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ateo poeta

cachivaches, deseos, derivas y garabatos con los que darle un masaje a la vida, para que ésta nos recompense con creces // autodesplanifica [arroba] gmail [punto] com

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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2012.

Esto es todo, extractos de un poema de Marguerite Duras

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Y.A.: ¿Irías al paraíso?

M.D.: No. Eso me hace reír.

Y.A.: ¿Por qué?

M.D.: No sé. No creo en él

en absoluto.

Y.A.: Y después de la muerte,

¿qué queda?

M.D.: Nada. Solo los vivos

que se sonríen, que se acuerdan.

Y.A.: ¿Quién se va a acordar de ti?

M.D.: Los jóvenes lectores. Los párvulos.

 

(...)

 

Y.A.: ¿Para qué escribir?

M.D.: Es a la vez callarse y

hablar. Escribir. A veces esto quiere decir

también cantar.

Y.A.: ¿Bailar?

M.D.: Eso también cuenta. Bailar es un

estado del individuo. Siempre

me ha gustado mucho bailar.

Y.A.: ¿Por qué?

M.D.: Todavía no lo sé.

 

(...)

 

Nunca he tenido modelo.

Desobedecía obedeciendo.

Cuando escribo, estoy en la misma

locura que cuando vivo. Me reúno con

masas de piedra cuando escribo.

 

(...)

 

La lluvia de los niños ha caído

en el sol.

Con la felicidad.

He ido a ver.

Después ha sido necesario explicar que

era normal. Desde hace siglos.

Porque los niños no

entendían,

todavía no podían entender la

inteligencia de los dioses.

Después ha sido necesario continuar

caminando por el bosque. Y cantar

con los adultos, los perros, los

gatos.

 

(...)

 

Vanidad de vanidades.

Todo es vanidad y persecución del

viento.

Estas dos frases dan toda la literatura

de la tierra.

Estas dos frases por sí solas

abren el mundo: las cosas, los

vientos, los gritos de los niños, el sol

muerto durante esos gritos.

Que el mundo se precipite a su pérdida.

Vanidad de vanidades.

Todo es vanidad y persecución del

viento.

 

(...)

 

La palabra amor existe.

 

(...)

 

Sé muy bien que tienes otras ambiciones.

Sé muy bien que estás triste. Pero eso me

da igual. Que me amas, es lo más importante.

Lo demás me da igual. Me trae sin

cuidado.

 

(...)

 

Tenemos que hablar de nuestro amor.

Vamos a encontrar las palabras para eso.

Quizá no haya palabras.

 

(...)

 

Tus besos, creo en ellos

hasta el final de mi vida.

 

Marguerite Duras, Esto es todo (1995)

 

Fotografías: Ed Templeton

 

02/11/2012 19:11. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Nos cubre un cielo denso y mudo,

un silencio azul, cantera, omisión

cristalina.

Son hermosas las puntas de tu cabello

velando e indicando lo prohibido

del gesto.

Aquí la noche es lánguida.

Las palabras no alcanzan, dan

sed.

 

Como la hierba mullida, haciendo

recuento de los pasos.

En el extremo se atisban témpanos

y un amanecer incondicional.

 

Ilustración: Tadanori Yokoo

 

 

 

02/11/2012 19:16. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Tú no eres tú.

Tú eres la amante

universal.

La que dona salud

y estrellas nimbadas

hacia mis labios.

Tú eres la verdad

temporal que mana

sin agotar

el deshielo.

Tú, la mentira

imposible.

Tú, el sexo

y la amnistía

del vacío.

 

Tú no eres tú

ni yo soy yo.

 

Ilustración: Milo Manara

 

 

03/11/2012 21:11. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Se fue el poema

a buscar la nieve

y las sendas

impracticables.

 

Volvió ebrio

a mí, de la luz

con extrañas

noticias.

 

 

05/11/2012 17:37. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Todo se puede precipitar

sin remedio, irresistible

a la artera y bella atracción

de la gravedad.

 

El día puede amanecer

sembrado de escarcha

y tu estómago retorcerse

como se retuerce el estómago

del boxeador que jamás

predice la parábola

de los golpes.

 

Tus pies pueden arrastrar

bolas de presidiario, masas

atómicas, agujeros negros

y una ridícula culpabilidad

por no saber explicar

la fórmula de la tristeza

ni confiar en ninguno

de sus antídotos.

 

El cielo se confunde con un

océano remoto, ya sólo

albergas ósculos como

ilusiones, tu parca y finita

geografía carnal, sólo deseas

declararte en huelga

general e indefinida.

 

 

06/11/2012 13:37. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Llueve a cántaros en Santiago

pero ya no hay lluvia que me cale

hasta los huesos ni me destemple

ni me enfríe los pensamientos

a pesar de que ya es noviembre

y escribo desde las ruinas y apenas

puedo hablar ni musitar

su nombre.

 

Siempre regreso a este rincón

del café Derby donde se contempla

la lluvia crasa y luminosa percutir

con dureza contra los paraguas

y donde humea mi chocolate

con churros en su porcelana blanca

y azul y su calidez me resulta

innecesaria como los ojos

innecesarios que se paran

en el semáforo y miran

sin intención hacia mi refugio

transparente desde el que ya

no reflejo nada.

 

Siempre que vuelvo a esta ciudad

digo que no pronunciaré

la palabra nostalgia,

que el amor o la libertad

son como esas piedras

sólidas y desgastadas,

que es inútil todo esfuerzo

por pulirlas,

que todas se unen

mediante grietas

y que hay un inmenso vacío

en el medio de tanta

soledad.

 

En esta esquina desemboca

una calle peatonal que viene

de la zona vieja y se abre

a una encrucijada y a las líneas

de fronteras invisibles

con la zona nueva

y el tráfico circula ajeno

a estas simples metáforas

y yo sólo describo

el estado de ánimo

de un espacio arbitrario,

la dulzura del abismo,

las hojas muertas,

la noche sin gatos,

los afectos ajados,

la vida dentro

de un cuerpo extraño.

 

En algún lugar, ahora lejano,

mi nombre estará perdiendo

una a una todas sus letras,

su caduca consistencia,

pasará rápido al lado oscuro

de los vagos recuerdos,

se anegará entre las sombras

mojadas de otras calles

y casas y habitaciones,

imperará de nuevo esa

distancia infinita a la que

nunca invitamos,

olvidaremos las efemérides

y todos los versos acabarán

como un rumor volátil

de las cenizas inertes.

 

Fotografía: Santiago Sierra

 

 

09/11/2012 02:17. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121111004854-vaclav-chochola.jpg

 

Te escucho lejana

como el rugir de estrellas

en una noche despojada

de transparencias.

 

Has plegado el libro

de los secretos

y una luz monótona

perfuma aquí

toda la oscuridad.

 

Los vestigios fósiles

de tus besos sin carmín

son la única fuente

de interpretación.

 

Desconozco la ternura,

he vuelto a enmudecer,

oscila como un péndulo

en la menor gravedad

todo lo que existe.

 

Fotografía: Vaclav Chochola

 

11/11/2012 00:48. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

Advertencia, un poema de Felipe Benítez Reyes

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Si alguna vez sufres -y lo harás-

por alguien que te amó y que te abandona,

no le guardes rencor ni le perdones:

deforma su memoria el rencoroso

y en amor el perdón es sólo una palabra

que no se aviene nunca a un sentimiento.

Soporta tu dolor en soledad,

porque el merecimiento aun de la adversidad mayor

está justificado si fuiste

desleal a tu conciencia, no apostando

sólo por el amor que te entregaba

su esplendor inocente, sus intocados mundos.

 

Así que cuando sufras -y lo harás-

por alguien que te amó, procura siempre

acusarte a ti mismo de su olvido

porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.

Y aprende que la vida tiene un precio

que no puedes pagar continuamente.

Y aprende dignidad en tu derrota

agradeciendo a quien te quiso

el regalo fugaz de su hermosura.

 

Felipe Benítez Reyes, Los vanos mundos (1982-1984)

 

Ilustración: Michele del Campo

 

12/11/2012 00:18. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

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Doy un paso

y no avanzo,

ni siquiera camino.

 

Vago por un tren

en una estación

detenido.

 

La playa solo

contiene arenas

movedizas.

 

Y la memoria errática

ha sido puesta

a buen recaudo.

 

Vuelvo al punto

de origen a la más

lenta velocidad.

 

Soy el mismo corcel

que horadaba

el sueño.

 

¿Por qué perdimos

tanto tiempo en seguir

una sola dirección?

 

 

Inscripción: Mobstr

12/11/2012 00:35. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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¿Sabremos morir?

 

Con mayor exactitud:

¿sabremos morir de amor

metafóricamente

hablando?

 

¿Qué hemos aprendido

de cada desengaño,

de cada amor no correspondido,

de los fracasos consecutivos

erosionando una y otra vez

el acantilado de nuestras

torpezas?

 

¿Dónde están ahora ese fortín

en el desierto, esas simas

inagotables,

embriagadoras,

prístinas,

surtiendo los jardines

solitarios?

 

¿Por qué se disipan tan rápidas

las minúsculas e insólitas

regiones de dicha,

por qué tanta verdad

arrojada como alimento

de las bestias?

 

¿Debemos aceptar esa inercia

inevitable, abrigar

las fases de la luna

y dejarnos llevar

por las corrientes

y vanas constelaciones?

 

¿Y a qué bocas va a parar

el dolor desnudo,

quién puede vivir

sin transfusiones

sanguíneas,

respiratorias,

inflamables?

 

¿En qué momento le otorgamos

tan absoluto poder

a estas ateridas y gélidas

palabras?

 

Fotografía: Vaclav Chochola

 

 

12/11/2012 01:23. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121113005955-justina-blakeney.jpg

 

Únicamente eran necesarias

unas simples palabras de amor,

un aliento, imaginarme su tibia mano

para poder descansar unas horas

y olvidar el lastre de lo incomprendido.

 

Fotografía: Justina Blakeney

 


13/11/2012 00:58. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Porque hoy no tengo con quien

conversar, nadie ahí que ponga el acento

y que utilice sus compuertas

para dejar que fluyan y que se empantanen

a conveniencia las palabras austeras,

la simple necesidad de hablar,

la risa desbordada, la carencia

de toda necesidad, porque no es

de este mundo escribir en el vacío,

porque no puedo aquilatar

los granos de dicha, ahorrarlos

para cuando falten la sal y las especias,

porque reconozco ese humo

en el cielo frío, la combustión lenta

e irreversible de todos los sueños,

el horizonte gris y perfectamente

desdibujado en el que solo unas aves

metafóricas parecen revolotear

a sus anchas, porque te has ido

y sigo a tientas recogiendo del suelo

tanto amor hecho trizas.

 

Ilustración: Felipe Benitez Reyes

 


13/11/2012 12:42. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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La palabra que no nos sirve

ni para detener la trayectoria

de un golpe,

ni para comunicar la brisa

ni el mar de fondo

que agitan

nuestra alma

perecedera.

 

La palabra que solo nos sirve

para un letargo fértil.

 

La mirada en silencio

que duele más

que una enciclopedia.

 

15/11/2012 15:18. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121115210411-imogen-cunninghan.jpg

 

Va siendo hora

de tomar cartas en el asunto:

somos animales heridos

y a la intemperie,

quién puede prescindir

de la más mínima y leve

insinuación

de la sutura.

 

Imagino el ciclo de la flor

indeleble.

 

Bajo qué arcanas instrucciones

se desliza

una discontinuidad

sin cuerpo.

 

Esa figura venenosa y brutal

de olvido

sólo alimenta

espectros y oráculos de ayer.

 

Extremar el cuidado

también de lo que se anuncia:

otro fulgor.

 

Fotografía: Imogen Cunninghan

 

15/11/2012 21:04. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121116182954-vaclav-chochola-2.jpg

 

El día en el que un tótem

se abrió en tu ecuador

y las enredaderas violetas

certificaron el prólogo

del aullido y la espuma y la unción.

 

Dibujaste un siete

persiguiendo aquellas alas negras.

Que nada mutile

el polo ártico de la voluntad,

esgrimías desde tu carrera

de zahorí.

 

Las hojas en su costumbre de resina

qué mar de pararrayos miran ahí

arriba, te sientas en el cielo de uvas

y espera mi boca:

son astros, son figuras

umbilicales.

 

Casi destellan, casi se desmiembran

y nos amortajan. Se enroscan

hacia su forzada esterilidad.

Prefiero esa radicación,

por qué tan deleble.

 

En tus mejillas vidriosas

invocaste al reptil amigo,

a la nuez del crepúsculo.

 

No te suplicaré un poema más.

 

Fotografía: Vaclav Chochola


16/11/2012 18:26. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Se cierran tus ojos, no quieres

pero son más de las seis de la mañana

y estás buceando en lo inconcluso.

Hay restos de cuerpos más somnolientos

en los andenes y cabezas que repiquetean

contra las ventanas de los vagones,

tan iluminados que no lo soporto.

El orden se ha vuelto a quebrar,

es debido a ti que emerge esa canción

ritual, turbulencia tras turbulencia, no es

estable ninguna lectura al unísono,

tus besos saben a mandarina y a

otoño y a una región febril.

Me quedan miles de palabras

en el tintero y ninguna designará

el destino de esta ebriedad.

 

Fotografía: Vaclav Chochola

 

17/11/2012 09:20. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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La has amado sin rubor,

con arrebatos y delirios de grandeza,

hasta los dientes de leche

y las simas del trauma, atravesado

por la flagelante caída de la noche

sobre el temblor y la luz

en abundancia.

 

La has amado sin saber cómo se ama,

negando la inercia y la negación,

en contra de tus propias armas,

rindiéndote al brillo arenoso del azar,

sin más ley que la del astro

creciente.

 

La has amado mil veces y mil veces ella

ha tomado las riendas del océano

y ha habitado la necesidad del horizonte

y esa voz áurea te ha instado

a nadar

y a nadar

y a nadar

sin alcanzar nunca lo inefable

de su cuerpo.

 

Fotografía: Nan Goldin

 

18/11/2012 00:38. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Dejar aparte

el discurso,

cambiarlo

por un trazo

en el aire,

por un gesto

que proporcione

algo de luz.

 

Ilustración: Casilda García Archilla

 

20/11/2012 19:33. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Hay nociones

que casi siempre

te defraudan.

Los ideales,

la esperanza,

el futuro,

el amor, por ejemplo.

A menudo

el deseo,

el presente

o un cierto sentido

práctico, por ejemplo,

no aspiran más

que al título

de palabras.

No por ello

te salvan

del naufragio

ni conceden más

consuelo.

 

Fotografía: Nan Goldin

 

21/11/2012 14:27. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Mi cuerpo

es un árbol

deforme

madurando

en toda estación,

dejando caer

sus restos

volátiles.

 

Fotografía: Julia D. Velázquez

 

22/11/2012 17:09. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121122172957-palacio-euskalduna.png

 

Una pared

de metal oxidado,

de color

naranja sucio

y desigual,

ancha y elevada,

toda en sí

medianera

o frente,

preñada de franjas

asimétricas

excepto en el abismo

de sus esquinas,

que inhiben

escalar hasta

ese horizonte

de nubes

y nada.

 

Fotografía: Klaas Vermaas

 

22/11/2012 17:29. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121123104434-brian-duffy.jpg

 

Caminas por la orilla

de un río, apartas

la vegetación, aceleras

el paso por los tramos

más concurridos,

descansas a veces

para tomar aliento

o imaginar que tú

no eres el río ni él

una metáfora

universal que traza

meandros

enigmáticos.

Prosigues

hasta que encuentras

obstáculos insalvables,

una edificación

o un muro

que no has elegido

y que te obligan

a dar marcha atrás,

a cruzar un puente,

a preguntarte

si habrá otro después

que te permita

regresar

a la misma senda.

Aunque llevas

este poema inscrito

en el libro

de tu rutina diaria,

intuyes que aún

pueden aparecer

más sorpresas.

 

Fotografía: Brian Duffy

23/11/2012 10:41. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121124164117-robert-capa.png

 

Después de recorrer

cada uno de los puntos

de la circunferencia,

después de sedimentar

y de ir adelante

con un cierto olvido

de lo pretérito,

después de cerrar

este círculo

y de la disposición

a iniciar un nuevo

trayecto,

posiblemente no haya

otro remedio

que aprenderlo todo

desde el más absoluto

vacío.

 

Fotografía: Robert Capa

24/11/2012 16:38. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121124173320-elia-costa-8-bis.jpg

 

Espera su turno

el saxofón

para entrar después

de la última nota

recordada,

la noche espesa

y tibia no permite

pensar en nada

excepto en seguir

el ritmo,

los dedos endurecidos

tensan las cuerdas

del contrabajo,

dan

otros latidos,

no hay distorsión

de razones

ni de absurdas

dicotomías,

ni cesan las baquetas

ni las escobillas

de puntuar

cada beso de aire,

el piano,

que también es

un instrumento

de percusión,

prolonga la oscura

melodía

cuyo fin nadie

predice,

ya no busco más

en el interior,

quizá todo

se pueda explicar

ahí,

en lo que se ve

y en lo que se oye,

en las múltiples

estrías

de esa única

superficie.

 

Fotografía: Elia Costa

 

 

24/11/2012 17:29. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121124182024-img-7071.jpg

 

No cura la palabra

por sí misma, por su magia

o ángel, por el vaticinio,

por su hilo postrado en el lecho

de adversidades.

 

Ni la escucha

imposible de los insectos que rasgan

el sueño, las amapolas renuentes

al arrullo, la figuración

de lo sustraído para siempre.

 

El cauce de nubes, la paz del tumulto,

la luz emergente apenas enunciada

y que pugna por las vértebras

y da raíz, al menos prometen

la buena suerte.

 

 

24/11/2012 18:20. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121126121703-henri-cartier-bresson-woman-dog.jpg

 

Lleva su cámara

al cuello

como un amuleto

que atrae

la mirada

de los niños,

aunque en ciertos

barrios prefiere

no ostentar

y la camufla.

Ya no espera

ese grácil don

del instante

inmortal,

sólo ser artífice

del triángulo

de la luz

entre un tiempo

discontinuo

y la sensibilidad

de la exposición

a los pensamientos

virtuales,

a los que están

por venir

para crear

la memoria.

Retrata

el abanico

de claroscuros

que impregnan

las luchas

en la vida,

porque ésta

sucede

en lo esquivo

e inefable,

justo antes

y después

de la palabra

que enmarca

cada imagen.

Que nadie

sufra más,

que el derecho

a la belleza

se extienda

como el humo

y la niebla

de un amanecer

abrazado

al efecto óptico

de un amor

infinito.

 

Fotografía: Henri Cartier-Bresson

26/11/2012 12:17. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121126135902-nan-goldin-5.jpg

 

A menudo pensamos

que el amor es medicina

y enfermedad, vicio

y salud como agua

de lluvia ante el

secano del alma,

que las penas de amor

se curan con más amor

y que vivimos

en la eterna fantasía

de atesorar

entre las manos,

hasta que nace

la sangre,

la rosa de todas

las estaciones.

 

¿Acaso existe

otro equilibrio

al margen de esa

irresoluble ecuación,

de esa geometría

variable?

 

Fotografía: Nan Goldin

 

26/11/2012 13:59. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

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Descreer de las arborescentes tramas

y cálculos, de la lógica embalsadora

de las corrientes amorfas

y sin matiz.

 

Lo vasto yace, en los puntos dispersos

emergen mapas sucesivos.

 

Era afán de complicidad,

nunca solo de amor.

 

Esa retícula nunca agota el confín.

 

Los afectos crisálida.

Esquejes, indicaciones.

 

Fotografía: Henri Cartier-Bresson

 

un poema de Raúl Zurita

20121128204135-vivian-maier.jpg

 

Se oyen días enteros hundiéndose, se oyen extrañas

mañanas soleadas, amores inconclusos, despedidas

truncas que se van hundiendo en el mar. Se escuchan

extrañas carnadas que llueven pegadas de días de

sol, de amores truncos, de despedidas que ya no. Se

dice de carnadas que llueven para los peces en el mar.

 

El mar azul y brillante. Se oyen cardúmenes de peces

devorando carnadas pegadas de palabras que no, de

noticias y días que no, de viejos amores que ya no.

 

Se dice de cardúmenes de peces que saltan, de

torbellinos de peces que saltan.

 

Se oye el cielo. Se dice que llueven asombrosas

carnadas adheridas de pedazos de cielo sobre el mar.

 

Zurita, Zurita (2011)

 

Fotografía: Vivian Maier

 


28/11/2012 20:41. ateopoeta #. las poesías de otros/as No hay comentarios. Comentar.

20121128210228-vaclav-chochola-4.jpg

 

Segmentado en bloques,

el día aún por vencer.

 

En bloques inacabados, herrumbrosos.

Qué falta de memoria radical

y de horizontes inteligibles.

 

Se aliteran los estratos, arcillas, rocas

calizas, basalto, lodo.

 

Has desaparecido otra vez ahí

y cómo puedo enunciarte ya

o acaso, o medir tu pulso.

 

Si es sólido el vacío: disecciónalo,

reúnelo.

 

Fotografía: Vaclav Chochola

 

28/11/2012 21:02. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

20121130002647-henri-cartier-bresson-theredlist.jpg

 

Prefieres que maduren,

que se destile su dulzor.

 

Atesoras esos secretos, gérmenes:

 

en la cavidad,

en la sonrisa a resguardo,

en tu voz reluciente.

 

Ponerlos a prueba, calibrar

su desempeño.

 

Así procede con su camada de ojos

sin abrir,

la parturienta,

 

así, no menos, con la colección

de ejemplares delicados.

 

De una felicidad sin urgencia,

de un cultivo sigiloso, se trata.

 

Fotografía: Henir Cartier-Bresson

 

30/11/2012 00:26. ateopoeta #. mis poemas y otros textos (provisionales) No hay comentarios. Comentar.

extractos de "Los amores confiados", una novela de Luisgé Martín

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"La confianza que Diego me tuvo a partir de aquel momento duró muy poco. Ya no volvió a haber reposo entre nosotros. Si me sorprendía mirando a alguien, aunque fuera descuidadamente, se enrabiaba como un niño o caía en un estado depresivo que le impedía dormir y le baldaba por completo. Cuando estábamos en un restaurante o en una cafetería, yo no debía mostrar nunca demasiada simpatía hacia los camareros, sobre todo si eran jóvenes, ni podía fisgar con los ojos por las otras mesas del local, como me ha gustado hacer siempre, pues en ese caso me acusaba de desatención o de galanteo. En la calle tenía que caminar con la vista al frente y un poco caída, girándome sólo para hablarle a él, si iba a mi lado, o para comrpobar que no venían coches cuando quería cruzar la calzada. Cualquier amistad extraña que yo tuviera -un compañero nuevo de trabajo, un conocido al que saludaba por la calle con afectuosidad o un vecino de gestos amanerados- era motivo de malicia y tenía que ser en consecuencia refutada por mí con signos de desprecio o de desinterés para evitar sospechas: de uno decía que estaba casado, aunque no lo estuviese, de otro que me resultaba desagradable o que había envejecido en exceso, de un tercero que había contraído el sida por su promiscuidad, incluso si dicho individuo era ejemplo de castidad y no había tenido nunca relaciones sexuales.

 

Diego espiaba cada uno de mis movimientos con es ofuscación que sólo puede ser engendrada por un miedo terrible. Enseguida me di cuenta, además, de que su obsesión creaba en mí otra obsesión igual: le observaba mientras estaba vigilándome, imaginaba que curioseaba a hurtadillas en mis papeles, en busca de secretos, presentía sus argucias y sus inquietudes, y, en algunas ocasiones, le escudriñaba yo a él para asegurarme de que sus investigaciones no llegaban demasiado lejos. A veces me preocupaba más de interpretar el papel que me correspondía, fingiendo lealtad con una exageración de actor de opereta, que de explicarle a Diego cuáles eran mis sentimientos y mis devociones. Él sólo me culpaba de algo en circunstancias extraordinarias, cuando el temple de sus nervios se desmoronaba y, como los locos, comenzaba a tener delirios. El resto del tiempo lo pasaba callado, custodiándome a escondidas y aguardando el momento en que la traición fuera por fin demostrada. (...)

 

-Cada vez que imagino que alguien pone una mano en tu cuerpo y te acaricia -me dijo un día, poco antes de que nos separásemos- siento como si el estómago se me hubiese llenado de serpientes que me estuviesen devorando hasta matarme.

 

Diego no tenía costumbre de de hacer filigranas literarias al hablar, pero si recuerdo con minuciosidad esa frase verbosa y expresionista no es por sus virtudes poéticas, sino por el terror con que la dijo. Tenía los ojos muy abiertos, como si lo que quisiera mirar estuviese dentro de él. Su gesto se parecía al de esos actores de cine que en las películas ven espectros o criaturas sobrenaturales que les hielan el corazón. Estaba enajenado, despavorido, igual que los poseídos por el diablo. Me di cuenta entonces de que un hecho que para mí era insignificante, casi trivial, a Diego podía llevarle al desvarío o a la muerte. Sólo le engañé en una ocasión, pero podría haberlo hecho muchas más veces sin que los remordimientos me desvelaran por ello. La circunstancia de que alguien que no fuese él me acariciara me parecía algo venial, ridículo, y, aunque no perseguí jamas lances así, por el respeto que le tenía, tampoco los evité nunca. En realidad siempre le fui fiel por mi fealdad, y no por mi rectitud. No apruebo que alguien comparta la vida con dos personas al mismo tiempo, ocultando a una de la ellas la existencia de la otra, ni siquiera estoy ya seguro de que la promiscuidad sexual sea benéfica o inevitable, como alguna vez sostuve, pero el amancebamiento ocasional, la fornicación o la putería de una noche me parecen placeres indispensables para la salud del cuerpo y del espíritu. No hay ninguna carne que merezca ser sagrada ni ninguna castidad por la que deban celebrarse ordalías o entablarse discordias. Las traiciones verdaderas, como saben incluso los más puritanos, son de otra especie. Balbino Carpintero, el hombre que en la Nochevieja de 1993 le arrancó los ojos al cadáver de la mujer a la que acababa de matar en una discoteca, según contaba la noticia de prensa que yo recorté y guardé en mis carpatacios, solía discursear mucho sobre ese asunto. En casi todas las entrevistas que tuve con él en la cárcel, muchos años después de que cometiera su crimen y de que yo me separase de Diego, me hablaba con amargura de las infidelidades de su esposa quien, aunque nunca se había acostado con ningún otro hombre mientras estuvieron casados, compartía sus secretos y sus aspiraciones con una o dos amigas a las que hacía confidencias que a Balbino nunca se atrevía a hacerle."

 

Luisgé Martín, Los amores confiados (2005)

 

Fotografía: Nan Goldin

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