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ateo poeta

 

-Perdona, ¿puedo hacerte una pregunta muy, muy íntima?

 

Ella le miró con una sonrisa indescifrable, sin musitar palabra alguna como si aquel silencio significara algo del tipo "calla, no seas bobo". Entonces le besó con ternura y tristeza.

 

Se despidieron de inmediato. Y todo regresó a la tensa normalidad de siempre.

 

 

Fotografía: Constantine Manos

 

 

Me recibes

tan cálida

y exuberante

que enseguida

me sumerjo

en tu felicidad.

 

 

 

Que nunca maduras del todo

está claro cuando experimentas

el estupor y la parálisis

por causa de la cercanía

insoportable a una tierna belleza.

 

 

Fotografía: Rick Ochoa

 

 

 

Ejercer la crítica

a la crisis infligida

y permanente,

al expolio

de todo lo que nace

y diverge.

 

Vivir al límite,

en los márgenes

de los márgenes,

como única

condición

-irreductible-

de disconformidad.

 

Desvelar

infinitamente

cada capa de lengua

sin alimento,

cada boca

hambrienta,

el sólido orden

en su torbellino

perecedero.

 

O enhebrar

la acción

al discurso,

el cuerpo

a su reflexión,

la misma fuerza

y materia

del análisis concreto

con que respiran

las prácticas

de soberanía.

 

 

Fotografía: Don McCullin

 

 

 

Jugabilidad

Jugabilidad

 

En su honorable cometido por contribuir al resplandor de nuestra lengua y a su adaptación conveniente a las fuerzas del mercado, el gobierno se inclina por regular el marco presente de las relaciones laborales con el innovador concepto de "jugabilidad". De este modo se sustituyen las anteriores apelaciones a la flexibilidad, en las últimas décadas, y a la seguridad, antaño, por considerarlas obsoletas a la luz de las auditorías muy independientes que se han encargado a compañías de acreditada solvencia y de total confianza de los amigos del consejo de ministros. Afanados en su ardua labor cotidiana de ciencia política y de la administración, las autoridades han resuelto inaugurar el nuevo código laboral que entrará en vigor a partir de su inminente publicación en el boletín satírico del estado.

 

La rueda de prensa dictada por el portavoz gubernamental ha adelantado las principales características de esta tecnología verbal con alto valor añadido que posicionará al país a la vanguardia de la competencia internacional en la materia. En concreto, gracias a la jugabilidad se eliminarán definitivamente todas las ataduras que lastraba el contrato de trabajo pues éste se orquestaba gracias a una evidente disparidad de fuerzas entre las partes contratantes. Las revolucionarias teorías gerenciales de la última hornada han fundamentado sobradamente tales premisas abriendo un amplio abanico de posibilidades para las políticas de empleo. De este modo se ha descubierto que las actitudes lúdicas y deportivas hacia el trabajo favorecen una mejor asunción resignada del fracaso y más meritorias recompensas del sacrificio. Si en lugar de pelear vis a vis por las cláusulas contractuales o, a través de anquilosadas maquinarias sindicales burocratizadas, en las extenuantes negociaciones de los convenios colectivos, se concibe el trabajo al margen del salario, como un juego más en la vida, todo resultado habrá de ser tomado con deportividad. Para ganar hay que arriesgar. Quien no arriesga, no puede ganar. No se trata de buscar trabajo ni siquiera de rendir más por menos sueldo, sino de querer jugar. Lo importante es participar. Es sabido que no todo el mundo puede ser empresario, pero ahora, en el marco de la jugabilidad, todo el mundo puede arriesgar y jugar como un empresario. Incluso puede y debe utilizar sus dotes estratégicas para jugar en el mismo equipo de un empresario frente a otros equipos rivales.

 

La dedicación vocacional y compulsiva de los deportistas de élite va a servir como paradigma laboral, tal como ha expresado el presidente del gobierno, enfatizando su admiración por esos compatriotas orgullosos de vestirse con los colores de la bandera nacional y de alcanzar las metas más elevadas sin parar mientes en horarios, jornadas, responsabilidades familiares o minucias alimentarias que puedan alterar su rendimiento. La economía, en consecuencia, será más competitiva pues los trabajadores lúdicos son más productivos y, además, voluntarios. De esta manera se espera incrementar el reclutamiento laboral en un doscientos por cien durante el segundo trimestre del año en curso, aunque, justo es reconocerlo, este extremo rara vez es desmentido a posteriori debido a que siempre hay noticias más candentes que cubrir. El término desempleo, por fin, podrá desterrarse de las estadísticas junto a todas esas connotaciones peyorativas que arrastraba la necesidad de trabajar a disgusto.

 

El gobierno, no cabe duda, se siente muy satisfecho con este hallazgo interdisciplinar y confía en su rápida implantación a lo largo y ancho del territorio, allá donde permanezca alguna actividad económica que no se haya desplazado a algún paraíso fiscal. La tributación y las supuestas gratificaciones de esta nueva modalidad laboral están todavía pendientes de un desarrollo legislativo al por menor que se ha encargado a la lonja del departamento jurídico del ministerio de interior en previsión de los altercados que pueda acarrear la resistencia al cambio por parte del proletariado más reaccionario. Lo que sí se ha experimentado ya con éxito es un prototipo de jugabilidad laboral semejante al de las publicaciones en las redes sociales, según ha confirmado la ministra del ramo de las nuevas tecnologías de la comunicación viral y de la higiene pública. Varios millones de votantes ya habrían manifestado su disposición favorable a la medida a juzgar por el elevado número de "me gusta" registrados por el producto.

 

 

En medio de la fiesta de pinares

y madroños, en los orificios

calcáreos por donde se escabullían

los lagartos menudos, en la morada

de los racimos sangrantes del saúco,

aludidos por el silbo afinado buscando

su flor, ocultos a las horas puntuales

de las lechuzas insomnes, abatidos

por las caprichosas nubes dando

forma al silencio, y los escarabajos

de negro azabache atravesando

temerarios las sendas de incierto

destino, allí, enfrente del animal

y de la turbia naturaleza, en tanto

que huellas efímeras de un tiempo

indeleble, apenas con la esperanza

del agua dulce y el infinito frescor

de un rayo al alba o vespertino,

en el éxodo del cercado, todo

lo más.

 

Allí donde olvidar, por unos instantes,

las congregaciones de masas

de furiosos consumidores.

 

 

Fotografía: Miguel Martínez

 

 

 

La revista oficial

de la compañía aérea

abruma

con sus paisajes idílicos,

su inflación

de sonrisas y estómagos

satisfechos,

y una amplia oferta

de productos deseables

para los bolsillos

de alto poder adquisitivo.

 

Gracias a todas

las omisiones

del catálogo

he encontrado una excusa

para ponerme a escribir.

 

 

 

Por exclusivas

causas estacionales

todo confluye

-y es admirable-

en esas aves

en celo:

sus cortejos amorosos

con suma facilidad,

la dulce melodía

de sus fraseos

y, encima,

su vuelo alto

y lejano.

 

Nuestro don,

en cambio,

consiste

en hacerlo todo

mucho más

enrevesado.

 

 

 

También anduvimos

entre aguas

batiéndose el cobre

con un régimen pétreo.

 

Después, la soledad

se internó de nuevo

en lo más frondoso.

 

 

Fotografía: Miguel Martínez

 

Nada más

que esa geometría

porosa, labrada

con su bello

método

para dar

el refugio,

la virtud ajena,

o extraída,

al silencio.

 

 

Fotografía: Hannes Caspar

 

 

 

Aquellos relatos

destilaban tristeza

y cansancio

ante un mundo

estridente, opaco,

dispar.

 

Siempre hallo

concomitancias

y simpatía

con esa actitud,

por más rabia

que me desate

el mismo entorno.

 

 

Ilustración: Fred Deltor

 

 

 

 

Poco importa

mi vértigo

al vacío,

a lo distante

en el borde

de la luz.

 

Vencerá

esa amapola

entrando

en el mar.

 

 

Ilustración: Ran Ortner

 

 

 

Hay besos

que matan.

 

 

 

Dejar de leer

para seguir

escribiendo.

 

Y a la inversa:

vuelta a la lectura

en cuanto finalizo

de escribir.

 

Sin solución

de continuidad:

por poco sociable

que pueda parecer.

 

Sólo cabe indicar

que el resto

de distracciones

han sido plenamente

elegidas.

 

 

Ilustración: Casilda García Archilla

 

 

 

¿Por qué

ese deambular

de un lado

para otro?

 

¿Es por la nieve

acaso,

por la luz perdida,

por el eterno

vacío

del lenguaje?



Fotografïa: Joao Canziani

 

 

 

 

 

Porque apareces

como un capricho,

cada día mejora

al anterior.

 

 

 

 

 

Una porción de luz

atraviesa el perfil

de la indiferencia

a la velocidad

del sonido.

 

Como el perfume

de la rosa.

 

Y tú resides ahí.

 

 

 

 

Sin inquina

de ningún tipo,

en serio.

 

Mis retiros

espirituales

son tan necesarios

como la respiración

asistida.

 

 

Fotografía: Enrique Maté

 

 

 

 

La mejor lección

que uno puede aprender

de aquellos taxidermistas

de la burocracia ciega

y los sumisos protocolos,

de las montañas inútiles

de legajos y sellos estampados,

del ir de puerta en puerta

como ahora se bucea

tirando de uno y otro hilo

hasta la extenuación,

es que resulta infinitamente

más saludable

abrazar unas pocas

y sólidas premisas

existenciales.

 

Aunque las sometamos,

ellas sabrán por qué,

a continuos

interrogatorios.

 

 

Ilustración: Ran Ortner

 

 

 

 

En cuanto vuelvas a casa

sé que rendiré

todas mis armas

a las primeras de cambio.

 

 

Fotografía: Matt Blum