ángel,

por favor.

 

¿Cómo puedes inundar tanto el método

de escribir?

 

 

Fotografía: Jan Saudek

 

 

 

Me abrochas los botones adecuados y procedes

de forma contraria según

la necesidad.

 

Senda sinuosa.

 

Al deseo llego a través de impulsos abruptos,

dientes, tiempo muerto y ganado.

 

Una noción de ti.

 

 

Fotografía: Jan Saudek

 

 

 

 


Me abrochas los botones adecuados y procedes
de forma contraria según
la necesidad.

Senda sinuosa.

Al deseo llego a través de impulsos abruptos,
dientes, tiempo muerto y ganado.

Una noción de ti.


 

Nutrir

la memoria del presente. La belleza

de lo incompleto.

 

 

Fotografía: Jan Saudek

 

 

 

 

 

 

¿Cuál será la línea de flotación por encima

de tu universo de significados y dudas

por los que merece la pena vivir?

 

Apertura, exposición, ocaso. La corriente

que nos acompaña merma mucho en la temporada

estival.

 

Los arbustos de jazmín se hallan en apogeo:

para qué más metáforas o redundancia.

 

Que los límites huyan.

 

 

Fotografía: Jan Saudek