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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2011.

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Ir soltando lastre, caminar cada vez

más ligero de equipaje y no dejar de caminar,

de detenerme, de recibir cada racha de aire

en el rostro, cada caricia sin intención.

 

Los chicos ahora ya son mayores, sus vidas

se bifurcan y regresan, resplandecen en mis

sueños, sé que vienen del bosque y del río y

que saben de la justicia lo necesario para

sobrevivir al humo y a los espejismos.

 

Desterré el arrepentimiento de mi diccionario,

un peso menos, he preferido el silencio, su

compasión rugiendo como un mar que golpea

los acantilados de la memoria y sus errores.

 

No albergo ninguna esperanza de redención,

no sabría decir tampoco para quién, ni cómo,

ni si en las estructuras opacas o en los andamios

celestes. Construir con menos, deshacer el

recorrido ingrato.

 

Como esa alegría de la austeridad primera,

como la voz feliz por el fruto y por los años

luz de tanta inmanencia. Viajar sin la tara del

continente, sin angustias ni servidumbres.

Escribir a vuela pluma con el mosto del

amor leve y sincero.

 

Emanciparme, por fin, de las deudas con mis

ancestros y con los usureros, de las omisiones

y de la carcoma del vacío en el que he logrado

hacer pie. Ahora lo entiendo mejor, no podía dejar

que cristalizase ahí, congelado, a la intemperie.

 

Ilustración: Alexander Deineka

 

 

 

09/12/2011 13:35. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

sospechosa (un poema de Ana Pérez Cañamares)

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Levanto sospechas en la oficina

porque trabajo con la cabeza en otra parte

levanto sospechas entre mis amigos

porque desaparezco y callo durante días

levanto sospechas ante mi hija

porque en vez de hermanos o perros

sólo traigo a casa libros

 

sospechas ante mí misma porque mi independencia

se resquebraja cuando la tristeza da un golpe de estado

 

por eso me esmero cuando escribo:

aquí no quiero que me deseen otra

 

 

Ana Pérez Cañamares, Alfabeto de cicatrices

 

 


11/12/2011 19:07. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

La conjura de la voz (un poema de Trinidad Gan)

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Esa ingenua tendencia a pelear

batallas de los otros,

el cuerpo exacto en su derrota

al recibir la luz,

la palabra encarnada en el tiempo,

la música sin límite,

la voz que, arena humana,

castillos de memoria,

de dolor y deseo

aparenta, levanta.

 

Reconocer el miedo, rebelarse,

poner los pies a tierra,

junto a una fina línea

de tus ojos quedarme

y amanecer después

sabiendo que tu risa

es la letra con que se inicia el alba.

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Ilustración: Marina Anaya

 

11/12/2011 19:19. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

(otro poema de Trinidad Gan)

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Son tan claros los signos

que emanan desde un cuerpo

que osadía es volcarlos

en manchadas palabras.

 

¿Qué voz le pongo al pliegue

de un labio que desea?

¿Qué vocablo al latido,

desbocado e insomne,

de un corazón urgente?

¿Qué letras al amor,

amor el innombrable?

 

¿Con qué cifro el deseo,

cómo la vida escribo?

 

Retóricas preguntas:

sospecho que he topado,

irremediablemente,

con la literatura.

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Ilustración: Marina Anaya

 

11/12/2011 19:25. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

Posturas ante la noche (otro poema de Trinidad Gan)

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I

 

Detrás de los falaces paraísos

convocar esas cosas olvidadas:

un juego de manos, un viejo truco

que pretende hacer carne la memoria.

 

II

 

Dominar sin dolor los laberintos.

Atender sus señales tan extrañas.

Escuchar en los silencios del viento

y los ecos de la vana palabra.

Recordar antiguos placeres

hasta reconocerlos con la boca.

Y que el agua se dé por añadidura.

 

 

Trinidad Gan, Fin de fuga

 

Fotografía: Jacques Henri Lartigue

 

 


11/12/2011 19:29. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

premisas molestas

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I

 

Enamorarse es un lujo,

un manjar exquisito.

 

De ahí a pasar hambre

media un abismo.

 

 

II

 

Enamorarse es un milagro

semejante a un premio

de lotería.

 

¿Por qué concitará a legiones

de creyentes?

 

¿Por qué a tantos ateos

embaucados?

 

 

III

 

Al enamoramiento llegamos

por accidente.

 

Incluso por accidente premeditado,

sin reparar en qué

cuidados paliativos

precisarán las víctimas

de la colisión.

 

 

IV

 

Del sobresalto

del enamoramiento

no hay reposición

instantánea.

 

Demanda un trabajo a tiempo completo

aunque el contrato estipule

duración determinada.

 

 

V

 

Esta teoría es insaciable e irritante:

se recomienda adoptar las precauciones

pertinentes en los ojos, extremidades

y otros órganos no identificables

en caso de proceder

a su empírica

verificación.

 

 

Fotografía: Jaroslav Rossler

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Leo en el periódico que dentro de 5.000 millones de años

el Sol se convertirá en una gigante roja

cuyas llamaradas se tragarán Marte y la Tierra

y, entonces, un puñado de lágrimas me ascienden hasta

la mirada del revés y todo ese devenir de desolación

se prefigura nítido y diáfano como un infierno

en el que nunca creí.

 

¿De qué me sirve, me pregunto, toda esa conciencia

de un futuro tan devastador?

¿Contribuye con alguna partícula relevante

de invisible polvo cósmico a la certeza

de mi propia muerte no mucho más tangible

aunque sí más próxima en la imaginación

de probabilidades victoriosas?

 

¿A qué animal le causaría congoja el abismo

que separa el riesgo siempre latente de que se

extinga la singularidad de su ser y la gruesa estimación

del áureo vacío en que se sumirá toda la vida templada

que ahora le rodea?

 

¿Quién puede afirmar con la exactitud de las mareas

que es rápido o lento el ritmo con el que nos

abocamos como totalidad hacia la convulsión

de nuestra estrella madre, y que su imperio

nos obliga a la contemplación estática de la efímera

belleza o que su inexorable sentencia es, por sí,

indiferente a los estragos torpes de

nuestras manos impotentes, al fin y al cabo?

 

¿Habría, acaso, alguna palabra que se pudiera

oponer a ese silencio ufano y seguro que viene?

¿No es mejor callar ante lo inefable?

¿O prefiero seguir como si nada, ignorar esa fuerza

pantanosa que reclama la descomposición

de mi cuerpo, que succionará todo vínculo solidario

con los entes que residen en mi cercanía?

¿Por qué otra materia del universo merece menos

estima a pesar de su probada longevidad?

 

¿Y qué valor posee una gota de tristeza astronómica

que apenas llegaría a asomar otro día cualquiera,

leyendo otra noticia o esquela o defunción tanto o más

ingrata y que, de inmediato, sería neutralizada

con una dosis no menos pasajera de euforia o de

hambre o de deseo o de la paz incolora y amarga

que produce el estado de abandono?

 

Fotografía: Ernst Haas

26/12/2011 10:10. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

Lo que no es sueño (un poema de Claudio Rodríguez)

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Déjame que te hable en esta hora

de dolor con alegres

palabras. Ya se sabe

que el escorpión, la sanguijuela, el piojo,

curan a veces. Pero tú oye, déjame

decirte que, a pesar

de tanta vida deplorable, sí,

a pesar y aun ahora

que estamos en derrota, nunca en doma,

el dolor es la nube,

la alegría, el espacio,

el dolor es el huésped;

la alegría, la casa.

Que el dolor es la miel,

símbolo de la muerte, y la alegría

es agria, seca, nueva,

lo único que tiene

verdadero sentido.

Déjame que con vieja

sabiduría, diga: a pesar, a pesar

de todos los pesares

y aunque sea muy dolorosa y aunque

sea a veces inmunda, siempre, siempre

la más honda verdad es la alegría.

La que de un río turbio

hace aguas limpias,

la que hace que te diga

estas palabras tan indignas ahora,

la que nos llega como

llega la noche y llega la mañana,

como llega a la orilla la ola:

irremediablemente.

 

Claudio Rodríguez

 

 

 

26/12/2011 10:37. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Ajenas al paseo marítimo,

angosto y tedioso como el domingo,

dos jóvenes sirenas con cuerpo de ola

emergen de la belleza turbulenta

donde habitan fósiles y crustáceos,

los seres flotantes de la bajura

y la caricia helada y azul

de las postrimerías.

Como caracolas que me regalan

el despliegue de sus fruncidos

por la virtud de la danza,

así sus extremidades perfilan

el boceto del horizonte luminoso.

Sus besos salados apenas se rozan

y nadie repara en sus gestos gráciles

ahítos de una alegría nueva,

del placer en el nado.

Los cabellos enredados e indecisos,

aún húmedos y olorosos a la libertad

plateada de las profundidades,

con el verdín de las algas adherido

a sus manos deseantes,

con el fulgor de las veleidades

oceánicas más ágiles que las estrellas,

esos espejismos que no remiten

ni debajo de las pamelas.

Su caligrafía amorosa evoca

lo insaciable, sus pieles de invierno

sólo aguardan el abrazo de marfil,

el tigre de seda junto al que

lloverán nuestros sueños.

 

Fotografía: Erwin Blumenfeld

 

 

 

 

26/12/2011 10:41. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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