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ateo poeta

mis poemas y otros textos (provisionales)

 

Y forjamos los andamios

para remozar la fachada

de la ciudad decadente.

 

Nos reunimos, somos jardín

y agua subterránea, imposible

medida del enjambre promiscuo,

luces de la nocturnidad.

 

Nos habían dicho: dejadnos

a nosotros las contingencias.

Y entonces: ¿qué constituiría

nuestro afán en lo menudo?

¿dónde nuestra ambición por

circular libres y dotar de sentido

a la levedad que nos envuelve?

 

Hasta lo más arraigado, cualquier

señal apuntando a los cimientos,

obliga a un estado de alerta.

A reconocer cómo emerge

de las barricadas el color

del viento que nutre al olvido.

 

Hasta los árboles son palabras,

hasta el amor escaso parece

denso y abundante como la fruta

dulce en el vergel. Venid,

venid a sembrar, a guareceros,

a las filas de la desilusión.

 

También el pan y los brazos

y la memoria de los ríos

construirán.

 

 

Fotografçía: Jason Eskenazi

 


 

Que el deseo, por tratar un asunto

de interés general, solo existe

lúdico y especulativo,

en una maraña

de relámpagos necesarios,

sin objeto definido

-que conste allí donde

sea pertinente-,

reacio a lo único

y asombrado,

en fuga de la ley vil

y del odio, a

contracorriente

como los peces voladores,

fiel a lo que subyace,

en crisis y al borde

del abismo, alegórico

en tanto que amapola

carnívora, por ejemplo,

también de sí mismo depredador,

en revolución permanente

y, por ello, siempre

infructuoso

y, al fin y cabo,

extenuante

y sin el cual, empero,

apenas sabríamos

qué significa vivir.

 

 

Fotografía: Julia Zuri

 


 

¿Por qué acarrear con todos los libros

hasta las antípodas?

 

¿Qué temor a mi propia memoria

da pie a esa procesión funeraria?

 

¿Es que respiro mejor

al lado de todas esas palabras luminosas

aunque reposen en papeles mustios?

 

¿Por qué si todos los grandes

pensamientos ya se han pulverizado

en ese cosmos descarnado y eléctrico?

 

¿Es mejor seguir con el delirio

expresivo de uno o cuidar el diálogo

interminable con los espectros y ruinas

de los clásicos?

 

¿Como gimnasia del alma o

a modo de las esporas de vanidad

que quizá prendan en algún desierto?

 

¿Por qué me quita el sueño

todo lo que quiero leer, acaso

hay edad para su guía simultánea?

 

¿En qué lugar del atlas se enterrarán

estos murmullos de ahora?

 

 

Ilustración: Jason Eskenazi

 

 

 

 

Lo que yo te doy es poco,

su masa es relativa y tal vez todo

sea demasiado fugaz, como un paisaje

a través de la ventanilla.

 

"Poco" y "todo" son todavía palabras

excesivamente deudoras de un cálculo

de las emociones y de la confianza

que siempre he considerado a la deriva,

naufragando en algún líquido sustancial.

 

Por eso yo prefiero olvidarme de cuánto

azul, de cuánto aroma de pétalos,

si perdurarán dichas y alas, el enigma

que acompaña nuestra inspiración.

 

Lo que nos damos no tiene mesura.

Es más: nos desborda como alud

impredecible y como las vetas de oro

que emergen y devolvemos con otra

forma a su preñada naturaleza.

 

Tienes razón: en lo minúsculo

percibimos el más leve parpadeo

de una gramática, el sueño estriado.

 

Pero yo tan sólo puedo pretender

que se impregnen de ternura

las omisiones, que un fulgor incluso

invisible mantenga viva la llama.

 

 

Fotografía: Rebeca Mateos

 

 

Nuestros sueños

devorarán vuestra

insoportable

realidad.

 

 

Fotografía: Vivian Maier

 

 

Una belleza infinita

es la octava quimera

que nos anima a seguir

y a extender las raíces

que germinan en añejos

laboratorios.

 

 

Ilustración: Félix Valloton

 

 

 

Serán los ojos dulces y marinos

que te atraviesan sin compasión,

o las lenguas vespertinas e incansables

que no dicen sino con rodeos, serán

o no serán quienes puntualizan

al deseo que no sucumbe, dúctil

y estratificado, presente como suelo

y roca permeable, será esa herencia

poco material y ubicua, pero de amplio

calado, la que nos impide una mayor

aproximación no obstante el clima

propicio que se respira estos días.

 

 

Fotografía: Rebeca Mateos

 

 

 

El poema más soberbio

que persiste en mi memoria

es el que declamaron

las yemas de tus dedos

sobre mi piel, en la noche.

 

 

Fotografía: Matt Blum

 

Dejamos las bicicletas

aparcadas en la playa

y sin ninguna prenda

interfiriendo la luz

que alegraba nuestros

cuerpos, el mito

del paraíso escribió

un nuevo episodio.

 

 

Fotografía: Herbert List

 

 

 

Se besaban salvajes,

a golpes, con ansiedad,

también con una dilatada

ternura, degustaban

su piel estremecida,

acoplaban sus torsos

como el agua al lecho

de su cauce, de pie,

con urgencia, en la plaza

de la estación.

 

El chaval que observaba

aquella escena milagrosa

se relamía maravillado,

intuyendo que eso debía ser

lo más apetecible

de este mundo.

 

 

-Perdona, ¿puedo hacerte una pregunta muy, muy íntima?

 

Ella le miró con una sonrisa indescifrable, sin musitar palabra alguna como si aquel silencio significara algo del tipo "calla, no seas bobo". Entonces le besó con ternura y tristeza.

 

Se despidieron de inmediato. Y todo regresó a la tensa normalidad de siempre.

 

 

Fotografía: Constantine Manos

 

 

Me recibes

tan cálida

y exuberante

que enseguida

me sumerjo

en tu felicidad.

 

 

 

Que nunca maduras del todo

está claro cuando experimentas

el estupor y la parálisis

por causa de la cercanía

insoportable a una tierna belleza.

 

 

Fotografía: Rick Ochoa

 

 

 

Ejercer la crítica

a la crisis infligida

y permanente,

al expolio

de todo lo que nace

y diverge.

 

Vivir al límite,

en los márgenes

de los márgenes,

como única

condición

-irreductible-

de disconformidad.

 

Desvelar

infinitamente

cada capa de lengua

sin alimento,

cada boca

hambrienta,

el sólido orden

en su torbellino

perecedero.

 

O enhebrar

la acción

al discurso,

el cuerpo

a su reflexión,

la misma fuerza

y materia

del análisis concreto

con que respiran

las prácticas

de soberanía.

 

 

Fotografía: Don McCullin

 

 

 

Jugabilidad

Jugabilidad

 

En su honorable cometido por contribuir al resplandor de nuestra lengua y a su adaptación conveniente a las fuerzas del mercado, el gobierno se inclina por regular el marco presente de las relaciones laborales con el innovador concepto de "jugabilidad". De este modo se sustituyen las anteriores apelaciones a la flexibilidad, en las últimas décadas, y a la seguridad, antaño, por considerarlas obsoletas a la luz de las auditorías muy independientes que se han encargado a compañías de acreditada solvencia y de total confianza de los amigos del consejo de ministros. Afanados en su ardua labor cotidiana de ciencia política y de la administración, las autoridades han resuelto inaugurar el nuevo código laboral que entrará en vigor a partir de su inminente publicación en el boletín satírico del estado.

 

La rueda de prensa dictada por el portavoz gubernamental ha adelantado las principales características de esta tecnología verbal con alto valor añadido que posicionará al país a la vanguardia de la competencia internacional en la materia. En concreto, gracias a la jugabilidad se eliminarán definitivamente todas las ataduras que lastraba el contrato de trabajo pues éste se orquestaba gracias a una evidente disparidad de fuerzas entre las partes contratantes. Las revolucionarias teorías gerenciales de la última hornada han fundamentado sobradamente tales premisas abriendo un amplio abanico de posibilidades para las políticas de empleo. De este modo se ha descubierto que las actitudes lúdicas y deportivas hacia el trabajo favorecen una mejor asunción resignada del fracaso y más meritorias recompensas del sacrificio. Si en lugar de pelear vis a vis por las cláusulas contractuales o, a través de anquilosadas maquinarias sindicales burocratizadas, en las extenuantes negociaciones de los convenios colectivos, se concibe el trabajo al margen del salario, como un juego más en la vida, todo resultado habrá de ser tomado con deportividad. Para ganar hay que arriesgar. Quien no arriesga, no puede ganar. No se trata de buscar trabajo ni siquiera de rendir más por menos sueldo, sino de querer jugar. Lo importante es participar. Es sabido que no todo el mundo puede ser empresario, pero ahora, en el marco de la jugabilidad, todo el mundo puede arriesgar y jugar como un empresario. Incluso puede y debe utilizar sus dotes estratégicas para jugar en el mismo equipo de un empresario frente a otros equipos rivales.

 

La dedicación vocacional y compulsiva de los deportistas de élite va a servir como paradigma laboral, tal como ha expresado el presidente del gobierno, enfatizando su admiración por esos compatriotas orgullosos de vestirse con los colores de la bandera nacional y de alcanzar las metas más elevadas sin parar mientes en horarios, jornadas, responsabilidades familiares o minucias alimentarias que puedan alterar su rendimiento. La economía, en consecuencia, será más competitiva pues los trabajadores lúdicos son más productivos y, además, voluntarios. De esta manera se espera incrementar el reclutamiento laboral en un doscientos por cien durante el segundo trimestre del año en curso, aunque, justo es reconocerlo, este extremo rara vez es desmentido a posteriori debido a que siempre hay noticias más candentes que cubrir. El término desempleo, por fin, podrá desterrarse de las estadísticas junto a todas esas connotaciones peyorativas que arrastraba la necesidad de trabajar a disgusto.

 

El gobierno, no cabe duda, se siente muy satisfecho con este hallazgo interdisciplinar y confía en su rápida implantación a lo largo y ancho del territorio, allá donde permanezca alguna actividad económica que no se haya desplazado a algún paraíso fiscal. La tributación y las supuestas gratificaciones de esta nueva modalidad laboral están todavía pendientes de un desarrollo legislativo al por menor que se ha encargado a la lonja del departamento jurídico del ministerio de interior en previsión de los altercados que pueda acarrear la resistencia al cambio por parte del proletariado más reaccionario. Lo que sí se ha experimentado ya con éxito es un prototipo de jugabilidad laboral semejante al de las publicaciones en las redes sociales, según ha confirmado la ministra del ramo de las nuevas tecnologías de la comunicación viral y de la higiene pública. Varios millones de votantes ya habrían manifestado su disposición favorable a la medida a juzgar por el elevado número de "me gusta" registrados por el producto.

 

 

En medio de la fiesta de pinares

y madroños, en los orificios

calcáreos por donde se escabullían

los lagartos menudos, en la morada

de los racimos sangrantes del saúco,

aludidos por el silbo afinado buscando

su flor, ocultos a las horas puntuales

de las lechuzas insomnes, abatidos

por las caprichosas nubes dando

forma al silencio, y los escarabajos

de negro azabache atravesando

temerarios las sendas de incierto

destino, allí, enfrente del animal

y de la turbia naturaleza, en tanto

que huellas efímeras de un tiempo

indeleble, apenas con la esperanza

del agua dulce y el infinito frescor

de un rayo al alba o vespertino,

en el éxodo del cercado, todo

lo más.

 

Allí donde olvidar, por unos instantes,

las congregaciones de masas

de furiosos consumidores.

 

 

Fotografía: Miguel Martínez

 

 

 

La revista oficial

de la compañía aérea

abruma

con sus paisajes idílicos,

su inflación

de sonrisas y estómagos

satisfechos,

y una amplia oferta

de productos deseables

para los bolsillos

de alto poder adquisitivo.

 

Gracias a todas

las omisiones

del catálogo

he encontrado una excusa

para ponerme a escribir.

 

 

 

Por exclusivas

causas estacionales

todo confluye

-y es admirable-

en esas aves

en celo:

sus cortejos amorosos

con suma facilidad,

la dulce melodía

de sus fraseos

y, encima,

su vuelo alto

y lejano.

 

Nuestro don,

en cambio,

consiste

en hacerlo todo

mucho más

enrevesado.

 

 

 

También anduvimos

entre aguas

batiéndose el cobre

con un régimen pétreo.

 

Después, la soledad

se internó de nuevo

en lo más frondoso.

 

 

Fotografía: Miguel Martínez

 

Nada más

que esa geometría

porosa, labrada

con su bello

método

para dar

el refugio,

la virtud ajena,

o extraída,

al silencio.

 

 

Fotografía: Hannes Caspar