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ateo poeta

cheek to cheek

cheek to cheek


Heaven, I’m in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we’re out together dancing cheek to cheek
Heaven, I’m in heaven
And the cares that hung around me through the week
Seem to vanish like a gambler’s lucky streak
When we’re out together dancing (swinging) cheek to cheek
Oh I love to climb a mountain
And reach the highest peak
But it doesn’t thrill (boot) me half as much
As dancing cheek to cheek
Oh I love to go out fishing
In a river or a creek
But I don’t enjoy it half as much
As dancing cheek to cheek
(come on and) dance with me
I want my arm(s) about you
That (those) charm(s) about you
Will carry me through...
(right up) to heaven, I’m in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we’re out together dancing, out together dancing (swinging)
Out together dancing cheek to cheek



Irving Berlin



cada día le damos el pecho

a nuestro fruto,

siento más cerca tu voz,

me regalas uvas y brisa

y me aprietas a tus costillas,

sellamos los intersticios

en los que nos concitamos,

desciendo hasta la sima de tu vigor

para empaparme y desayunar

y rememorar nuestros ejercicios

de equilibrio ante el azote de las olas,

así es muy fácil estar al lado

y al oído, exaltar lo inefable,

lo fugaz y perpetuo que nos une,

quererse con las yemas de los dedos,

sudar el aceite dorado

que nutre esta gloriosa soberanía


en la casa de nuestros seísmos

florecen las virtudes

y expiramos vientos nuevos




sed de ti

sed de ti


Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta tu vida se alza.

Ebria sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas.

Hacia dónde, en las tardes que no vayan tus ojos

en viaje hacia mis ojos, esperándote entonces?


Estás llena de todas las sombras que me acechan.

Me sigues como siguen los astros a la noche.

Mi madre me dio lleno de preguntas agudas.

Tú las contestas todas. Eres llena de voces.

Ancla blanca que cae sobre el mar que cruzamos.

Surco para la turbia semilla de mi nombre.

Que haya una tierra mía que no cubra tu huella.

Sin tus ojos viajeros, en la noche, hacia dónde.


Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed inifinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.



Pablo Neruda, en El hondero entusiasta




qué tan lejos

qué tan lejos


En la 8º semana de cine solidario de Logroño este año han proyectado películas tan acertadas como “Qué tan lejos” de Tania Hermida (2006). Las dos protagonistas se alían, casualmente, en un viaje lleno de peripecias desde Quito hasta Cuenca (Ecuador). Esperanza es una joven española aparentemente ingénua, siempre dispuesta a hacer amigos y coleccionista de postales de todos los lugares del mundo a donde se escapa siemrpe que puede gracias a los descuentos que le proporciona el trabajar en una agencia de viajes en Barcelona. Teresa se le presenta a Esperanza con el nombre de Tristeza: una ecuatoriana aparentemente fría y altiva de clase acomodada que estudia filología en la universidad, lee con fruición a Octavio Paz y cree que se halla enamorada de, y correspondida por, un biólogo “mochilero” como ella que se va a casar con otra chica por, supuestamente, presiones familiares. A raíz de una huelga indígena que ha cortado las carreteras, ambas se apean del autobús y comienzan a caminar y hacer auto-stop para alcanzar su destino lo antes posible. En el camino se encontrarán con, y se acompañarán de, Jesús, un actor aparentemente huraño que lleva en una urna las cenizas de su abuela recién fallecida a Cuenca, para cumplir su última voluntad. Nadie es lo que parece y en su periplo van a emerger cariños y aprendizajes esenciales para cada uno. Son especialmente deliciosos los juegos de lenguaje y malentendidos, o sobreentendidos, que aparecen entre el idioma español de Esperanza y el propio, y a veces ininteligible para la primera, de los ecuatorianos. También la crítica velada al trabajo infantil, representada por brillantes niñas llenas de chispa, y la presentación del desparpajo con que los terratenientes se pasean en sus coches todoterreno por el país. Los estremecedores paisajes están sacados a propósito del marco de postal que busca la turista ávida de cosificaciones. Los personajes, finalmente, se desenmadejan con naturalidad y cada uno llega, sin traumas, a un estadio más de su vida. A muchas ideas previas en contra del machismo o a favor del indigenismo, por ejemplo, se les da bruscamente la vuelta obligándonos a cuestionarlas con más radicalidad. Y todo ello bajo la apriencia de una “road movie” sencilla y sin estruendo. Pero, ya os lo decía, nada es lo que parece.



Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic 'til I'm gathered safely in
Lift me like an olive branch and be my homeward dove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Oh let me see your beauty when the witnesses are gone
Let me feel you moving like they do in Babylon
Show me slowly what I only know the limits of
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the wedding now, dance me on and on
Dance me very tenderly and dance me very long
We're both of us beneath our love, we're both of us above
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the children who are asking to be born
Dance me through the curtains that our kisses have outworn
Raise a tent of shelter now, though every thread is torn
Dance me to the end of love

Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic till I'm gathered safely in
Touch me with your naked hand or touch me with your glove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Leonard Cohen


huésped del agua,

ahora yaces en mi seno

mientras yo acaricio tus alhajas

y el verbo nos venera

en su celeste centelleo,

donante de albas,

restañadora de los círculos,

sacias el clamor

con el lujo de tus viandas,

suturamos a zancadas

lo que nos separa, devolvemos

a su regazo el ajuar

de la tez que nos continúa,

zahorí entre plegarias

mecidas por el otoño,

por mi prudencia atemporal

y tu afán de analogías

nos adelantan las tortugas,

ganamos a los galgos,

sorteamos los precipios

y en nuestro amor brotan

labios, vuelos, sangre dulce,

las horas que asimos

como si tallaran nuestro ser,

ahora que llueven perlas

vírgenes cuando estamos,

mi escultora del aire,

ahora es cuando sé

que somos dioses transparentes,

que forjamos nuestro vínculo

tenaz, de seda y años luz,

sin demora, en humilde

imprecación y júbilo,

sin demora




cuentos japoneses

cuentos japoneses


Leer para quemar el tiempo de los viajes. Leer porque sales a la calle cada día con una luz distinta en tus ojos. Leer porque la curiosidad es más fuerte que tu voluntad. Entre los libros insólitos que he ido rebuscando en estanterías llenas de polvo y ferias de anticuarios, esta vez le ha tocado el turno a los cuentos japoneses de Lafcadio Hearn (1850-1904). Este greco-inglés acabó dando con sus huesos en Japón y de su enamoramiento de las delicadas costumbres niponas y de la hija de un samurai, surgió su devoción hacia la literatura de aquel país. Los cuentos de Kwaidan destilan fantasía, moralinas, budismo y feudalismo. Aunque el estilo narrativo puede parecer muy clásico para quien se encuentre ávido de innovaciones, la redacción nítida y la culta prosa que emplea (el traductor, por lo menos; es de suponer que siguiendo la estela originaria del creador) destilan una agradable sensación de placidez. Los personajes meditan, sueñan, son objeto de avatares sorprendentes y muchos parecen albergar una recia y ejemplar fortaleza de espíritu. Leer es también una forma de hacer amigos, de recrear los que tienes intercambiando las voces que leemos. Por eso Enrique me ha pasado otro libro del mismo Hearn que, sin duda, me abrirá nuevas ventanas al universo del Japón ancestral. Son sorprendentes los derroteros que va tomando la vida después de cada decisión que tomas, especialmente de aquéllas que son guiadas por una insaciable, y tal vez oscura, curiosidad.

 

 

 

 



Yo no necesito tiempo

para saber quién eres:

conocerse es el relámpago.

¿Quién te va a ti a conocer

en lo que callas, o en esas

palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida

que estás viviendo, no sabe

más que alusiones de ti,

pretextos donde te escondes.

Ir siguiéndote hacia atrás

en lo que tú has hecho, antes,

sumar acción con sonrisa,

años con nombres, será

ir perdiéndote. Yo no.

Te conocí en la tormenta.

Te conocí, repentina,

en ese desgarramiento brutal

de tiniebla y luz,

donde se revela el fondo

que escapa al día y la noche.

Te vi, me has visto, y ahora,

desnuda ya del equívoco,

de la historia, del pasado,

tú, amazona en la centella,

palpitante de recién

llegada sin esperarte,

eres tan antigua mía,

te conozco tan de tiempo,

que en tu amor cierro los ojos,

y camino sin errar,

a ciegas, sin pedir nada

a esa luz lenta y segura

con que se conocen letras

y formas y se echan cuentas

y se cree que se ve

quién eres tú, mi invisible.



Pedro Salinas




En un mar tan blanco

el sosiego, tras la ignición, y de nuevo

recapacito y me recojo como los moluscos.


(No hay murmullos a babor, surca ligero.)


Es ahora, sí, todo tu ser ahora

con arrojo, detiene la resaca del pasado

expirando diamantes: te quiere lamer la sal.


(Desnudos, a los cuatro vientos: la fundación.)


Fíjate qué ufanas en medio del caos

las certezas náufragas, cada vez menos náufragas,

cada vez más dádiva y piel toda como océanos.


(A lo lejos se despeja el cénit, se despereza.)


Quema tanta luz,

una entropía que es un amor y una metafísica azul

con pasaje de ida, a ti, ya voy llegando.






The Right Ons

The Right Ons


En directo, esta banda son auténticos caballos salvajes. Se miran a los ojos, saltan vallas imaginarias, enardecen las guitarras. Toda una descarga de acordes soul y funk envueltos en un río frenético de rock y blues. La Iguana Club, Vigo, 22 de septiembre de 2007. http://www.myspace.com/therightons



 

 

Desvelada por el eco resonante del pozo de la noche,

en mi tierra fustigada por la lluvia,

rompe nudos la memoria del rayo.

 

Ahuyentados los mantos del olvido

se oculta el alarido en las voces del búho

y, pulso en llamas,

los cuatro vientos surca en pos de tu ventana.

 

Allí, desde lo verde,

palma con palma, en cruz,

su sangre te murmura

y el vértigo trasiega del ansia que le abrasa.

 

Anhelo delirante que rebasa los párpados cerrados

por el sedoso pétalo ferviente

del incendio del cuerpo enamorado.

 

Clara Janés

 

 

wings fo desire (Wim Wenders)

wings fo desire (Wim Wenders)

 

 

17/09/07, mañana debemos madrugar, Mario tiene cita con el foniatra, y casi nos hemos quedado dormidos los tres viendo esa película lentísima sobre Berlín, pero yo no dejaba de bucear en mi vida haciéndome preguntas, un poco absorto, como queriendo entresacarle el sentido a cada instante, a cada anécdota del día… así que no me he podido ir a dormir, en la radio ya era la hora de “Cuando los elefantes sueñan con la música”, me he tomado un bocadillo de plátano y un yogur mientras los niños se acostaban, y el corazón me ha dado otro salto de gigante al leer ese mensaje de amor en el móvil, no me podía ir a dormir, aunque escribir no ordene necesariamente las cosas, ni acorte las distancias ni nada parecido… el protagonista de la película decidió dejar de ser simplemente un benefactor de los demás para arriesgarse él mismo a sentir y a padecer, en medio del muro de la vergüenza que separaba las dos Alemanias dice “voy a lanzarme al río, a observar al nivel de los ojos en lugar de hacerlo desde arriba”, y la chica protagonista, dejándose mecer durante un concierto de Nick Cave, piensa que ha soñado con alguien que no conoce y a quien espera confiada en que la casualidad los reúna plácidamente, sin esfuerzo, como si estuviera leyendo las románticas intenciones del guionista… llevo semanas con el antiguo ordenador averiado y, mientras tanto, se han ido descolocando los archivos, dispersándose y mezclándose entre copias de seguridad y memorias virtuales, se han sucedido los desplazamientos por aeropuertos, se han aplazado los trabajos más urgentes y ya se agolpan otros nuevos en la fila de espera, poco a poco desaparecerán los días de playa y yo sólo retendré, casi con lágrimas en los ojos, los momentos más terriblemente poéticos de la vida, las palabras voraces del deseo, ese murmullo sincero de dulce serenidad interior… el “ángel” de la película acababa reconociendo que sólo volviéndose mortal, vulnerable y sensible, había llegado a comprender por qué las personas se pueden admirar mutuamente, y eso le maravillaba, le empapaba de la belleza simple de la gente con la que de forma un poco ingenua se iba cruzando, aunque él, desde luego, acaba gozando de la recompensa que le reserva el guionista enamorado de los finales felices: la hermosa acróbata de circo vestida de rojo que se le acerca y le entrega incondicionalmente los besos que todo lo inauguran, cuando todo empieza por primera vez, y la edad o el pasado importan muy poco… admirarse mutuamente, no es mucho más lo que puede definir el amor sin abalorios, admirarse tan sólo puede parecer frío pero entraña comprensión por la virtud ajena, por eso tal vez sea uno de los ingredientes esenciales de lo que te llena y te deleita, como aquel anciano en el Mercat de Sant Antoni recomendándonos sus libros preferentes de poesía, o el partido de baloncesto con Luis esta tarde emulando a los jugadores del España-Rusia de ayer, o las conversaciones culinarias con las dependientas del supermercado, también ahí nos admiramos mutuamente y, en un acceso fugaz de inmortalidad, nos creemos que volamos por los aires…

 

 

Los viejos decían:

cuanto más viejo, más sabio.

Los sabios decían:

cuanto más sabes, menos sabes

(o sea: más sabes lo que no sabes).

Entonces: ¿la eterna juventud?

¿vivir a tientas y a locas?

¿buscar el maná, el éxtasis, el secreto

alquímico de la fortuna?

Cada día estoy más perplejo,

la verdad.

Hoy, por ejemplo, volví pletórico:

ebrio de luz, el ocaso glorioso,

la coreografía de cuerpos desnudos

quemando las últimas horas estivales,

yo flotando como un muerto

sobre la olas.

Y mi fuerza narcisista a punto

para declamar (otra vez soldando

los fragmentos del espejo).

Qué inútil, sin embargo.

Si tan milagroso e irrepetible es ese gozo

¿a qué viene pregonarlo?

¿qué necesidad tiene de ser reconocido?

Entonces: lo más feliz es lo más íntimo,

y lo más íntimo no tiene nombre

ni sustancia, ni futuro.

Es incomunicable.

(Ríome yo de la poesía, ergo.)

Por eso es también triste.

Intransferible, evanescente.

Todo lo que sé hacer en la playa es:

mirar a la gente, jugar a las raquetas,

devolver las pelotas con sumo cuidado,

reducir al máximo la imprecisión,

los errores, leer esos libros usados

y las miradas que me devuelven.

¿Será sólo un entretenimiento?

¿Mientras todo pasa sórdido e implacable?

Yo pensaba que todo eso era sublime.

Que la consciencia de eso era sublime.

Ahora tengo mis dudas:

¿seré más viejo y más sabio, y, por tanto,

menos sabio, más joven y más loco?

Entonces: espero no confundirte

cada vez que me ponga a descifrar

el diccionario que me pediste.

(Hacía mucho calor hoy, ya ves.)

La isla de los antropólogos

La isla de los antropólogos

 

 

 

 

“La isla de los antropólogos y otros relatos” es un libro escrito por Iban Zaldua (2002) que se deja leer con facilidad. La prosa no es ampulosa ni pedante; le basta la efectividad de una narración ajustada a los hechos. El lirismo, desde luego, no es para buscarlo en estas páginas. Casi todas las historias guardan una nota de humor o de drama macabro en su final, lo que las hace culminar con aceptable dosis de sorpresa para el lector. Inquietan algunas como la de un donante de sangre que accede a los experimentos de una médica sanguinaria y, a la vez, seductora. Un relato sobre la elaboración del primer censo deja en el aire la sospecha de que se matase a la población que no daba tiempo a ser contabilizada. Un relato con formato académico narra con sarcasmo las diatribas de los antropólogos que acuden una y otra vez a una isla del Pacífico donde los nativos han aprendido a darles imágenes distintas a los observadores. Un historiador económico, como el propio autor, descubre que la archivista de un pequeño ayuntamiento ocultaba turbias relaciones con anteriores investigadores. Un espía infiltrado en las filas enemigas muestra las miserias de su exitosa integración, sin mayor pena ni gloria. En fin, agradable juego de sombras para andar en la vida con un tercer ojo avizor.

 

   ¿qué siento?                       

                       ¿puedo escribirlo?                                                           

                                                    ¿no es en vano?   

                     

                      sólo vanidad 

angustia                                    alpiste para filólogos                                               

                                                 margaritas para los cerdos

                                                                                                miedo 

a apearme de la corriente / emboscarme / plantarme  

                      

                 como un junco

gritar                                        desalmado

                                                                desalmado

                                                                                 rearmado  

         

                funambulista

                                   deambulante 

todo (lo que deseo fervientemente, mi vida) lo puedo hacer por mí mismo    

        

copular           

parir           

amanecer     

                               

                (solo necesito: a little help of muy friends)                                   

               friends, sí, de verdad                                                                       

                            sin costuras / tan ciegos /                                                                       

                                                                  y desalmados, sí

para no fingir: esos muertos sí                                               

                                                tenían que ver con nosotros            

             

                         ¿pero lo siento?           

                        ¿o sólo me saco las castañas del fuego?

                                                                                                       

nunca acabas de pagar

(sólo recorres sus labios con la memoria de tus dedos, sólo)

                                                                                  (solo) 

 

Soldados de Salamina

Soldados de Salamina

 

 

Libros que me apasionen desde la primera línea. Que cuenten verdades, o que las imiten, o que las inventen. Que me hagan vibrar de emoción con las injusticias históricas, hasta la consternación. Y que te arranquen sonrisas las disquisiciones de un hombre perplejo. Que no oculten al escritor, sus ideas, sus contradicciones: ¿qué es un buen escritor? ¿sobre qué o quién debe escribir? ¿cuánto ha de persistir en sus sueños? por ejemplo. La trama de “Soldados de Salamina” de Javier Cercas, cumple todo eso. Una búsqueda terca, por voluntad propia, sin encargo alguno. El protagonista busca y se busca: el sentido de guerras pasadas, el legado de nuestros viejos, la necesidad de la memoria. El estilo, y el cambio de estilo, de la escritura es fluido y envolvente. Para leer sin contener la respiración. Como esas conversaciones contigo mismo que te vuelven huraño y tierno, melancólico y sabio. Que nadie se lleve a engaño: no es sólo un brillante relato sobre la Guerra Civil y la disipadora Transición.

 

 

 

Salvaterra de Miño

Salvaterra de Miño

 

 

 

Vuelta al “Festival da Poesía”, un año más. Cada vez más músicas, más películas, otras poesías. También, como siempre, chiringuitos políticos. Muchos, nacionalistas; pero también mis afines del Ateneo Libertario “Lume negro”, de Ponteareas, con su campaña por la apostasía. Y artesanos, malabaristas, libreros y escépticos deambulantes. Proyectaron los cortometrajes ganadores de Cans (Porriño, pas de France): “Sin Plomo” de Jorge Saavedra, 2006 (un ingenioso ensayo de finales posibles al atraco de una gasolinera coruñesa), “Carreras secretas” de Antón Coucheiro, 2006 (una colorida y simpática aproximación a los desvaríos de un joven de Rio de Janeiro que se autoimpone retos absurdos) y “Promesa” de Fernando Cortizo, 2007 (una parábola, mediante animación con plastilina, acerca de los futuros clónicos que nos pueden aguardar). También videopoemas de muy desigual factura. Los mejores: uno, lamentando las campanas atroces que quiebran la paz de los domingos por la mañana; otro, lamentando la lluvia impertérrita, tenaz, implacable. La exposición sobre la represión fascista a los marineros gallegos organizados sindicalmente hasta el alzamiento militar del ‘36, impresionante. Por fin, los conciertos de Galegoz y Boom Club. Hip-hop, funk, reggae… arengas para “trabajarse la fiesta”, ironías saludables, baile sin fin. Todo un gozo. Del punk-rock de los Peste & Sida apenas pude catar unos acordes, los niños ya tenían sueño. Los recitados al uso, al día siguiente, este año me pillaron haciendo las maletas.

 

 

más ensoñaciones

más ensoñaciones

 

un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza y retrocede, da un rodeo

y llega siempre:

un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura,

agua que con los párpados cerrados

mana toda la noche profecías,

unánime presencia en oleaje,

ola tras ola hasta cubrirlo todo,

verde soberanía sin ocaso

como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

 

un caminar entre las espesuras

de los días futuros y el aciago

fulgor de la desdicha como un ave

petrificando el bosque con su canto

y las felicidades inminentes

entre las ramas que se desvanecen,

horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano,

 

una presencia como un canto súbito,

como el viento cantando en el incendio,

una mirada que sostiene en vilo

al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrada por un ágata,

piernas de luz, vientre de luz, bahías,

roca solar, cuerpo color de nube,

color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

 

(...)

 

los dos se desnudaron y se amaron

por defender nuestra porción eterna,

nuestra ración de tiempo y paraíso,

tocar nuestra raíz y recobrarnos,

recobrar nuestra herencia arrebatada

por ladrones de vida hace mil siglos,

los dos se desnudaron y besaron

porque las desnudeces enlazadas

saltan el tiempo y son invulnerables,

nada las toca, vuelven al principio,

no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,

verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,

 

(...)

 

el mundo nace cuando dos se besan

 

(...)

 

amar es combatir, si dos se besan

el mundo cambia, encarnan los deseos,

el pensamiento encarna, brotan alas

en las espaldas del esclavo, el mundo

es real y tangible, el vino es vino,

el pan vuelve a saber, el agua es agua,

amar es combatir, es abrir puertas,

dejar de ser fantasma con un número

a perpetua cadena condenado

por un amo sin rostro;

el mundo cambia

si dos se miran y se reconocen,

amar es desnudarse de los nombres

 

(...)

 

-¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,

¿cuándo somos de veras lo que somos?,

bien mirado no somos, nunca somos

a solas sino vértigo y vacío,

muecas en el espejo, horror y vómito,

nunca la vida es nuestra, es de los otros,

la vida no es de nadie, todos somos

la vida –pan de sol para los otros,

los otros todos que nosotros somos-,

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,

la vida es otra, siempre allá, más lejos,

fuera de ti, de mí, siempre horizonte,

vida que nos desvive y enajena,

que nos inventa un rostro y lo desgasta,

hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

 

 

Octavio Paz (Piedra de Sol)

 

ensoñación cortazariana

ensoñación cortazariana

 

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabiera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”

 

Julio Cortázar (Rayuela)

Mendetz

Mendetz

 

Me sobran las palabras. Sólo recuerdo aquellas descargas frenéticas. Metidas hasta el sueño. Hasta rebosar. Bailamos como exige la naturaleza efervescente. Vitaminas de rock electrónico. Meis (Pontevedra), Dolorock, 25 agosto de 2007.