Facebook Twitter Google +1     Admin

ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

Temas

Enlaces

Archivos

 

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.

La Ola

20090106182613-diewelle-2.jpg

 

“¿Cómo eran las cosas entonces? ¿Cómo engañaron los nazis a la gente? ¿Cómo se nos podría engañar de nuevo hoy? ¿Podría algo así suceder aquí y ahora en una escuela normal? ¿Qué habría hecho yo? ¿Habría seguido la corriente?” Estas son algunas de las preguntas que se planteó Dennis Gansel, el director de Die Welle (2008), antes de rodar esta historia con aires de experimento psicosociológico. Lo cierto es que el experimento se desarrolló efectivamente en un campus norteamericano en 1967 con el objetivo de demostrar que la “personalidad autoritaria” y la “obediencia a la autoridad” son muy probables cuando se crean una condiciones adecuadas: uniformes, lemas y consignas, saludos estereotipados, culto al cuerpo y a la raza perfectas, espíritu de grupo, liderazgo carismático, análisis simplistas de los problemas, etc. O sea, que el fascismo (y cualquier sectarismo y autoritarismo) siempre se erigiría sobre unas predisposiciones psicológicas y grupales bastante universales. Para llegar a conquistar el poder político es evidente que también necesita alianzas con las élites económicas y una maquiavélica inserción en el sistema de partidos políticos, como Hitler, Berlusconi, Haider y tantos otros han demostrado de sobra. Pero tanto el experimento como la película señalan a una escala de la realidad más próxima, a la de nuestros pares, especialmente en la edad adolescente y juvenil en la que se forman nuestras principales ideas políticas.

 

La Ola es, de hecho, el nombre que eligen para designar el “movimiento” que un profesor, Rainer Wenger, crea en una clase de un instituto de enseñanza secundaria. Este profesor se había encargado años atrás de impartir una asignatura de “anarquía” pero un profesor más veterano se la ha arrebatado en el curso presente, aduciendo que se la tomaba demasiado en serio (Wenger alega ante la directora que él sabe del tema precisamente porque había sido okupa durante cinco años). En consecuencia, le asignan impartir “autocracia” y decide tomárselo tan en serio que embarca a la clase en un experimento práctico en el que los estudiantes aprendan el tema a través de la vivencia de cada uno de los elementos de un sistema autocrático-totalitario (o, más bien, los gérmenes del mismo). El profesor se convierte en el mentor y dirigente del movimiento pero éste acaba cobrando vida propia fuera del aula. Se podrán apreciar así las dinámicas sutiles de imposición de sus mensajes, de exclusión de los no miembros del movimiento y del recurso a la violencia para conseguir la hegemonía social de La Ola. La película retrata con acierto los conflictos que se producen entre los profesores, en el matrimonio de Wenger y entre los estudiantes. Entre éstos es de destacar el papel disidente de dos chicas que se la juegan cada vez más para desenmascarar y atacar a La Ola. Y la patética escena en la que unos anarquistas se enfrentan con miembros de La Ola sólo porque éstos han tachado una de sus pintadas. Cuando Wenger se da cuenta de la trágica deriva que están tomando los acontecimientos decide intervenir para neutralizar el movimiento, pero ya es demasiado tarde, su escenificación no resulta como pensaba y los peores augurios acaban por cumplirse.

 

Es interesante comprobar que toda la historia transcurre en un entorno acomodado de un suburbio alemán. Aunque muchos estudiantes viven situaciones familiares turbulentas y se preocupan racionalmente por su inmediato futuro laboral, la mayoría pertenece a una clase media con recursos abundantes para drogas, alcohol, motos, coches, ropa y diversión en general. Y es asombroso cómo cualquier mínima arenga del profesor acerca de los supuestos agravios o diferencias que experimentan en sus vidas, prende la mecha de la “conversión” incondicional de los estudiantes. ¿Cómo será eso en los barrios empobrecidos en los que predican Le Pen y tantos otros descerebrados, cuando los agravios aludidos seguramente son mucho más acuciantes? El director de la película no tiene dudas al respecto: “Desde luego, ayuda tener una personalidad carismática. Alguien que realmente sea un líder con capacidades reales de liderazgo, que pueda persuadir a la gente, a quien los alumnos admiren. Creo que el sistema fascista es tan pernicioso psicológicamente que fácilmente puede arraigar en cualquier otro sitio y momento. Le das a gente que antes no tenía voz una parcela de responsabilidad. Formas una comunidad. Eliminas las diferencias individuales dándole a todos la oportunidad de distinguirse. Creo que eso es algo que puede funcionar en cualquier lugar. Especialmente en algo como el sistema escolar, y eso lo sabe cualquiera que haya ido al instituto: están los chicos populares, los líderes sociales, los que están arriba y luego un montón de gente que son más o menos tímidos, y en quienes no te fijas. Estoy seguro de que si de repente le das la vuelta a un sistema como ese, ocurriría de nuevo.”

 

 

 

¿propósitos para el nuevo año?

20090106183057-castelao.jpg

 

“La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo. En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al levantarte de la cama. No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño.”

 

Manuel Vicent (4 de enero de 2009)

 

 

 

Óxido

20090106183727-neuronas2.jpg

 

Fatiga de los materiales

 

 

El alma

es un material elástico.

Si se ejerce una fuerza sobre ella,

para evitar romperse se deforma.

Cuando las condiciones,

que han desencadenado este fenómeno,

ya no actúan, recobra

su estado original.

Este suceso puede repetirse

un limitado número de veces.

Con estas variaciones se producen

roturas microscópicas,

apenas perceptibles,

que cuando se acumulan

la hacen resquebrajarse.

 

Y todo este proceso se acompaña

de una inmensa tristeza.

 

 

Razones geométricas

 

“Esperar tras la línea, por favor”

me advierten unas letras en el suelo.

Ojeo la cartilla

y sumo con las uñas

el saldo que me queda de la última nómina.

De repente la línea me resulta

algo más que habitual,

e igual que hago balance de mis números

rememoro las rectas que acotaron mi vida.

 

Fueron cuadrículas las tardes más felices

de rayuelas sinuosas

y “balón prisionero” en el que mueres

si sales del contorno.

Y vendrían después

las partidas de damas, de billar

o la pista de baile

que era el área de un círculo prohibido.

Conduje en un carril entre continuas

mirando con deseo hacia el arcén

como una vez, confieso,

espié con cierto asombro

la cicatriz que tienes en el vientre.

 

No ha llegado mi turno.

Mientras tanto, acaricio con el pie

la raya fronteriza.

 

Inma Pelegrín, Óxido

 

 

 

06/01/2009 18:32. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Ensayo sobre la ceguera

20090122171636-saramago2.jpg

 

“Tuve yo la culpa, lloraba, y era verdad, no se podía negar, pero también es cierto, si eso le sirve de consuelo, que si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla, Lo será, pero este hombre está muerto y hay que enterrarlo. (…) No sé cómo vamos a repartir la comida, Como se hizo antes, sabemos cuántos somos, se cuentan las raciones, cada uno recibe su parte, es la manera más justa y más sencilla, No ha dado resultado, hubo quien se quedó con la barriga vacía, Y también hubo quien comió el doble, Es que dividimos mal, Si no hay respeto y disciplina siempre repartiremos mal, Si tuviésemos a alguien que al menos viera un poco, Pues se quedaría él con la mayor parte, Ya decía el otro que en el país de los ciegos el tuerto es el rey, Déjate de refranes, aquí ni los tuertos se salvarían, Yo creo que lo mejor será repartir la comida por salas, a partes iguales, y luego que cada cual se las arregle con lo que haya recibido, Quién a dicho eso, Yo, Yo, quién, Yo, De qué sala eres, De la segunda, Claro, ya lo sabía, como ahí sois menos, salíais ganando, comeríais más que nosotros, que tenemos la sala abarrotada, Yo lo he dicho porque así es más fácil, El otro también decía que quien parte y reparte y no se queda con la mejor parte, o es loco, o en el repartir no tiene arte, Mierda, a ver si acabas ya con lo que dice el otro, que me ponen nervioso los refranes, Lo que tendríamos que hacer es llevar toda la comida al refectorio, cada sala elegir tres para el reparto, con seis personas contando no habrá peligro de trampas y triquiñuelas, Y cómo vamos a saber que es verdad cuando digan que somos tantos en la sala, Estamos tratando con gente honrada, Y eso, también lo dijo el otro, No, eso lo digo yo, Mira, amigo, lo que somos aquí de verdad es gente con hambre. (…) El miedo ciega, dijo la chica de las gafas oscuras, Son palabras ciertas, ya éramos ciegos en el momento en que perdimos la vista, el miedo nos cegó, el miedo nos mantendrá ciegos. (…) Cuando llegaron al zaguán, la mujer del médico comprendió que no iba a ser posible ningún acuerdo diplomático, y que, probablemente, no lo sería nunca. En medio del zaguán, cubriendo las cajas de comida, un círculo de ciegos armados de palos y hierros arrancados de las camas, apuntando hacia delante como bayonetas o lanzas, hacía frente a la desesperación de los ciegos que los rodeaban y que, con torpes intentonas, procuraban entrar en la línea defensiva (…) todas las vidas acaban antes de tiempo (…) las lágrimas qué sentido tienen cuando el mundo ha perdido todo sus sentido (…) no sabéis, no podéis saber, lo que es tener ojos en un mundo de ciegos, no soy reina, no, soy simplemente la que ha nacido para ver el horror, vosotros lo sentís, yo lo siento y, además, lo veo (…) organizarse ya es, en cierto modo, tener ojos (…)”

 

José Saramago, Ensayo sobre la ceguera

 

 

 

 

22/01/2009 17:06. ateopoeta #. otras inspiraciones artísticas No hay comentarios. Comentar.

Sendas interiores

20090122171121-adoquines2.jpg

 

Allá en el noroeste,

por la senda interior

 

 

¿Eres jardín que llega desde el mar?

¿Eres la luz del mar que llega hasta el jardín?

¿Quién eres o qué eres?

Acaso ese aroma enfermizo

de eucaliptos

que hierve al sol y la humedad corrompe,

aroma en que el pulmón de la floresta

se inflama, y nos parece que respira

en los colores antes nunca vistos

de las hortensias.

 

Sensación de sentir una llamada

junto a las barcas muertas,

en el granito que en el cementerio

muerde los rostros de los que se fueron.

Zurea una paloma,

nos abre

a la felicidad, la tarde,

cae,

va invadiendo despacio

el musgo

de las escalinatas

de los embarcaderos,

las negruzcas pizarras de los muros,

y se retira el mar en busca de la mar

(como yo de mí mismo).

¡Si contra este ardor llegase ahora

la lluvia verde, el murmullo verde

de la espesura, la hora

del trueno y de la lágrima,

esa que brilla y nunca cae del ojo!

 

No era fácil seguir por el sendero

que el río embriagaba con su música

y que el valle agreste

cegaba en sus umbrías.

Aunque alguien nos dijo que al final

de aquel sendero en llamas

podía haber un monasterio en ruinas

ahogado por zarzales.

(Desde él podríamos ver más inmensa esta mar

y mucho más sembrada de relámpagos.)

Me llamaba el sendero,

pero yo no seguí su llamada

porque acaso podría llevarme a un extravío

doble, interminable.

Me quedé aquí: junto a la piedra muerta,

junto al aroma muerto

que sepultan castaños,

en el límite de las praderas,

donde el jardín difunde

(laberintos de boj, estanques de agua muerta)

la imagen de las almas.

Yo buscaba un camino a lo largo del día

sin saber que el camino no existía,

pues el camino estaba

en mi interior.

Quieto ahora, acallado,

pruebo a seguir (en mí) ese camino

mientras no sé si esta noche muda

desciende temblorosa

o asciende cual marea que respira

la música callada de las piedras,

piedras que ya no son escalinatas

tras de las verjas frías.

 

Del pazo van llegando voces muertas.

Detrás de una ventana se ha encendido

una luz muy morada.

Sentirse suspendido

en aire verdinegro.

Miro a mis manos:

se han tornado cárdenas.

No sé si mi cabeza

es de humo o de mármol.

 

Flotan ojos de oro en aguas negras.

 

Todo tiende a lo negro.

Hasta el aroma de los eucaliptos

se condensa en lo oscuro

como fósforo negro.

 

Sin embargo, parece que el camino

que sigo hacia dentro de mí mismo

va derecho a la luz.

Abismándome en él me iré librando

de cada extravío,

y ese alguien o algo que buscaba

por los montes en llamas

tiernamente me entrega en la quietud

(en el vacío lleno)

cada respuesta, disuelve mis dudas

con sus revelaciones

de silencio.

 

De repente, la noche es un piedra

de luz

que estalla entre mis manos.

 

 

Junto al muro

 

Vuelve tu rostro hacia el muro, cierra

los ojos y los labios: sólo escucha.

¿Es que no oyes la música que sana?

¿Está dentro de ti y no la sientes?

¿No sientes cómo te arrastra y te deshace

ideas y pasiones: tus heridas?

No es ella un palpitar de sangre, no es

la música que tiembla por tus nervios,

la música que suena por las venas,

el son del corazón bajo una mano.

 

Se trata de una música que arde

sin consumirse, que por siempre embriaga;

se trata de una música que suena

para aquel que no escucha, que le habla

a quien no habla y que muy dulcemente

le abre los ojos para siempre a aquel

que los tiene cerrados a la luz

porque se abisma en busca de otra luz.

Recógete, respira, pon las manos

y la frente encima de la piedra

y escucha el silencio, y escúchate.

¿No vas sintiendo suavemente cómo

es música secreta la que suena

fuera de ti, estando tan en ti?

 

Tu música y la música del mundo

son una sola música, pero hay

que arder para encenderla en tu interior,

que ser llama que escucha el vendaval.

Es música que enciende en plenitud

por siempre al que en su noche persevera.

Está dentro de ti: si das con ella

misteriosa resuena, ignota salva,

oscura te ilumina y te transforma

mientras que tú persigues cada día

músicas que jamás serán la música,

que al seguirlas te pierdes, no las oyes

aunque creas que oyes, y no saben,

aunque crean que saben, tus palabras.

 

Vuelve tu rostro hacia el muro, cierra

los ojos y los labios: sólo escucha.

¿Es que no oyes la música que sana?

Se trata de una música que está

dormida en tu interior, mas que despierta

con el silencio y arde muy adentro.

Si la oyeras, al fin conocerías

la alegría: el goce de ser llama.

 

Oirías el sonido de la luz.

 

 

Antonio Colinas, Desiertos de la luz

 

 

 

22/01/2009 17:07. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

The Blows

20090125205049-eflyer-blows-2.jpg

 

No tienen más de 23 años de media. Al guitarrista lo conocía desde que era un chaval. Venía con su padre, un anarquista que (por ironías de la vida) trabaja en una notaría, a okupaciones, al ateneo, al primero de mayo. Empezaron sin dar un respiro. Descargas imparables, rock frenético. Chema Rey, en su prólogo cargado de clásicos, los presentó como los más londinenses a este lado del continente. Manchesterianos, más bien, como los Happy Mondays. No en vano estuvieron pensando en llamarse 24 Hours Party, como aquel documental de Winterbotton. Silvia Superstar subió con ellos al escenario, a contonear sus dotes de diosa vocal. Un mes antes, en La Iguana, la misma Silvia, aquella seductora de las Killer Barbies como si saliera del Drácula de Bram Stoker, había oficiado una inolvidable sesión de pinchadiscos y sudores hasta casi el amanecer. Esas noches, a pesar del humo, sabes que estás vivo. Que el trance, el cuerpo, la música y las miradas lascivas te ayudan a desprenderte de algunas ataduras. Lo grandioso y sublime no tienen edad. No admitas bagatelas. www.theblows.net

 

 

 

 

 

25/01/2009 20:47. ateopoeta #. otras inspiraciones artísticas No hay comentarios. Comentar.

Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris