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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.

Siempre fiesta

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Y a veces toca ir al teatro. En este caso gracias a Diagonal y a la sala Cuarta Pared, por su generosa invitación y complicidad. La obra: Siempre fiesta (Javier Yagüe, 2009). Como dice el prospecto de presentación, “Siempre fiesta habla de cosas engorrosas, inconvenientes, antipáticas e incorrectas”. Y su mejor aliciente es que no te deja indiferente, te provoca y, además, te hace reír con ganas y motivo. La representación arranca con un narrador que narra con gracia y que se va metiendo continuamente en las escenas, como quien no quiere la cosa. El resto de actores lo van integrando con naturalidad en sus diatribas, como si no estuviera allí, o como si estuviera y les fuera útil en ciertas ocasiones. De hecho, el narrador se presenta como actor en potencia, es decir, como actor en los ratos libres que le deja su ocupación habitual de camarero, esa que desearía únicamente transitoria, como tantos otros dedicados a la farándula. Las escenas son una permutación con ligeras variaciones en torno a una cena de navidad en familia. Lo curioso es que después de la segunda o tercera repetición todavía siguen sorprendiéndote las caricaturas que hace cada personaje de sí mismo, las pintaditas que van haciendo en los muros o la desidia de fondo que la propia redundancia acentúa. La familia es, para más añadidura, una pintoresca empresa familiar de fabricación de puertas que cena tras cena va asistiendo a los repartos de dividendos, a los despidos de sus trabajadores, a la conversión en empresa comercializadora de puertas chinas y a un continuo murmullo de revueltas en la calle. Pero no la voy a destripar más pues tan sólo pretendo recomendar esta esta estupenda y ácida comedia, por si aún está vigente en Madrid o en algún otro lugar.

 

 

02/07/2009 15:04. ateopoeta #. otras inspiraciones artísticas No hay comentarios. Comentar.

Patada en el estómago

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La 6ª Muestra de Cine de Lavapiés, completamente autogestionada por gentes muy voluntariosas y que ofrece interesantes proyecciones gratis para cualquiera que se acerque por El Solar okupado o por algunos de los otros locales colaboradores del barrio, nos ha regalado este año, entre otras, una cinta que a mí me había pasado desapercibida: Linha de Passe (Walter Salles y Daniela Thomas, 2008). Por un lado, me maravilló todo el lirismo de las imágenes de una ciudad al alba o al crepúsculo, o planeando por las indefinidas favelas acumuladas en las colinas de São Paulo (por cierto, en este pasado curso una alumna brasileña nos mostró en clase una imagen de uno de esos barrios y nos solicitó nuestro análisis crítico... nadie observó nada raro hasta que ella nos señaló que la imagen estaba al revés...). Por otro lado, la interpretación de los cinco personajes centrales es verídica, realista y dramática desde el primer segundo. Cada uno de los cuatro hijos de una madre soltera y pobre que limpia en casa de una familia adinerada, va trazando sus complicadas vicisitudes por sobrevivir en una ciudad donde parten de cero o, como en el caso del dotado aspirante a futbolista, donde la competencia es feroz y siempre hay mediadores aprovechados de las miserias ajenas. El más pequeño de los chavales emprenderá la temeridad de conducir un autobús, quizás buscando la quimera de su padre desconocido. Uno de los hermanos estará tentado de pasar la línea entre su trabajo como mensajero en una moto que nunca acaba de pagar, y el robo de bolsos en los coches aparcados en los semáforos. Y otro se debate continuamente entre las parábolas evangélicas siempre fallidas y su diletante conciencia y tentaciones. Lo mejor de la película es que no es un simple retrato de la pobreza ni un discurso moralista con un final preconcebido: se trata, más bien, de una minuciosa indagación sobre los terribles momentos de bifurcación a los que se enfrentan personas que viven en la pobreza urbana, sumergidos en la invisibilidad y en una violencia económica que les trufa de obstáculos todas sus acciones. El final queda muy abierto, pero no impide sumirte en una angustiosa tristeza y en la rabia indignada. Lo peor de todo ello es la convicción que te arroba desde el primer momento: millones de personas más en decenas de megalópolis se hallan en esas tesituras cada día. Una auténtica patada en el estómago.

 

 

 

02/07/2009 15:51. ateopoeta #. otras inspiraciones artísticas No hay comentarios. Comentar.

En los labios del agua

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“La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable.

 

Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces me lo explicas con las manos, tocándome. Dibujas tu nombre en mi vientre, como un tatuaje, con letras por ti inventadas, que son caricias. Voy hacia ti, con infinita paciencia, como si un inmenso mar entero fuera la medida de este viaje. Voy de la orilla de mi cuerpo al tuyo. Tu sonrisa es mi viento favorable.

 

La noche en el hueco de tus manos canta como el mar, con furia. Llenas mi espalda con las huellas de un oleaje que entra suave y arañando se retira.”

 

Alberto Ruy Sánchez, En los labios del agua

 

 

Así comienza esta evocadora novela que da vueltas, una y otra vez, sobre el lenguaje del deseo. Con un estilo poético y erótico. Con unos personajes a los que sólo los sueños y la ficción dan sentido. Más allá del viaje apasionado de su narrador, el relato interroga al lector: ¿podrías tú también pertenecer a la casta de Los Sonámbulos, a esa estirpe secreta de quienes se reconocen en la fuerza de su mirada, en su pasión vital? Inténtalo, explora a tus semejantes, ama con delicadeza las complicidades. Confía en las historias amorosas de quienes cultivan la caligrafía árabe. Sumérgete en los oasis que sólo albergan a los animales pacientes. “El amor es un pájaro rebelde.”

 

“Soñé que me acercaba lentamente a tu boca, venía probándote desde la nuca. Mis labios iban rozando apenas tu piel, los vellos más delgados del cuello, los lóbulos, las mejillas. Y cuando girabas de golpe para atrapar mi boca con la tuya, mordías sólo mi labio de arriba mientras el otro llegaba hasta tu mandíbula. Me ofrecías todos los ángulos pronunciados de tu cara. Me dabas a comer tus pómulos, luego tu barbilla. Entonces decidías mojarme la cara, poco a poco, con la lengua. Mojabas y secabas con la piel de tus mejillas; una y otra vez hacías lo mismo. Luego te apoderaste también de los párpados. Me hacías mirar la humedad de tu boca sobre mis ojos cerrados. Cuando menos me daba cuenta habías pasado de acariciar con tu lengua en círculos mis ojos a hacer lo mismo con mis testículos. Dibujabas de nuevo con la punta de la lengua, a través de la piel, todos mis círculos. Y otra vez me hacías mirar y admirar de placer la humedad sin verla. Todo mi cuerpo era un eco de círculos concéntricos alrededor de tu boca. Yo era una espiral movida por tu lengua.”

 

Aziz Al Gazali, El sueño de los cuatro círculos

 

 

 

astros

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Moriría consumido por tus llamas,

por tu navío en llamas, por tus muslos incandescentes

si no nos concediésemos el asueto sabático

que se merecen nuestros frágiles

                                                          engranajes.

                                                          En tu lago de ósculos,

en el umbral de dejar de ser

                                                 (entrar y salir como en un abracadabra)

en el umbral de ser a la par

                                                 y perecer por el fulgor

que desprenden nuestras vísceras existenciales

expuestas: ahí levantamos nuestros andamios.

 

Amo tus senos, desvestirlos,

                                                  tu lamer mis vuelos

                                                  tu navegar en mi risa

                                                  cuando erecto me lames

                                                  sonrosado el ocaso.

 

Ornamentas cada instante humeante donde amasas

el marfil

la paz

el orgasmo postergado

el orgasmo precoz

tu piel luminosa

las cianobacterias primigenias

que hicieron posible este y cualquier amor

(insólitos, disipativos)

esta turgencia

este futuro granado

el lado oscuro

el lado salvaje

el lado cósmico y el telúrico lado

lo que nos hace sudar

hasta el éxtasis del boogie boogie.

 

                                            Ahora estoy embarazado

                                            de tu progenie virtual,

de tus pupilas enfocando el piano y el contrabajo

recorriendo tu columna vertebradora y tu coxis,

un son en tus caderas, una rosa embriagadora.

 

Amo tu luna astronómica, ornamentas cada amanecer ajazminado.

¿Son los labios carnosos -de la boca, del pubis- el tercer ojo?

¿Soy un sueño para ti: una escafandra de astronauta o de submarinista?

 

Amor, amo el champú de tu pelo, tu lengua viva preñada

de buganvillas y una ley vetusta con la que parlamentamos

                                              muy diplomática y vorazmente.

 

En el día de tu cumpleaños araño los arañazos de la vida:

soy la succión de las caricias analgésicas, robo todas las frutas

de los vergeles en aras de la persistencia, me persigo

y te encuentro.

                          (Y según ordenan nuestros engranajes

                          nos damos el descanso imprescindible.)

                          (¿Qué significará echarse de menos?)

 

 

 

11/07/2009 16:56. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

JRJ: extractos esenciales

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Te deshojé, como una rosa,

para verte tu alma,

y no la vi.

Mas todo en torno

-horizontes de tierras y de mares-,

todo, hasta el infinito,

se colmó de una esencia

inmensa y viva.

 

**

 

Tú me has dado tu alma

con tus ojos abiertos

-¡oh jardín estrellado!-

a tu cuerpo.

 

**

 

¡Qué dulce esta tierna trama!

Tu cuerpo con mi alma, amor,

y mi cuerpo con tu alma.

 

**

 

¡Qué débil el latido

de tu corazón leve

y qué hondo y qué fuerte su secreto!

¡Qué breve el cuerpo delicado

que lo envuelve de rosas,

y qué lejos, desde cualquiera parte tuya

-y qué no hecho-

el centro de tu alma!

 

 

Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta casado

 

 

 

24/07/2009 22:13. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Otro clásico: soneto del sanatorio

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Bajo la sensación del cloroformo
me hacen temblar con alarido interno,
la luz de acuario de un jardín moderno
y el amarillo olor del yodoformo.

 

Cubista, futurista y estridente,
por el caos febril de la modorra
vuela la sensación, que al fin se borra,
verde mosca, zumbándome en la frente.

 

Pasa mis nervios, con gozoso frío,
el arco de lunático violín;
de un si bemol el transparente pío

 

tiembla en la luz acuaria del jardín,
y va mi barca por el ancho río
que divide un confín de otro confín.

 

Ramón María del Valle-Inclán, Rosa de Sanatorio

 

 

Más clásicos: Gerardo Diego

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Las campanas en flor no se han hecho para los senos de oficina
ni el tallo esbelto de los lápices remata en cáliz de condescendencia.
La presencia de la muerte
se hace cristal de roca discreta
para no estorbar el intenso olor a envidia joven
que exhalan los impermeables.

 

Y yo quiero romper a hablar a hablar
en palabras de nobles agujeros dominó del destino.
Yo quiero hacer del eterno futuro
un limpio solo de clarinete con opción al aplauso
que salga y entre libremente por mis intersticios de amor y de odio
que se prolongue en el aire y más allá del aire
con intenso reflejo en jaspe de conciencias.

 

Ahora que van a caer oblicuamente
las últimas escamas de los llantos errantes
ahora que puedo descorrer la lluvia
y sorprender el beso tiernísimo de las hojas y el buen tiempo
ahora que las miradas de hembra y macho
chocan sonoramente y se hacen trizas
mientras aguzan los árboles sus orejas de lobo
dejadme salir en busca de mis guantes
perdidos en un desmayo de cielo acostumbrado a mudar de pechera.

 

La vida es favorable al viento
y el viento propicio al claro ascendiente de los frascos de esencia
y a la iluminación transversal de mis dedos.
Un álbum de palomas rumoroso a efemérides
me persuade al empleo selecto de las uñas bruñidas.
Transparencia o reflejo
el amor diafaniza y viaja sin billete
de alma a alma o de cuerpo a cuerpo
según todas las reglas que la mecánica canta.

 

Ciertamente las campanas maduras no saben que se cierran como los senos de oficina
cuando cae el relente
ni el tallo erguido de los lápices comprende que ha llegado el momento de coronarse de gloria.
Pero yo sí lo sé y porque lo sé lo canto ardientemente.
Los dioses los dioses miradlos han vuelto sin una sola cicatriz en la frente.

 

Gerardo Diego, Continuidad

 

 

Poética, ¿por qué no?

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¿Escribir poéticas es una traición a la poesía? ¿Una recaída en las avenidas de la racionalidad en vez de seguir por caminos secundarios, sendas cortadas, curvas y atajos no reglados? Pero, ¿no es igualmente deleznable la inescrutable teorización de quien lo oculta todo tras una tortuosa desconstrucción? ¿Y qué decir de quienes elevan esta bella arte al supremo olimpo de los bardos sin mácula, separándola de otras artes, de la vida, de sus prosaicas subjetividades? Para mí la poesía es una forma más de interrogar al mundo en toda su inabarcable materialidad, a nuestros congéneres informes o concretos, y, por supuesto, a nuestro propio devenir oscilante y mortal. Interrogar e interpelar. Con la conciencia inconformista ante la objetividad gélida y ante la arbitraria individualidad. Empero, atrapados en sus redes, en un ejercicio de éxodo de la insatisfacción. No es tan diferente, pues, de otros relatos de ficción. Sólo es necesario cantar, dejarse deslumbrar por las palabras cargadas de hermosa significatividad, componer versos con la mayor libertad sintáctica y gramatical de que seamos capaces sin pervertir nuestra voluntad de interrogación e interpelación. Cultivar la belleza del lenguaje incluso por encima, es verdad, de su contenido deíctico y referencial. Cultivar, por lo tanto, la evocación, lo soñado, lo no pensado, las plantas, los animales, las cosas y los seres que albergamos sin querer, o queriendo. Y el amor por la mutualidad, por los sentimientos del límite, aquellos que no se admiten en otros espacios o que se disipan en los divanes de los terapeutas. Poetizar la vida, vivirla con un sentido poético (se escriba o no “poesía”), es una gimnasia de los afectos ávidos por conocer su lugar en ella. ¿Por qué tantos empeños en cribar y categorizar a quienes se decantan por el “conocimiento” vis a vis con quienes, supuestamente, sólo se decantan por el lirismo, el formalismo, o el solipsismo? La poesía, a mi modesto entender, gana sus lides cuando combina todas las armas de ser, sentir y saber en diálogo implacable con otros cantos, con otras artes y con la fascinación de vivir. ¿O será, simplemente, que hoy he dejado a un lado de la cama vacía el nihilismo siempre acechante? No sugiero tanto que se divague en torno a la originalidad y autenticidad radicales como en formol de cada obra -pues todas están impregnadas de múltiples barnices adquiridos en lecturas, miradas y contemplaciones miméticas-, sino que se valore el vigor de esas combinaciones, de esas moradas reconstruidas en los umbrales de lo inexplicable. ¡Allá cada jurado sumarísimo con sus sentencias inapelables! Por último, ¿qué pensar ya sobre su poder cargado de futuro, sobre su inercia performativa, pragmática, incitante a la acción? Es muy sencillo: a muchos jamás les ha conmovido un pelo de su calvicie, a otros les ha atormentado hasta la indigencia; a mí me han maravillado algunos himnos de quienes se sublevaban frente a las opresiones pero no otros, ni todos los intentos solemnes que eximen a sus cantores. De nuevo, cada frontera trazada parece dejar tras de sí un rastro de muertos. ¡Subviertan las fronteras y el lenguaje dictados por los ebrios de poder y abundancia! ¡Sembrad flores, sed impredecibles, proliferad! ¡Regalen tiempo dichoso, manantiales de luz! ¿Qué más le podemos pedir a nuestras musas?

 

 

 

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